Discapacidad oculta: tics

Cuando tenía seis años, me diagnosticaron un trastorno de tics. Y cuando digo tics, no me refiero a los pequeños bichos que te pueden picar al estar con ciervos o en zonas con hierba alta (por la palabra "ticks", que en inglés significa "garrapata" y que suena igual que "tics"). Mis tics eran movimientos musculares repetitivos e involuntarios que empeoraban cuando estaba estresado.

A menudo sentía la necesidad de parpadear y encoger los hombros. La urgencia se sentía como la necesidad de estornudar. Me ponía muy tenso y luego me sentía inmediatamente mejor una vez que cedía. A veces mis tics parecían ser a propósito, pero nunca lo fueron.

Cuando tenía alrededor de 11 o 12 años, mis tics empeoraron. Mi familia notó que mis tics también ocurrían cuando mi cuerpo estaba relajado y estaba viendo televisión. En la escuela, a menudo me sentía avergonzado cuando alguien no entendía. Después de trabajar con un terapeuta, aprendí que podía intentar reemplazar mis tics con comportamientos similares, como estirar los brazos en lugar de encoger los hombros. Ayudó durante un tiempo, pero a la larga mis tics desaparecieron por sí solos. Aunque no he tenido ningún tic desde hace algunos meses, nunca he permitido que mi trastorno me detuviera. Mis tics me hacían único.

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