La pericondritis es una infección o inflamación del tejido que recubre el cartílago del oído externo (el pabellón auricular).
La pericondritis puede estar causada por
Quemaduras
Picaduras de insectos
Perforaciones de las orejas a través del cartílago
Cirugía de oído
Un forúnculo en el oído
Propagación de infecciones desde la superficie del pabellón auricular
La infección también tiende a ocurrir en personas con trastornos inflamatorios, tales como la granulomatosis con poliangeítis, en aquéllas cuyo sistema inmunitario está debilitado o en las que tienen diabetes.
En una persona con pericondritis grave se ha formado un absceso (bolsa de pus) en el pabellón auricular (aurícula). La infección fue causada por una perforación de oreja.
Foto proporcionada por Bechara Ghorayeb, MD.
Síntomas de la pericondritis
Los primeros síntomas son enrojecimiento, dolor e inflamación del pabellón auricular. Puede aparecer fiebre. Se acumula pus entre el cartílago y la capa de tejido conjuntivo que lo rodea (pericondrio). En ocasiones el pus interrumpe el aporte de sangre al cartílago, destruyéndolo y provocando finalmente la deformación de la oreja (oreja de coliflor). La pericondritis puede ser destructiva y recurrente, y durar un largo periodo de tiempo.
Tratamiento de la pericondritis
Antibióticos y corticoesteroides
Extracción de objetos extraños, especialmente perforaciones de oreja a través del cartílago de la oreja
Compresas calientes e incisión y drenaje de los abscesos
Analgésicos
Los médicos tratan la pericondritis con antibióticos (como una fluoroquinolona, como por ejemplo la ciprofloxacina) y a menudo un corticoesteroide por vía oral. La elección del antibiótico depende de la gravedad de la infección y de la bacteria causante.Los médicos tratan la pericondritis con antibióticos (como una fluoroquinolona, como por ejemplo la ciprofloxacina) y a menudo un corticoesteroide por vía oral. La elección del antibiótico depende de la gravedad de la infección y de la bacteria causante.
Los médicos retiran cualquier objeto extraño de la oreja, como un pendiente o una astilla.
Si hay un absceso (acumulación de pus), los médicos hacen una incisión para drenar el pus, permitiendo que la sangre llegue al cartílago de nuevo, y dejan en su lugar un pequeño drenaje, durante 24 a 72 horas. Los antibióticos se administran por vía oral (por boca). Las compresas tibias también pueden ayudar. Los médicos pueden suturar el pericondrio del cartílago para asegurarse de que se cura correctamente y evitar así una deformidad de la oreja externa.
También se dan calmantes para el dolor (analgésicos).



