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Poliomielitis

(Poliomielitis; parálisis Infantil)

Por

Brenda L. Tesini

, MD, University of Rochester School of Medicine and Dentistry

Última revisión completa sep. 2019
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Datos clave
NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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La poliomielitis (polio) es una infección por enterovirus muy contagiosa, a veces mortal, que afecta los nervios y causa debilidad muscular permanente, parálisis y otros síntomas.

  • La poliomielitis está causada por un virus y por lo general se transmite por el consumo de alimentos o agua contaminada o bien por tocar una superficie contaminada y luego tocarse la boca.

  • Muchas personas que han sido infectadas no presentan síntomas y la mayoría de las que los presentan tienen síntomas leves.

  • Puede producir síntomas consistentes en fiebre, dolor de cabeza, rigidez en cuello y espalda, dolor muscular profundo y, a veces, astenia o parálisis.

  • El diagnóstico se basa en los síntomas y en los resultados de un cultivo fecal.

  • Algunos niños se recuperan completamente, pero otros sufren astenia permanente.

  • La vacunación sistemática contribuye a evitar la infección.

  • La poliomielitis no tiene cura.

La causa de la poliomielitis es el poliovirus, un enterovirus que se contagia al ingerir comida o agua contaminadas por materia fecal procedente de una persona infectada, o tocando una superficie contaminada y tocándose después la boca. A veces el poliovirus se transmite por la saliva de una persona infectada o por las gotas expulsadas cuando una persona infectada estornuda o tose. Las personas se infectan al inhalar gotitas en el aire o al tocar algo contaminado con la saliva o las gotitas infectadas.

La infección suele empezar en el intestino. Después puede diseminarse a las partes del cerebro y la médula espinal que controlan los músculos.

A principios del siglo XX, la poliomielitis era una enfermedad habitual en Estados Unidos y en el resto del mundo. Actualmente, debido a la vacunación sistemática, los brotes de poliomielitis prácticamente han desaparecido en los países desarrollados, y la mayoría de los médicos no han conocido un nuevo caso de esta enfermedad. El último caso de infección por poliovirus natural en Estados Unidos data de 1979. Se certificó la erradicación de la poliomielitis en el hemisferio occidental en 1994. Se está llevando a cabo un programa mundial de erradicación de la poliomielitis, pero aún existen casos de infección por el virus de la poliomielitis de tipo salvaje en Pakistán y Afganistán y se reportaron casos por última vez en Nigeria en 2018.

Además del virus de la poliomielitis de tipo salvaje, con muy poca frecuencia (aproximadamente 1 de cada 2,4 millones de dosis), el virus de la poliomielitis vivo de la vacuna oral muta. El virus mutado procedente de la vacuna puede contagiarse de la persona que recibió la vacuna a personas no vacunadas; el virus puede continuar mutando y causando potencialmente la poliomielitis. En algunos países, el virus mutado procedente de la vacuna fue prácticamente la única causa de la poliomielitis, por lo que la mayoría de estos países (incluidos los Estados Unidos) dejaron de emplear la vacuna oral contra la poliomielitis. Sin embargo, algunos países todavía emplean la vacuna oral contra la poliomielitis porque ayuda a vacunar a más personas. Por lo tanto, también ocurren casos de poliomielitis en países que emplean la vacuna oral viva y donde viven muchas personas que no están inmunizadas (lo que permite que el virus se propague más). Recientemente se ha informado de una infección por virus de la poliomielitis consecuencia de la vacuna en la República Democrática del Congo y otras áreas de África. La inmunización generalizada puede detener la propagación de ambos tipos de brotes de poliomielitis y es posible que los viajeros a ciertos países deban mostrar pruebas de una vacunación adecuada.

Las personas no vacunadas de todas las edades están expuestas a la poliomielitis. En el pasado, los brotes de la poliomielitis se daban principalmente en niños y adolescentes, porque muchas de las personas mayores ya habían estado expuestas al virus y habían desarrollado inmunidad.

Síntomas

La mayoría de las infecciones no causan síntomas. Solo entre el 25 y el 30% de las personas infectadas desarrollan síntomas.

Las infecciones por el virus de la poliomielitis que causan síntomas se clasifican como

  • Poliomielitis abortiva (leve)

  • Poliomielitis no paralítica (grave)

  • Poliomielitis paralítica (grave)

Poliomielitis abortiva

En esta forma leve de poliomielitis, la mayoría de las personas afectadas presentan síntomas como fiebre, cefalea leve, dolor de garganta, vómitos y sensación general de malestar. Estos síntomas evolucionan entre 3 y 5 días después de la exposición al virus.

Poliomielitis no paralítica

Alrededor del 4% de las personas que sufren esta forma grave de poliomielitis desarrollan habitualmente rigidez en el cuello y/o en la espalda y dolor de cabeza (meningitis aséptica) varios días después de los síntomas gripales de la poliomielitis abortiva. Los síntomas duran de 2 a 10 días. Los afectados no desarrollan parálisis.

Poliomielitis paralítica

Esta forma grave afecta a algo menos del 1% de las personas con poliomielitis. Además de la meningitis aséptica, las personas que sufren esta forma también desarrollan parálisis.

Los síntomas, que suelen aparecer entre 7 y 21 días después de la infección, consisten en fiebre, dolor de cabeza intenso, rigidez del cuello y de la espalda y profundo dolor muscular. Algunas veces, se perciben sensaciones raras en diversas zonas de la piel, como hormigueo y sensibilidad no habitual al dolor.

La enfermedad puede estacionarse o bien progresar y producir astenia o parálisis en ciertos músculos, dependiendo de qué parte del encéfalo y de la médula espinal esté afectada. Por lo general, la parálisis afecta los músculos de los brazos y las piernas, que se debilitan y son incapaces de contraerse (llamada parálisis flácida).

La persona tiene dificultad para tragar y se atraganta con la saliva, el alimento o el líquido. A veces, al tragar, los líquidos pasan a la nariz y la voz adquiere un tono nasal. En ocasiones se ve afectada la parte del cerebro responsable de la respiración, causando astenia o parálisis en los músculos torácicos. Algunas personas son incapaces de respirar.

Diagnóstico

  • Análisis de una muestra de heces o secreciones de la garganta

  • Análisis de sangre

  • Punción lumbar

La poliomielitis abortiva se asemeja a otras infecciones víricas y por lo general no se diagnostica a menos que se produzca durante una epidemia de polio.

Se sospecha poliomielitis no paralítica en personas que presentan síntomas similares a la gripe y rigidez en el cuello y/o en la espalda.

Se sospecha poliomielitis paralítica en personas que presentan parálisis o debilidad muscular o de las extremidades.

El diagnóstico de la poliomielitis no paralítica o de la poliomielitis paralítica se confirma identificando el poliovirus en un análisis fecal o en una muestra faríngea o al detectar en la sangre una alta concentración de anticuerpos contra el virus.

Los médicos suelen hacer una punción lumbar para buscar otros trastornos que afectan el encéfalo y/o la médula espinal y para verificar la presencia de poliovirus en el líquido cefalorraquídeo.

Pronóstico

Las personas que sufren una poliomielitis abortiva o una poliomielitis no paralítica se recuperan por completo.

Cerca de dos tercios de las personas que sufren poliomielitis paralítica presentan alguna debilidad permanente y un porcentaje muy bajo (alrededor del 4 a 6%) mueren, según los nervios y músculos afectados. La tasa de mortalidad es más elevada (alrededor del 10 al 20%) en los casos (muy pocos) en los que la poliomielitis afecta los nervios que controlan la presión arterial y la respiración.

Algunas personas, incluso aunque aparentemente se hayan recuperado del todo, vuelven a sufrir debilidad muscular (o bien empeora si ya la sufren) años o incluso décadas después de un brote de poliomielitis (véase Síndrome postpolio).

Prevención

La vacuna contra la poliomielitis está incluida en los programas de vacunación sistemática de la infancia. La vacuna es eficaz en más del 95% de los niños.

Dos tipos de vacunas están disponibles mundialmente:

  • Se administra mediante inyección una vacuna que contiene el poliovirus inactivado (vacuna de Salk)

  • Una vacuna de poliovirus vivo (vacuna Sabin) tomada por vía oral

En la vacuna oral con virus activo se emplea una cepa debilitada de poliovirus que no causa enfermedad. La vacuna oral proporciona una mejor inmunidad en una población porque las personas transmiten temporalmente el virus de la vacuna a través de sus heces, por lo que otras personas de su comunidad también pueden estar expuestas a la vacuna. Sin embargo, como el virus de la vacuna se transmite de persona a persona, es muy poco probable que mute a una forma del virus causante de enfermedad y provoca 1 caso de poliomielitis por cada 2,4 millones de dosis administradas. Dado que la poliomielitis (polio) ha sido erradicada en Estados Unidos, los médicos recomiendan que la vacunación infantil se lleve a cabo únicamente con la vacuna inyectable conteniendo el virus de la polio atenuado. La vacuna oral ya no está disponible en Estados Unidos, pero sigue utilizándose en otras zonas del planeta.

No se recomienda la administración por primera vez de la vacuna en personas de más de 18 años, pues el riesgo de adquirir la poliomielitis en esas edades es sumamente bajo en Estados Unidos. Dado que la polio sigue existiendo en ciertas áreas, los adultos que nunca han sido vacunados o que no han recibido todas las dosis recomendadas y que viajen a una zona donde la poliomielitis representa todavía un riesgo deben recibir la serie completa de 3 dosis de la vacuna inyectada. Lo ideal sería que recibieran 2 dosis (separadas entre sí entre 4 y 8 semanas) antes del viaje. A las personas que han sido completamente vacunadas aún se les debe administrar una dosis de vacuna inyectada. En Estados Unidos, los departamentos locales y estatales de salud disponen de información sobre las áreas con poliomielitis, tal como ocurre con los Centers for Disease Control and Prevention.

La inmunización generalizada puede detener la propagación de ambos tipos de brotes de poliomielitis y es posible que los viajeros a ciertos países deban mostrar pruebas de una vacunación adecuada.

Tratamiento

  • Reposo

  • Fármacos para aliviar el dolor y bajar la fiebre

La poliomielitis no se cura y los medicamentos antivíricos no afectan el curso de la enfermedad.

Los tratamientos consisten en reposo, analgésicos y medicamentos para bajar la fiebre.

Sin embargo, en caso de astenia de los músculos respiratorios, puede ser necesario el uso de un respirador artificial (una máquina que ayuda a introducir y extraer el aire de los pulmones). La necesidad de un respirador suele ser temporal.

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