Estrellas naranjas

Infección de la vejiga

(Cistitis)

Revisión completa: mar 2026 PorTalha H. Imam, MD, University of Riverside School of Medicine | Revisión de colegas realizada porChristina A. Muzny, MD, MSPH, Division of Infectious Diseases, University of Alabama at Birmingham
Última actualización: may 2026
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Datos clave

La cistitis es la infección de la vejiga.

  • Por lo general, la causa de la cistitis es bacteriana.

  • Los síntomas más frecuentes son la necesidad de orinar y el dolor o ardor durante la micción.

  • Los médicos por lo general pueden basar el diagnóstico en los síntomas, pero con frecuencia analizan una muestra de orina.

  • Para tratar la infección y, en muchos casos, los síntomas, se necesita tratamiento farmacológico.

Las vías urinarias están constituidas por los riñones, los uréteres (los conductos que transportan la orina desde los riñones hasta la vejiga), la vejiga y la uretra (el tubo a través del cual sale la orina del cuerpo).

La cistitis es un tipo de infección de las vías urinarias (IVU).

(Véase también Introducción a las infecciones urinarias.)

Causas de infección de la vejiga

Causas de infección de la vejiga en las mujeres

La cistitis es frecuente entre las mujeres, particularmente durante el periodo fértil. Algunas mujeres tienen episodios repetidos de cistitis. Existen varias razones por las que las mujeres son propensas, siendo las más destacables la escasa longitud de la uretra y la proximidad de su abertura a la vagina y el ano, donde se localizan habitualmente las bacterias. Las relaciones sexuales también pueden contribuir, porque el movimiento puede hacer que las bacterias lleguen a la abertura de la uretra, desde donde ascienden hasta la vejiga. Las mujeres embarazadas son especialmente propensas a sufrir cistitis, porque el embarazo de por sí afecta el vaciado de la vejiga.

El uso de diafragma para la anticoncepción aumenta el riesgo de desarrollar cistitis, posiblemente porque el espermicida utilizado suprime las bacterias propias de la vagina y permite el crecimiento de las bacterias que causan cistitis. Mantener relaciones sexuales con un hombre que usa un condón recubierto con espermicida también aumenta el riesgo.

La disminución en la producción de estrógenos que ocurre después de la menopausia puede adelgazar los tejidos vaginales y vulvares alrededor de la uretra, lo que puede predisponer a la mujer a episodios repetidos de cistitis. Además, una caída (prolapso) del útero o de la vejiga puede provocar el vaciado defectuoso de la vejiga y predisponer a la cistitis. El prolapso uterino o de la vejiga es más frecuente en mujeres que han tenido muchos hijos.

Rara vez, la cistitis reaparece a causa de una conexión anómala entre la vejiga y la vagina (fístula vesicovaginal) o entre la vejiga y el intestino (fístula vesicoentérica).

Causas de infección de la vejiga en los hombres

La cistitis es menos frecuente entre los varones. En los hombres, una causa frecuente es la infección bacteriana de la próstata (prostatitis), que causa episodios repetidos de cistitis y uretritis. Aunque los antibióticos eliminan rápidamente las bacterias de la orina que hay en la vejiga, la mayoría de estos fármacos no pueden penetrar lo suficiente en la próstata para curar rápidamente una infección localizada en esta glándula. Si se trata la prostatitis, los antibióticos deben tomarse durante un período de tiempo más largo que cuando se toman solo para la cistitis. En consecuencia, si se abandona antes de tiempo el tratamiento antibiótico, las bacterias que han quedado en la próstata vuelven a infectar la vejiga.

Causas de infección de la vejiga en ambos sexos

Si el flujo de orina resulta parcialmente bloqueado (obstruido) a causa de un cálculo en la vejiga o en la uretra, un agrandamiento de la próstata (en hombres), o un estrechamiento (estenosis) de la uretra, es menos probable que las bacterias que entren en el conducto urinario sean excretadas hacia fuera con la orina. Las bacterias que se quedan en la vejiga después de la micción pueden proliferar rápidamente. Las personas con obstrucción prolongada o repetida del flujo de orina pueden desarrollar una bolsa en su vejiga (divertículo). Estas bolsas retienen orina después de la micción, aumentando el riesgo de infecciones.

La cistitis también puede ser causada por un catéter o cualquier instrumento que, colocado en las vías urinarias, pueda introducir bacterias en la vejiga.

Algunas veces la vejiga se inflama sin que exista infección, un trastorno llamado cistitis intersticial.

Síntomas de la infección de la vejiga

La cistitis causa una necesidad de orinar frecuente e imperiosa, y ardor o sensación dolorosa durante la micción. Estos síntomas suelen manifestarse repentinamente. La necesidad urgente de orinar puede causar una pérdida incontrolable de orina (incontinencia urinaria). Otro síntoma frecuente puede ser la micción nocturna (nicturia). En una infección grave, la orina puede ser turbia.

Las personas afectadas pueden presentar fiebre. Por lo general, la persona afectada siente dolor por encima del hueso púbico y a menudo en la parte inferior de la espalda.

Cuando la infección es el resultado de una conexión anormal entre la vejiga y el intestino o la vagina (fístula), puede expulsarse aire en la orina (neumaturia).

La cistitis a veces no causa síntomas, en especial en las personas de edad avanzada; en estos casos, se descubre cuando se hacen análisis de orina por otras razones. Entre las personas mayores, la cistitis puede no siempre causar síntomas relacionados con la micción, pero puede causar síntomas como fiebre o confusión. Las personas cuya vejiga funciona de forma inadecuada como consecuencia de una lesión nerviosa (vejiga neurogénica), o quienes llevan un catéter, pueden tener una cistitis sin síntomas hasta que aparece una infección renal o fiebre.

En los niños, los síntomas de una infección de la vejiga suelen ser leves y a veces más difíciles de reconocer.

Diagnóstico de la infección de la vejiga

  • Análisis de orina

  • Cultivo de orina

Habitualmente los médicos diagnostican la cistitis a partir de sus síntomas. Se recoge (en un envase esterilizado) una muestra de orina del chorro medio, de modo que no se contamine con las bacterias de la vagina o del extremo del pene. A veces, se sumerge una tira de papel reactivo en la orina para realizar 2 pruebas rápidas y sencillas con el fin de detectar sustancias que normalmente no se encuentran en la orina. Estas tiras permiten la detección de nitritos que liberan las bacterias. Detectan también la esterasa leucocitaria (una enzima encontrada en ciertos glóbulos blancos), que puede indicar que el cuerpo está luchando contra la infección. En mujeres adultas, son estas las únicas pruebas necesarias.

Además, se puede examinar la muestra de orina al microscopio para determinar la cantidad de glóbulos rojos (eritrocitos) y glóbulos blancos (leucocitos) y detectar la posible presencia de bacterias. En algunos casos se realizan cultivos de orina, en el laboratorio, cultivando las bacterias obtenidas de una muestra de orina para identificar el número y el tipo de bacterias presentes. Si hay infección, por lo general se detecta una gran cantidad de un tipo concreto de bacterias.

Normalmente, en los hombres, para el cultivo de orina basta con una muestra de orina del flujo medio. En las mujeres, hay más probabilidades de que la muestra se contamine con bacterias de la vagina o de la vulva. Cuando la orina contiene varios tipos diferentes a la vez, es probable que haya sido contaminada durante el proceso de recogida. Para asegurarse de que la orina no está contaminada, es frecuente que los médicos obtengan una muestra directamente de la vejiga mediante una sonda.

Prueba analítica

Causas de cistitis

Por lo general, los médicos realizan pruebas para encontrar la causa de la cistitis en las siguientes personas:

  • Niños pequeños

  • Hombres de cualquier edad

  • Personas que presentan fiebre durante al menos 3 días o evidencias de daño renal

  • Algunas mujeres que presentan infecciones recurrentes con frecuencia (3 o más al año),

  • Personas con síntomas de obstrucción urinaria (incluyendo síntomas de cálculos renales)

En estas personas, existe una mayor probabilidad de encontrar una causa (por ejemplo, un cálculo renal grande) que requiera un tratamiento distinto a la simple administración de antibióticos para tratar la infección.

Para diagnosticar la cistitis generalmente no se necesitan pruebas de diagnóstico por la imagen.

A veces los médicos pueden solicitar un estudio de imagen, que puede incluir:

  • Ecografías

  • Exploraciones por tomografía computarizada (TC)

A veces, en lugar de las ecografías o las TC, los médicos realizan una urografía intravenosa (UIV), un estudio radiológico para el que se inyecta en una vena un medio de contraste radiopaco, que después los riñones excretan en la orina. (Véase también Pruebas de diagnóstico por la imagen de las vías urinarias.) Las radiografías proporcionan imágenes de los riñones, los uréteres y la vejiga.

La cistouretrografía miccional, que consiste en introducir un agente de contraste radiopaco en el interior de la vejiga y registrar su salida, es un buen método para que los médicos puedan estudiar el reflujo de orina desde la vejiga y hacia los uréteres (particularmente en los niños) y permite también identificar cualquier estrechamiento (estenosis) de la uretra.

La uretrografía retrógrada, en la que un agente de contraste radiopaco se inyecta directamente en la uretra, es útil para la detección de una estenosis, una evaginación (divertículos) o una conexión anómala (fístula) de la uretra, tanto en hombres como en mujeres.

La observación directa del interior de la vejiga mediante un tubo flexible de visualización (cistoscopio) ayuda a diagnosticar el problema cuando la cistitis no desaparece con el tratamiento. El médico también intenta determinar la causa de la cistitis en los hombres que la sufren. La prostatitis, la causa más frecuente, por lo general se puede diagnosticar examinando la próstata y realizando análisis de orina.

En las mujeres con infección de las vías urinarias (IVU) recurrente, los médicos realizan un examen pélvico para detectar trastornos controlables como la atrofia vaginal (adelgazamiento, sequedad e inflamación de las paredes vaginales), divertículo uretral (formación de una bolsa o saco a lo largo de la uretra), incontinencia fecal y prolapso vaginal.

Los hombres con infecciones de las vías urinarias (IVU) recurrentes deben ser evaluados en busca de prostatitis, uretritis y retención urinaria (vaciado incompleto de la vejiga).

Tratamiento de las infecciones de la vejiga en los hombres

  • Antibióticos

  • En ciertas ocasiones, intervención quirúrgica

Por lo general, la cistitis se trata con antibióticos. Antes de prescribir antibióticos, el médico determina si la persona en cuestión padece algún trastorno que pueda agravar la cistitis, como diabetes o una deficiencia del sistema inmunitario (lo que reduce la capacidad de la persona afectada para combatir la infección), o bien una mayor dificultad para eliminar la orina, como cuando existe una anomalía estructural. Estos trastornos requieren un tratamiento con antibióticos cada vez más fuertes y durante un periodo de tiempo bastante prolongado. Las personas con estos trastornos también pueden sufrir infecciones causadas por hongos o bacterias inusuales y requerir un medicamento antifúngico o algo distinto a los antibióticos que se prescriben más comúnmente.

En las mujeres, la toma de un antibiótico por vía oral durante 3 días es generalmente eficaz si la infección no ha tenido complicaciones, aunque algunos médicos prefieren administrar una sola dosis. En las infecciones más persistentes, normalmente se toma un antibiótico durante 7 a 14 días. En los hombres, la cistitis suele ser causada por prostatitis y el tratamiento antibiótico es necesario durante algunas semanas.

Se dispone de diversos medicamentos que pueden aliviar los síntomas, especialmente la necesidad frecuente y persistente de orinar y el dolor al hacerlo. La fenazopiridina puede reducir los síntomas hasta que los antibióticos comiencen a hacer efecto.

Para resolver una obstrucción física del flujo de orina o para corregir una anomalía estructural que aumente las probabilidades de infección, como es el caso del prolapso de útero o de vejiga, se requiere una intervención quirúrgica. En tanto no pueda procederse a la cirugía, se controla la infección evacuando la orina de la zona obstruida mediante una sonda. Por lo general, antes y después de la intervención se administra un antibiótico para reducir el riesgo de que la infección se propague por el organismo.

En las mujeres que experimentan 3 o más infecciones en la vejiga al año, estas medidas pueden ser de gran ayuda:

  • Aumento del consumo de líquidos

  • Orinar con frecuencia

  • Limpiarse de adelante hacia atrás después de defecar

  • Orinar inmediatamente después de una relación sexual

  • Evitar el uso de espermicidas (usados con un diafragma y/o con un preservativo como método anticonceptivo)

  • Evitar las duchas vaginales

  • Administración continua de dosis bajas de antibióticos

  • Aplicación de crema de estrógenos en la vulva o inserción de supositorios de estrógenos en la vagina para las mujeres posmenopáusicas con adelgazamiento de los tejidos de la vulva y la vagina

Prevención de la infección de vejiga

Si las mujeres tienden a desarrollar infecciones de la vejiga después de la relación sexual, es posible que se les recomiende tomar una dosis de antibióticos inmediatamente después del coito. Se deben evitar los espermicidas y el uso del diafragma, y la mujer debe orinar tan pronto como sea posible después del coito.

Las personas que tienen infecciones frecuentes en la vejiga pueden tomar dosis bajas de antibióticos de forma continua. Las mujeres que toman antibióticos regularmente para prevenir las infecciones de vejiga pueden necesitar discutir las opciones anticonceptivas con su médico. Las cremas de estrógenos aplicadas a la vulva o los supositorios de estrógenos introducidos en la vagina resultan de ayuda para las mujeres posmenopáusicas que sufren infecciones frecuentes de la vejiga y síntomas que afectan la vagina y el tracto urinario y que están causados por la menopausia (sequedad vaginal, dolor durante las relaciones sexuales, urgencia urinaria e infecciones de las vías urinarias).

Tomar líquidos abundantes puede ayudar a prevenir la cistitis. Esto se debe a que la acción de lavado de la orina arrastra las bacterias hacia fuera de la vejiga. Las defensas naturales del organismo eliminan el resto de las bacterias.

El uso de productos procedentes del arándano puede ser útil para prevenir las infecciones recurrentes de la vejiga en algunos pacientes.

Información del fármaco para el tema

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