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Alcohol

Por

Gerald F. O’Malley

, DO, Grand Strand Regional Medical Center;


Rika O’Malley

, MD, Albert Einstein Medical Center

Última revisión completa ago. 2017
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NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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Recursos de temas
  • La genética y las características personales son importantes en el desarrollo de los trastornos relacionados con el alcohol.

  • Beber demasiado alcohol puede causar somnolencia o agresividad, afectar la coordinación y las funciones mentales e interferir en el trabajo, en las relaciones familiares y en otras actividades.

  • Beber demasiado alcohol durante un largo periodo de tiempo puede dar lugar al desarrollo de dependencia al alcohol y causar lesiones en el hígado, el cerebro y el corazón.

  • Los médicos pueden emplear cuestionarios o medir el nivel de alcohol en sangre para identificar a las personas con trastornos asociados al consumo de alcohol.

  • El tratamiento inmediato de la sobredosis puede consistir en asistencia con ventilación, sueros, tiamina y, en ocasiones, otras vitaminas (para corregir las carencias relacionadas con el consumo crónico de alcohol) y, para los síntomas de abstinencia, benzodiazepinas.

  • Los programas de desintoxicación y rehabilitación pueden ayudar a las personas que padecen trastornos graves asociados al consumo de alcohol.

Cerca de la mitad de los adultos en Estados Unidos son bebedores habituales, un 20% son ex bebedores y de un 30 a un 35% nunca han bebido alcohol. Beber cantidades elevadas de alcohol (más de 2 a 6 bebidas al día) durante periodos prolongados de tiempo puede provocar lesiones en varios órganos, especialmente el hígado, el corazón y el cerebro. No obstante, beber una cantidad moderada de alcohol puede reducir el riesgo de muerte asociada a trastornos cardíacos y vasculares (cardiovasculares). Sin embargo, no se recomienda consumir alcohol con este propósito, sobre todo cuando existen otras medidas más seguras y efectivas disponibles.

Trastornos relacionados con el alcohol

La mayoría de las personas no consume suficiente alcohol o con la frecuencia suficiente para que su salud y sus actividades cotidianas se vean afectadas. Sin embargo, en Estados Unidos entre un 7% y un 10% de los adultos tienen problemas con el consumo de alcohol (trastorno por consumo de alcohol, también conocido como alcoholismo). Los varones son de dos a cuatro veces más propensos que las mujeres a desarrollar un trastorno de alcoholismo. Las personas afectadas por el consumo de alcohol y otros trastornos por consumo de sustancias continúan consumiendo una sustancia a pesar de los problemas asociados a dicho consumo.

Tabla
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Clasificación de los trastornos relacionados con el alcohol

Trastorno

Descripción

Consumo de riesgo

Definido por la cantidad y la frecuencia de ingesta:

  • Más de 14 copas* por semana o 4 copas por ocasión, para los hombres

  • Más de 7 copas por semana o 3 copas por ocasión, para las mujeres

Consumo excesivo de alcohol

  • Cinco o más copas por ocasión para los hombres

  • Cuatro o más copas por ocasión para las mujeres

  • Puede durar varios días e ir seguido de consumo escaso o nulo de alcohol durante unos días.

  • Es un problema especial en personas jóvenes

Trastorno por consumo de alcohol

  • Impide a las personas el cumplimiento de sus obligaciones

  • Se realiza en situaciones físicamente peligrosas (como conducir)

  • Provoca problemas legales, sociales o interpersonales

  • Cada vez hace falta más alcohol para producir el mismo efecto (tolerancia).

  • La interrupción del consumo de la droga tiene como consecuencia síntomas desagradables, en ocasiones síntomas físicos dolorosos (abstinencia).

  • La persona bebe más de lo previsto

  • La persona desea reducir el consumo pero no puede

  • Destina mucho tiempo a conseguir alcohol, consumirlo o recuperarse de sus efectos.

  • Se pierde eventos especiales o deja de realizar actividades importantes (como el trabajo, una boda o una graduación) a causa de la bebida.

  • Continúa bebiendo a pesar de que la bebida le está causando problemas físicos o psicológicos.

  • Deseo intenso de alcohol

*Una copa equivale a 350 mL de cerveza, 150 mL de vino o 45 mL de licor, como el whisky.

¿Sabías que...?

  • Beber grandes cantidades de alcohol puede causar la muerte rápidamente.

El alcoholismo puede llevar a muchos comportamientos y efectos destructivos:

  • Conducir ebrio

  • Lesiones producidas en caídas, peleas o accidentes de tráfico

  • Violencia, incluida la violencia doméstica

la embriaguez puede alterar las relaciones familiares y sociales. La tasa de divorcio es un 50% más elevada cuando uno de los cónyuges es un bebedor empedernido. El absentismo extremo del trabajo puede conducir al desempleo.

Poblaciones especiales

Los niños pequeños que beben alcohol (generalmente de modo accidental) tienen un riesgo significativo de presentar hipoglucemia y coma.

Las mujeres pueden ser más sensibles que los hombres a los efectos del alcohol, independientemente de su peso.

Los ancianos pueden ser más sensibles a los efectos del alcohol que los adultos jóvenes.

Las mujeres que beben alcohol durante el embarazo tienen un mayor riesgo de dar a luz un bebé con síndrome de alcoholismo fetal.

Aunque la sensibilidad a los efectos del alcohol puede variar con la edad, todos los grupos de edad pueden padecer los trastornos relacionados con su consumo. Cada vez más, el consumo y abuso de fármacos y otras sustancias entre los adolescentes se ha relacionado con consecuencias especialmente desastrosas. Los que empiezan a beber a una edad temprana (sobre todo en la edad preadolescente) tienen más predisposición a ser dependientes del alcohol en la edad adulta.

Causas

El trastorno relacionados con el consumo de alcohol se relaciona hasta cierto punto con aspectos hereditarios. Los familiares directos de los alcohólicos son más propensos a padecer trastorno asociado al consumo de alcohol que la población general y dicho trastorno se desarrolla con mayor probabilidad en los hijos biológicos de los alcohólicos que en los adoptados.

Algunas investigaciones sugieren que las personas con riesgo de trastorno por consumo de alcohol se intoxican con menos facilidad que las no alcohólicas. Es decir, su cerebro es menos sensible a los efectos del alcohol. Los familiares directos de los alcohólicos pueden tener esta característica.

Ciertos entornos y rasgos de la personalidad pueden predisponer a una persona a padecer un trastorno por consumo de alcohol. Los alcohólicos suelen provenir de familias desestructuradas, y con frecuencia las relaciones con sus progenitores están alteradas. Los alcohólicos tienden a sentirse aislados, solos, tímidos, depresivos u hostiles. Pueden exhibir comportamientos autodestructivos y ser sexualmente inmaduros. No se sabe con certeza si tales rasgos son la causa del trastorno por consumo de alcohol o su consecuencia.

Síntomas

El alcohol origina tres tipos básicos de problemas:

  • Los que se presentan de manera inmediata cuando las personas beben demasiado en un momento determinado (intoxicación y sobredosis)

  • Los que se presentan a lo largo de un periodo prolongado de tiempo cuando se consumen cantidades excesivas de manera regular

  • Los que aparecen al interrumpir bruscamente un consumo intenso y prolongado (abstinencia)

Efectos inmediatos

El alcohol tiene efectos casi inmediatos, ya que se absorbe a mayor velocidad de lo que se procesa (metaboliza) y se elimina del cuerpo. Como resultado, los valores de alcohol en la sangre aumentan rápidamente. Los efectos pueden aparecer al cabo de minutos de haber bebido.

Los efectos varían ampliamente en función de cada persona. Por ejemplo, los que beben de manera regular (2 o más bebidas al día) se ven afectados en menor medida por una determinada cantidad de alcohol, que los que normalmente no beben o que lo hacen solo de manera social, un fenómeno denominado tolerancia. Quienes han desarrollado tolerancia al alcohol pueden tener también tolerancia a otras drogas que enlentecen la función neurológica, como los barbitúricos o las benzodiazepinas.

Los efectos varían en función del nivel de alcohol en sangre, que suele expresarse en miligramos por decilitro (1/10 L) de sangre, abreviado mg/dL. Los niveles reales en sangre necesarios para originar síntomas varían en gran medida según la tolerancia, pero en los consumidores típicos que no han desarrollado tolerancia, los siguientes síntomas son comunes:

  • De 20 a 50 mg/dL: calma, ligera somnolencia, cierta disminución en la coordinación motora fina y alteración de la capacidad para conducir

  • De 50 a 100 mg/dL: deterioro del juicio y disminución mayor de la coordinación

  • De 100 a 150 mg/dL: marcha inestable, dificultad para hablar, pérdida de las inhibiciones conductuales y deterioro de la memoria

  • De 150 a 300 mg/dL: delirio y letargo (probable)

  • De 300 a 400 mg/dL: a menudo, pérdida del conocimiento

  • 400 mg/dL: posiblemente mortal

Los vómitos son frecuentes en las intoxicaciones alcohólicas moderadas a graves. Debido a que la persona puede encontrarse somnolienta, el material vomitado puede introducirse en los pulmones (aspirado), en ocasiones provocando una neumonía e incluso a la muerte.

En la mayor parte de Estados Unidos, la definición legal de intoxicación es un contenido de alcohol en sangre (CAS) de 80 mg/dL (0,08%) o mayor.

Sobredosis

En personas que no beben alcohol regularmente, un nivel de alcohol en la sangre de 300 a 400 mg/dL causa a menudo inconsciencia y un nivel de alcohol en la sangre igual o superior a 400 mg/dL puede ser mortal. La muerte puede sobrevenir como consecuencia de la respiración alterada o los ritmos anómalos del corazón (arritmia cardíaca), especialmente cuando se bebe una gran cantidad de alcohol de forma rápida. La ingesta de grandes cantidades de alcohol da lugar a presión arterial baja y niveles bajos de azúcar en la sangre.

Los efectos de un determinado nivel de alcohol en sangre son distintos en bebedores habituales. Muchos parecen no estar afectados y funcionar con normalidad con niveles relativamente elevados (como 300 o 400 mg/dL).

El alcohol, incluso en dosis moderadas, altera la formación de la memoria a corto plazo, lo que puede causar lapsus de memoria. El individuo intoxicado puede parecer gregario y locuaz pero tendrá un recuerdo limitado del lapsus de memoria.

Efectos a largo plazo

El consumo prolongado de cantidades excesivas de alcohol lesiona muchos órganos del cuerpo, sobre todo el hígado (hepatopatía alcohólica). Dado que es probable que no se siga una dieta adecuada, también es posible que desarrollen déficits vitamínicos y otras deficiencias nutricionales.

Tabla
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Efectos del abuso o consumo prolongado de alcohol

Tipo de problema

Efectos

Nutricional

Anemia (cansancio, debilidad, aturdimiento)

Anomalías congénitas

Niveles bajos de tiamina

Daño neurológico, demencia, dificultad para caminar y control de los movimientos oculares

Niveles bajos de hierro

Anemia

Niveles bajos de niacina (carencia de niacina)

Pelagra (lesión cutánea, diarrea, depresión)

Gastrointestinal

Esófago

Cáncer

Inflamación (esofagitis)

Estómago

Cáncer

Inflamación (gastritis)

Úlceras

Hígado

Fibrosis severa (cirrosis)

Cáncer

Inflamación (hepatitis)

Propensión hemorrágica (cirrosis)

Páncreas

Inflamación (pancreatitis)

Valores bajos de azúcar en sangre (hipoglucemia)

Aparato cardiovascular

Corazón

Alteraciones de la velocidad cardíaca (arritmia)

Insuficiencia cardíaca, miocardiopatía

Vasos sanguíneos

Neurológico

Cerebro

Confusión

Pérdida de memoria a corto plazo (pérdida de memoria para acontecimientos recientes)

Psicosis (pérdida de contacto con la realidad)

Coordinación reducida

Nervios

Deterioro de los nervios de los brazos y piernas que controlan los movimientos (capacidad reducida para andar) y la sensación.

Genitourinario

Órganos reproductores

En varones, aumento de las mamas y encogimiento o retracción de los testículos

La hepatopatía alcohólica incluye la inflamación del hígado (hepatitis), el hígado graso y cicatrización hepática (cirrosis) y insuficiencia hepática. Un hígado dañado por el alcohol tiene menos capacidad para eliminar los productos tóxicos residuales que pueden originar disfunción neurológica (encefalopatía hepática) del organismo. Las personas que desarrollan encefalopatía hepática pueden manifestar embotamiento, somnolencia, estupor y confusión, y terminar por entrar en estado comatoso. El coma hepático amenaza la vida de la persona y debe ser tratado de forma inmediata.

Por lo general, las personas con insuficiencia hepática también tienen aleteo hepático (asterixis): cuando se extienden los brazos y las manos, estas caen bruscamente, para volver a continuación a su posición original. El aleteo hepático se asemeja a un temblor pero no es lo mismo.

La cirrosis del hígado (hepática) provoca el aumento de la presión en los vasos sanguíneos próximos al hígado (hipertensión portal). La presión acumulada en estos vasos sanguíneos puede causar inflamación de los vasos sanguíneos del estómago y del esófago (varices). Estos vasos hinchados pueden romperse y sangrar de manera intensa, provocando vómitos de sangre. La hemorragia representa un problema especial, ya que el hígado lesionado no sintetiza de manera suficiente las sustancias necesarias para la coagulación de la sangre.

El consumo excesivo de alcohol puede causar una inflamación del páncreas (pancreatitis). La persona puede desarrollar dolor abdominal intenso con vómitos.

El consumo excesivo de alcohol también puede causar daño a los nervios y a partes del cerebro. Puede desarrollarse temblor crónico. La lesión en la parte del cerebro que coordina el movimiento (cerebelo) puede conducir al movimiento mal controlado de brazos y piernas. El consumo intenso y prolongado de alcohol puede dar lugar a un daño cerebral irreversible y psicosis. También puede lesionar el revestimiento (vaina de mielina) de los nervios en el cerebro, lo que origina un trastorno denominado enfermedad Marchiafava-Bignami. Las personas con este trastorno sufren agitación, confusión y demencia. Algunas presentan convulsiones y caen en coma antes de morir.

El consumo intenso y prolongado de alcohol puede provocar un déficit grave de tiamina, una vitamina B. Este déficit puede conducir a la encefalopatía de Wernicke (una enfermedad que se caracteriza por confusión, incapacidad de coordinar la marcha o dificultad para coordinar el movimiento ocular), la cual, si no se trata rápidamente, puede provocar síndrome de Korsakoff, coma o incluso la muerte.

Una depresión existente puede empeorar a causa del consumo de alcohol, y los alcohólicos tienen una probabilidad más alta de sufrir depresión que los no alcohólicos. Dado que los trastornos asociados al consumo de alcohol, especialmente el consumo compulsivo, provoca a menudo intensos sentimientos de remordimiento durante los periodos en los que no se toma alcohol, los alcohólicos son propensos al suicidio incluso en periodos de abstinencia.

En una mujer embarazada, el consumo de alcohol puede causar graves problemas en el feto en desarrollo, como bajo peso al nacer, talla pequeña, cabeza pequeña, lesiones cardíacas y musculares y cociente intelectual bajo o discapacidad intelectual. Estos efectos se denominan síndrome alcohólico fetal. Por lo tanto, se recomienda evitar el alcohol durante el embarazo.

Síntomas de abstinencia

Si la persona que bebe de manera continua durante un periodo de tiempo interrumpe bruscamente el consumo, es probable que aparezcan síntomas de abstinencia. Por ejemplo, la abstinencia puede manifestarse durante la hospitalización (por ejemplo, en cirugías programadas), dado que los bebedores no pueden obtener alcohol.

Los síntomas de abstinencia varían de leves a graves. La abstinencia grave del alcohol no tratada puede resultar mortal.

El síndrome de abstinencia leve por lo general comienza dentro de las 6 horas posteriores a dejar de beber. Los síntomas leves son temblor, dolor de cabeza, debilidad, sudoración y náuseas. Algunos sufren convulsiones (llamadas epilepsia alcohólica o convulsiones por alcohol).

La alucinosis alcohólica puede aparecer en los bebedores de alto consumo que dejan la bebida. Oyen voces que parecen acusadoras y amenazantes, lo que les causa aprensión y terror. La alucinosis alcohólica puede durar días, y se puede controlar con fármacos antipsicóticos, como la clorpromazina o la tioridazina.

El delirium tremens (DT) es el conjunto de síntomas de abstinencia más grave. Habitualmente, el delirium tremens no comienza de manera inmediata; más bien se manifiesta cerca de las 48-72 horas posteriores a la interrupción del consumo de alcohol. Al principio, la persona está ansiosa. Después, está cada vez más confusa, no duerme bien, tiene pesadillas aterradoras, sudoración excesiva y depresión. La frecuencia del pulso se acelera, la presión arterial aumenta y suele aparecer fiebre. El episodio puede ir en aumento hasta incluir alucinaciones efímeras, ilusiones que originan miedo y agitación, y desorientación con alucinaciones visuales que pueden llegar a ser terroríficas. Los objetos visualizados en la penumbra pueden parecer particularmente aterradores, y aparece una confusión extrema. Su sentido del equilibrio se encuentra afectado, en ocasiones haciéndole pensar que el suelo se mueve, que las paredes se caen o que la habitación está rotando. A medida que progresa el delirio, aparece un temblor persistente en las manos, que a veces se extiende a la cabeza y el resto del cuerpo. La mayoría de las personas sufren una grave falta de coordinación. El delirium tremens puede ser mortal, particularmente si no se trata.

Diagnóstico

  • Autoinforme de intoxicación alcohólica

  • Análisis de sangre

  • Cuestionarios de detección

La intoxicación aguda por alcohol por lo general es evidente en función de lo que la persona o sus amigos le cuentan al médico y de los resultados de la exploración física. Si no está claro por qué la persona actúa de manera anómala, el médico puede hacer pruebas para descartar otras posibles causas de los síntomas, como hipoglucemia o traumatismos craneales.

Las pruebas pueden incluir análisis para determinar la cantidad de alcohol y el nivel de azúcar en sangre, análisis de orina para determinadas sustancias tóxicas, y una tomografía computarizada (TC) craneal. El médico no puede dar por hecho la intoxicación solo porque el aliento huela a alcohol.

A efectos legales (por ejemplo, cuando la persona está involucrada en colisiones de vehículos o actúa de manera anómala en su ámbito laboral), se pueden medir los niveles de alcohol en sangre o bien estimarlos a través de una muestra de aire espirado.

A las personas con alcoholismo de larga duración se les puede hacer análisis de sangre para detectar deficiencias en la función hepática y poner de manifiesto el posible daño producido en otros órganos. Si los síntomas son muy graves, se puede realizar una prueba de diagnóstico por la imagen, como una TC, para descartar una lesión neurológica o una infección.

Detección del abuso de alcohol

Algunas personas ignoran que su ingesta de alcohol puede ser un problema. Otras lo saben, pero no quieren admitir que tienen un problema con el alcohol. Por ello, los profesionales de la salud no esperan a que las personas les pidan ayuda. Pueden sospechar trastorno asociado al consumo de alcohol en aquellas personas cuyo comportamiento cambia de manera inexplicable o se vuelve autodestructivo. También pueden sospecharlo cuando ciertos problemas médicos, como la hipertensión o la inflamación de la mucosa gástrica (gastritis) no responden al tratamiento habitual.

Algunos médicos investigan y preguntan periódicamente a sus pacientes acerca del consumo de alcohol para detectar posibles problemas relacionados con el mismo. Las preguntas pueden incluir:

  • Como media, ¿cuántos días por semana bebe usted alcohol?

  • Cuando bebe usted en un día cualquiera, ¿cuántas bebidas alcohólicas toma?

  • ¿Cuál es el número máximo de bebidas consumidas por usted en alguna ocasión durante el mes pasado?

Si el médico sospecha un trastorno por consumo de alcohol, puede hacer preguntas más específicas sobre las consecuencias del consumo de alcohol, como las siguientes:

  • ¿Ha sentido usted alguna vez que debe disminuir su consumo de bebidas alcohólicas?

  • ¿Le molesta que critiquen que está bebiendo?

  • ¿En algún momento se ha sentido culpable por beber?

  • ¿Alguna vez se ha tomado una copa al despertar (la primera bebida por la mañana) para estabilizar sus nervios o para deshacerse de una resaca?

Dos o más respuestas afirmativas a estas preguntas indican un diagnóstico probable de trastorno de alcoholismo.

Tratamiento

Se pauta un tratamiento en las siguientes situaciones:

  • Personas a quienes se les lleva a consulta porque sufren síntomas relacionados con los niveles de alcohol en sangre.

  • Personas que acuden porque padecen síntomas de abstinencia intolerables. No obstante, los alcohólicos que desarrollan síntomas de abstinencia generalmente se tratan a sí mismos bebiendo.

  • Personas que acuden porque no desean continuar bebiendo.

Tratamiento de urgencia

Se requiere tratamiento de emergencia cuando aparecen síntomas graves debidos al consumo de cantidades muy elevadas de alcohol o síntomas entre moderados y graves relacionados con la abstinencia de alcohol.

No existe un antídoto específico para la intoxicación aguda:

  • El café y otros remedios caseros no revierten los efectos del alcohol.

  • Si la persona está en estado de coma o su respiración se encuentra disminuida, puede requerir intubación de la vía aérea para prevenir la asfixia por vómitos u otras secreciones y para ayudarla a respirar.

  • Si es necesario, se administran líquidos por vía intravenosa para prevenir o tratar la deshidratación o la presión arterial baja.

  • A los presuntos bebedores crónicos de alcohol se les administra tiamina para prevenir la encefalopatía de Wernicke. A menudo, el médico también añade magnesio a los sueros (que ayuda al organismo a la utilización de la tiamina) y multivitaminas (para las posibles deficiencias de vitaminas).

El médico a menudo prescribe benzodiazepinas (sedantes leves) durante unos días para tratar los síntomas de abstinencia, ya que disminuyen la agitación y ayudan a evitar algunos síntomas de abstinencia, las convulsiones y el delirium tremens. Dado que se puede desarrollar dependencia a las benzodiazepinas, estos medicamentos se utilizan solo durante un periodo corto de tiempo. En ocasiones se administran medicamentos antipsicóticos a las personas con alucinosis alcohólicas.

El delirium tremens puede poner en peligro la vida, y se trata enérgicamente para controlar la fiebre alta y la agitación intensa. Si es posible, se trata en una unidad de cuidados intensivos. El tratamiento suele consistir en lo siguiente:

  • Dosis altas de benzodiazepinas y barbitúricos administradas por vía intravenosa

  • Dosis altas de vitaminas (sobre todo de tiamina)

  • Sueros por vía intravenosa

  • Medidas de enfriamiento externo, como una manta de enfriamiento

  • Medicamentos para controlar la frecuencia cardíaca y la presión arterial

  • Tratamiento de las complicaciones (como pancreatitis, neumonía y convulsiones)

Con este tratamiento, el delirium tremens generalmente comienza a resolverse entre las 12 y las 24 horas desde su comienzo, pero los casos graves pueden durar de 5 a 7 días. La mayor parte de las personas no recuerdan lo sucedido durante la abstinencia grave una vez esta se ha resuelto.

Tras haber resuelto todos los problemas médicos urgentes, el tratamiento ulterior depende de la gravedad del consumo de alcohol y de las demás afecciones médicas y psiquiátricas del paciente. Si no se ha desarrollado dependencia al alcohol, el médico puede hablar de las consecuencias graves del alcoholismo, recomendando modos de reducir o interrumpir su consumo, y programando citas de seguimiento para ver cómo va evolucionando.

A las personas con un consumo más intenso de alcohol, especialmente aquellas que tienen afecciones médicas y psiquiátricas coexistentes, se les puede recomendar un programa de desintoxicación y rehabilitación.

Desintoxicación y rehabilitación

En la primera fase, se retira completamente el alcohol, y se trata cualquier síntoma de abstinencia. A continuación, el alcohólico tiene que aprender la manera de modificar su conducta. Sin ayuda, la mayoría de los alcohólicos recaen en pocos días o semanas; los programas de rehabilitación, que combinan psicoterapia con supervisión médica, pueden resultar útiles. Se advierte de la dificultad que supone la interrupción del consumo y también se enseñan alternativas para aumentar la motivación para dejar de beber y evitar las situaciones que puedan desencadenar el consumo. El tratamiento se adapta a cada individuo. Estos programas también incluyen el apoyo de la familia y de los amigos. Los grupos de autoayuda, como el de Alcohólicos Anónimos, también pueden ayudar.

En ocasiones, determinados medicamentos (disulfiram, naltrexona, acamprosato y clonidina) pueden ayudar a los alcohólicos a evitar el consumo de alcohol. No obstante, los medicamentos por lo general solo ayudan a las personas motivadas y que cooperan, y los fármacos se utilizan como parte de un régimen de asesoramiento psicoterapéutico intensivo y permanente. Los resultados son variables.

El disulfiram disuade de consumir alcohol porque interfiere con el metabolismo del alcohol, haciendo que se produzca acetaldehído (una sustancia que resulta de la degradación del alcohol) en la sangre. El acetaldehído hace que la persona se sienta enferma. Cuando han tanscurrido entre 5 y 15 minutos desde que la persona que ha tomado disulfiram bebe alcohol, la acumulación de acetaldehído causa

  • Enrojecimiento facial

  • Dolor de cabeza (cefalea) palpitante

  • Aumento de la frecuencia cardíaca

  • Respiración rápida

  • Sudoración

Pueden aparecer náuseas y vómitos entre 30 y 60 minutos más tarde. Estas reacciones incómodas y potencialmente peligrosas duran entre 1 y 3 horas.

El malestar que se produce al consumir alcohol después de tomar disulfiram es tan intenso que pocas personas se arriesgan a tomar ni siquiera la pequeña cantidad que llevan algunos preparados de venta sin receta médica contra la tos y el catarro o algunos alimentos.

Hay que tomar disulfiram todos los días, pues si se interrumpe su consumo, disminuye su efectividad para tratar el trastorno por consumo de alcohol.

Las personas siguientes no deberían tomar disulfiram:

  • Mujeres embarazadas

  • Las personas que tienen una enfermedad grave como insuficiencia cardíaca

  • Personas de edad avanzada

La naltrexona altera los efectos del alcohol sobre ciertos productos químicos sintetizados por el cerebro (endorfinas) que pueden estar asociados con el ansia de alcohol y su consumo. Este fármaco es efectivo en la mayoría de los que lo consumen de manera continuada. Se puede administrar en una inyección mensual, de acción prolongada. La naltrexona, a diferencia del disulfiram, no hace que la gente se sienta enferma. Por lo tanto, una persona que toma naltrexona puede continuar bebiendo. Las personas que tienen hepatitis o determinadas enfermedades del hígado no deben tomar naltrexona.

La clonidina es un fármaco que tiene efecto sobre ciertas partes del cerebro y que se indica normalmente para tratar la presión arterial elevada, pero puede contribuir a aliviar algunos de los efectos de la abstinencia de alcohol.

Alcohólicos Anónimos: un camino hacia la recuperación

No existe ningún planteamiento que haya sido tan beneficioso para tantas personas alcohólicas como Alcohólicos Anónimos (AA). AA es una asociación internacional de personas que desean dejar de consumir alcohol. No hay que pagar derechos ni cuotas. El programa funciona de acuerdo con «los doce pasos», que ofrecen al alcohólico un nuevo modo de vivir sin alcohol. Los miembros de la asociación suelen trabajar con un padrino (un miembro asociado que está absteniéndose del alcohol) que sirve de guía y de apoyo. AA opera dentro de un contexto espiritual, pero no tiene afiliación con ninguna ideología o doctrina religiosa. Sin embargo, para quienes desean un enfoque más secular existen organizaciones alternativas que también persiguen la recuperación de la sobriedad.

AA también ayuda a sus miembros en otros sentidos. Les procura un lugar donde el alcohólico en recuperación puede entablar relaciones sociales lejos del bar, con amigos no bebedores, quienes siempre están disponibles para prestar apoyo cuando vuelve a surgir la necesidad imperiosa de beber. En las reuniones, el alcohólico oye las confesiones que hacen otras personas a todo el grupo con respecto a cómo están luchando día a día para evitar tomar una copa. Al suministrar medios para ayudar a los demás, AA permite que la persona genere una autoconfianza y autoestima que antes solo encontraba bebiendo alcohol. La mayor parte de las zonas metropolitanas tienen muchas reuniones de AA disponibles día y noche, 7 días a la semana. Se anima al alcohólico a probar en varias reuniones diferentes para que asista a aquellas en las que se sienta más cómodo.

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