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Órganos genitales internos femeninos

Por

Jennifer Knudtson

, MD, University of Texas Health Science Center at San Antonio;


Jessica E. McLaughlin

, MD, University of Texas Health and Science Center at San Antonio

Última revisión completa abr. 2019
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Los órganos genitales internos conforman una especie de trayecto (el tracto genital) que consta de las siguientes estructuras:

  • La vagina (parte del canal del parto), donde se deposita el esperma y a través de la cual sale el feto

  • El útero, donde se desarrolla el embrión y se convierte en feto

  • Las trompas uterinas (trompas de Falopio, oviductos), donde los espermatozoides pueden fertilizar un óvulo

  • Los ovarios, que producen y liberan óvulos

Los espermatozoides pueden recorrer todo el tracto genital en dirección ascendente, y los óvulos pueden hacerlo en sentido contrario.

Órganos genitales internos femeninos

Órganos genitales internos femeninos

El himen, una membrana mucosa, se encuentra al comienzo del tracto genital, justo dentro de la abertura de la vagina (véase la figura Órganos genitales femeninos externos). En las mujeres vírgenes, el himen suele rodear el orificio como un anillo ajustado, y en ocasiones puede llegar a cubrirlo por completo. El himen contribuye a proteger el tracto genital, pero no es necesario para la salud. Puede desgarrarse en el primer intento de relaciones sexuales o también ser tan blando y flexible que no llegue a producirse desgarro alguno. El himen también puede rasgarse con algún esfuerzo o por la inserción de un tampón o un diafragma. Por lo general, el desgarro causa un leve sangrado. En las mujeres que han tenido relaciones sexuales, el himen puede pasar desapercibido o reducirse a unos pequeños residuos de tejido alrededor del introito vaginal.

Vagina

La vagina es un órgano en forma de tubo, muscular pero elástico, de aproximadamente 10 a 12 cm de longitud en una mujer adulta que conecta los órganos genitales externos con el útero. La vagina es el órgano sexual de las mujeres, el lugar donde se introduce el pene. Constituye el trayecto que siguen los espermatozoides hasta llegar al óvulo, así como el punto de salida del sangrado menstrual y del feto hacia el exterior.

Por lo general, las paredes de la vagina se encuentran en contacto permanente, sin espacio entre ellas, excepto cuando se distienden para abrirse, por ejemplo, durante las exploraciones ginecológicas, las relaciones sexuales o el parto. El tercio inferior de la vagina está rodeado de músculos elásticos que controlan el diámetro de su abertura. Estos músculos se contraen de manera rítmica e involuntaria durante el orgasmo.

La vagina está revestida por una membrana mucosa que se mantiene húmeda gracias a los líquidos producidos por las células que la recubren y a las secreciones de las glándulas localizadas en el cuello uterino (parte inferior del útero). Una pequeña parte de estos líquidos puede salir al exterior en forma de secreción o flujo vaginal transparente o de color blanco lechoso, que es normal. Durante los años de fertilidad, el revestimiento mucoso de la vagina tiene pliegues y arrugas, pero antes de la pubertad y después de la menopausia el revestimiento es liso.

Útero y cuello uterino

El útero es un órgano muscular grueso con forma de pera localizado en el centro de la pelvis, detrás de la vejiga y delante del recto. Se encuentra sujeto por varios ligamentos que lo mantienen en su posición. La principal función del útero consiste en contener el feto en desarrollo.

El útero está formado por:

  • El cuello uterino (cérvix)

  • El cuerpo principal (corpus)

El cuello uterino, parte inferior del útero, sobresale por el extremo superior de la vagina y puede verse en una exploración ginecológica. Al igual que la vagina, el cuello uterino está revestido por una membrana mucosa, pero lisa.

El esperma y la sangre menstrual entran y salen, respectivamente, a través de un canal existente en el cuello uterino (canal cervical). Aunque por lo general el canal cervical es estrecho, durante el parto se ensancha para permitir la salida del niño.

El cuello uterino constituye, en general, una buena barrera contra las bacterias, salvo durante la menstruación, la ovulación (cuando los ovarios liberan un óvulo) y el parto. Las bacterias que causan enfermedades de transmisión sexual pueden penetrar en el útero a través del cuello uterino durante las relaciones sexuales.

¿Sabías que...?

  • Las niñas nacen con más de un millón de óvulos, pero solo se liberan unos 400 en los ciclos menstruales a lo largo de la vida.

  • Tras el nacimiento, no se forman más óvulos.

El canal del cuello uterino está revestido por glándulas que segregan mucosidad. Esta mucosidad es espesa y los espermatozoides no pueden atravesarla hasta justo antes de la ovulación. En la ovulación, el moco se vuelve transparente y elástico (porque la concentración de estrógenos aumenta). Como resultado, los espermatozoides se mueven por el moco hasta dentro del útero y penetran en las trompas de Falopio, donde puede producirse la fertilización. En ese momento, las glándulas secretoras de mucosidad, localizadas en el cuello uterino, pueden almacenar espermatozoides vivos hasta unos 5 días, y a veces más tiempo. Más tarde, estos espermatozoides podrán ascender, cruzar el cuerpo uterino y entrar en las trompas de Falopio para fertilizar el óvulo. Casi todos los embarazos resultan de un coito realizado durante los 3 días anteriores a la ovulación. Sin embargo, a veces los embarazos se deben a un coito que se ha realizado hasta 6 días antes de la ovulación o durante los 3 días siguientes a la ovulación. En algunas mujeres, el tiempo entre el periodo menstrual y la ovulación varía de un mes a otro. Por lo tanto, el embarazo puede producirse en diferentes momentos del ciclo menstrual.

El cuerpo del útero, que es muy muscular, se estira para acomodar al feto en desarrollo. Sus paredes musculares se contraen durante el parto para empujar al niño a través del cuello uterino y la vagina. Durante los años de fertilidad, el cuerpo uterino dobla en longitud al cuello uterino. Después de la menopausia, sucede lo contrario.

Como parte del ciclo reproductivo de la mujer (que normalmente dura alrededor de 1 mes), el revestimiento interno del cuerpo uterino (endometrio) aumenta de espesor. Si no se produce un embarazo durante ese ciclo, la mayor parte del endometrio se desprende y tiene lugar una hemorragia, que constituye el periodo menstrual.

¿Cuántos óvulos?

Las niñas nacen con óvulos (oocitos) en sus ovarios. Entre las semanas 16 y 20 del embarazo, los ovarios de un feto femenino contienen de 6 a 7 millones de oocitos. La mayoría de estos oocitos desaparecen, y en el momento del nacimiento quedan entre 1 y 2 millones. Después ya no se forman más oocitos. En la pubertad solo quedan alrededor de 300 000 oocitos, más de los necesarios para toda la vida fértil.

Solo un pequeño porcentaje de ellos se convierten en óvulos. Los miles de oocitos que no maduran, degeneran. La degeneración avanza más rápido en los 10 a 15 años previos a la menopausia, y todos han desaparecido al sobrevenir la menopausia.

Solo se liberan alrededor de 400 oocitos durante la vida reproductiva de la mujer, por lo general uno en cada ciclo menstrual. Hasta su liberación, cada óvulo permanece inactivo en su folículo, en suspenso en medio de una división celular. De este modo, el óvulo es una de las células del organismo con una vida más larga.

Como el óvulo inactivo no puede repararse como hacen normalmente las células, la posibilidad de que surjan problemas aumenta a medida que la mujer envejece. En consecuencia, es más probable que ocurra una anomalía cromosómica o genética cuando la mujer concibe a una edad avanzada.

Trompas de Falopio

Las dos trompas uterinas (trompas de Falopio), que tienen una longitud aproximada de 10 a 13 cm, se extienden desde los bordes superiores del útero hasta los ovarios. Las trompas no están directamente conectadas a los ovarios, sino que el extremo de cada trompa está ensanchado y adopta una forma de embudo con prolongaciones digitiformes (fimbrias). Cuando un óvulo se libera del ovario, las fimbrias lo guían hacia el orificio, relativamente grande, de la trompa correspondiente.

El interior de las trompas uterinas está revestido por unas pequeñas proyecciones similares a pelos (cilios). Los cilios y los músculos de la pared de la trompa impulsan al óvulo en sentido descendente hacia el útero. La trompa de Falopio es el lugar habitual de fertilización del óvulo por el espermatozoide.

Ovarios

Los ovarios generalmente son de color perlado, forma oblonga y del tamaño de una nuez. Están unidos al útero mediante ligamentos. Además de producir hormonas sexuales femeninas ( estrógenos y progesterona) y masculinas, los ovarios producen y liberan óvulos. Los oocitos en desarrollo se hallan en unas cavidades llenas de líquido (folículos) en la pared de los ovarios. Cada folículo contiene un oocito.

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