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Factores de riesgo del cáncer

Por

Robert Peter Gale

, MD, PhD, Imperial College London

Última revisión completa jul. 2018
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Datos clave
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Muchos factores, genéticos y ambientales, aumentan el riesgo de desarrollar un cáncer, aunque no todas las personas expuestas a cancerígenos o con otros factores de riesgo padecen cáncer. (Véase también Introducción al cáncer.)

Antecedentes familiares

Algunas familias presentan un riesgo mayor de desarrollar ciertos tipos de cáncer. A veces, este riesgo mayor se debe a un solo gen y, a veces, a la interacción de varios genes. Los factores ambientales, comunes a una familia, pueden alterar esta interacción genética y producir cáncer.

Genes y cromosomas

La presencia de un cromosoma adicional o anómalo aumenta el riesgo de cáncer. Por ejemplo, las personas con síndrome de Down, que tienen tres copias del cromosoma 21 en lugar de las dos habituales, presentan un riesgo entre 12 y 20 veces mayor de sufrir leucemia aguda, aunque, paradójicamente, un riesgo menor de padecer carcinomas.

Se cree que las anomalías (mutaciones) que afectan a genes cruciales contribuyen al desarrollo del cáncer. Estos genes participan en la producción de proteínas que regulan el crecimiento y alteran la división celular y otras propiedades básicas de las células.

Las mutaciones genéticas que causan cáncer pueden ser consecuencia de los efectos nocivos de los productos químicos, de la luz solar, de los medicamentos, de los virus o de otros agentes medioambientales. En algunas familias, estos genes anómalos que provocan cáncer son hereditarios.

Las dos categorías principales de genes relacionados con el cáncer son los oncogenes y los genes supresores de tumores.

Los oncogenes son formas mutadas o amplificadas de genes que, en su estado normal, regulan el crecimiento celular. Estos oncogenes son HER2, que causa el cáncer de mama y EGFR, que causa algunos cánceres de pulmón. Algunos oncogenes indican indebidamente a las células que se multipliquen de forma incontrolada, lo que da lugar a un cáncer. Aún no se entiende del todo la mutación de los genes normales a oncogenes, pero existen muchos factores que contribuyen, incluidos los siguientes

  • Radiografías

  • Luz solar

  • Toxinas en el ambiente de trabajo, en el aire o en los productos químicos (por ejemplo, en el humo del tabaco)

  • Agentes infecciosos (por ejemplo, ciertos virus)

Los genes supresores de tumores inhiben el desarrollo de posibles neoplasias codificando las proteínas que reparan el ADN dañado o inhiben el crecimiento de las células cancerosas. Es más probable que haya cáncer cuando el daño del ADN altera la actividad de los genes supresores de tumores y permite así que las células afectadas sigan multiplicándose. Las mutaciones de genes supresores, heredadas de un progenitor, pueden ser la base de cierto porcentaje de los casos de cáncer de mama, que suele ocurrir a una edad temprana en varios miembros de la familia.

Edad

Algunos tipos de cáncer, como el tumor de Wilms, el retinoblastoma y el neuroblastoma, afectan casi exclusivamente a los niños. Estos tipos de cáncer son el resultado de mutaciones de genes supresores que, o bien se heredan, o bien ocurren durante el desarrollo fetal. Sin embargo, la mayoría de los demás tipos de cáncer son más frecuentes en las personas mayores. Los datos estadísticos indican que más del 60% de los distintos tipos de cáncer ocurren en personas mayores de 65 años. El aumento de la tasa de cáncer se debe probablemente a la combinación de una exposición mayor y más prolongada a los cancerígenos y a una debilitación del sistema inmunitario.

Factores ambientales

Son muchos los factores ambientales que aumentan el riesgo de padecer cáncer.

El humo del tabaco contiene cancerígenos que aumentan de forma considerable el riesgo de padecer cáncer de pulmón, de boca, de garganta, de esófago, de riñón y de vejiga.

La contaminación del aire y del agua, tanto si procede del amianto (asbesto), de vertidos industriales o del humo del tabaco, aumenta el riesgo de padecer cáncer. Se sabe con certeza que numerosas sustancias químicas producen cáncer y se sospecha lo mismo de muchas otras. Por ejemplo, la exposición al amianto provoca cáncer de pulmón y mesotelioma (cáncer pleural). La exposición a los pesticidas (plaguicidas) está relacionada con un riesgo mayor de sufrir algunos tipos de cáncer (por ejemplo, la leucemia y el linfoma no hodgkiniano). El tiempo que transcurre entre la exposición a las sustancias químicas y el desarrollo del cáncer puede ser de muchos años.

La exposición a la radiación es un factor de riesgo en el desarrollo del cáncer. La exposición prolongada a la radiación ultravioleta, sobre todo la del sol, provoca cáncer de piel. Las radiaciones ionizantes son particularmente cancerígenas. En las radiografías (incluida la tomografía computarizada, TC) se utiliza radiación ionizante, y las personas que se someten a muchas pruebas con dosis altas de rayos X presentan un riesgo mayor de padecer cáncer.

La exposición al gas radiactivo radón, emitido por la tierra, aumenta el riesgo de cáncer pulmonar, pero, por lo general, el radón se disipa rápidamente en la atmósfera y no produce ningún daño. Sin embargo, si un edificio se construye en un suelo con gran contenido de radón, este puede acumularse dentro del edificio y producir concentraciones en el aire lo bastante altas para provocar daño. El radón es inhalado por los pulmones, donde puede llegar a provocar un cáncer de pulmón. Si además de estar expuesto, se fuma, el riesgo de cáncer de pulmón es aun mayor.

Se han investigado muchas otras sustancias como causas posibles de cáncer, pero se necesitan más estudios para identificar los productos químicos que aumentan el riesgo de cáncer.

Geografía

El riesgo de sufrir cáncer varía según el lugar donde se vive, aunque los motivos que subyacen a las diferencias geográficas suelen ser complejos y no entenderse de forma adecuada. Es probable que esta variación geográfica en el riesgo de padecer cáncer dependa de muchos factores: una combinación de genética, alimentación y medio ambiente.

Por ejemplo, el riesgo de padecer cáncer de colon y de mama es bajo en Japón, pero los japoneses que han emigrado a los Estados Unidos presentan un riesgo mayor y, con el tiempo, se igualan con el resto de la población estadounidense. Por el contrario, la población japonesa presenta unos porcentajes de cáncer de estómago muy elevados. Cuando estas personas emigran y consumen una dieta occidental, el riesgo se reduce al valor de la población de acogida, aunque esta disminución no se hace evidente hasta la generación siguiente.

Dieta

Las sustancias que se ingieren en la dieta pueden aumentar el riesgo de cáncer. Por ejemplo, ingerir alimentos con gran contenido en grasas saturadas, y la obesidad por sí misma, guarda relación con un riesgo mayor de padecer cáncer de colon, de mama y posiblemente de próstata. Cuando se toman grandes cantidades de alcohol, el riesgo de padecer cáncer de cabeza y cuello y cáncer de esófago es muy elevado. Si se ingieren muchos alimentos ahumados y encurtidos o carnes cocinadas en barbacoa, aumenta la probabilidad de cáncer de estómago. Si existe sobrepeso u obesidad, se tiene un riesgo mayor de padecer cáncer de mama, del revestimiento uterino (endometrio), del colon, de los riñones y del esófago.

Fármacos y tratamientos

Determinados fármacos y tratamientos aumentan el riesgo de cáncer. Por ejemplo, los estrógenos de los anticonceptivos orales aumentan ligeramente el riesgo de cáncer de mama, pero este riesgo disminuye con el tiempo. Las hormonas, como los estrógenos y la progesterona, que se administran a algunas mujeres en la menopausia (terapia de sustitución hormonal o terapia de reemplazo hormonal) también aumentan el riesgo de cáncer de mama.

El dietilestilbestrol (DES) aumenta el riesgo de cáncer de mama en mujeres que tomaron el medicamento y en las hijas de estas mujeres que estuvieron expuestas a él antes de nacer. El DES también aumenta el riesgo de cáncer de endometrio en las mujeres que tomaron el medicamento y el riesgo de cáncer de cuello uterino y vaginal en las hijas de las mujeres que tomaron el medicamento. El tamoxifeno, un medicamento que se utiliza para tratar el cáncer de mama, aumenta el riesgo de cáncer de endometrio.

La administración prolongada de testosterona, danazol u otras hormonas masculinas (andrógenos) puede aumentar ligeramente el riesgo de cáncer de hígado.

El tratamiento del cáncer con ciertos antineoplásicos (alquilantes) y la radioterapia aumentan el riesgo de desarrollar un segundo cáncer años más tarde.

Tabla
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Algunos cancerígenos

Cancerígeno

Tipo de cáncer

Ambientales e industriales

Arsénico

Amianto (asbesto)

Pulmón

Pleura

Aminas aromáticas

Benceno

Cromatos

Pulmón

Escape de gasóleo

Pulmón

Radiación ionizante

Leucemia

Níquel

Pulmón

Senos paranasales

Pesticidas (plaguicidas)

Pulmón

Radón

Pulmón

Radiación ultravioleta

Cloruro de vinilo

Relacionados con el estilo de vida

Nuez de areca y betel

Tabaco

Vejiga

Pulmón

Boca

Garganta

Se usan en medicina

Andrógenos

Hígado

Antineoplásicos o quimioterápicos (como los alquilantes y los inhibidores de la topoisomerasa)

Vejiga

Leucemia

Dietilestilbestrol

Mama (en mujeres que tomaron el fármaco y en mujeres que estuvieron expuestas a él antes del nacimiento)

Cérvix o cuello uterino (en caso de exposición antes del nacimiento)

Endometrio (en las mujeres que tomaron el fármaco)

Vagina (en caso de exposición antes del nacimiento)

Radioterapia

Leucemia

Sarcomas

Infecciones

Se conocen varios virus que provocan cáncer en los seres humanos y se sospecha de varios otros. El virus del papiloma humano (VPH, que provoca verrugas genitales) es la causa principal de cáncer de cuello uterino en las mujeres y de cáncer de pene y cáncer de ano en los hombres. El VPH también provoca algunos tipos de cáncer de la garganta. El virus de la hepatitis B o el de la hepatitis C pueden provocar cáncer de hígado. Algunos retrovirus humanos, como el VIH, provocan linfomas y otros tipos de cáncer hemático. Algunos virus provocan un tipo de cáncer en ciertos países, pero no en otros. Por ejemplo, el virus de Epstein-Barr causa linfoma de Burkitt (un tipo de cáncer) en África y cáncer de nariz y de faringe en Asia.

Algunas bacterias también pueden provocar cáncer. El Helicobacter pylori, que provoca úlceras de estómago, aumenta el riesgo de cáncer de estómago y de linfomas.

Además, existen parásitos que pueden causar cáncer. La infección por Schistosoma haematobium puede originar inflamación crónica y cicatrices en la vejiga, que pueden evolucionar a cáncer. Otro tipo de parásito, Clonorchis sinensis, se ha relacionado con el cáncer de páncreas y el cáncer de las vías biliares.

Trastornos inflamatorios

A menudo, los trastornos inflamatorios aumentan el riesgo de cáncer. Estos trastornos incluyen la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn (que puede propiciar el cáncer de colon y de las vías biliares).

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