Pérdida aguda de la visión

PorChristopher J. Brady, MD, Larner College of Medicine, University of Vermont
Reviewed BySunir J. Garg, MD, FACS, Thomas Jefferson University
Revisado/Modificado Modificado oct 2025
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Vista para pacientes

La pérdida aguda de visión se define como una reducción rápida de la agudeza visual que ocurre en segundos a días. Puede afectar uno o ambos ojos y todo el campo visual o parte de él. Los pacientes que presentan pequeños defectos de campo visual (p. ej., causados por un pequeño desprendimiento de retina) pueden describir sus síntomas como visión borrosa.

Fisiopatología de la pérdida aguda de visión

La pérdida aguda de visión tiene 3 causas generales:

  • La opacificación de las estructuras normalmente transparentes a través de las cuales pasan los rayos de luz para alcanzar la retina (p. ej., córnea, humor vítreo)

  • Anomalías retinianas

  • Anomalías que afectan el nervio óptico o las vías visuales

Etiología de la pérdida aguda de la visión

Las causas más frecuentes de pérdida aguda de visión son:

Una pérdida de visión (seudopérdida súbita de la visión) puede manifestarse en principio como un inicio súbito. Por ejemplo, un paciente que presenta una reducción de la visión en un ojo de larga data (causada posiblemente por una catarata densa) toma consciencia súbitamente de la reducción en el ojo afectado cuando se cubre el ojo sano.

La presencia o ausencia de dolor ayuda a clasificar la pérdida de visión (véase tabla ).

La mayoría de los trastornos que producen pérdida total de la visión cuando afectan todo el ojo pueden perjudicar sólo parte de éste y producir sólo un defecto campimétrico (p. ej., oclusión de una rama de la arteria retiniana o la vena retiniana, desprendimiento local de retina).

Las causas menos frecuentes de pérdida aguda de visión incluyen:

  • Uveítis anterior (trastorno frecuente, pero que habitualmente produce dolor ocular de suficiente intensidad como para llevar a la evaluación antes de que se pierda la visión)

  • Retinitis agresiva

  • Ciertas sustancias (p. ej., metanol, pesticidas [1])

Tabla
Tabla

Referencia de la etiología

  1. 1. Souza Monteiro de Araújo D, Brito R, Pereira-Figueiredo D, et al. Retinal Toxicity Induced by Chemical Agents. Int J Mol Sci. 2022;23(15):8182. Published 2022 Jul 25. doi:10.3390/ijms23158182

Evaluación de la pérdida aguda de la visión

Anamnesis

La anamnesis de la enfermedad actual debe describir la pérdida de visión en términos de inicio, duración, progresión y localización (si es mono o binocular y si afecta la totalidad del campo visual o alguna parte específica). Los síntomas visuales asociados importantes incluyen "moscas volantes", luces centelleantes, halos alrededor de las luces, distorsión de la visión de colores y patrones rasgados o en mosaico (escotomas centelleantes). Debe interrogarse al paciente sobre la presencia de dolor ocular, si es constante o si ocurre sólo con el movimiento ocular.

Revisión por aparatos y sistemas: debe investigar síntomas extraoculares de posibles causas, que incluyen claudicación mandibular o lingual, cefalea temporal, dolor muscular proximal y rigidez (arteritis de células gigantes) y cefaleas (migraña ocular).

Antecedentes médicos: deben buscar factores de riesgo conocidos para trastornos oculares (p. ej., uso de lentes de contacto, miopía grave, cirugía, inyección o traumatismo ocular reciente), factores de riesgo para enfermedad vascular (p. ej., diabetes, hipertensión) y trastornos hemáticos (p. ej., anemia falciforme o trastornos como la macroglobulinemia de Waldenström o el mieloma múltiple, que pueden causar un síndrome de hiperviscosidad).

Debe anotarse el historial familiar de migrañas.

Examen físico

Se controlan los signos vitales, incluida la temperatura.

Si el diagnóstico en consideración es un ataque isquémico transitorio o accidente cerebrovascular (es decir, oclusión de la arteria retiniana central) que se presenta como amaurosis fugaz, se realiza un examen neurológico completo. Se palpan las sienes en busca de los pulsos, dolor al tacto o nodularidad sobre el recorrido de la arteria temporal. Sin embargo, la mayor parte del examen se enfoca en el ojo.

El examen ocular consiste en:

  • Medir la agudeza visual.

  • Evaluar los campos periféricos por confrontación.

  • Evaluar los campos visuales centrales con una grilla de Amsler.

  • Examinar los reflejos fotomotores directos y consensuales utilizando la prueba de la linterna oscilante.

  • Evaluar la motilidad ocular.

  • Examinar la visión de colores con láminas de colores.

  • Examinar los párpados, la esclerótica y las conjuntivas utilizando una lámpara de hendidura siempre que sea posible.

  • Examinar la córnea con tinción de fluoresceína.

  • Examinar la cámara anterior buscando células e inflamación en pacientes que presentan ojo rojo o inyección conjuntival.

  • Controlar el cristalino para cataratas utilizando un oftalmoscopio directo o una lámpara de hendidura.

  • Se mide la presión intraocular.

  • Realizar una oftalmoscopia, preferentemente después de dilatar la pupila con una gota de un simpáticomimético (p. ej., fenilefrina al 2,5%) o un cicloplégico (p. ej., ciclopentolato al 1% o tropicamida al 1%); la dilatación es casi completa después de unos 20 minutos. Se examina todo el fondo del ojo, incluidos la retina, la mácula, la fóvea, los vasos y sus bordes.

  • Cuando las respuestas fotomotoras son normales y se sospecha pérdida funcional de visión (pocas veces), controlar el nistagmo optocinético. Si no se cuenta con un tambor optocinético, puede mantenerse un espejo que se hace mover con lentitud cerca del ojo del paciente. Si el paciente puede ver, los ojos normalmente siguen el movimiento del espejo (se considera que existe nistagmo optocinético).

Signos de alarma

La pérdida aguda de visión es por sí misma un signo de alarma; la mayoría de las causas son graves.

Interpretación de los hallazgos

La evaluación de la pérdida aguda de la visión debe realizarse de manera sistemática. Los patrones específicos de déficit del campo visual ayudan a sugerir una causa. Otros hallazgos clínicos también sugieren una causa de pérdida aguda de la visión:

  • La dificultad para ver el reflejo rojo durante la oftalmoscopia sugiere una opacificación de las estructuras transparentes (p. ej., causada por úlcera córnea, hemorragia del humor vítreo o endoftalmitis grave).

  • Los defectos específicos del campo visual sugieren ciertas causas (p. ej., desprendimiento de retina parcial, oclusión de la arteria retiniana)

  • Las anomalías retinianas que son suficientemente graves como para producir pérdida aguda de visión son detectables durante la oftalmoscopia, sobre todo si las pupilas están dilatadas. El desprendimiento de retina puede aparecer como un paracaídas pálido ondulante; la oclusión de las venas retinianas puede mostrar hemorragias retinianas pronunciadas (1) y la oclusión de las arterias retinianas puede mostrar una retina pálida con una fóvea de color rojo cereza (2).

  • Un defecto pupilar aferente (ausencia de respuesta pupilar a la luz con una respuesta consensual normal) con un examen por otra parte normal (a excepción, a veces, de una papila óptica alterada) sugiere una anomalía del nervio óptico o la retina (es decir, anterior al quiasma óptico).

Además, los siguientes hallazgos clínicos también pueden ayudar a sugerir una causa:

  • Los síntomas monooculares sugieren una lesión por delante del quiasma óptico.

  • Los defectos simétricos y bilaterales (homónimos) del campo visual sugieren una lesión posterior al quiasma óptico (p. ej., accidente cerebrovascular del lóbulo occipital).

  • El dolor ocular constante sugiere una lesión corneana (úlcera o abrasión), inflamación de la cámara anterior o aumento de la presión intraocular, mientras que el dolor ocular con el movimiento sugiere neuritis óptica.

  • Las cefaleas temporales sugieren arteritis de células gigantes o migraña.

Estudios complementarios

Las pruebas adicionales se incluyen en la tabla . Los siguientes son de particular importancia:

  • Se evalúa la velocidad de eritrosedimentación, la proteína C reactiva y un recuento de plaquetas en todos los pacientes que presentan síntomas (p. ej., cefaleas temporales, claudicación mandibular, mialgias proximales, rigidez) o signos (p. ej., sensibilidad o induración a la palpación de la arteria temporal, retina pálida, edema de papila) que sugieran isquemia del nervio óptico o la retina (3, 4).

  • Una ecografía para visualizar la retina si no es claramente visible con la dilatación pupilar y la oftalmoscopia indirecta realizadas por un oftalmólogo.

  • Una RM con gadolinio del cerebro y las órbitas para diagnosticar esclerosis múltiple en los pacientes que tienen dolor ocular con el movimiento o un defecto pupilar aferente, sobre todo cuando aparece una hinchazón del nervio óptico en la oftalmoscopia.

  • Resonancia magnética o tomografía computarizada cuando se sospecha isquemia vascular (p. ej., arteria retiniana central) (2).

  • Si la presión intraocular está elevada, se debe sospechar glaucoma agudo de ángulo estrecho (5).

Referencias de la evaluación

  1. 1. Kovach JL, Bailey ST, Kim SJ, et al. Retinal Vein Occlusions Preferred Practice Pattern®. Ophthalmology. 2025;132(4):P303-P343. doi:10.1016/j.ophtha.2024.12.025

  2. 2. Kovach JL, Bailey ST, Kim SJ, et al. Retinal and Ophthalmic Artery Occlusions Preferred Practice Pattern®. Ophthalmology. 2025;132(4):P270-P302. doi:10.1016/j.ophtha.2024.12.024

  3. 3. Bajpai V, Madan S, Beri S. Arteritic anterior ischaemic optic neuropathy: An update. Eur J Ophthalmol. 2021;31(6):2818-2827. doi:10.1177/11206721211009447

  4. 4. Hayreh SS. Ischemic optic neuropathy. Prog Retin Eye Res. 2009;28(1):34-62. doi:10.1016/j.preteyeres.2008.11.002

  5. 5. Gedde SJ, Chen PP, Muir KW, et al. Primary Angle-Closure Disease Preferred Practice Pattern®. Ophthalmology. 2021;128(1):P30-P70. doi:10.1016/j.ophtha.2020.10.021

Tratamiento de la pérdida aguda de la visión

Se tratan los trastornos causales. Se requiere una interconsulta urgente con oftalmología en la mayoría de los pacientes con pérdida aguda de la visión.

Cuando la causa es tratable el tratamiento debe comenzar de inmediato. En muchos casos (p. ej., oclusiones arteriales), es improbable que el tratamiento salve el ojo afectado, pero puede disminuir el riesgo de que ocurra el mismo proceso en el ojo contralateral o de una complicación causada por el mismo proceso (p. ej., accidente cerebrovascular isquémico).

Conceptos clave

  • El diagnóstico y el tratamiento deben realizarse lo antes posible.

  • Derivación inmediata a un centro de accidente cerebrovascular si se sospecha un evento embólico agudo (p. ej., amaurosis fugaz, oclusión de la arteria retiniana, accidente cerebrovascular isquémico).

  • Consulta oftalmológica urgente para la mayoría de los pacientes con pérdida aguda de la visión.

  • La pérdida de visión aguda monoocular con un defecto pupilar aferente indica una lesión del ojo o del nervio óptico por delante del quiasma óptico.

  • Se considera una lesión del nervio óptico, sobre todo isquemia, en pacientes con pérdida de visión o defecto pupilar aferente monoocular agudo sin dolor ocular y en aquellos con o sin anomalías del nervio óptico en la oftalmoscopia que no tienen anomalías en el examen ocular.

  • En pacientes con pérdida de visión monoocular aguda, dolor ocular e inyección conjuntival, se deben tener en cuenta la úlcera de córnea, el glaucoma agudo de ángulo estrecho, la endoftalmitis o la uveítis anterior grave.

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