Antes de la exploración física, el médico entrevista al paciente para obtener información sobre su salud actual y pasada (historial médico). La historia clínica es la parte más importante de la evaluación neurológica.
Los médicos piden a la persona que describa los síntomas actuales, pero se centran en los relacionados con el sistema nervioso (síntomas neurológicos):
Una descripción detallada de cómo se sienten los síntomas
Dónde y con qué frecuencia ocurren
Cuál es su gravedad
Cuánto tiempo duran
Si los síntomas varían a lo largo del día
Qué empeora los síntomas
Qué alivia los síntomas
Si aún se pueden realizar las actividades cotidianas
A menudo, el médico solicita al paciente que describa el orden en que se presentan los síntomas. Esta información puede ayudar a los médicos a identificar la causa. Mantener un registro diario de la cronología de la aparición de los síntomas puede ayudar al paciente a recordar y exponerlos con mayor precisión.
También se pregunta al paciente sobre enfermedades pasadas y presentes y operaciones anteriores, enfermedades graves en familiares cercanos, alergias y el consumo actual de medicamentos, suplementos, drogas recreativas o alcohol. Se pueden hacer preguntas sobre el trabajo, los contactos sociales y los viajes para averiguar si la persona ha estado expuesta a infecciones o toxinas poco habituales.
Además, los médicos pueden preguntar si la persona ha tenido dificultades relacionadas con el trabajo o el hogar, como la pérdida de empleo o un fallecimiento en la familia, porque tales circunstancias pueden afectar a la salud de la persona y a su capacidad para hacer frente a la enfermedad.
Se hacen otras preguntas para identificar cualquier síntoma que la persona pueda haber pasado por alto o considerado sin importancia al describir el problema principal. Si los médicos sospechan un trastorno del sistema nervioso autónomo, preguntan a la persona acerca de síntomas como sudoración reducida o ausente, rubor, visión borrosa y problemas con el control del intestino y la vejiga.



