Estrellas naranjas

Rabia

Revisión completa: jul 2024 PorRobyn S. Klein, MD, PhD, University of Western Ontario | Revisión de colegas realizada porMichael C. Levin, MD, College of Medicine, University of Saskatchewan
Última actualización: abr 2025
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Datos clave

La rabia es una infección vírica del encéfalo que transmiten los animales y que produce inflamación del encéfalo y de la médula espinal. Una vez que el virus alcanza la médula espinal y el encéfalo, la rabia casi siempre es mortal.

  • El virus se suele transmitir por la mordedura de un animal infectado, por lo general un murciélago en Estados Unidos o un perro en países en los que los perros no son vacunados de forma sistemática contra la rabia.

  • La rabia puede causar inquietud y confusión o parálisis.

  • Una biopsia de piel puede detectar el virus.

  • La infección se puede prevenir limpiando inmediatamente la herida y mediante la inyección de la vacuna contra la rabia y la inmunoglobulina.

(Véase también Introducción a las infecciones cerebrales.)

El virus de la rabia se transmite a través de la saliva de un animal infectado. Desde el punto de entrada (generalmente una mordedura), el virus de la rabia viaja por los nervios hacia la médula espinal y el encéfalo, donde prolifera. Desde allí, viaja a lo largo de otros nervios hasta las glándulas salivales y la saliva. Una vez que el virus de la rabia alcanza la médula espinal y el encéfalo, la rabia casi siempre es mortal. Sin embargo, el virus suele tardar al menos 10 días (por lo general de 30 a 50 días) en llegar al cerebro (el tiempo depende de la ubicación de la mordedura). Durante ese intervalo, se pueden tomar medidas para detener el virus y ayudar a prevenir la muerte. Con poca frecuencia, la rabia se desarrolla meses o años después de la mordedura de un animal.

La rabia provoca anualmente más de 59 000 muertes en todo el planeta. La mayoría de las muertes se producen en las zonas rurales de Asia y África. En Estados Unidos, sólo mueren pocas personas cada año.

Causas de la rabia

El virus de la rabia se encuentra presente en muchas especies de animales salvajes y domésticos de casi todo el mundo. Los animales con rabia pueden estar enfermos durante varias semanas antes de morir. Durante este periodo, a menudo propagan la enfermedad.

El virus de la rabia, presente en la saliva, se transmite cuando un animal rabioso muerde o, muy rara vez, cuando lame a otro animal o a una persona. El virus no puede atravesar la piel intacta. Solo puede penetrar en el organismo a través de un pinchazo u otra herida en la piel, o a través de la nariz o la boca cuando se inhalan muchas gotas suspendidas en el aire que contienen el virus (como puede ocurrir en una cueva que contiene murciélagos infectados).

Muchos mamíferos diferentes, como perros, gatos, murciélagos, mapaches, mofetas y zorros, pueden transmitir la rabia a las personas.

En los Estados Unidos, la vacunación ha eliminado en gran medida la rabia en los perros, y la fuente de la rabia es casi siempre los animales salvajes, generalmente murciélagos, pero también zorros, mofetas o mapaches. En muchos casos, las mordeduras de murciélagos pasan desapercibidas. La mayoría de las muertes por rabia son resultado de la mordedura de un murciélago infectado.

En los países donde no se vacuna a los perros contra la rabia de forma rutinaria (incluyendo la mayoría de los países de América Latina, África, Asia y Oriente Medio), la mayoría de las muertes por rabia son resultado de la mordedura de un perro infectado. En casos contados se produce por mordeduras de otros animales, por ejemplo monos, que a veces se tienen como mascotas.

La rabia rara vez afecta a los roedores (como hámsteres, cobayas, jerbos, ardillas, ardillas listadas, ratas y ratones), conejos o liebres. En Estados Unidos, no se conocen casos de infecciones de rabia a personas por parte de esos animales. En las aves y los reptiles no se manifiesta la rabia.

¿Sabías que...?

  • Considere que mapaches, zorrillos o zorros que han mordido a una persona tienen rabia.

  • Los murciélagos son responsables de la mayoría de las pocas muertes por rabia en los Estados Unidos.

Síntomas de la rabia

La herida de la mordedura puede doler o estar entumecida. La mordedura de los murciélagos no suele causar síntomas.

Los síntomas de la rabia aparecen cuando el virus de la rabia llega al encéfalo o a la médula espinal, por lo general entre 30 y 50 días después de la mordedura. Sin embargo, este intervalo puede variar desde 10 días a más de un año. Cuanto más próxima al encéfalo sea la mordedura (por ejemplo en la cara), más rápidamente aparecen los síntomas.

La rabia puede comenzar con fiebre, cefalea y malestar general. Casi siempre se desarrolla inquietud, confusión y una excitación incontrolable. Su comportamiento puede ser extraño. Pueden tener alucinaciones e insomnio. La producción de saliva aumenta considerablemente. Se producen espasmos en los músculos de la garganta y de la laringe, debido a que la rabia afecta la zona del cerebro que controla la deglución, el habla y la respiración. Los espasmos pueden ser terriblemente dolorosos. Una ligera brisa o el intento de beber agua pueden desencadenar los espasmos. En consecuencia, los que padecen rabia no pueden beber. Por este motivo, la enfermedad a veces recibe el nombre de hidrofobia (miedo al agua).

A medida que la enfermedad se extiende por el cerebro, la persona se encuentra cada vez más confusa y agitada. Finalmente, se produce un estado de coma que desemboca en la muerte. La causa de la muerte puede ser la obstrucción de las vías aéreas, convulsiones, agotamiento o parálisis generalizada.

En el 20% de los casos, la rabia se inicia con sensación de hormigueo o la parálisis de la extremidad mordida. La parálisis posteriormente avanza por el cuerpo. En estos casos no suele haber afectación del estado mental ni se desarrollan la mayoría de los otros síntomas de la rabia.

Diagnóstico de la rabia

  • Examen y análisis de muestras de piel, saliva y líquido cefalorraquídeo (obtenido por punción lumbar)

Se considera la posibilidad de que se padezca rabia cuando se padece cefalea, confusión y otros síntomas de la enfermedad, especialmente si se ha recibido una mordedura de animal o se ha producido una exposición a murciélagos (por ejemplo, tras explorar una cueva). Sin embargo, muchas personas con rabia no son conscientes de haber sido mordidas por un animal o expuestas a murciélagos.

Se obtiene una muestra de piel, generalmente del cuello, y se examina en el microscopio (biopsia de piel) para comprobar la presencia del virus. También se examinan muestras de saliva para comprobar la presencia de virus. Se realiza una punción lumbar para obtener una muestra de líquido cefalorraquídeo, que fluye a través de los tejidos que cubren el encéfalo y la médula espinal. Esta muestra también se examina.

A menudo se utiliza la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), que produce muchas copias de un gen, para identificar la secuencia particular de ADN del virus en una muestra de piel, líquido cefalorraquídeo o saliva. Se examinan varias muestras de líquidos, tomadas en momentos distintos, para aumentar las probabilidades de detección del virus.

Prevención de la rabia

Antes de la mordedura de un animal

La mejor prevención consiste en evitar la mordedura de cualquier animal, especialmente si se trata de un animal salvaje. No es conveniente acercarse a animales domésticos no conocidos, y menos aún a animales salvajes. Los signos de rabia en animales salvajes pueden pasar desapercibidos, pero su comportamiento es típicamente anormal, como en estos casos:

  • Los animales salvajes no muestran recelo o miedo cuando se les acerca una persona.

  • Los animales nocturnos (como murciélagos, mofetas, mapaches y zorros) abandonan los refugios durante el día.

  • Los murciélagos hacen ruidos extraños o tienen dificultades para volar.

  • Los animales muerden sin provocación.

  • Los animales se muestran débiles o agitados y agresivos.

Si un animal parece enfermo de rabia no hay que levantarlo o agarrarlo para tratar de ayudarle. Un animal enfermo suele morder. Si un animal parece enfermo, hay que informar a las autoridades de salud locales para que se hagan cargo del animal.

La vacuna contra la rabia se debe administrar antes de la exposición a las personas que tienen probabilidad de estar expuestas al virus de la rabia. Entre estas personas se incluyen las siguientes:

  • Los veterinarios

  • Los técnicos de laboratorio que manipulan animales que pueden estar rabiosos

  • Las personas que residen o permanecen más de 30 días en países donde la rabia en perros está muy extendida

  • Las personas que exploran cuevas de murciélagos

Se administran 2 dosis por vía intramuscular. La primera dosis se administra de inmediato (día 0). La otra inyección se administra el día 7. A veces, el lugar de la inyección duele y se hincha, pero por lo general solo ligeramente. Las reacciones alérgicas graves son poco frecuentes.

La vacuna protege en cierto grado a la mayoría de personas durante el resto de su vida. Sin embargo, el nivel de protección disminuye con el paso del tiempo y las personas con alto riesgo de exposición constante son analizadas de forma periódica y, si se detecta que los niveles de anticuerpos protectores son bajos, reciben una dosis de refuerzo de la vacuna.

Después de la mordedura de un animal

Inmediatamente después de la mordedura, hay que limpiar la herida con agua y jabón. Las heridas punzantes profundas se enjuagan con agua corriente. Posteriormente hay que ir al médico. Este limpiará de nuevo la herida con cloruro de benzalconio, un antiséptico. Si es necesario, recortará los bordes desgarrados de la herida.

Los médicos también intentan determinar la probabilidad de que se haya transmitido la rabia. La determinación temprana es fundamental porque, por lo general, la rabia se puede prevenir si se toman las medidas adecuadas a tiempo.

No existen pruebas que puedan determinar la transmisión del virus de la rabia inmediatamente después de la mordedura de un animal. Por lo tanto, para evitar la rabia, se administran inmunoglobulinas contra la rabia y una vacuna por vía parenteral a los que han sido mordidos. Las inmunoglobulinas contra la rabia consisten en anticuerpos contra el virus, y proporcionan protección de inmediato, pero solo a corto plazo. La vacuna contra la rabia estimula al organismo para que produzca anticuerpos contra el virus. La vacuna proporciona una protección que comienza de manera más gradual, pero que dura mucho más tiempo.

La necesidad de la vacuna y la administración de inmunoglobulinas depende de si se ha inmunizado previamente con la vacuna antirrábica y del tipo y estado del animal. Por ejemplo, los médicos determinan lo siguiente:

  • Si el animal era un murciélago, un perro, un mapache o alguna otra especie

  • Si parecía enfermo

  • Si el ataque se produjo en respuesta a una provocación

  • Si se ha capturado el animal y es posible examinarlo

Si las personas que han sido mordidas necesitan un tratamiento preventivo y no se han inmunizado con anterioridad, se dan inmunoglobulinas contra la rabia y la vacuna antirrábica de inmediato (día 0). Si es posible, se inyectan inmunoglobulinas alrededor de la herida. Se administran tres dosis adicionales de vacuna los días 3, 7 y 14. Las personas con un sistema inmunitario debilitado (por un trastorno como la infección por el VIH en fase terminal [SIDA] o un medicamento) reciben una inyección adicional el día 28.

Si el que ha sufrido la mordedura ya había sido vacunado con anterioridad, el riesgo de contraer la rabia es menor. Sin embargo, se debe lavar la herida cuanto antes y aplicar una inyección de vacuna antirrábica rápidamente y otra al tercer día.

En los Estados Unidos, la decisión de administrar la vacuna contra la rabia a una persona que ha sido mordida por un animal depende del tipo y estado del animal.

Para las personas mordidas por un perro, gato o hurón de compañía: Si el animal parece sano y puede ser observado durante 10 días, no se administra la vacuna a menos que el animal desarrolle síntomas de rabia. Si el animal presenta cualquier síntoma que sugiera rabia, se administra inmediatamente a la persona afectada la vacuna y la inmunoglobulina contra la rabia. Los animales que desarrollan síntomas de rabia son sacrificados (eutanasia) y se examina su cerebro para identificar la presencia del virus de la rabia. Si el animal sigue sano después de 10 días, no tenía rabia en el momento de la mordedura y no se necesita la vacuna.

Si no es posible determinar la situación del animal, por ejemplo, porque se ha escapado, se debe consultar a las autoridades de salud pública para determinar la probabilidad de rabia en la zona y si es conveniente administrar la vacuna. Si no hay funcionarios locales de salud pública y existe posibilidad de rabia, la vacuna se administra de inmediato. En casos contados, en Estados Unidos, si un animal tiene o parece tener rabia, la vacuna y la inmunoglobulina se administran de inmediato.

Mordedura de mofetas, mapaches, zorros o la mayoría de otros carnívoros y murciélagos: se considera que estos animales tienen la rabia, a menos que se puedan examinar y se obtengan resultados negativos. Por lo general, la vacuna y la inmunoglobulina se administran de inmediato. No se recomienda esperar 10 días de observación en los animales salvajes. Cuando es posible, se sacrifica a estos animales y se examina su cerebro para detectar el virus de la rabia tan pronto como sea posible. La administración de la vacuna se suspende si el animal da negativo para el virus de la rabia.

Es posible que la mordedura de un murciélago pase inadvertida, por lo que, si existe la posibilidad de que se haya recibido una mordedura, se administra la vacuna preventivamente. Por ejemplo, si alguien se despierta y hay un murciélago en la habitación, se le administra la vacuna.

Mordeduras por ganado, roedores pequeños, roedores grandes (como marmotas y castores), conejos o liebres: se valora individualmente cada caso de mordedura y se debe consultar a las autoridades de salud pública. Las mordeduras de hámsteres, cobayas, gerbos, ardillas, ardillas listadas, ratas, ratones, otros roedores pequeños, conejos o liebres casi nunca requieren vacunación antirrábica.

Tratamiento de la rabia

  • Tratamientos paliativos

Una vez aparecidos los síntomas, no hay tratamiento eficaz. En ese momento, la infección casi siempre es mortal. El tratamiento consiste en aliviar los síntomas y procurar a la persona el mayor bienestar posible. En raras ocasiones, las personas que reciben soporte en una unidad de cuidados intensivos durante mucho tiempo logran sobrevivir.

Más información

El siguiente recurso en inglés puede ser útil. Tenga en cuenta que el Manual no es responsable del contenido de este recurso.

  1. Centers for Disease Control and Prevention: Rabia. Este sitio web proporciona enlaces sobre cómo se transmite la rabia, cuáles son sus síntomas, cómo prevenirla y cuándo buscar atención médica, así como información para grupos específicos de personas y otros recursos. Consultado el 3 de junio de 2024.

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