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Introducción a las infecciones por clostridios

Por

Larry M. Bush

, MD, FACP, Charles E. Schmidt College of Medicine, Florida Atlantic University

Última revisión completa dic. 2019
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Los clostridios son bacterias que habitualmente residen en el intestino de los adultos sanos y los recién nacidos. Los clostridios también residen en los animales, el suelo y la vegetación en descomposición. Estas bacterias no necesitan oxígeno para vivir; es decir, son anaerobias.

Existen muchas especies diferentes de clostridios.

La infección por clostridios más habitual es la gastroenteritis (intoxicación alimentaria por Clostridium perfringens), una infección habitualmente leve que por lo general se resuelve por sí sola. Las infecciones por clostridios graves son relativamente raras pero pueden ser mortales.

Los clostridios causan enfermedades de diferentes maneras, dependiendo de la especie:

  • Las bacterias (Clostridium botulinum) pueden generar una toxina en los alimentos, que posteriormente es ingerida, como ocurre en el botulismo transmitido por alimentos.

  • Las bacterias pueden ser consumidas junto con los alimentos y a continuación multiplicarse y producir una toxina en el intestino, como ocurre en la comida intoxicada con Clostridium perfringens.

  • Las esporas de clostridios, que son formas inactivas (latentes) de la bacteria, pueden penetrar en el cuerpo a través de una herida y convertirse en bacterias activas que producen una toxina, como ocurre en el tétanos. Las esporas permiten a las bacterias sobrevivir cuando las condiciones ambientales son difíciles. Cuando las condiciones son favorables, cada espora germina y se transforma en una bacteria activa.

  • El uso de antibióticos puede permitir que los clostridios, que ya pueden estar presentes en el intestino grueso, proliferen en exceso y produzcan dos toxinas, como ocurre en la colitis inducida por Clostridioides (anteriormente denominado, Clostridium) difficile y asociada al uso de antibióticos.

  • Los clostridios pueden entrar a través de una herida, multiplicarse y producir una toxina que destruye el tejido, como ocurre en la gangrena gaseosa.

Los clostridios pueden infectar la vesícula biliar, el colon y los órganos reproductores femeninos. Si los clostridios infectan el colon de personas con un recuento bajo de glóbulos blancos (como las que sufren leucemia o las que están siendo tratadas con quimioterapia contra el cáncer), pueden causar una enfermedad potencialmente mortal llamada enterocolitis neutropénica.

En raras ocasiones, una especie, Clostridium sordellii, causa el síndrome de choque (shock) tóxico en mujeres que tienen infecciones en los órganos reproductivos. Estas infecciones pueden ocurrir después de un aborto espontáneo, un aborto voluntario, un parto o, a veces, un procedimiento ginecológico.

Intoxicación alimentaria por Clostridium perfringens

La intoxicación alimentaria por Clostridium perfringens (un tipo de gastroenteritis) pueden desarrollarse cuando las personas comen alimentos (generalmente carne de res) que contienen clostridios. Los clostridios se desarrollan a partir de esporas, que pueden sobrevivir al calor de la cocción. Si el alimento que contiene las esporas no se ingiere poco después de cocinado, las esporas se convierten en clostridios activos, que a continuación proliferan en los alimentos. Si la comida se sirve sin recalentarla de forma adecuada, los clostridios se ingieren, se multiplican en el intestino delgado y producen una toxina que causa diarrea acuosa y cólicos abdominales.

La intoxicación alimentaria por Clostridium perfringens suele ser leve y desaparece en un periodo de 24 horas. Pero, con muy poca frecuencia, es grave, sobre todo en los más jóvenes y en las personas mayores.

El médico suele sospechar el diagnóstico de intoxicación alimentaria por Clostridium perfringens cuando ha tenido lugar un brote local de la enfermedad. El diagnóstico se confirma analizando alimentos contaminados o muestras de heces de personas infectadas en busca de Clostridium perfringens y su toxina.

Para prevenir la intoxicación alimentaria, las sobras de carne cocinada deben guardarse enseguida en el frigorífico y estar bien recalentadas antes de servirlas.

El tratamiento de la intoxicación alimentaria por Clostridium perfringens consiste en beber mucho líquido y descansar. No se utilizan antibióticos.

Infecciones pélvicas y abdominales por clostridios

Las bacterias clostridios, por lo general Clostridium perfringens, suelen estar relacionadas con infecciones abdominales, generalmente causadas por otras bacterias (llamadas infecciones anaerobias mixtas).

Las infecciones por clostridios pueden desarrollarse cuando el intestino sufre un desgarro. Los clostridios también pueden infectar la vesícula biliar y los órganos de la pelvis, como el útero, las trompas de Falopio y los ovarios. Los clostridios suelen infectar el útero después de un parto o de un aborto voluntario realizado en condiciones de falta de esterilidad.

Las infecciones por clostridios del abdomen y la pelvis son graves y a veces mortales. Los clostridios producen grandes cantidades de gas, que puede formar burbujas y ampollas en el tejido infectado. A menudo, la infección obstruye vasos sanguíneos de pequeño calibre, de modo que el tejido infectado muere y aparece gangrena gaseosa.

Los síntomas incluyen dolor y fiebre. El abdomen es doloroso a la palpación. Si el útero está infectado, las mujeres pueden tener un flujo vaginal sanguinolento y maloliente.

Para diagnosticar infecciones abdominales y pélvicas por clostridios, los médicos toman muestras de sangre o tejido infectado. Estas muestras se examinan y se envían al laboratorio, donde las bacterias, si están presentes, son cultivadas e identificadas. Los médicos pueden obtener radiografías para verificar el gas producido por los clostridios.

El tratamiento de las infecciones abdominales y pélvicas por clostridios comporta cirugía para extirpar el tejido infectado y muerto (lo que se denomina desbridamiento). Se administran antibióticos, como la penicilina, durante 1 semana como mínimo. A veces, si un órgano (como el útero) está muy infectado, se extirpa. Dicho tratamiento puede salvar la vida.

Enteritis necrosante por clostridios

La enteritis necrotizante por clostridios también se llama enteritis necroticans o pigbel. Esta infección está causada por Clostridium perfringens y afecta habitualmente el intestino delgado (principalmente el yeyuno). La infección puede ir de leve a grave y puede ser mortal si no se trata con prontitud. Esta infección muy poco frecuente ocurre principalmente en lugares donde las personas consumen dietas bajas en proteínas, como en el interior de Nueva Guinea y partes de África, América Central y del Sur y Asia.

El diagnóstico de enteritis necrotizante por clostridios se basa en análisis de heces.

El tratamiento de la enteritis necrotizante por clostridios se realiza con antibióticos. Las personas que sufren infecciones muy graves pueden necesitar cirugía.

La enterocolitis neutropénica (tiflitis) es un síndrome similar que amenaza la vida y se desarrolla al inicio del intestino grueso (ciego) de las personas que tienen un recuento bajo de glóbulos blancos (por ejemplo, personas que sufren leucemia o están recibiendo quimioterapia para el cáncer).

La enterocolitis necrosante neonatal afecta principalmente a recién nacidos prematuros que pesan menos de unos 1500 gramos (3 libras). Puede estar causada por las bacterias clostridios.

Clostridios en el torrente sanguíneo

Los clostridios también pueden extenderse a la sangre (causando bacteriemia). La bacteriemia generalizada (septicemia) causa fiebre y síntomas graves, como presión arterial baja, ictericia y anemia. Después de una infección por clostridios puede desarrollarse septicemia, que puede evolucionar rápidamente hacia un desenlace mortal.

Para diagnosticar la septicemia causada por clostridios, los médicos toman muestras de sangre. Estas muestras se envían al laboratorio, donde las bacterias, si están presentes, son cultivadas e identificadas.

Las personas con septicemia son ingresadas en el hospital y reciben antibióticos. (Véase también tratamiento de la sepsis.)

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