Lepra

(Enfermedad de Hansen)

Revisión completa: feb 2026 PorMichael Croix, MD, University of Rochester Medical Center | Revisión de colegas realizada porChristina A. Muzny, MD, MSPH, Division of Infectious Diseases, University of Alabama at Birmingham
Última actualización: feb 2026
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Vista para pacientes

La lepra es una infección crónica causada por el bacilo ácido-alcohol resistente Mycobacterium leprae o el microorganismo M. lepromatosis estrechamente relacionado. Estos microorganismos tienen un tropismo único por los nervios periféricos, la piel y las mucosas del tracto respiratorio superior. Produce numerosos síntomas, como lesiones cutáneas polimorfas anestésicas y neuropatía periférica. El diagnóstico es principalmente clínico y se confirma mediante pruebas moleculares y biopsia. El tratamiento consiste habitualmente en dapsona, rifampicina y clofazimina. Los pacientes dejan de ser contagiosos rápidamente después de iniciar la terapia.

M. leprae fue la única causa conocida de lepra hasta 2008, cuando una segunda especie, M. lepromatosis, fue identificada en México. Juntos, estos dos organismos se denominan complejo M. leprae.

En gran parte del mundo, la lepra es rara. Es una enfermedad compleja y poco caracterizada, cuya patogenia es difícil de estudiar.

Si bien la lepra no es demasiado contagiosa (contrario a la creencia popular), rara vez causa la muerte y puede tratarse en forma efectiva con antibióticos, continúa asociándose con una considerable estigmatización social. Aún existen muchos preconceptos sobre la enfermedad, probablemente porque la lepra era incurable antes del advenimiento de la terapia eficaz con antibióticos en la década de 1940. Antes de la terapia, las personas con la enfermedad se desfiguraban y a menudo tenían una discapacidad significativa, lo que causaba que otros las temieran y las rechazaran. Debido a este estigma social, el impacto psicológico de la lepra suele ser significativo.

Epidemiología de la lepra

En 2023 se reportaron 182.815 nuevos casos de lepra en todo el mundo y la mayoría de los casos ocurrieron en India, Brasil e Indonesia. De todos los casos, el 13,6% de los pacientes eran de las Américas, de los cuales > 90% procedían de Brasil (1).

En 2024, se notificaron 205 nuevos casos en los Estados Unidos; casi dos tercios se registraron en Florida, Louisiana, Massachusetts, Texas, Hawái, California, Nueva York, Georgia e Illinois (2). La mayoría de los casos de lepra en los Estados Unidos involucra a personas que emigraron o trabajaron en países donde la lepra es común. La mayoría de los casos adquiridos de forma autóctona en Estados Unidos afectaron a personas que viven en estados del sur, donde se encuentran armadillos de nueve bandas infectados con genotipos únicos de M. leprae y que reportaron contacto directo con armadillos (3).

La lepra puede desarrollarse a cualquier edad. La edad avanzada es un factor de riesgo, pero la enfermedad ocurre con mayor frecuencia en personas de 5 a 15 años o > 30 años.

La lepra no es altamente transmisible, y aproximadamente el 95% de las personas expuestas a M. leprae nunca desarrollan la enfermedad (4).

Referencias de epidemiología

  1. 1. Pan American Health Organization (PAHO): Leprosy (Hansen disease). Accessed October 29, 2025.

  2. 2. Health Resources and Services Administration: National Hansen's Disease (Leprosy) Program. August 2025. Accessed September 17, 2025.

  3. 3. Truman RW, Singh P, Sharma R, et al. Probable zoonotic leprosy in the southern United States. N Engl J Med. 2011;364(17):1626–1633. doi:10.1056/NEJMoa1010536

  4. 4. MedlinePlus [Internet]. Bethesda (MD): National Library of Medicine (US); [updated Jun 24]. Leprosy; [updated 2018 Feb 1; reviewed 2020 Apr 1; cited 2025 Oct 3]; [about 5 p.]. Available from: Leprosy: MedlinePlus Genetic Conditions.

Fisiopatología de la lepra

Los seres humanos son el principal reservorio natural del M. leprae. Los armadillos son una fuente confirmada de transmisión zoonótica a humanos, pero hay informes de M. leprae en ardillas rojas en las Islas Británicas (1). También se han notificado infecciones naturales por lepra en primates no humanos en estado silvestre (p. ej., chimpancés salvajes, mangabeyes grises, macacos cangrejeros), pero no está claro si estas conducen a la transmisión zoonótica a humanos. (Véase también Mycobacterial Infections in Animals.)

Se cree que la lepra se transmite de persona a persona a través de gotitas nasales y secreciones. La transmisión no parece ocurrir por contacto casual (p. ej., simplemente tocar a alguien con la infección) ni por contacto de corta duración. Las personas que viven en hogares donde están en contacto con personas infectadas conocidas tienen aproximadamente el doble de riesgo de contraer lepra (2).

Incluso después del contacto con la bacteria, la mayoría de las personas no desarrollan lepra (3); los profesionales sanitarios suelen trabajar durante muchos años con personas con lepra sin contraerla. La mayoría de los individuos inmunocompetentes infectados por M. leprae no desarrollan lepra. Las personas que desarrollan lepra pueden tener una predisposición genética, pero esto no está bien definido.

El M. leprae prolifera lentamente (se duplica en 2 semanas). El período de incubación habitual oscila entre unos pocos meses y 20 años (3). Una vez que aparece la infección, puede producirse su diseminación hematógena.

Clasificación de la lepra

La lepra se clasifica según el tipo y el número de áreas de piel afectadas:

  • Paucibacilar: 5 lesiones cutáneas sin bacterias en las muestras de estas áreas

  • Multibacilar: 6 lesiones cutáneas, detección de bacterias en las muestras de las lesiones o ambas

La lepra también se clasifica según la respuesta celular y los hallazgos en la evaluación clínica:

  • Tuberculoide

  • Lepromatosa

  • Limítrofe

Los pacientes con lepra tuberculoide típica desarrollan una intensa respuesta de inmunidad celular que limita la enfermedad a unas pocas lesiones cutáneas (paucibacilar), con un cuadro más leve, menos frecuente y menos contagioso.

Las personas con lepra lepromatosa o limítrofe desarrollan escasa inmunidad celular contra M. leprae y presentan una infección sistémica más grave con infiltrado bacteriano generalizado en la piel, los nervios y otros órganos (p. ej., nariz, testículos, riñones). Generalmente, tienen más lesiones cutáneas (forma multibacilar) y la enfermedad es más contagiosa.

En ambas clasificaciones, el tipo de lepra determina:

  • Pronóstico a largo plazo

  • Complicaciones probables

  • Duración del tratamiento con antibióticos

Referencias de fisiopatología

  1. 1. Ploemacher T, Faber WR, Menke H, Rutten V, Pieters T. Reservoirs and transmission routes of leprosy; A systematic review. PLoS Negl Trop Dis. 2020;14(4):e0008276. Published 2020 Apr 27. doi:10.1371/journal.pntd.0008276

  2. 2. Fine PE, Sterne JA, Pönnighaus JM, et al. Household and dwelling contact as risk factors for leprosy in northern Malawi. Am J Epidemiol. 1997;146(1):91-102. doi:10.1093/oxfordjournals.aje.a009195

  3. 3. MedlinePlus [Internet]. Bethesda (MD): National Library of Medicine (US); [updated Jun 24]. Leprosy; [updated 2018 Feb 1; reviewed 2020 Apr 1; cited 2025 Oct 3]; [about 5 p.]. Available from: Leprosy: MedlinePlus Genetic Conditions.

Signos y síntomas de la lepra

Los síntomas de la lepra no suelen manifestarse hasta > 1 año después de la infección. Una vez que se presentan, avanzan con lentitud.

Manifestaciones de la lepra
Lepra tuberculoide

Esta fotografia muestra lesiones cutáneas que consisten en máculas hipopigmentadas con entumecimiento suprayacente debido a daño nervioso.

Esta fotografia muestra lesiones cutáneas que consisten en máculas hipopigmentadas con entumecimiento suprayacente debi

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CNRI/SCIENCE PHOTO LIBRARY

Lepra lepromatosa

La fotografía muestra lesiones cutáneas que consisten en nódulos simétricos y engrosamiento de la piel. Faltan las cejas.

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ST MARY'S HOSPITAL MEDICAL SCHOOL/SCIENCE PHOTO LIBRARY

Lepra limítrofe

Esta fotografía muestra características de lepra limítrofe de apariencia predominantemente tuberculoide.

Esta fotografía muestra características de lepra limítrofe de apariencia predominantemente tuberculoide.

Photo courtesy of Karen McKoy, MD.

La lepra afecta sobre todo la piel y los nervios periféricos. El compromiso nervioso produce entumecimiento y debilidad en las áreas controladas por los nervios afectados.

  • Lepra tuberculoide: las lesiones cutáneas consisten en una o unas pocas máculas hipoestésicas con hipopigmentación central y bordes netos sobreelevados. Al igual que en todas las formas de lepra, el exantema no es pruriginoso. Las áreas afectadas por este exantema no tienen sensibilidad debido a la lesión de los nervios periféricos subyacentes, que pueden palparse como resultado de su mayor tamaño.

  • Lepra lepromatosa: gran parte de la piel y varias áreas del cuerpo, como los riñones, la nariz y los testículos, pueden estar comprometidas. Los pacientes presentan máculas, pápulas, nódulos o placas en la piel, que a menudo son simétricos. La neuropatía periférica es más grave que en la lepra tuberculoide, con más áreas entumecidas. Algunos grupos musculares pueden estar debilitados. Los pacientes pueden desarrollar ginecomastia o perder las pestañas y las cejas.

  • Lepra limítrofe: se identifican características tanto de la lepra tuberculoide como de la lepra lepromatosa. Sin tratamiento, la gravedad de la lepra limítrofe puede disminuir y convertirse en una forma más semejante a la tuberculoide, o puede empeorar y transformarse en una forma más similar a la lepromatosa.

Complicaciones de la lepra

Las complicaciones más graves son el resultado de la neuropatía periférica, que afecta el sentido del tacto e imposibilita la percepción del dolor y la temperatura. Los pacientes pueden quemarse, cortarse o sufrir otra lesión sin advertirlo. La lesión recurrente puede culminar con la pérdida de uno o varios dedos. La debilidad muscular puede provocar deformidades (p. ej., deformidad en garra del cuarto y el quinto dedo causada por el compromiso del nervio cubital, pie caído causado por el compromiso del nervio peroneo).

Complicaciones de la lepra (manos)
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Esta fotografía muestra la mutilación grave y la degeneración de los dedos en un paciente con lepra.

CDC

Las pápulas y los nódulos pueden producir desfiguraciones en la cara.

También pueden afectarse otras áreas del cuerpo:

  • Ojos: la iritis puede producir glaucoma, y la insensibilidad corneal puede provocar cicatrices y ceguera.

  • Nariz: la lesión de la mucosa nasal puede provocar congestión nasal crónica y epistaxis y, si no se trata, puede conducir a la erosión y el colapso del tabique nasal.

  • Pies: las úlceras plantares con infección secundaria son una causa importante de morbilidad, dado que provocan dolor durante la deambulación.

  • Riñones: en los pacientes con lepra lepromatosa, en ocasiones se desarrolla amiloidosis y la consiguiente enfermedad renal.

  • Función sexual: los hombres con lepra lepromatosa pueden experimentar disfunción eréctil y esterilidad. La infección puede disminuir la secreción de testosterona y espermatozoides en los testículos.

Reacciones lepromatosas

Durante el curso de la lepra no tratada o incluso tratada, el sistema inmunitario puede generar reacciones inflamatorias. Existen dos tipos.

Las reacciones de lepra de tipo 1 son secundarias al aumento espontáneo de la inmunidad celular. Pueden causar fiebre e inflamación de las lesiones cutáneas y nerviosas periféricas preexistentes, lo que genera edema, eritema e hipersensibilidad de la piel a la palpación, así como también agravamiento de la disfunción nerviosa. Estas reacciones contribuyen significativamente al daño nervioso, sobre todo si no se tratan. A pesar del aparente empeoramiento clínico, estas reacciones se denominan inversas dado que la respuesta inmunitaria es exagerada.

Las reacciones de lepra de tipo 2 (eritema nudoso leproso) son reacciones inflamatorias sistémicas similares a vasculitis o paniculitis, que pueden ser secundarias al depósito de complejos inmunitarios circulantes o al aumento de la función de las células T helper. La incidencia de estas reacciones se redujo desde el agregado de clofacimina al régimen terapéutico. Los pacientes pueden desarrollar pápulas o nódulos eritematosos y dolorosos, que pueden convertirse en pústulas, ulcerarse y causar fiebre, neuritis, linfadenitis, orquitis, artritis (en particular en las articulaciones grandes, en general en las rodillas) y glomerulonefritis. La hemólisis o la inhibición de la médula ósea puede causar anemia, y la inflamación hepática puede afectar poco el hepatograma.

Diagnóstico de la lepra

  • Examen microscópico de una muestra obtenida mediante biopsia de la piel

  • Serología y técnicas moleculares

El diagnóstico de la lepra a menudo se retrasa en los Estados Unidos porque los médicos no están familiarizados con las manifestaciones clínicas.

La lepra se sospecha ante la presencia de lesiones cutáneas y neuropatía periférica y se confirma con el examen microscópico de las piezas de biopsia. M. leprae y M. lepromatosis no proliferan en los medios de cultivo artificiales. Las muestras de biopsia deben obtenerse del frente de avance de la lesión tuberculoide o, en la lepra lepromatosa, de los nódulos o las placas.

Las pruebas serológicas, incluidos los anticuerpos IgM séricos contra M. leprae, son específicas pero poco sensibles (presentes solo en dos tercios de los pacientes con lepra tuberculoide). Su utilidad diagnóstica se reduce más en las áreas endémicas, porque estos anticuerpos pueden estar presentes en pacientes con infección asintomática.

Las técnicas moleculares como la prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) pueden ayudar en el diagnóstico y son cada vez más importantes, especialmente en pacientes con enfermedad atípica o temprana (1). 

Referencia del diagnóstico

  1. 1. Mungroo MR, Khan NA, Siddiqui R. Mycobacterium leprae: Pathogenesis, diagnosis, and treatment options. Microb Pathog. 2020;149:104475. doi:10.1016/j.micpath.2020.104475

Tratamiento de la lepra

  • Regímenes polifarmacológicos a largo plazo con dapsona, rifampicina (rifampín) y clofazimina

Los antibióticos pueden detener la progresión de la lepra, pero no revierten la lesión nerviosa ni las deformidades. En consecuencia, la detección y el tratamiento temprano son fundamentales.

Debido a la resistencia antibiótica, deben indicarse regímenes con varios fármacos. Los medicamentos seleccionados dependen del tipo de lepra, ya que la lepra multibacilar necesita regímenes más intensivos de mayor duración que la lepra paucibacilar.

Puede obtener asesoramiento sobre el diagnóstico y el tratamiento en el National Hansen’s Disease (Leprosy) Program de la Health Resources and Services Administration (o llame al 1-800-642-2477). Los regímenes estándar recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) difieren un poco de los utilizados en los Estados Unidos (1).

Medicamentos para la lepra

La dapsona es relativamente económica y suele ser segura. Los efectos adversos observados son hemólisis y anemia (en general leves) y dermatosis alérgicas (que pueden ser graves); a veces aparece un síndrome por dapsona, caracterizado por dermatitis exfoliativa, fiebre elevada y leucocitosis semejante a la de la mononucleosis.

La rifampicina es sobre todo bactericida contra M. leprae y es incluso más eficaz que la dapsona. Está disponible gratuitamente desde la OMS (2). Sus efectos adversos incluyen hepatotoxicidad, síndromes seudogripales y, rara vez, trombocitopenia e insuficiencia renal.

La clofazimina es muy segura. El principal efecto adverso es la pigmentación reversible de la piel, pero la decoloración puede tardar meses en resolverse. La clofazimina se puede obtener en Estados Unidos solo desde la Administración de Recursos y Servicios de Salud (Health Resources and Services Administration) (3).

La minociclina es un antibiótico de la familia de las tetraciclinas con actividad bactericida comprobada contra M. leprae.

El moxifloxacino es una fluoroquinolona con potente actividad bactericida contra M. leprae; su eficacia es comparable a la de la rifampicina.

Lepra multibacilar

El régimen convencional de la OMS incluye dapsona, rifampicina y clofazimina. La OMS proporciona estos medicamentos de forma gratuita a todos los pacientes con lepra en todo el mundo (2). Las personas con lepra en los Estados Unidos también pueden recibir medicamentos para la enfermedad sin costo; sin embargo, algunos fármacos como clofazimina requieren consideraciones logísticas adicionales (por parte del profesional de la salud) antes de la prescripción (véase también el National Hansen’s Disease (Leprosy) Program).

Según la OMS, a los adultos con enfermedad multibacilar se les debe administrar el siguiente régimen:

  • Rifampicina en dosis de 600 mg por vía oral una vez al mes y clofazimina en dosis de 300 mg por vía oral una vez al mes (bajo supervisión de un profesional de la salud)

  • Dapsona en dosis de 100 mg por vía oral una vez al día más clofazimina en dosis de 50 mg por vía oral una vez al día (sin supervisión) (1)

Este régimen se continúa durante 12 meses.

En Estados Unidos, el régimen consiste en rifampicina 600 mg por vía oral una vez al mes, moxifloxacino 400 mg por vía oral una vez al mes y minociclina 100 mg por vía oral una vez al mes durante 24 meses. La claritromicina 500 mg por vía oral una vez al mes o la levofloxacina 500 mg por vía oral una vez al mes puede sustituir a 1 de estos medicamentos (3).

Lepra paucibacilar

Según la OMS, los adultos con enfermedad paucibacilar deben recibir el siguiente régimen:

  • Rifampina (rifampicina) en dosis de 600 mg por vía oral una vez al mes y clofazimina en dosis de 300 mg por vía oral una vez al mes (bajo supervisión de un profesional de la salud)

  • Dapsona en dosis de 100 mg por vía oral una vez al día más clofazimina en dosis de 50 mg por vía oral una vez al día (sin supervisión) (1)

Este régimen se continúa durante 6 meses.

En Estados Unidos, el régimen consiste en rifampicina 600 mg por vía oral una vez al mes, moxifloxacino 400 mg por vía oral una vez al mes y minociclina 100 mg por vía oral una vez al mes durante 12 meses. La claritromicina 500 mg por vía oral una vez al mes o la levofloxacina 500 mg por vía oral una vez al mes pueden sustituir a 1 de estos medicamentos (3).

Reacciones lepromatosas

Los pacientes con reacciones leprosas tipo 1 (excepto inflamación cutánea menor) reciben prednisona a dosis altas de 40 a 60 mg por vía oral una vez al día inicialmente durante 5 días, seguida de dosis de mantenimiento bajas (a menudo tan bajas como 10 a 15 mg una vez al día) durante 6 meses (3). La inflamación cutánea menor no necesita tratamiento.

En los Estados Unidos se puede iniciar metotrexato en dosis baja de 7,5 mg a 10 mg por vía oral una vez por semana durante 6 meses para minimizar la dosis de glucocorticoides (4). Se puede añadir prednisona en dosis baja de 1 a 2,5 mg por vía oral una vez al día durante 3 meses antes de reevaluar al paciente (5). La ciclosporina puede ser un tratamiento de segunda línea útil para reacciones de tipo 1 graves en pacientes que no responden o no pueden tomar glucocorticoides.

Las reacciones de tipo 2 también se denominan reacciones de eritema nudoso leproso. El primer y el segundo episodio de eritema nudoso leproso pueden tratarse, si son leves, con aspirina y, si son significativos, con 40 a 60 mg de prednisona por vía oral 1 vez al día junto con otros antibióticos.

En los Estados Unidos, el tratamiento de las reacciones de tipo 2 leves es similar al de las reacciones de tipo 1 (3). Para casos recurrentes o graves, la talidomida en dosis de 100 a 300 mg por vía oral una vez al día es el fármaco de elección. Sus efectos adversos son estreñimiento leve, leucopenia leve y sedación. Sin embargo, debido a su teratogenicidad, la talidomida no debe administrarse a mujeres que pueden quedar embarazadas.

Referencias del tratamiento

  1. 1. World Health Organization (WHO). Guidelines for the diagnosis, treatment and prevention of leprosy. 2018. Accessed August 26, 2025.

  2. 2. WHO. Leprosy (Hansen disease). Accessed October 3, 2025.

  3. 3. Health Resources and Services Administration. National Hansen's Disease (Leprosy) Program. August 2025. Accessed September 17, 2025.

  4. 4. Perez-Molina JA, Arce-Garcia O, Chamorro-Tojeiro S, et al. Use of methotrexate for leprosy reactions. Experience of a referral center and systematic review of the literature. Travel Med Infect Dis. 2020;37:101670. doi:10.1016/j.tmaid.2020.101670

  5. 5. Jesus JB, Sena CBC, Macchi BM, do Nascimento JLM. Cyclosporin A as an Alternative Neuroimmune Strategy to Control Neurites and Recover Neuronal Tissues in Leprosy. Neuroimmunomodulation. 2022;29(1):15-20. doi:10.1159/000517993

Prevención de la lepra

Como la lepra no es muy contagiosa, el riesgo de transmisión es bajo. Sólo la forma lepromatosa no tratada es contagiosa, pero incluso en ese caso, la infección no se disemina con facilidad. Sin embargo, los contactos familiares (especialmente los niños) de los pacientes con lepra deben ser controlados para detectar el desarrollo de los síntomas y signos de la enfermedad. Una vez iniciado el tratamiento, la lepra deja de transmitirse.

La mejor prevención consiste en:

  • Evitar el contacto con líquidos corporales (incluidas las gotitas respiratorias) y con el exantema de personas infectadas

La vacuna de bacilo de Calmette-Guérin (BCG), utilizada para prevenir la tuberculosis (TB), proporciona cierto grado de protección contra infecciones micobacterianas distintas de la TB, como la lepra, pero no se utiliza a menudo para ese propósito.

La OMS recomienda una dosis única de rifampicina como tratamiento preventivo para personas de ≥ 2 años de edad que son contactos de pacientes con lepra (1). Este tratamiento se administra solo después de descartar la lepra y la enfermedad tuberculosa y no existen otras contraindicaciones.

Referencia de la prevención

  1. 1. World Health Organization (WHO). Guidelines for the diagnosis, treatment and prevention of leprosy. 2018. Accessed August 26, 2025.

Conceptos clave

  • La lepra es una infección crónica causada generalmente por el bacilo ácido-alcohol resistente Mycobacterium leprae.

  • La lepra no es muy contagiosa en los pacientes no tratados, y deja de serlo por completo al comenzar el tratamiento.

  • La lepra afecta sobre todo la piel y los nervios periféricos.

  • Las complicaciones más graves son las que resultan de la pérdida del sentido del tacto, de la sensación de dolor y la temperatura; la debilidad muscular que puede causar deformidades; y las lesiones desfigurantes de la piel y la mucosa nasal.

  • Pueden producirse reacciones inflamatorias que se denominan reacciones leprosas, que requieren tratamiento con glucocorticoides.

  • El diagnóstico se basa en métodos moleculares o en la biopsia; M. leprae y M. lepromatosis no crecen en cultivo.

  • El tratamiento implica regímenes multifármacos utilizando habitualmente dapsona, rifampicina y clofazimina.

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