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Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE)

Por

Kristle Lee Lynch

, MD, Perelman School of Medicine at The University of Pennsylvania

Última revisión completa jul. 2019
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Datos clave
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En la enfermedad por reflujo gastroesofágico, los contenidos estomacales (incluyendo ácido gástrico y bilis) refluyen desde el estómago al esófago, causando inflamación y dolor en la parte inferior del tórax.

  • El reflujo se produce cuando no funciona correctamente el músculo en forma de anillo (llamado el esfínter esofágico inferior) que normalmente evita que los contenidos del estómago asciendan hacia el esófago.

  • El síntoma más característico es el ardor de estómago o acidez (una sensación de quemazón detrás del esternón).

  • El diagnóstico se basa en los síntomas y, algunas veces, en las pruebas de pH esofágico.

  • El primer tratamiento consiste en evitar las sustancias que lo provocan (como el alcohol y los alimentos grasos) y el consumo de algún medicamento que reduzca el ácido gástrico; sin embargo, si estos métodos no se muestran eficaces, el médico realiza a veces una intervención quirúrgica.

El esófago es el tubo hueco que comunica la garganta (faringe) con el estómago. El esfínter esofágico inferior es el anillo del músculo que mantiene el fondo del esófago cerrado para que el alimento y el ácido del estómago no fluyan otra vez hacia el esófago. Cuando las personas tragan, este esfínter normalmente se relaja para permitir que los alimentos entren en el estómago. (Véase también Introducción al esófago.)

La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) es frecuente. Afecta a un porcentaje de entre el 10 y el 20% de los adultos. También se presenta con frecuencia en los niños y a veces comienza en el nacimiento (ver Reflujo gastroesofágico en niños).

La mucosa gástrica protege al estómago de los efectos de su propio ácido. Dado que el esófago carece de un revestimiento protector similar, los ácidos gástricos y la bilis que refluyen hacia el esófago pueden causar síntomas y, en algunos casos, lesiones.

Cuando el esfínter esofágico inferior no funciona adecuadamente, el ácido y la bilis refluyen hacia el esófago. Cuando una persona está de pie o sentada, la gravedad ayuda a evitar el reflujo del contenido del estómago hacia el esófago, lo que explica por qué puede empeorar el reflujo cuando una persona está acostada. También es más probable que el reflujo aparezca poco después de acabar de comer, cuando el volumen y la acidez del contenido del estómago son más elevados y es menos probable que el esfínter funcione correctamente. Los factores que contribuyen al reflujo incluyen

  • Aumento de peso

  • Alimentos grasos

  • Bebidas carbonatadas y con cafeína

  • Alcohol

  • Tabaquismo

  • Ciertos fármacos

Entre los fármacos que alteran la funcionalidad del esfínter esofágico inferior se encuentran los que tienen efectos anticolinérgicos (como muchos antihistamínicos y algunos antidepresivos), los bloqueantes de los canales del calcio, la progesterona y los nitratos. El reflujo también puede empeorar si existe un vaciamiento gástrico retardado (por ejemplo, debido a diabetes o al uso de opiáceos).

Síntomas

El ardor de estómago o acidez (una sensación de quemazón detrás del esternón) es el síntoma más evidente de reflujo gastroesofágico. El ardor de estómago o acidez puede ir acompañado de regurgitación, en cuyo caso el contenido del estómago alcanza la boca. Si el contenido del estómago llega a la boca, a veces provoca dolor de garganta, ronquera, tos o una sensación como de nudo en la garganta (sensación de globo). A veces, el contenido del estómago se filtra en los pulmones, causando tos y/o sibilancias. Las personas que presentan pirosis (ardor de estómago) de larga duración a veces experimentan dificultad para tragar (disfagia).

Complicaciones del reflujo gastroesofágico

La exposición prolongada de la parte inferior del esófago al reflujo repetido puede causar

  • Inflamación del esófago (esofagitis)

  • Úlceras (llagas abiertas) esofágicas (esofagitis erosiva)

  • Estrechamiento del esófago (constricción esofágica)

  • Células esofágicas anómalas que se pueden convertir en cancerosas (véase Cáncer de esófago)

La inflamación del esófago (esofagitis o esofagitis erosiva) causa síntomas característicos de la enfermedad por reflujo gastroesofágico pero tal vez más graves. También puede causar dolor al tragar (odinofagia). Algunas personas presentan hemorragia por lo general leve, pero que puede ser masiva. La sangre puede ser vomitada o puede pasar a través del tubo digestivo, dando lugar a deposiciones oscuras alquitranadas (melena), o con sangre de color rojo brillante si la hemorragia es lo suficientemente intensa. Un sangrado leve durante un largo período de tiempo puede causar anemia por carencia de hierro.

Las úlceras esofágicas son llagas abiertas en el revestimiento esofágico. Estas úlceras pueden causar dolor torácico al tragar, que generalmente se localiza detrás del esternón o justo por debajo de este, en una localización similar a la del ardor de estómago o acidez.

El estrechamiento (estenosis) del esófago causado por reflujo dificulta progresivamente la deglución de comidas sólidas.

La irritación prolongada provoca cambios en las células que recubren el esófago, lo que produce un trastorno llamado esófago de Barrett. Los cambios pueden ocurrir sin síntomas. Estas células anómalas son precancerosas y, a veces, pueden evolucionar hacia un cáncer.

Diagnóstico

  • Endoscopia con biopsia

  • A veces, prueba de pH

  • En algunas ocasiones, manometría

Cuando los síntomas sugieren el diagnóstico de ERGE, puede iniciarse el tratamiento sin pruebas. Las pruebas suelen reservarse para situaciones en las que el diagnóstico no está claro, si el tratamiento no ha controlado los síntomas o si dichos síntomas han estado presentes durante largo tiempo.

Cuando se necesitan pruebas diagnósticas, la primera prueba suele ser la exploración del esófago con una sonda flexible de visualización (endoscopia). La endoscopia es la mejor prueba para diagnosticar esofagitis, esofagitis erosiva, úlcera esofágica, estenosis esofágica, cáncer esofágico y esófago de Barrett. Durante la endoscopia, los médicos a veces extirpan un fragmento de tejido para examinarlo al microscopio (biopsia).

Si los síntomas sugieren la presencia de una enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) pero los resultados de la endoscopia y de la biopsia son normales, el médico puede indicar pruebas del pH esofágico (el pH es una medida de la acidez [véase monitorización con sonda]). En esta prueba, se introduce una sonda fina y flexible con un sensor en el extremo a través de la nariz hacia la parte inferior del esófago. La sonda permanece en su posición durante 24 horas. El otro extremo de la sonda se conecta a un monitor que la persona lleva puesto. El monitor registra los niveles de ácido en el esófago, generalmente durante 24 horas. Además de determinar cuánto reflujo se produce, esta prueba permite identificar la relación entre los síntomas y el reflujo. Esta prueba también es útil para las personas que presentan síntomas que no son típicos de reflujo. La pHmetría esofágica se recomienda en todos los casos en los que se está valorando una intervención quirúrgica para corregir el reflujo gastroesofágico. A las personas que no pueden tolerar una sonda en la nariz se les puede adherir una cápsula de pH de pequeño tamaño a la parte inferior del esófago (véase monitorización inalámbrica).

Las medidas de la presión del esfínter esofágico inferior realizadas mediante una prueba denominada manometría indican la funcionalidad del esfínter y pueden ayudar a distinguir un esfínter normal de otro que no funciona bien. La información obtenida con estas pruebas ayuda a decidir si la cirugía es el tratamiento apropiado.

Prevención

Se pueden adoptar algunas medidas para aliviar el reflujo gastroesofágico:

  • Elevar la cabecera de la cama

  • Evitar los medicamentos y alimentos que causan síntomas o estimulan la producción de ácido

  • No comer durante las 3 horas previas a acostarse

  • Adelgazar

Elevar la cabecera de la cama unos 15 cm puede ayudar a prevenir el reflujo de ácido hacia el esófago mientras la persona duerme. Deben evitarse los fármacos que provoquen síntomas, así como el tabaquismo. También deben evitarse el café, el alcohol, los alimentos con alto contenido graso, las bebidas ácidas como el zumo de naranja, las bebidas de cola y los aderezos de ensalada a base de vinagre, así como otras sustancias que estimulan la producción de ácido por parte del estómago o que retrasan el vaciamiento de este. Debe evitarse comer 3 horas antes de acostarse. Las personas con sobrepeso y las que han ganado peso recientemente deben bajar de peso.

Tratamiento

  • Inhibidores de la bomba de protones o a veces bloqueadores de la histamina-2

  • Dilatación de las áreas constreñidas

  • Fundoplicatura

  • Control del esófago de Barrett

Los inhibidores de la bomba de protones, los fármacos que reducen de forma más potente la producción de ácido gástrico, suelen ser el tratamiento más efectivo del reflujo gastroesofágico y de la esofagitis, así como de la esofagitis erosiva debidas al reflujo gastroesofágico. Para la cicatrización de estas úlceras suele requerirse la administración de los fármacos durante un periodo de 4 a 12 semanas. Estos fármacos se pueden seguir tomando a largo plazo pero, en este caso, los médicos tratan de indicar una dosis menor. Los fármacos alternativos a los inhibidores de la bomba de protones incluyen los antihistamínicos (H2) y los fármacos estimulan la movilidad de los contenidos a través del esófago, el estómago y los intestinos (denominados fármacos procinéticos). Sin embargo, estos fármacos no son tan eficaces como los inhibidores de la bomba de protones.

El estrechamiento del esófago se trata mediante la dilatación sucesiva de la zona estrechada utilizando globos o tubos. Si la dilatación es efectiva, el estrechamiento no limita significativamente lo que una persona puede comer.

La cirugía es una opción para el tratamiento del reflujo gastroesofágico en las personas cuyos síntomas no se alivian con el tratamiento farmacológico o en aquellos casos en los que las úlceras, las hemorragias o la esofagitis persisten incluso después del alivio de los síntomas. Además, la cirugía puede preferirse al tratamiento farmacológico en personas a las que no les gusta la idea de tener que seguir tomando medicamentos durante muchos años. Existe un procedimiento mínimamente invasivo (fundoplicatura) que se lleva a cabo utilizando un laparoscopio. Sin embargo, algunas personas que se someten a este procedimiento presentan efectos adversos, frecuentemente dificultad para deglutir y sensación de hinchazón o malestar abdominal después de comer.

El esófago de Barrett rara vez desaparece después del uso de un inhibidor de la bomba de protones y suele permanecer inalterado. Si las células se convierten en precancerosas, las posibilidades de tratamiento que se pueden realizar durante la endoscopia incluyen métodos que destruyen el tejido anómalo mediante ondas de radio (ablación por radiofrecuencia), el frío extremo (crioterapia) o un haz de luz láser (ablación por láser). Como alternativa, el tejido también se puede extirpar quirúrgicamente. Sin embargo, las células anómalas pueden permanecer incluso después de que el tratamiento alivie los síntomas. Por lo tanto, a las personas con esófago de Barrett se les prescribe una endoscopia periódicamente para asegurarse de que la enfermedad no está progresando hacia un cáncer.

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