Manual Msd

Please confirm that you are not located inside the Russian Federation

Cargando

Aborto espontáneo

(Aborto espontáneo)

Por

Antonette T. Dulay

, MD, Main Line Health System

Última revisión completa Ago. 2019
Hacer clic aquí para la versión para profesionales
Datos clave
Recursos de temas

Un aborto espontáneo es la pérdida de un feto por causas naturales antes de las 20 semanas de embarazo.

  • Los abortos espontáneos se pueden producir por un problema en el feto (como un trastorno genético o un defecto congénito) o en la mujer (como una anomalía estructural de los órganos reproductores, una infección, el consumo de cocaína o alcohol, tabaquismo o una lesión) pero a menudo la causa es desconocida.

  • Pueden aparecer hemorragia y calambres, especialmente al final del embarazo.

  • Los médicos examinan el cuello uterino y por lo general realizan una ecografía.

  • Si quedan restos embrionarios en el útero después de un aborto espontáneo, se extraen.

Las complicaciones del embarazo son problemas que aparecen solo durante este. Pueden afectar a la mujer, al feto o a ambos y presentarse en diferentes momentos del embarazo. Sin embargo, la mayor parte de las complicaciones del embarazo se pueden tratar con buenos resultados. El aborto espontáneo, por definición, comporta la muerte del feto y puede aumentar el riesgo de aborto involuntario en futuros embarazos.

Se produce un aborto espontáneo hasta en el 15% de los embarazos reconocidos. Una cantidad mayor de abortos espontáneos no se reconoce porque tienen lugar antes de que las mujeres sepan que se han quedado embarazadas. Alrededor del 85% de los abortos espontáneos ocurren durante las primeras 12 semanas de gestación y hasta el 25% de los embarazos terminan en abortos espontáneos durante las primeras 12 semanas. El restante 15% de los abortos espontáneos se produce durante las semanas 13 a 20.

Los abortos espontáneos son más frecuentes en embarazos de alto riesgo, sobre todo cuando las mujeres no reciben la atención médica adecuada.

Causas

Se cree que la mayoría de abortos espontáneos que tienen lugar durante las primeras 10 a 11 semanas de gestación se producen por algún trastorno genético. A veces, los abortos espontáneos son el resultado de un defecto de nacimiento.

Si la mujer sufre un trastorno que provoca que la sangre se coagule con demasiada facilidad (como el síndrome de los anticuerpos antifosfolipídicos), puede tener abortos espontáneos repetidos (pérdida de embarazo recurrente) que se producen después de las 10 semanas de gestación.

En muchos de los abortos espontáneos que se producen durante las semanas 13 a 20 no se identifica ninguna causa.

Entre los factores de riesgo (afecciones que aumentan el riesgo de sufrir un trastorno) para el aborto natural se incluyen los siguientes:

Incompatibilidad Rh (cuando una mujer embarazada tiene sangre Rh negativa y el feto Rh positiva) también aumenta el riesgo de aborto espontáneo.

El choque emocional súbito (por ejemplo, como resultado de recibir malas noticias) y las lesiones menores (por ejemplo, como resultado de resbalones y caídas) no están relacionados con un aborto espontáneo.

Es más probable que se produzca un aborto espontáneo si la mujer ya ha tenido un aborto espontáneo en un embarazo anterior.

Cuantos más abortos espontáneos haya tenido una mujer, mayor será el riesgo de tener otro. El riesgo de sufrir otro aborto espontáneo también depende de cuál sea la causa pero, en general, las mujeres que han sufrido varios abortos espontáneos tienen una probabilidad de 1 sobre 4 de sufrir un aborto espontáneo en un embarazo posterior.

Algunas causas, si no se las corrige o trata, tienden a causar abortos espontáneos repetidos. Cuando las mujeres han tenido varios abortos espontáneos, la causa puede ser una alteración en sus cromosomas o en los del padre o el síndrome de los anticuerpos antifosfolipídicos.

Terminología relacionada con el aborto

El médico puede utilizar el término aborto para referirse a una pérdida (aborto espontáneo), así como a una interrupción voluntaria del embarazo por razones médicas o de otro tipo (aborto inducido). Después de 20 semanas de embarazo, el feto que nace muerto se denomina mortinato.

Otros términos relacionados con el aborto son los siguientes:

  • Aborto terapéutico (inducido): aborto provocado por medios médicos (medicamentos o cirugía), por ejemplo porque la vida o la salud de la mujer corre peligro o porque el feto tiene anomalías graves

  • Amenaza de aborto: hemorragia o dolor cólico durante las primeras 20 semanas de embarazo sin apertura (dilatación) del cérvix, lo que indica que puede haberse perdido el feto

  • Aborto inevitable (inminente): dolor o hemorragia durante las primeras 20 semanas de embarazo con dilatación del cuello uterino, lo que indica que el feto va a perderse

  • Aborto completo: expulsión fuera del útero del feto y de la placenta

  • Aborto incompleto: expulsión de solo una parte del contenido del útero

  • Aborto diferido: retención de un feto muerto en el útero

  • Aborto séptico: infección del contenido del útero antes, durante o después de un aborto

Síntomas

Un aborto espontáneo suele ir precedido de manchas de sangre roja brillante o más oscura o de una hemorragia más patente. El útero se contrae causando dolores o calambres. Sin embargo, cerca del 20 al 30% de las mujeres embarazadas tienen algún tipo de hemorragia por lo menos una vez durante las primeras 20 semanas de embarazo. Cerca de la mitad de estos episodios acaba en un aborto espontáneo.

En las primeras fases de un embarazo, la única señal de aborto espontáneo puede ser una pequeña cantidad de hemorragia vaginal. Más adelante, el aborto espontáneo puede causar hemorragia profusa y es posible que la sangre contenga mucosidad o coágulos. Los calambres empeoran hasta que, finalmente, el útero se contrae lo suficiente para expulsar el feto y la placenta.

A veces, el feto muere, pero no se producen los síntomas de aborto espontáneo. En estos casos, el útero no aumenta de tamaño. Muy rara vez los tejidos muertos en el útero se infectan antes, durante o después de un aborto espontáneo. Este tipo de infecciones (llamadas abortos sépticos) suelen ser consecuencia de abortos inducidos realizados por personal sanitario sin experiencia que no emplea técnicas estériles. El aborto séptico puede ser grave y ocasiona fiebre, escalofríos, sangrado y una frecuencia cardíaca acelerada. Las mujeres afectadas pueden llegar a sufrir delirios y su presión arterial pasa a ser peligrosamente baja.

¿Sabías que...?

  • Muchos abortos espontáneos no son reconocidos, dado que se producen antes de que las mujeres sepan que están embarazadas.

  • Entre el 20 y el 30% de las embarazadas experimentan algún sangrado por lo menos una vez durante las primeras 20 semanas de embarazo, y cerca de la mitad de estas mujeres sufre un aborto espontáneo.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

  • Ecografía

  • Análisis de sangre

Si durante las primeras 20 semanas del embarazo la mujer embarazada tiene hemorragia y dolores abdominales, como calambres o cólicos, el médico la examina para determinar la probabilidad de un aborto espontáneo. El médico examina el cuello uterino para determinar si se está dilatando o acortándose (borramiento del cuello uterino). En caso negativo, el embarazo puede continuar. Si se está dilatando antes de las 20 semanas de gestación, el aborto espontáneo es altamente probable.

Generalmente también se realiza una ecografía para determinar si ya se ha producido el aborto espontáneo o, en caso contrario, si el feto sigue con vida. Si el aborto espontáneo ya ha tenido lugar, la ecografía puede mostrar si el feto y la placenta han sido expulsados.

Por lo general, los médicos hacen análisis de sangre para medir una hormona producida por la placenta al comienzo del embarazo, denominada gonadotropina coriónica humana (hCG). Los resultados les permiten determinar si una mujer tiene un embarazo en una ubicación errónea (ectópico), que también puede causar hemorragia. Este examen también puede ayudar a determinar si parte del feto o de la placenta siguen en el útero después del aborto espontáneo.

Los médicos suelen diagnosticar el aborto séptico basándose en las circunstancias y los síntomas de la mujer. Si parece probable que se haya producido un aborto séptico, el médico envía una muestra de sangre a un laboratorio para su cultivo (se introduce la muestra en una sustancia que favorece el crecimiento de los microorganismos). Esta técnica ayuda a los médicos a identificar el microorganismo causante de la infección y, por tanto, a determinar qué antibióticos podrían ser eficaces.

Si la mujer han sufrido varios abortos espontáneos, quizá quiera visitar a un médico antes de intentar quedarse embarazada de nuevo. El médico puede comprobar si hay anomalías genéticas o estructurales, u otros trastornos que incrementan el riesgo de aborto espontáneo. Por ejemplo, los médicos pueden hacer lo siguiente:

  • Una prueba de imagen (como ecografía, histeroscopia o histerosalpingografía) para buscar anomalías estructurales

  • Análisis de sangre para verificar ciertos trastornos, como síndrome de anticuerpos antifosfolípidos, diabetes y trastornos tiroideos

  • Pruebas genéticas para detectar anomalías cromosómicas

Si se identifican, algunas causas de abortos espontáneos anteriores pueden tratarse, haciendo posible que el embarazo se desarrolle con éxito.

Tratamiento

  • Para la amenaza de aborto, valoración periódica de los síntomas de la mujer

  • Para un aborto completo, sin tratamiento

  • Para otros tipos de aborto, extracción del contenido del útero

  • Apoyo emocional

Si el feto está vivo y el cuello uterino no se ha abierto (amenaza de aborto), ningún tratamiento específico puede ayudar, pero los médicos valoran periódicamente los síntomas de la madre o hacen una ecografía.

Algunos médicos aconsejan a las mujeres evitar actividades que requieran esfuerzo y, si es posible, permanecer tumbadas. Sin embargo, no está claro que estas limitaciones sean de ayuda. Tampoco hay pruebas de que la abstención de mantener relaciones sexuales ayude.

Si se produce un aborto espontáneo y se han expulsado completamente el feto y la placenta, no hay necesidad de tratamiento alguno.

Si algún tejido del feto o de la placenta permanecen en el útero después de un aborto espontáneo o si el feto muere y sigue en el útero, los médicos pueden realizar lo siguiente:

  • Si la mujer no tiene fiebre y no parece enferma, vigilarla de cerca a la espera de ver si el útero expulsa su contenido por sí solo. La seguridad de este enfoque depende de cuánto tejido queda, cómo aparece el útero en una ecografía de la pelvis y cuándo se cree que ocurrió el aborto espontáneo.

  • Extraer el feto y la placenta quirúrgicamente a través de la vagina (lo que se denomina evacuación quirúrgica, utilizando el legrado por aspiración o por dilatación y evacuación [D & E]), por lo general durante las primeras 23 semanas de embarazo

  • Utilizar un fármaco que puede inducir el parto y así expulsar el contenido del útero, como la oxitocina (que generalmente se usa más adelante en el embarazo) o el misoprostol (normalmente utilizado antes en el embarazo)

Durante el primer o el segundo trimestre, antes de extraer el feto quirúrgicamente, los médicos pueden usar sustancias naturales que absorben los líquidos (tales como tallos de algas marinas) para ayudar a abrir el cuello del útero; o también pueden administrar a la mujer una prostaglandina (un fármaco similar a las hormonas que estimula la contracción del útero), como el misoprostol. Estos tratamientos facilitan la eliminación de los tejidos.

Si se utiliza un fármaco, después puede ser necesario realizar un legrado por aspiración o un aborto quirúrgico para extraer los trozos de placenta. Sin embargo, el aborto quirúrgico puede no estar disponible ya que requiere una preparación especial.

Si una mujer tiene síntomas de un aborto séptico, se elimina el contenido del útero lo antes posible y se le administran antibióticos por vía intravenosa.

Emociones después de un aborto espontáneo

Después de un aborto espontáneo, las mujeres pueden experimentar aflicción, tristeza, ira o ansiedad acerca de embarazos posteriores.

  • Pena: el duelo por una pérdida es una respuesta natural y no debe suprimirse o negarse. Hablar de sus sentimientos con otra persona ayuda a la mujer a sobrellevar sus sentimientos y adquirir perspectiva.

  • Culpabilidad: la mujer pueden pensar que han hecho algo para causar el aborto espontáneo. Por lo general no es así. A veces la mujer se acuerda de haber tomado un medicamento corriente de venta libre al principio del embarazo, haber bebido un vaso de vino antes de saber que estaba embarazada o haber hecho alguna otra cosa cotidiana. Tales cosas casi nunca son la causa de un aborto espontáneo, por lo que las mujeres no deben sentirse culpables acerca de ellas.

  • Ansiedad: las mujeres que han tenido un aborto espontáneo pueden querer hablar con su médico sobre la probabilidad de repetición de este episodio en los embarazos siguientes y ser examinadas si es necesario. A pesar de que tener un aborto espontáneo aumenta el riesgo de tener otro, la mayoría de estas mujeres pueden quedar embarazadas de nuevo y tener un bebé sano a término.

Los médicos ofrecen su apoyo y tranquilizan a la mujer asegurándole que el aborto involuntario no fue culpa suya. Raramente se necesita asesoramiento formal, pero los médicos lo ponen a disposición de las mujeres que lo desean.

NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
Hacer clic aquí para la versión para profesionales
Obtenga los

También de interés

Videos

Ver todo
Introducción al aparato reproductor femenino
Video
Introducción al aparato reproductor femenino
Modelos 3D
Ver todo
Síndrome del ovario poliquístico
Modelo 3D
Síndrome del ovario poliquístico

REDES SOCIALES

ARRIBA