Estrellas naranjas

Aspergilosis broncopulmonar alérgica

Revisión completa: dic 2025 PorVictor E. Ortega, MD, PhD, Mayo Clinic | Sergio E. Chiarella, MD, Mayo Clinic | Revisión de colegas realizada porRichard K. Albert, MD, Department of Medicine, University of Colorado Denver - Anschutz Medical
Última actualización: dic 2025
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La aspergilosis broncopulmonar alérgica es una reacción pulmonar alérgica a un tipo de hongo (muy frecuentemente Aspergillus fumigatus) que se da en algunas personas que padecen asma o fibrosis quística.

  • Las personas afectadas pueden toser y respirar con dificultad, y a veces tienen fiebre o expectoran sangre.

  • Los médicos emplean radiografías de tórax, análisis de sangre y pruebas cutáneas para hacer un diagnóstico.

  • Generalmente se administran los fármacos utilizados en el tratamiento del asma, especialmente corticoesteroides.

  • A pesar del tratamiento exitoso, los síntomas pueden repetirse periódicamente.

  • Si no se controla, se puede desarrollar daño pulmonar crónico.

El hongo Aspergillus fumigatus crece en el suelo, en la hojarasca, en los alimentos, en el polvo y en el agua. Determinadas personas que inhalan el hongo pueden sensibilizarse y desarrollar una reacción alérgica crónica. Otros hongos, como Penicillium, Candida, Curvularia y Helminthosporium, pueden causar una enfermedad idéntica. En algunas personas los efectos de la reacción alérgica se combinan con los efectos del hongo para dañar las vías respiratorias y los pulmones.

La aspergilosis broncopulmonar alérgica difiere de la neumonía. Las neumonías son infecciones pulmonares causadas generalmente por bacterias, virus y algunos hongos. En la aspergilosis broncopulmonar alérgica, en cambio, el hongo no invade realmente el tejido pulmonar ni lo destruye directamente. El hongo coloniza el moco de las vías respiratorias de las personas con asma o fibrosis quística (ambas propensas a tener mayores cantidades de mucosidad) y causa inflamación alérgica recurrente en el pulmón. Los diminutos sacos de aire de los pulmones (alvéolos) se llenan principalmente de eosinófilos (un tipo de glóbulo blanco). También puede aparecer un número elevado de células productoras de moco. También puede haber un aumento de algunos anticuerpos circulantes (inmunoglobulinas G y E). Si la enfermedad ha causado un daño extenso, la inflamación puede causar el ensanchamiento de las vías respiratorias centrales de forma permanente, una afección denominada bronquiectasia. Finalmente, es muy probable que se forme tejido fibroso en los pulmones.

Se pueden dar otras formas de aspergilosis. El Aspergillus puede invadir los pulmones y provocar neumonía grave en individuos cuyo sistema inmunitario es deficiente. Este trastorno es una infección y no una reacción alérgica. Aspergillus también puede formar bolas fúngicas (aspergilomas) en las cavidades y quistes pulmonares dañados por otras enfermedades, como la tuberculosis, y la consecuencia puede ser una hemorragia grave.

Síntomas

Los primeros indicios de aspergilosis broncopulmonar alérgica son habitualmente síntomas como respiración sibilante, tos y dificultad respiratoria, junto con febrícula. Los síntomas tienden a volverse progresivamente más graves, a excepción de la fiebre. La persona suele referir malestar. Puede perder el apetito. Pueden aparecer manchas marrones o tapones de moco en el esputo expectorado.

Diagnóstico

  • Radiografías o TC de tórax

  • Examen de una muestra de esputo

  • Análisis de sangre

Los médicos pueden decidir buscar la presencia de aspergilosis broncopulmonar alérgica en una persona con asma o fibrosis quística que sufre crisis asmáticas frecuentes.

Radiografías de tórax sucesivas permiten observar áreas similares a las de neumonía, pero que persisten o migran hacia otras zonas del pulmón, más a menudo hacia la parte superior. En las personas con aspergilosis broncopulmonar alérgica de larga evolución, la radiografía de tórax o la tomografía computarizada (TC) pueden mostrar las vías respiratorias ensanchadas, a menudo taponadas con moco.

Cuando se examina una muestra de esputo en un microscopio se puede ver el hongo propiamente dicho, junto con el exceso de eosinófilos.

Los análisis de sangre revelan concentraciones elevadas de eosinófilos y anticuerpos contra Aspergillus. También se mide la concentración de inmunoglobulina E (un anticuerpo) en la sangre porque una concentración elevada de IgE indica a menudo una reacción alérgica. Los médicos también pueden solicitar diferentes pruebas para detectar otros anticuerpos (por ejemplo, precipitinas, inmunoglobulina G específica de Aspergillus) en la sangre.

Las pruebas cutáneas pueden demostrar la alergia de la persona a Aspergillus, pero no llegan a distinguir la aspergilosis broncopulmonar alérgica de una simple alergia a Aspergillus. Una simple alergia a Aspergillus puede ocurrir en personas que tienen asma, pero la presencia de una alergia no necesariamente implica que la persona tenga aspergilosis broncopulmonar alérgica.

Tratamiento

  • Fármacos utilizados para tratar el asma

  • A veces un medicamento antimicótico

Es difícil evitar el contacto con el Aspergillus, dado que está presente en muchos lugares del medio que nos rodea. Los medicamentos utilizados en el tratamiento del asma, especialmente los esteroides (a veces llamados glucocorticoides o corticoesteroides), se utilizan para tratar la aspergilosis broncopulmonar alérgica (véase la tabla ).

Pueden utilizarse medicamentos (broncodilatadores) para dilatar las vías respiratorias, facilitando así la expectoración de los tapones de moco y la expulsión del hongo. Se puede prevenir el daño progresivo del pulmón con un tratamiento inicial de altas dosis de prednisona (un corticoesteroide) por vía oral, seguido de un tratamiento de larga duración a dosis más bajas. La mayoría de especialistas recomiendan los corticoesteroides orales. Los corticoesteroides inhalados no resultan eficaces para esta afección.

El fármaco antimicótico itraconazol a veces se utiliza, además de los corticoesteroides, para ayudar a eliminar los hongos de los pulmones.

Como la lesión pulmonar puede empeorar gradualmente sin producir cambios notables en los síntomas, se deben evaluar regularmente las radiografías de tórax, las pruebas de función pulmonar, las concentraciones de eosinófilos en la sangre y la cantidad de anticuerpos IgE. A medida que la enfermedad se va controlando, las concentraciones de eosinófilos y anticuerpos disminuyen, pero pueden aumentar de nuevo como un primer signo de recidiva.

El tratamiento incluye un control cuidadoso del asma o la fibrosis quística que sufre la persona afectada. Además, debido a que el uso de corticoesteroides durante períodos prolongados puede aumentar el riesgo de cataratas, diabetes y osteoporosis, los médicos controlan de cerca a las personas con aspergilosis broncopulmonar alérgica que necesitan corticoesteroides durante períodos prolongados.

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