Los tumores, tanto benignos como cancerosos, de las vías biliares o de la vesícula biliar son poco frecuentes.
La ecografía, la resonancia magnética (RM) o la colangiopancreatografía por resonancia magnética (CPRM) generalmente pueden detectar un tumor en los conductos biliares o la vesícula biliar.
Estos cánceres por lo general son mortales, pero sus síntomas pueden ser tratados.
La bilis es un líquido producido por el hígado que ayuda a la digestión. La bilis se transporta a través de pequeños tubos (vías biliares) que llevan la bilis a través del hígado y luego desde el hígado hasta la vesícula biliar y el intestino delgado. La vesícula biliar es un pequeño saco en forma de pera situado debajo del hígado que almacena la bilis y la libera cuando es necesario, como cuando las personas comen. (Véase también Introducción a los trastornos de la vesícula biliar y de las vías biliares y la figura .)
El cáncer de las vías biliares (colangiocarcinoma) es poco frecuente. Se puede originar en cualquier parte de las vías biliares, en especial en las vías biliares situadas justo fuera del hígado. Tener colangitis esclerosante primaria, duelas hepáticas, hepatitis viral, cirrosis, consumir alcohol o presentar un quiste en el conducto biliar (quiste de colédoco) incrementa el riesgo de desarrollar este cáncer.
El cáncer de la vesícula biliar también es poco frecuente. Casi todas las personas con cáncer de la vesícula biliar tienen cálculos biliares. Muchas viven solo algunos meses después de desarrollar este cáncer. Este tipo de cáncer es más frecuente entre los adultos mayores, las mujeres, las personas con cálculos biliares, los indios americanos y probablemente en las personas con una extensa cicatrización de la vesícula biliar, que se puede producir en la colecistitis crónica grave.
Se pueden formar pólipos de la vesícula biliar, que son una excrecencia no cancerosa (benigna) de tejido, en la vesícula biliar. y que rara vez originan síntomas o necesitan tratamiento. Durante la ecografía se encuentran aproximadamente en el 5% de las personas. La cirugía puede ser necesaria para extirpar pólipos más grandes.
Síntomas de las vías biliares y de la vesícula biliar
Los síntomas iniciales incluyen los siguientes:
Empeoramiento de la ictericia (pigmentación amarillenta de la piel y del blanco de los ojos)
Molestias abdominales
Inapetencia
Pérdida de peso
Prurito
A veces el cáncer y los tumores no cancerosos pueden obstruir el flujo de bilis (aunque la mayoría de las obstrucciones están causadas por cálculos biliares). Aún con menor frecuencia, el cáncer puede diseminarse (metastatizar) desde alguna otra parte en el organismo hasta las estructuras adyacentes o hasta los ganglios linfáticos cercanos, dando origen a una obstrucción.
Los síntomas del cáncer del conducto biliar empeoran gradualmente. El dolor abdominal puede volverse cada vez más intenso y continuo. El dolor suele estar causado por la obstrucción de las vías biliares. Las heces pueden ser pálidas. Las personas se sienten cansadas y con malestar. Pueden notar la presencia de una masa en el abdomen.
Los síntomas del cáncer de vesícula biliar, de estar presentes, pueden incluir dolor, pérdida de peso, una masa abdominal o ictericia.
La mayoría de los pólipos de la vesícula biliar no causan síntomas.
Esta foto muestra la coloración amarillenta de los ojos y la piel (ictericia).
DR P. MARAZZI/SCIENCE PHOTO LIBRARY
Diagnóstico de tumores de las vías biliares y de la vesícula biliar
A veces, análisis de sangre
Ecografía, seguida de colangiopancreatografía por resonancia magnética (CPRM) o colangiografía por tomografía computarizada
En ocasiones, colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) o toma de una muestra de tejido (biopsia)
Los médicos sospechan un cáncer de la vesícula biliar o de las vías biliares cuando una vía biliar está obstruida y no se identifica ninguna otra causa. Se sospecha cáncer de las vías biliares en especial en personas con colangitis esclerosante primaria. Si la persona sufre colangitis esclerosante primaria, se realizan periódicamente análisis de sangre para medir las concentraciones de sustancias secretadas por los tumores (marcadores tumorales).
El diagnóstico se confirma mediante pruebas de diagnóstico por la imagen. Por lo general, se realiza una ecografía en primer lugar. A veces se solicita tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) para proporcionar información adicional, especialmente si se sospecha cáncer de vesícula biliar. La colangiopancreatografía por resonancia magnética (CPRM) o la colangiografía por tomografía computarizada (TC de los conductos biliares realizada después de inyectar un agente de contraste radiopaco en una vena) es generalmente el siguiente paso.
Si los resultados de las pruebas de imagen iniciales no son claros o si se sospecha cáncer de conducto biliar, se realiza una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE). En este procedimiento se introduce un tubo de visualización (endoscopio) a través de la boca hasta el interior del intestino delgado. Se inserta a través del endoscopio una sonda delgada (catéter) y a través de esta se inyecta en las vías biliares un medio de contraste radiopaco que es visible en las radiografías. A continuación, se realizan radiografías para detectar posibles anomalías. Este procedimiento permite a los médicos obtener imágenes y una muestra de tejido para examinarla al microscopio (véase figura ).
Si las pruebas sugieren la presencia de un tumor, pero los resultados no son concluyentes, se puede obtener una muestra de tejido con ayuda de una aguja fina que se introduce a través de la piel en el área considerada anómala. Se utiliza ecografía o tomografía computarizada (TC) para guiar la aguja.
Para determinar la extensión del cáncer, los médicos pueden usar una tomografía computarizada, pero a menudo tienen que hacer una intervención quirúrgica para examinar directamente la zona (un procedimiento llamado laparoscopia diagnóstica o laparotomía abierta).
Tratamiento de los tumores de las vías biliares y de la vesícula biliar
En ocasiones, extirpación quirúrgica del tumor
Inserción de stents en los conductos biliares bloqueados
La mayoría de los cánceres de vías biliares y de la vesícula biliares son mortales, pero el tratamiento puede ayudar a controlar los síntomas.
A veces está indicada la intervención quirúrgica para extirpar un cáncer de las vías biliares, pero es muy frecuente que el tumor no pueda eliminarse por completo. La quimioterapia, antes o después de la cirugía, puede emplearse para tratar o reducir las zonas cancerosas que no se extirparon. Si los tumores se han extendido desde otros lugares del organismo (diseminación metastásica), la quimioterapia puede proporcionar algún alivio de los síntomas, pero no mejora la supervivencia de manera notable.
Si la cirugía para extirpar el cáncer de conducto biliar no es posible, se pueden pasar stents a través de un endoscopio (tubo de visualización) y colocarlos en los conductos biliares obstruidos por el cáncer. Estos stents permiten que la bilis fluya más allá de la obstrucción y pueden mejorar la ictericia y prevenir infecciones recurrentes. Si el cáncer de las vías biliares se limita a la parte inferior del hígado (donde las vías biliares del exterior del hígado se conectan con las vías biliares de su interior), un trasplante de hígado puede ser una opción curativa.
El cáncer de vesícula biliar muy precoz que se descubre durante una intervención de litiasis biliar a menudo puede curarse mediante la extirpación de la vesícula biliar. El tratamiento de otros tipos de cáncer de vesícula biliar puede incluir cirugía de la vesícula, el hígado y los ganglios linfáticos adyacentes, además de quimioterapia.
Los pólipos de gran tamaño en la vesícula biliar se tratan mediante la extirpación de la vesícula.
Más información
Los siguientes son recursos en inglés que pueden ser útiles. Tenga en cuenta que el Manual no se hace responsable del contenido de estos recursos.
International Foundation for Gastrointestinal Disorders (IFFGD): (Fundación Internacional para los Trastornos Gastrointestinales [IFFGD por sus siglas en inglés]): un recurso que ayuda a las personas con trastornos gastrointestinales a controlar su salud.
National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK): (Instituto nacional para la diabetes y las enfermedades digestivas y renales, NIDDK por sus siglas en inglés): información exhaustiva sobre el funcionamiento del aparato digestivo y enlaces a temas relacionados, desde la investigación hasta las opciones de tratamiento.



