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Análisis de laboratorio para los trastornos sanguíneos

Por

David J. Kuter

, MD, DPhil, Harvard Medical School

Última revisión completa sep. 2019
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Los médicos escogen los análisis que puedan ayudar a diagnosticar los trastornos sanguíneos en función de los síntomas y de los resultados de la exploración física. A veces, un trastorno de la sangre no produce síntomas, pero se descubre su presencia cuando se hace una prueba de laboratorio por otra razón. Por ejemplo, un hemograma completo que forma parte de un chequeo de rutina puede revelar anemia. Cuando se sospecha la presencia de un trastorno de la sangre, para establecer el diagnóstico específico puede ser necesario un hemograma completo y otros análisis.

Cómo se obtiene la sangre

La sangre se extrae de una vena con una aguja para rellenar uno o más de un tubo de ensayo o, en otros casos, mediante un pinchazo en la yema de un dedo para obtener simplemente una gota de sangre.

Un profesional de la salud determina qué vena se va a utilizar, por lo general una en la superficie interior del codo de la persona. Se aplica un torniquete alrededor de la parte superior del brazo, haciendo que las venas por debajo de este se llenen de sangre y así se puedan visualizar o palpar más fácilmente.

Después de limpiar el área situada justo alrededor de la vena escogida, se introduce una aguja en ella. Es normal que, cuando se introduce la aguja, se experimente una sensación punzante, pero el procedimiento es indoloro.

La sangre fluye a través de la aguja y entra en una jeringa o tubo colector. Una vez se recoge la cantidad suficiente de sangre, se retira el torniquete y a continuación la aguja de la vena y se aplica presión a la zona para prevenir una hemorragia procedente del lugar de la punción.

Si sólo se necesita una pequeña cantidad de sangre, la zona, por lo general un dedo (el talón en recién nacidos), se limpia y se utiliza una aguja para pinchar la piel.

Hemograma completo

El análisis de sangre que se realiza con más frecuencia es el hemograma completo. El hemograma consiste en una valoración de todos los componentes celulares (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas) presentes en la sangre. Existen máquinas automatizadas que realizan este análisis en menos de 1 minuto con una pequeña cantidad de sangre. En algunos casos, el hemograma se complementa con el examen de los glóbulos sanguíneos al microscopio (frotis sanguíneo).

Los parámetros relativos a los glóbulos rojos valorados por el hemograma son

  • Número de glóbulos rojos sanguíneos (recuento de glóbulos rojos, GR)

  • Proporción de sangre compuesta de glóbulos rojos (hematocrito, Hct)

  • Cantidad de hemoglobina (la proteína que transporta oxígeno en los glóbulos rojos) en la sangre (hemoglobina, Hb)

  • Tamaño medio de los glóbulos rojos o eritrocitos (volumen corpuscular promedio, MCV)

  • Variabilidad del tamaño de los glóbulos rojos (anchura de la distribución de glóbulos rojos, RDW)

  • Cantidad de hemoglobina en un glóbulo rojo individual (hemoglobina celular media, MCH)

  • Concentración de hemoglobina en un glóbulo rojo individual (concentración de hemoglobina celular media, MCHC)

Cuando estos parámetros toman valores anormales, los técnicos del laboratorio sospechan la presencia de anomalías en los glóbulos rojos (que pueden ser evaluadas mediante examen con microscopio).

Los glóbulos rojos anómalos pueden fragmentarse o tener forma de lágrima, de media luna o de hoz, entre otras. Conocer la forma específica y el tamaño de los glóbulos rojos suele ayudar al médico a diagnosticar la causa particular de la anemia. Por ejemplo, las células en forma de hoz son características de la anemia de células falciformes (anemia drepanocítica o drepanocitosis); las pequeñas células que contienen cantidades insuficientes de hemoglobina probablemente se deban a una anemia por carencia de hierro, y las células grandes indican una anemia causada por carencia de ácido fólico o de vitamina B12.

Los parámetros relativos a los glóbulos blancos evaluados por el CBC son

  • Número total de glóbulos blancos

  • Porcentaje y cantidades de diferentes tipos de glóbulos blancos (leucocitos)

Los glóbulos blancos (leucocitos) son el componente principal del sistema inmunológico del cuerpo. Normalmente existen cinco tipos de glóbulos blancos (neutrófilos, linfocitos, monocitos, eosinófilos y basófilos) y los diferentes tipos actúan en defensa del organismo cuando el sistema inmunológico responde a diferentes demandas o trastornos. El recuento del número de glóbulos blancos de cada tipo (recuento de glóbulos blancos diferencial) puede sugerir al médico las posibles causas de un cambio en el recuento total de glóbulos blancos. Por ejemplo, si una persona con síntomas de resfriado presenta un mayor recuento de glóbulos blancos debido a un aumento del número de neutrófilos, el médico puede sospechar la presencia de una neumonía bacteriana en lugar de una infección vírica, porque en las infecciones bacterianas se reclutan más a menudo neutrófilos.

Para obtener más información acerca de los glóbulos blancos (leucocitos), el médico puede examinar estas células al microscopio. El examen microscópico puede identificar características de estas células que son específicas de ciertas enfermedades. Por ejemplo, la presencia de un número elevado de glóbulos blancos con aspecto muy inmaduro (blastos) puede indicar una leucemia (cáncer de los glóbulos blancos).

Como parte del hemograma valorarse también el número de plaquetas (trombocitos). La cantidad de plaquetas es un indicador importante de la capacidad de la sangre de formar coágulos sanguíneos (la formación de coágulos sanguíneos es el mecanismo protector utilizado por el organismo para detener las hemorragias). Una cantidad insuficiente de plaquetas puede afectar a la coagulación de la sangre. Un número elevado de plaquetas (trombocitosis) puede originar una excesiva coagulación de la sangre en los vasos sanguíneos más pequeños, especialmente los del corazón y el cerebro. Sin embargo, en algunos trastornos, un número elevado de plaquetas puede tener como resultado, paradójicamente, un exceso de sangrado.

Tabla
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Hemograma completo*

Prueba

¿Qué mide?

Valores normales

Hemoglobina

Cantidad de esta proteína que transporta el oxígeno en un volumen determinado de sangre

Hombres: 14 a 17 gramos por decilitro

Mujeres: 12 a 16 gramos por decilitro

Hematocrito

Proporción de la cantidad total de la sangre (volumen sanguíneo) compuesta de glóbulos rojos (eritrocitos); la cantidad restante está formada por plasma

Hombres: 41 a 51%

Mujeres: 36 a 47%

Volumen celular (o corpuscular) medio (VCM)

Volumen promedio de un glóbulo rojo (eritrocito)

80 a 100 femtolitros por célula

Hemoglobina celular (o corpuscular) media (HCM)

Cantidad de hemoglobina en cada glóbulo rojo

28 a 32 picogramos por célula

Concentración de hemoglobina celular (o corpuscular) media (CHCM)

Concentración promedia de hemoglobina dentro de los glóbulos rojos (eritrocitos)

32 a 36 gramos por decilitro de glóbulos rojos (eritrocitos) (320 a 360 gramos por litro)

Recuento de lóbulos rojos (GR)

Número de glóbulos rojos en un volumen específico de sangre

Hombres: 4,5 a 5,9 millones de células por microlitro (4,5 a 5,9 × 1012/L)

Mujeres: 4,0 a 5,2 millones de células por microlitro (4,05 a 5,2 × 1012/L)

Anchura de la distribución de glóbulos rojos

Variabilidad en los tamaños de los glóbulos rojos

11,5 a 14,5%

Recuento de glóbulos blancos (leucocitos)

Número de glóbulos blancos (leucocitos) en un volumen específico de sangre

4500 a 11 000 por microlitro (4,5 a 11 × 109/L)

Recuento diferencial de glóbulos blancos (leucocitos)

Porcentaje y cantidades de diferentes tipos de glóbulos blancos (leucocitos)

Neutrófilos segmentados: 40 a 70% o de 1800 a 7700 por microlitro (1,8 a 7,7 x 109/L)

Linfocitos: 22 a 44%, o de 1000 a 4800 por microlitro (1 a 4,8 × 109/L)

Monocitos: 4 a 11% o de 200 a 1200 por microlitro (0,2 a 1,2 × 109/L)

Eosinófilos: 0 a 8%, o de 0 a 900 por microlitro (0 a 0,9 × 109/L)

Basófilos: 0 a 3%, o de 0 a 300 por microlitro (0 a 0,3 × 109/L)

Recuento de plaquetas

Número de plaquetas en un volumen específico de sangre

140 000 a 450 000 por microlitro (140 a 450 × 109/L)

* Los valores normales varían de un laboratorio a otro.

Frotis sanguíneo

Aunque los dispositivos automáticos pueden determinar rápidamente la cantidad de las distintas células sanguíneas y proporcionar información sobre el tamaño y la forma de los glóbulos rojos y los tipos de glóbulos blancos, el examen al microscopio de una muestra de sangre puede proporcionar información adicional. Para hacer esto, se extiende una gota de sangre sobre un portaobjetos de vidrio para formar una capa delgada que facilita la visualización de las células sanguíneas individuales. Luego, el portaobjetos se tiñe con productos químicos coloreados para revelar características específicas de las células sanguíneas y se examina al microscopio. Un examinador experimentado a menudo puede obtener mejor información sobre recuentos de células, tamaño, forma y características específicas de las células que una máquina.

Recuento de reticulocitos

El recuento de reticulocitos mide la cantidad de glóbulos rojos (eritrocitos) recién formados o jóvenes (reticulocitos) en un volumen de sangre determinado. Los reticulocitos suelen ser el 0,5-2,5% del total de los glóbulos rojos (eritrocitos). Cuando el cuerpo necesita más glóbulos rojos, como ocurre después de una pérdida de sangre, la médula ósea suele responder produciendo más reticulocitos. Así, el recuento de reticulocitos es una medida de la capacidad de la médula ósea para producir nuevos glóbulos rojos.

Análisis especiales de glóbulos sanguíneos

Una vez que el médico ha detectado que existe una alteración en un tipo o más de glóbulos sanguíneos, puede ordenar numerosas pruebas adicionales para arrojar luz sobre el problema. Los médicos pueden medir la proporción de cada uno de los diferentes tipos de glóbulos blancos (leucocitos) y determinar los subtipos existentes evaluando la presencia de determinados marcadores sobre la superficie celular. Hay también análisis disponibles para medir la capacidad que tienen los glóbulos blancos (leucocitos) de combatir las infecciones, evaluar la funcionalidad de las plaquetas y su capacidad de coagulación, y valorar la composición de los glóbulos rojos (eritrocitos) con el objetivo de determinar la causa de una anemia o el motivo por el cual las células no cumplen su función de manera adecuada. La mayoría de estas pruebas se realizan en muestras de sangre, aunque algunas requieren la obtención de una muestra de médula ósea.

Pruebas de coagulación

Una medida de la capacidad del organismo para interrumpir los sangrados es el número de plaquetas. En ocasiones, los médicos tienen que evaluar si estas cumplen su función adecuadamente. Otras pruebas miden la función global de las numerosas proteínas que se requieren para la coagulación normal de la sangre (factores de coagulación). Las pruebas más habituales son el tiempo de protrombina (PT) y el tiempo de tromboplastina parcial (PTT). Los niveles de los factores de coagulación individuales también pueden determinarse.

Medición de proteínas y otras sustancias

El plasma sanguíneo (la parte líquida de la sangre) contiene muchas proteínas. La orina contiene cantidades muy pequeñas de proteínas. En algunas ocasiones, los médicos cuantifican dichas proteínas para determinar posibles anomalías en la cantidad o la estructura de estas. Por ejemplo, en el mieloma múltiple, ciertas células de la médula ósea, denominadas células plasmáticas, se vuelven cancerosas y producen unos anticuerpos (inmunoglobulinas) poco frecuentes (entre los que se incluyen las proteínas de Bence Jones) que pueden medirse en la sangre y en la orina.

La eritropoyetina es una proteína sintetizada en los riñones que estimula la producción de glóbulos rojos por parte de la médula ósea. Se puede medir la concentración de esta proteína en la sangre. También se determinan las concentraciones de hierro y de ciertas vitaminas (por ejemplo, B12 y folato) necesarias para la formación de glóbulos sanguíneos normales.

Determinación del grupo sanguíneo

El grupo sanguíneo, que está determinado por la presencia de ciertas proteínas en la superficie de los glóbulos rojos, puede ser identificado midiendo la reacción de una pequeña muestra de sangre de la persona frente a ciertos anticuerpos. La determinación del grupo sanguíneo requiere la evaluación tanto del plasma como de los glóbulos rojos (eritrocitos). Dicha determinación debe realizarse antes de una transfusión de sangre.

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