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Gonorrea

Por

Sheldon R. Morris

, MD, MPH, University of California San Diego

Última revisión completa mar 2018
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Datos clave
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La gonorrea es una enfermedad de transmisión sexual causada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae, que infecta la mucosa de la uretra, del cuello uterino, del recto y de la garganta o la membrana que recubre la parte frontal del ojo (la conjuntiva y la córnea).

  • La gonorrea se suele transmitir por contacto sexual.

  • Suele producir secreciones peneanas o vaginales y aumentan la frecuencia y la urgencia de la necesidad de orinar.

  • En contadas ocasiones, la gonorrea infecta las articulaciones, la piel o el corazón.

  • Para detectar la infección puede realizarse un examen microscópico, un cultivo o un análisis de ADN de una muestra de la secreción, o análisis de ADN de la orina.

  • Los antibióticos pueden curar la infección, pero la resistencia a los antibióticos utilizados para tratar la gonorrea se está haciendo más frecuente.

En Estados Unidos, el número de casos nuevos alcanzó un máximo de 464 por cada 100 000 personas en 1975. En 2009, el número de nuevos casos disminuyó a 98,1 por cada 100 000, el número más bajo desde el inicio de los registros de esta información. Sin embargo, el número de casos aumentó gradualmente en los años subsiguientes y, en 2016, llegó a 145,8 por cada 100 000. La mayor parte de este aumento corresponde a un incremento del número de hombres a los que se diagnostica gonorrea. Parte de la explicación puede ser que la gonorrea se está haciendo más común entre los hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres, pero también pueden estar involucrados otros factores.

La gonorrea casi siempre se transmite por contacto sexual. Tras un episodio de coito vaginal sin condón, la probabilidad de transmisión de la infección de una mujer afectada al hombre es del 20%. La probabilidad de transmisión del hombre infectado a la mujer puede ser mayor.

Si una mujer embarazada está infectada, la bacteria puede propagarse durante el parto a los ojos del feto, provocando conjuntivitis en el recién nacido. En la actualidad, en la mayoría de los países desarrollados, la infección neonatal se previene administrando antibioterapia ocular en pomada a todos los recién nacidos.

La mayoría de las personas con gonorrea padecen otras enfermedades de transmisión sexual (ETS), como la infección por clamidias, la sífilis o la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

¿Sabías que...?

  • Si las mujeres embarazadas tienen gonorrea, los ojos del feto se pueden infectar durante el parto, por lo que se trata de forma sistemática a los recién nacidos para prevenirlo.

Síntomas

Por lo general, la gonorrea es sintomática solo en los lugares donde comienza la infección. En ocasiones, la infección se propaga por el torrente sanguíneo a otras partes del cuerpo, especialmente a la piel, a las articulaciones o a ambos.

Algunos hombres (cerca del 25%) presentan síntomas mínimos. Los síntomas comienzan aproximadamente de 2 a 14 días después del contagio. Los hombres sienten cierta molestia en la uretra (el conducto que transporta la orina desde la vejiga hacia el exterior del cuerpo). A esta molestia le sigue, al cabo de unas pocas horas, dolor al orinar que puede ser leve o intenso, secreción de pus por el pene y frecuente urgencia de orinar. La abertura en la punta del pene puede estar roja e hinchada. Las bacterias a veces se extiende hasta el epidídimo (el tubo en espiral que se encuentra en la parte superior de cada testículo), lo que provoca que el escroto se hinche y resulte doloroso a la palpación.

Algunas mujeres infectadas (entre el 10 y el 20%) infectadas no tienen ningún síntoma o, si los hay, son leves. Por lo tanto, la gonorrea se detecta solo durante las revisiones periódicas o bien cuando se diagnostica en la pareja. De modo característico, los síntomas no aparecen hasta un mínimo de 10 días después de haber contraído la infección. Algunas mujeres solo sienten cierta molestia en la zona genital y producen una secreción purulenta en la vagina. Sin embargo, otras mujeres tienen síntomas más graves, como una necesidad imperiosa de orinar y dolor durante la micción. Estos síntomas se desarrollan cuando también se infecta la uretra.

La bacteria se suele propagar desde el aparato genital a los conductos que conectan los ovarios con el útero (trompas de Falopio). Esta infección, denominada salpingitis, produce un fuerte dolor en la parte inferior del abdomen, especialmente durante el coito. En algunas mujeres, la infección se propaga al revestimiento de la cavidad abdominal (peritoneo), causando peritonitis o enfermedad inflamatoria pélvica, que puede provocar dolor intenso en la parte inferior del abdomen. Las mujeres que han padecido enfermedad inflamatoria pélvica tienen un riesgo mayor de infertilidad o de embarazos extrauterinos (ectópicos), que pueden provocar una hemorragia interna grave.

En algunas ocasiones, la infección en el abdomen se concentra alrededor del hígado. Esta infección, conocida como perihepatitis o síndrome de Fitz-Hugh-Curtis, produce dolor en la parte superior derecha del abdomen. Ocurre principalmente en mujeres.

El sexo anal con una persona infectada puede dar lugar a una gonorrea rectal. Esta infección no suele causar síntomas, pero puede hacer que las deposiciones resulten dolorosas. Otros síntomas incluyen estreñimiento, prurito, sangrado y secreciones del recto. La zona que rodea el ano se enrojece y queda en carne viva, y las heces se cubren de mucosidad y de pus. Al examinar el recto con un tubo de visualización (anoscopio), se puede distinguir moco y pus en la pared del recto.

El sexo oral con una persona infectada produce gonorrea de la garganta (faringitis gonocócica). Por lo general estas infecciones no provocan síntomas, si bien se puede notar la garganta dolorida.

Si los fluidos infectados entran en contacto con los ojos, puede aparecer conjuntivitis gonocócica, que causa hinchazón de los párpados y una secreción purulenta en los ojos. Mientras que en los adultos lo habitual es que se infecte un solo ojo, en los recién nacidos se suelen infectar ambos. Si no se trata rápidamente, puede dar lugar a ceguera.

En niños, la gonorrea suele ser consecuencia de abuso sexual. En las niñas, la zona genital (vulva) se irrita, se enrojece y se hincha, y pueden tener secreciones vaginales. Si se infecta la uretra, sobre todo en los niños de sexo masculino, se siente dolor al orinar.

Se puede desarrollar una infección gonocócica diseminada (síndrome de artritis-dermatitis), aunque es muy poco frecuente. Ocurre cuando la infección se propaga por el torrente sanguíneo a otras partes del organismo, sobre todo, a la piel y a las articulaciones. Las articulaciones se hinchan y se vuelven hipersensibles y extremadamente dolorosas, lo que limita los movimientos. La piel sobre la articulación infectada puede estar enrojecida y caliente. Las personas afectadas presentan de forma característica fiebre, sensación de malestar general y desarrollan artritis en una o más articulaciones. También pueden surgir pequeñas manchas rojas en la piel, por lo general en los brazos y las piernas. Las manchas son ligeramente dolorosas y pueden llenarse de pus. Existe tratamiento para las infecciones de las articulaciones, de la sangre y del corazón, pero la recuperación de la artritis puede ser lenta.

La artritis séptica gonocócica es una forma de infección gonocócica diseminada que causa artritis dolorosa. Por lo general, afecta a una o dos de las grandes articulaciones, como las rodillas, los tobillos, las muñecas o los codos. Los síntomas suelen comenzar repentinamente. Las personas generalmente tienen fiebre. Las articulaciones infectadas están doloridas e inflamadas y el movimiento se encuentra limitado. La piel sobre la articulación infectada puede estar caliente y enrojecida.

Diagnóstico

  • Examen de la secreción con un microscopio o en un laboratorio

En más del 95% de los hombres infectados con una secreción, la gonorrea se diagnostica en una hora mediante la identificación de la bacteria (gonococos) en muestras de las secreciones, examinadas al microscopio. Si la secreción es obvia, los médicos tocan con un hisopo o un portaobjetos la punta del pene para recoger una muestra. Si la secreción no es evidente, la muestra se recoge insertando un pequeño hisopo como mínimo 1 cm en el interior de la uretra. Se les pide a los hombres que se abstengan de orinar durante al menos 2 horas antes de que se recolecte la muestra.

Identificar las bacterias en una muestra de secreción del cuello uterino es más difícil. La bacteria es visible en solo la mitad de las mujeres infectadas.

La muestra (procedente de la uretra o del cuello del útero) también se envía al laboratorio para su cultivo (para hacer crecer los microorganismos que estén presentes) y para realizar otras pruebas que son muy fiables en ambos sexos, pero tardan más que el examen microscópico. Si se sospecha una infección en la garganta, en el recto o en el torrente sanguíneo, se obtienen muestras de esas zonas para analizarlas en el laboratorio.

Se pueden realizar pruebas de alta sensibilidad para detectar el ADN de los gonococos y de las clamidias (que también suelen estar presentes). En el laboratorio se pueden detectar ambas infecciones en una sola muestra. Para algunas de estas pruebas (llamadas pruebas de amplificación de ácidos nucleicos, o NAAT), se utilizan técnicas que aumentan la cantidad de material genético de la bacteria. Debido a que estas técnicas hacen que los microorganismos sean más fáciles de detectar, se pueden utilizar muestras de orina. Por lo tanto, son adecuadas para detectar la infección en hombres y en mujeres que no tienen ningún síntoma o que no están dispuestos a proporcionar muestras de fluidos de los genitales.

Dado que muchas personas padecen más de una enfermedad de transmisión sexual (ETS), se debe intentar detectar otras ETS, como la sífilis y la infección por VIH, en las muestras de sangre y de fluidos genitales. El médico también comprueba la presencia de infecciones por clamidias.

Si una articulación está hinchada y enrojecida, se debe vaciar el líquido que contiene con una aguja. Este líquido se envía al laboratorio para su cultivo y para realizar otras pruebas.

Pruebas de detección de la gonorrea

A determinadas personas que no presentan síntomas se les realizan pruebas para detectar la gonorrea porque presentan características que hacen aumentar su riesgo de contraer la infección.

Por ejemplo, a las mujeres que no están embarazadas se les realizan si

  • Tienen 24 años o menos y son sexualmente activas

  • Han sufrido una enfermedad de transmisión sexual (ETS) anterior

  • Participar en actividades sexuales de riesgo (como tener muchas parejas sexuales, no usar preservativos con regularidad o ejercer la prostitución)

  • Tener una pareja sexual que participa en actividades sexuales de riesgo

A las mujeres embarazadas se les hacen pruebas de detección en la primera visita prenatal y, si presentan factores de riesgo, de nuevo durante el 3r trimestre.

A los hombres heterosexuales no se les realizan pruebas de detección sistemática a menos que se considere que presentan un riesgo elevado de contraer una infección (por ejemplo, cuando tienen varias parejas sexuales, son pacientes de un centro hospitalario para adolescentes o un centro especializado en ETS o bien ingresan en un correccional).

A los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres sólo se les realizan pruebas de detección si han mantenido relaciones sexuales durante el último año.

Prevención

Las medidas generales siguientes pueden ayudar a prevenir la gonorrea (y otras ETS):

  • Uso habitual y correcto del preservativo (ver Cómo usar el preservativo)

  • Evitar prácticas sexuales de riesgo tales como cambiar a menudo de pareja sexual o mantener relaciones sexuales con prostitutas o con personas que tengan otras parejas sexuales.

  • Rápido diagnóstico y tratamiento de la infección (para evitar contagiar a otras personas)

  • Identificación de los contactos sexuales con personas infectadas, seguida por el asesoramiento o el tratamiento de estos contactos

No practicar sexo (anal, vaginal u oral) es la forma más segura de prevenir las enfermedades de transmisión sexual (ETS), pero se trata de un método a menudo poco realista.

Tratamiento

  • El antibiótico ceftriaxona además de azitromicina

  • Análisis y tratamiento de parejas sexuales

Por regla general, los médicos administran a las personas con gonorrea una única inyección intramuscular del antibiótico ceftriaxona, además de una única dosis de azitromicina por vía oral. A veces, en lugar de azitromicina, los médicos usan doxiciclina por vía oral, dos veces al día durante 1 semana. Aunque la ceftriaxona cura la mayoría de los casos que se producen en Estados Unidos, se administra conjuntamente con azitromicina, debido a que este último puede ayudar a impedir que los gonococos se vuelvan resistentes al tratamiento. La azitromicina y la doxicilina también eliminan las clamidias, a menudo presentes en las personas con gonorrea.

Si las personas son alérgicas a la ceftriaxona, se les administra una dosis alta de azitromicina combinada con gemifloxacino por vía oral o bien gentamicina inyectada en un músculo.

Por lo general, cuando la gonorrea se propaga por el torrente sanguíneo, se trata a los pacientes en el hospital con antibióticos por vía intravenosa o mediante inyección intramuscular.

Cuando los síntomas son persistentes o recurrentes tras el tratamiento, se pueden obtener muestras para su cultivo con el fin de determinar si el paciente está curado y se pueden hacer pruebas para detectar si los gonococos son resistentes a los antibióticos administrados.

Los pacientes con gonorrea deberán mantener abstinencia sexual hasta que se termine el tratamiento, para evitar contagiar a su pareja.

Parejas sexuales

Todas las parejas sexuales que hayan mantenido contacto sexual en los últimos 60 días con un paciente infectado deberán someterse a pruebas para detectar la gonorrea y otras enfermedades de transmisión sexual (ETS), y, en caso de que los resultados sean positivos, recibir tratamiento. Si en las parejas sexuales ha habido exposición a la gonorrea en las 2 últimas semanas, debe administrarse tratamiento sin esperar a los resultados de las pruebas.

La terapia acelerada de pareja es una opción que los médicos utilizan a veces para facilitar el tratamiento de las parejas sexuales. Este enfoque implica dar a las personas con gonorrea una receta o medicamentos para dárselos a su pareja. De esta manera, la pareja sexual no necesita acudir a un médico antes de ser tratada. De todos modos, acudir al médico es siempre la mejor opción, ya que de este modo este puede verificar si existen alergias a los medicamentos y la presencia de otras posibles enfermedades de transmisión sexual (ETS). Sin embargo, si resulta poco probable que la pareja sexual consulte a un médico, la terapia acelerada de pareja resulta de utilidad.

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