Estrellas naranjas

Electrocardiografía

(ECG)

Revisión completa: may 2026 PorThomas Cascino, MD, MSc, Michigan Medicine, University of Michigan | Michael J. Shea, MD, Michigan Medicine at the University of Michigan | Revisión de colegas realizada porJonathan G. Howlett, MD, Cumming School of Medicine, University of Calgary
Última actualización: may 2026
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Datos clave

La electrocardiografía (ECG) es una prueba médica rápida, simple e indolora que mide los impulsos eléctricos del corazón.

Durante un ECG, se miden, amplifican y registran los impulsos eléctricos del corazón. Este registro, el electrocardiograma (también conocido como ECG, también comúnmente abreviado como EKG a partir de la palabra alemana Elektrokardiogramm), proporciona información sobre:

  • El marcapasos natural del corazón, llamado nodo senoauricular o nodo sinusal

  • Vías de conducción nerviosa del corazón

  • Frecuencia y ritmo cardíacos

  • Salud del músculo cardíaco

  • El engrosamiento del músculo cardíaco o el aumento de tamaño de las cavidades cardíacas

A veces, el ECG puede mostrar que el corazón está agrandado (por ejemplo, como consecuencia de la hipertensión arterial) o que el corazón no está recibiendo suficiente oxígeno a causa de una obstrucción en uno de los vasos sanguíneos que irrigan el corazón (las arterias coronarias).

Por lo general, el ECG se realiza cuando se sospecha una dolencia cardíaca. En algunas ocasiones, también se practica como parte de una exploración física de rutina en personas de mediana edad y edad avanzada, o en adolescentes que se someten a una evaluación previa a la participación deportiva, aun cuando no exista evidencia de un trastorno cardíaco. Se puede emplear como una base de comparación con los ECG posteriores si aparece una enfermedad cardíaca.

Los ritmos cardíacos anómalos y el flujo sanguíneo insuficiente hacia el músculo cardíaco pueden producirse de forma ocasional e impredecible. Para detectar este tipo de problemas, el médico puede indicar una electrocardiografía ambulatoria continua, en la que se registra un electrocardiograma (ECG) mientras la persona lleva a cabo sus actividades cotidianas.

Cómo se realiza el ECG

Para realizar el ECG, el examinador coloca electrodos (pequeños sensores redondos que se adhieren a la piel) sobre los brazos, piernas y tórax del paciente. Un ECG estándar utiliza 12 electrodos (denominado ECG de 12 derivaciones). Estos electrodos no contienen agujas y son indoloros. Si la zona está recubierta de vello grueso, pueden afeitarse primero las zonas a las que se aplicarán los electrodos. Estos electrodos miden la magnitud y la dirección de las corrientes eléctricas del corazón durante cada latido. Los electrodos están conectados mediante cables a una máquina que produce un registro específico (trazo), que varía según el electrodo. Cada trazo muestra la actividad eléctrica del corazón desde distintos ángulos. Los trazos constituyen el electrocardiograma. El ECG dura unos 3 minutos. El procedimiento en sí carece de riesgos específicos, aunque cualquier prueba médica conlleva el riesgo de omitir un diagnóstico importante o de emitir uno erróneo.

ECG: lectura de las ondas

En un electrocardiograma (ECG) se representa gráficamente la actividad de la corriente eléctrica que recorre el corazón en un latido cardíaco. La actividad de la corriente eléctrica se divide en diferentes partes y a cada una se le asigna una letra en el ECG.

Cada latido comienza con un impulso originado en el nódulo sinusal (nódulo sinoauricular). Este impulso activa las cavidades superiores del corazón (aurículas). La onda P representa la activación de las aurículas.

A continuación, la corriente eléctrica se propaga hacia abajo hasta las cavidades inferiores del corazón (ventrículos). El complejo QRS representa la activación de los ventrículos.

Posteriormente, la corriente eléctrica se propaga a través de los ventrículos pero en dirección opuesta. Esta actividad se denomina onda de recuperación, y está representada por la onda T.

En un ECG pueden observarse diferentes tipos de anomalías. Estas anomalías son: un infarto de miocardio previo, un ritmo cardíaco anómalo (arritmia), un aporte inadecuado de sangre y de oxígeno al corazón (isquemia) y un engrosamiento excesivo (hipertrofia) de las pareces del músculo cardíaco.

Ciertas anomalías detectadas en un ECG pueden también sugerir la presencia de bultos (aneurismas) que se desarrollan en zonas frágiles de las paredes del corazón. Los aneurismas pueden ser consecuencia de un infarto de miocardio. Si el ritmo es anómalo (demasiado rápido, demasiado lento o irregular), el ECG también indica en qué parte del corazón se inicia dicho ritmo anómalo. Esta información ayuda a los médicos a hallar indicios para determinar su causa y el tratamiento más apropiado.

Relojes inteligentes y otros dispositivos ponibles

La tecnología del ECG también está disponible en los relojes inteligentes y otros dispositivos vestibles. Estos dispositivos de salud y actividad física utilizan un sensor de un solo electrodo colocado en la muñeca o el pecho para medir la actividad eléctrica del corazón. Este tipo de ECG puede detectar arritmias, incluyendo la fibrilación auricular (Afib), que es un tipo de ritmo cardíaco anormal. A diferencia de un ECG estándar de 12 derivaciones, los dispositivos de ECG vestibles permiten una monitorización de la actividad cardíaca a más largo plazo y a demanda. Sin embargo, los dispositivos vestibles no suelen ser tan precisos como los ECG de 12 derivaciones y no detectan tantas enfermedades cardíacas diferentes.

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