El trastorno de ansiedad por separación es un temor persistente, intenso e inadecuado para el nivel de desarrollo ante la separación de una figura de apego importante o cuidador primario. Los niños afectados intentan de manera desesperada evitar estas separaciones. Cuando la separación es forzada, estos niños muestran una preocupación angustiante por la reunificación. El diagnóstico se realiza mediante criterios clínicos y se establece cuando los síntomas han estado presentes durante ≥ 4 semanas. El tratamiento consiste en terapia conductista para el niño y la familia y, en casos graves, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).
La ansiedad por separación es una emoción esperada experimentada por niños muy pequeños de alrededor de 8 a 24 meses; por lo general, se resuelve a medida que los niños desarrollan una sensación de permanencia del objeto y se dan cuenta de que sus cuidadores regresarán. Mientras dura, la separación puede causar un miedo persistente e intenso a la separación de un cuidador principal. Los niños afectados por esta condición pueden hacer esfuerzos desesperados por evitar la separación y experimentan ansiedad intensa en torno al reencuentro. En algunos niños, la ansiedad por separación persiste después de este período o reaparece más adelante; puede ser lo bastante grave para ser considerada un trastorno. El trastorno de ansiedad por separación suele aparecer en niños más pequeños y es raro después de la pubertad.
El estrés de la vida (p. ej., la muerte de un pariente, amigo o mascota, un movimiento geográfico, un cambio en las escuelas) puede desencadenar un trastorno de ansiedad por separación. Además, algunas personas tienen predisposición genética a la ansiedad.
Signos y síntomas del trastorno de ansiedad por separación
Al igual que el trastorno de ansiedad social, el trastorno de ansiedad por separación a menudo se presenta como rechazo escolar (o preescolar).
Por lo general, se producen escenas dramáticas en el momento de la separación. Estas escenas de separación suelen ser dolorosas tanto para el niño como para la figura de apego (en general, la madre, pero puede ser cualquiera de los progenitores u otro cuidador). Los niños suelen llorar e implorar con tanta desesperación que el progenitor no puede dejarlo, lo que da origen a escenas prolongadas que son difíciles de interrumpir. Cuando están separados, los niños se fijan en la reunificación con la figura de apego y suelen preocuparse de manera persistente y excesiva de que esta persona sufra lesiones (p. ej., en un accidente automovilístico, por una enfermedad grave). Los niños pueden negarse a dormir solos e incluso pueden insistir en estar siempre en la misma habitación que la figura de apego.
Los niños también pueden presentar síntomas somáticos (p. ej., cefalea, epigastralgia).
El comportamiento del niño suele ser imperturbable cuando la figura de apego está presente, lo que a veces puede dar una falsa impresión de que el problema es menor.
A menudo, el trastorno de ansiedad por separación se complica por la ansiedad del progenitor, que exacerba la del niño, con el consiguiente círculo vicioso que sólo puede ser interrumpido con manejo sensible y apropiado del progenitor y el niño simultáneamente.
Diagnóstico del trastorno de ansiedad por separación
Evaluación psiquiátrica
Criterios del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth edition, Text Revision (DSM-5-TR)
El diagnóstico del trastorno de ansiedad por separación se basa en la anamnesis y la observación de las escenas de separación. Las manifestaciones deben estar presentes ≥ 4 semanas y causar angustia significativa o poner en peligro el funcionamiento (p. ej., los niños no pueden participar en actividades sociales o escolares apropiadas para su edad) (1).
Referencia del diagnóstico
1. American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition, Text Revision (DSM-5-TR), Washington: American Psychiatric Association, 2022.
Tratamiento del trastorno de ansiedad por separación
Terapia cognitivo-conductual
Rara vez, ansiolíticos
El tratamiento del trastorno de ansiedad por separación consiste en terapia cognitivo-conductual que refuerza de manera sistemática las separaciones regulares. Las escenas de despedida deben ser lo más breves posibles, y es preciso enseñar a la figura de apego a responder a las protestas con total naturalidad. Puede ser útil ayudar a los niños a formar un vínculo con alguno de los adultos del centro preescolar o la escuela.
En casos extremos, o cuando la terapia cognitivo-conductual es inadecuada, los niños pueden beneficiarse con un ansiolítico como un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS). Sin embargo, el trastorno de ansiedad por separación a menudo afecta a niños incluso de 3 años y la experiencia con estos medicamentos, así como los estudios del citocromo P450 (CYP) en niños muy pequeños, son limitados (1–3).
Los niños tratados de manera exitosa son proclives a recaídas después de vacaciones y ausencias de la escuela. Teniendo en cuenta estas recaídas, suele recomendarse a los padres que planifiquen separaciones regulares durante estos períodos para ayudar a que el niño siga acostumbrado a estar lejos de ellos.
Referencias del tratamiento
1. Zuckerman ML, Vaughan BL, Whitney J, et al. Tolerability of selective serotonin reuptake inhibitors in thirty-nine children under age seven: a retrospective chart review. J Child Adolesc Psychopharmacol. 2007;17(2):165-174. doi:10.1089/cap.2007.0086
2. Strawn JR, Mills JA, Poweleit EA, Ramsey LB, Croarkin PE. Adverse Effects of Antidepressant Medications and their Management in Children and Adolescents. Pharmacotherapy. 2023;43(7):675-690. doi:10.1002/phar.2767
3. Aka I, Bernal CJ, Carroll R, Maxwell-Horn A, Oshikoya KA, Van Driest SL. Clinical Pharmacogenetics of Cytochrome P450-Associated Drugs in Children. J Pers Med. 2017;7(4):14. Published 2017 Nov 2. doi:10.3390/jpm7040014
Conceptos clave
La ansiedad por separación es una emoción esperada experimentada por niños entre las edades de 8 meses y 24 meses; si persiste más allá de este rango de edad o reaparece más adelante, puede ser lo bastante grave para ser considerada un trastorno.
Por lo general, se producen escenas dramáticas, con gemidos y discusiones desesperadas en el momento de la separación.
Un comportamiento normal en presencia de la figura de vinculación no significa que el problema es menor.
El tratamiento implica planificar separaciones regulares (incluso durante las vacaciones) y entrenar al individuo de enlace para que reaccione con total naturalidad a las protestas del niño.



