Las fracturas por estrés son fracturas pequeñas incompletas que suelen involucrar las diáfisis metatarsianas. Son producidas por estrés repetitivo con soporte de peso.
Las fracturas por estrés no se deben a una lesión definida (p. ej., caída, golpe), sino que se producen después de un estrés repetido y por uso excesivo que excede la capacidad de los músculos para absorber el estrés (1). Otras fracturas por estrés pueden involucrar el fémur proximal, la pelvis o las extremidades inferiores. Muchas comprometen las piernas y, en particular, las diáfisis metatarsianas de los dedos. Las fracturas femorales o pélvicas por estrés sugieren la presencia de una enfermedad ósea metabólica como osteoporosis.
Las fracturas metatarsianas por estrés (fracturas de la marcha) suelen ocurrir en:
Los corredores que cambian la intensidad de los entrenamientos, la hora de los entrenamientos o ambos demasiado rápidamente
Personas con mal estado físico que caminan largas distancias cargando peso (p. ej., reclutas militares recién incorporados)
La mayoría de las veces se producen en el segundo metatarsiano. Otros factores de riesgo incluyen los siguientes:
Pie cavo (arco alto)
Zapatos con características inadecuadas de absorción de choques
Osteoporosis
Las fracturas por estrés en atletas femeninas justifican una evaluación adicional para detectar la tríada de atleta femenina (amenorrea, disponibilidad energética baja con o sin trastorno alimentario, y baja densidad mineral ósea) (2).
Referencias generales
1. McInnis KC, Ramey LN. High-Risk Stress Fractures: Diagnosis and Management. PM R. 2016;8(3 Suppl):S113-S124. doi:10.1016/j.pmrj.2015.09.019
2. Weiss Kelly AK, Hecht S; COUNCIL ON SPORTS MEDICINE AND FITNESS. The Female Athlete Triad. Pediatrics. 2016;138(2):e20160922. doi:10.1542/peds.2016-0922
Signos y síntomas de las fracturas por estrés
El dolor en el antepié que se produce después de una carrera prolongada o intensa y que desaparece poco después de interrumpir el ejercicio es la manifestación inicial típica. Con el ejercicio posterior, el inicio del dolor es cada vez más temprano y puede hacerse tan intenso que impida el ejercicio y persista incluso cuando el paciente no soporta peso. Los signos pueden incluir evidencia de inflamación aguda o solo reproducción del dolor cuando se ejerce presión sobre la región o se comprime el pie.
Los pacientes que tienen dolor persistente en la ingle profunda o el muslo con soporte de peso deben ser evaluados para una fractura de estrés del fémur proximal. Los pacientes con tales fracturas deben ser derivados a un especialista.
Diagnóstico de las fracturas por estrés
Radiografía o gammagrafía ósea
Se recomiendan radiografías estándar, pero pueden ser normales inicialmente. La gammagrafía ósea con difosfonato de tecnecio o la RM pueden ser necesarias para el diagnóstico temprano. Las mujeres con fracturas por estrés del fémur proximal o la pelvis pueden tener una osteoporosis no diagnosticada y pueden requerir pruebas adicionales (p. ej., absorciometría de rayos X de doble energía.)
Tratamiento de las fracturas por estrés
Restricción de la actividad con carga de peso
El tratamiento incluye la reducción de la carga de peso, por ejemplo, en el pie afectado (p. ej., fractura por estrés del metatarsiano), y el uso de muletas. Aunque a veces se usa yeso, se prefiere el uso de un zapato de madera o bota de apoyo disponibles comercialmente para evitar atrofia muscular. La duración de la inmovilización varía pero típicamente se mantiene durante 6 semanas (1).
Referencia del tratamiento
1. McInnis KC, Ramey LN. High-Risk Stress Fractures: Diagnosis and Management. PMR. 2016;8(3 Suppl):S113-S124. doi:10.1016/j.pmrj.2015.09.019



