Introducción a las enfermedades de transmisión sexual (ETS)
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Pueden estar causadas por bacterias, virus o protozoos.
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Algunas de estas infecciones se transmiten al besarse o al entrar en contacto íntimo.
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Algunas infecciones se extienden a otras partes del cuerpo, lo que, en ocasiones, tiene consecuencias graves.
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Usar preservativos (condones) ayuda a prevenir estas infecciones.
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Muchas de las enfermedades de transmisión sexual se tratan con fármacos.
Las relaciones sexuales proporcionan una clara oportunidad para que estos organismos se transmitan de una persona a otra, ya que suponen un contacto íntimo en que se intercambian fluidos genitales y corporales.
Las enfermedades de transmisión sexual (ETS), también llamadas infecciones de transmisión sexual (ITS), son relativamente frecuentes. Por ejemplo, se estima que cada año se producen 20 millones de nuevos casos de ETS en los Estados Unidos. Aproximadamente la mitad de los cuales ocurren en personas de entre 15 y 24 años. En 2016 se registraron más de 460 000 nuevos casos de gonorrea y más de 1,6 millones de casos de infección por clamidias; es posible que se dieran muchos más casos no registrados, lo que convierte a la gonorrea y a las infecciones por clamidias en las enfermedades de transmisión sexual más frecuentes.
Varios factores dificultan la prevención de las enfermedades de transmisión sexual (ETS). Se incluyen los siguientes:
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Actividad sexual sin protección con múltiples compañeros (que pueden ser desconocidos y por lo tanto pueden ser difíciles de localizar)
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Reluctancia a hablar sobre cuestiones sexuales con un profesional de la salud
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Necesidad de mayores inversiones para identificar y tratar a tantas personas infectadas como sea posible y para desarrollar mejores pruebas diagnósticas y tratamientos para las enfermedades de transmisión sexual (ETS)
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Necesidad de tratar simultáneamente a ambos miembros de las parejas sexuales si uno de ellos está infectado
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Tratamiento incompleto, que puede conducir al desarrollo de microorganismos que son resistentes a los fármacos
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Viajes internacionales, que permiten que las enfermedades de transmisión sexual se difundan rápidamente por todo el mundo
Causas
Tipos de enfermedades de transmisión sexual
Tipo |
Enfermedad |
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Bacteriana |
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Vírico |
Verrugas genitales (causadas por el virus del papiloma humano) Molusco contagioso (causado por un poxvirus) |
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Parasitario (protozoico) |
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Artrópodo |
Sarna (debida al arador de la sarna) |
Muchos organismos infecciosos (desde diminutos virus, bacterias y parásitos hasta insectos visibles, como los piojos) se transmiten durante el acto sexual. Algunas infecciones se trasmiten durante la relación sexual, aunque a menudo lo hacen por otras vías; por ese motivo, no se considera enfermedad de transmisión sexual (ETS). Estas infecciones incluyen hepatitis A, B y C, e infecciones de las vías digestivas (que causan diarrea), tales como infecciones por Salmonella,infecciones por Campylobacter, shigelosis, giardiasis y amebiasis.
Transmisión
Aunque las enfermedades de transmisión sexual (ETS) se suelen transmitir mediante el sexo vaginal, oral o anal con una pareja previamente infectada, no es necesario que haya penetración genital para que se produzca el contagio. Algunas enfermedades de transmisión sexual (ETS) se transmiten por otras vías como
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Besos o contacto corporal íntimo, en infestaciones por ladillas, en la sarna y en el molusco contagioso
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De madre a hijo antes o durante el nacimiento, en el caso de la sífilis, del herpes, de la infección por clamidias, de la gonorrea, de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y de la infección por el virus del papiloma humano (VPH)
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Durante la lactancia materna, en el caso de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)
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Mediante instrumentos médicos contaminados, en el caso de la infección por VIH
Síntomas
Los síntomas de las enfermedades de transmisiόn sexual (ETS) varían considerablemente, pero los primeros que aparecen suelen afectar al punto de entrada del organismo en el cuerpo. Por ejemplo, pueden aparecer úlceras en los genitales o en la boca, así como secreción peneana o vaginal y dolor al orinar.
Algunos de los síntomas incrementan el riesgo de contraer otras infecciones (como una infección por VIH). Por ejemplo, el hecho de tener la piel irritada (por inflamación, como ocurre en la gonorrea o la infección por clamidias) o ulcerada (como ocurre en el herpes, la sífilis o el chancro) facilita que otros microorganismos infecciosos entren en el cuerpo.
Complicaciones
Cuando una enfermedad s de transmisión sexual (ETS) no se diagnostica ni se trata de inmediato, algunos organismos se propagan en el torrente sanguíneo e infectan órganos internos, lo que en ocasiones da lugar a patologías graves, incluso potencialmente mortales. Tales problemas pueden incluir
En las mujeres, algunos microorganismos que penetran en la vagina pueden infectar otros órganos reproductores. Los organismos pueden infectar el cérvix (la zona inferior del útero que forma el final de la vagina) entrar en el útero y llegar hasta las trompas de Falopio y, a veces, hasta los ovarios (ver figura Trayectoria desde la vagina hasta los ovarios). El daño originado al útero y a las trompas de Falopio puede provocar esterilidad o un embarazo ectópico. La infección puede extenderse a la membrana que recubre la cavidad abdominal (peritoneo), lo que da lugar a peritonitis. Las infecciones del útero, las trompas de Falopio, los ovarios y/o el peritoneo se denominan enfermedad inflamatoria pélvica.
Trayectoria desde la vagina hasta los ovarios
En los hombres, los organismos que entran por el pene pueden infectar el conducto por el que circula la orina desde la vejiga hasta el pene (uretra). Las complicaciones son poco frecuentes si las infecciones se tratan con rapidez, pero la infección crónica de la uretra puede causar lo siguiente:
A veces, en los hombres, estos microorganismos se propagan por la uretra y se desplazan a través de los conductos por los que fluyen los espermatozoides desde los testículos (conducto eyaculador y conductos deferentes) hasta infectar al epidídimo (un conducto en espiral situado en la parte superior de cada testículo, ver figura Trayectoria desde el pene al epidídimo).
Trayectoria desde el pene al epidídimo
En ambos sexos, algunas enfermedades de transmisión sexual (ETS) desencadenan una inflamación persistente en los tejidos genitales o una infección en el recto (proctitis).
Diagnóstico
La sospecha de enfermedades de transmisión sexual (ETS) se basa en los síntomas.
En el caso de muchas enfermedades de transmisión sexual (ETS), las pruebas para identificar la causa son limitadas o no están disponibles, Por lo que a veces los médicos no llevan a cabo pruebas para identificar el origen de la enfermedad. En lugar de ello, los médicos escogen el tratamiento en función del microorganismo que consideran causante más probable de los síntomas de la persona afectada. Además, los médicos pueden optar por tratar a las personas en su primera visita, antes de que los resultados de la prueba estén disponibles (lo que normalmente requiere varios días), para cubrir la eventualidad de que los pacientes no vuelvan a la consulta cuando ya sí se disponga de los resultados.
Para identificar al microorganismo involucrado y poder confirmar el diagnóstico, se obtiene una muestra de sangre, de orina o de flujo vaginal o peneano para analizarla. La muestra se envía al laboratorio, donde el microorganismo se cultiva para facilitar su identificación.
Algunas pruebas genéticas para detectar enfermedades de transmisión sexual (ETS) están diseñadas para identificar el material genético exclusivo del microorganismo (ADN o ARN). Algunas veces se usan técnicas que aumentan la cantidad del material genético de la bacteria. Estas pruebas se denominan pruebas de amplificación de ácidos nucleicos (nucleic acid amplification tests, NAAT). Debido a que estas técnicas hacen que los microorganismos sean más fáciles de detectar, se pueden utilizar muestras de orina. Otras pruebas permiten detectar la presencia de anticuerpos producidos por el sistema inmunitario en respuesta al microorganismo específico que está causando la infección. Los médicos escogen el tipo de prueba en función de la enfermedad de transmisión sexual (ETS) que se sospecha.
Si una persona sufre una enfermedad de transmisión sexual (ETS), como la gonorrea, los médicos también realizan pruebas para la detección de otras enfermedades de transmisión sexual, como la infección por clamidia, la sífilis y la infección por VIH. Estas pruebas se realizan porque las personas que sufren una enfermedad de transmisión sexual (ETS) presentan una probabilidad relativamente elevada de sufrir otra.
Prevención
Las siguientes medidas previenen las enfermedades de transmisión sexual (ETS):
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Uso habitual y correcto del preservativo
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Evitar prácticas sexuales de riesgo tales como cambiar a menudo de pareja sexual o mantener relaciones sexuales con prostitutas o con personas que tengan otras parejas sexuales.
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Circuncisión (reduce la transmisión del VIH de la mujer al hombre)
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Rápido diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) (para evitar contagiar a otras personas)
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Identificación de los contactos sexuales con personas infectadas, seguida por el asesoramiento o el tratamiento de estos contactos
No practicar sexo (anal, vaginal u oral) es la forma más segura de prevenir las enfermedades de transmisión sexual (ETS), pero se trata de un método a menudo poco realista.
Las únicas vacunas disponibles son las del virus del papiloma humano (VPH) y las de la hepatitis A y de la hepatitis B.
Tratamiento
La mayoría de las ETS se pueden tratar eficazmente con medicamentos (antibióticos para las infecciones bacterianas y medicamentos antivíricos para las infecciones víricas). Pero algunas cepas nuevas de bacterias y de virus se han vuelto resistentes a algunos medicamentos, lo que dificulta el tratamiento. Es probable que aumente la resistencia a los fármacos debido al mal uso que se hace de estos en ocasiones.
Cuando se está recibiendo tratamiento para combatir una enfermedad de transmisión sexual (ETS) bacteriana, es necesario practicar la abstinencia sexual hasta que la infección haya desaparecido tanto en la persona infectada como en las parejas sexuales. Por ello, las parejas sexuales deben ser examinadas y tratadas de forma simultánea.
Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) de origen vírico, especialmente el herpes, y la infección por VIH persisten de por vida. Los fármacos antivirales pueden controlar estas infecciones, pero aún no curarlas.
