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Mola hidatiforme

(Enfermedad trofoblástica gestacional; embarazo molar)

Por

Pedro T. Ramirez

, MD, The University of Texas MD Anderson Cancer Center;


Gloria Salvo

, MD, MD Anderson Cancer Center

Última revisión completa feb. 2019
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Se desarrolla una mola hidatiforme cuando se produce el crecimiento de un óvulo fecundado anormal o por el crecimiento descontrolado del tejido de la placenta.

  • Aparentemente la mujer está embarazada, pero el útero crece más rápidamente que en un embarazo normal.

  • La mayoría de las mujeres presentan náuseas y vómitos intensos, hemorragia vaginal y una tensión arterial muy alta.

  • Se realiza una ecografía, un análisis de sangre para medir la gonadotropina coriónica humana (que se produce en las fases iniciales del embarazo), y una biopsia.

  • La mola se extirpa mediante dilatación y curetaje (legrado) y aspiración.

  • Si la enfermedad persiste, es necesario el tratamiento con quimioterapia.

En la mayor parte de los casos, la mola hidatiforme se desarrolla a partir de un óvulo anormal fecundado que se convierte en una mola en lugar de desarrollar un feto (un trastorno denominado embarazo molar). Sin embargo, la mola hidatidiforme puede desarrollarse a partir de las células que permanecen en el útero después de un aborto espontáneo, un parto a término o un embarazo extrauterino (embarazo ectópico). Rara vez se desarrolla una mola hidatiforme cuando existe un feto vivo. En estos casos, el feto normalmente muere, y a menudo se produce un aborto espontáneo.

Las molas hidatiformes son más frecuentes en mujeres menores de 17 años o mayores de 35. En Estados Unidos se presentan en aproximadamente 1 de cada 2000 embarazos. Por razones desconocidas, las molas hidatidiformes son casi 10 veces más frecuentes en países asiáticos.

Las molas hidatidiformes son un tipo de enfermedad trofoblástica gestacional.

¿Sabías que...?

  • Si un óvulo es fecundado de forma defectuosa, el tejido placentario anormal puede crecer demasiado, causando síntomas similares a los del embarazo, salvo que el abdomen aumenta de tamaño con mayor rapidez.

Tipos de enfermedad trofoblástica gestacional

La enfermedad trofoblástica gestacional es un grupo de trastornos que se desarrollan a partir de células (llamadas trofoblastos) que rodean un embrión en desarrollo y que eventualmente forman la placenta y el saco amniótico. Las células afectadas crecen de forma anormal y se multiplican rápidamente.

Existen dos formas principales de enfermedad trofoblástica gestacional:

  • Las molas hidatiformes (también llamadas embarazos molares), que por lo general no son cancerosas

  • La neoplasia trofoblástica gestacional, que generalmente es cancerosa

La neoplasia trofoblástica gestacional comprende los subtipos siguientes:

  • Molas invasivas (lo que se denomina corioadenoma destruens)

  • Coriocarcinomas

  • Tumores trofoblásticos del sitio placentario

  • Tumores trofoblásticos epitelioides

Alrededor del 80% de las molas hidatiformes no son malignas. El resto tiende a persistir e invadir el tejido circundante. La mayoría de estas molas se convierten en molas invasivas. Alrededor del 2 al 3% de las molas hidatiformes se convierten en coriocarcinomas. Los coriocarcinomas pueden extenderse rápidamente por los vasos linfáticos o por el torrente sanguíneo.

Los tumores trofoblásticos del lecho placentario y los tumores trofoblásticos epitelioides son muy poco frecuentes.

Síntomas

La mujer con una mola hidatiforme experimenta la sensación de estar embarazada. Pero, como la mola hidatiforme crece mucho más rápidamente que un feto, el abdomen aumenta de tamaño también más rápidamente de lo que sucede en un embarazo normal. Las náuseas y los vómitos intensos son síntomas frecuentes, y en ocasiones puede aparecer una hemorragia vaginal. Cuando alguna zona de la mola degenera, pequeñas cantidades de tejido, que asemejan un racimo de uvas, se eliminan a través de la vagina. Estos síntomas indican la necesidad de una rápida evaluación por parte de un médico.

Las molas hidatidiformes pueden causar complicaciones graves, como las siguientes:

Si se desarrolla un coriocarcinoma, la mujer puede presentar otros síntomas causados por su diseminación (metástasis) a otras partes del cuerpo.

Diagnóstico

  • Análisis de sangre

  • Ecografía

  • Biopsia

El médico a menudo puede diagnosticar una mola hidatidiforme poco después de su formación. Sospechan una mola hidatidiforme basándose en los síntomas, como un útero que es mucho más grande de lo esperado y una secreción vaginal de un tejido con aspecto de uva.

Se realiza una prueba de embarazo. Si la mujer tiene una mola hidatidiforme, los resultados son positivos, pero no se detecta movimiento fetal ni latidos cardíacos fetales.

También se pueden realizar análisis de sangre para medir la concentración de gonadotropina coriónica humana (una hormona producida normalmente al comienzo del embarazo). En presencia de una mola hidatidiforme u otro tipo de enfermedad trofoblástica gestacional, la concentración suele ser muy elevada porque estos tumores producen una gran cantidad de esta hormona.

Se puede realizar una ecografía para comprobar que se trata de una mola hidatiforme y no de un feto o un saco amniótico (que contiene el feto y el líquido circundante).

Se extrae una muestra de tejido durante el procedimiento de dilatación y curetaje (legrado) (D y C) o se obtiene al atravesar el tejido y se examina al microscopio (biopsia) para confirmar el diagnóstico.

Si se diagnostica la enfermedad trofoblástica gestacional, se realizan pruebas para determinar si el tumor se ha diseminado desde el lugar donde comenzó hasta otras partes del cuerpo (estadificación).

Estadificación

Los médicos determinan el estadio (estadificación) de la neoplasia trofoblástica gestacional (la forma de enfermedad trofoblástica gestacional que generalmente es cancerosa) según la extensión de su diseminación:

  • Estadio I: el tumor está confinado en el útero.

  • Estadio II: el tumor se ha diseminado fuera del ovario, las trompas de Falopio, la vagina y/o los ligamentos que sostienen el útero.

  • Estadio III: el tumor se ha diseminado a los pulmones.

  • Estadio IV: el tumor se ha diseminado a lugares más alejados, como el cerebro, el hígado, los riñones y/o el aparato digestivo.

Pronóstico

Con tratamiento, muchas mujeres se curan. La probabilidad de que esto ocurra depende de si la mola se ha diseminado y de otros factores:

  • Si la mola no se ha diseminado: prácticamente el 100%

  • Si la mola se ha diseminado pero se considera de bajo riesgo: 90 a 95%

  • Si el coriocarcinoma se ha extendido ampliamente y se considera de alto riesgo: 60 a 80%

La mayoría de las mujeres que han tenido una mola hidatiforme pueden tener hijos después y no tienen mayor riesgo de abortos espontáneos, complicaciones durante el embarazo o de hijos con malformaciones congénitas.

Aproximadamente el 1% de las mujeres que han sufrido una mola hidatiforme tienen una segunda. Por consiguiente, se les debe practicar una ecografía al inicio de los siguientes embarazos.

Tratamiento

  • Extirpación de la mola

  • Pruebas para verificar la recurrencia y/o diseminación

  • Si es necesario, quimioterapia

Las molas hidatidiformes o cualquier otro tipo de neoplasia trofoblástica gestacional se extirpan en su totalidad, generalmente mediante D y C con aspiración. Solo en raras ocasiones es necesaria la extirpación quirúrgica del útero (histerectomía).

Las pruebas para determinar si la mujer afectada necesita tratamiento adicional se realizan una vez extirpada la mola.

Se toma una radiografía de tórax para ver si la mola se ha diseminado a los pulmones.

Se mide la concentración de gonadotropina coriónica humana en sangre para determinar si se ha extirpado por completo. Si la extirpación es completa, el nivel de esta hormona regresa a la normalidad, por lo general, en unas 10 semanas, y se mantiene en esos valores. No es necesario más tratamiento. Si no regresa a la normalidad, la enfermedad se considera persistente. Entonces se realiza una tomografía computarizada (TC) del cerebro, tórax, abdomen y pelvis para determinar si se ha desarrollado y diseminado un coriocarcinoma.

Si la mola persiste o se ha diseminado, pero se considera de bajo riesgo, es necesaria la quimioterapia. La quimioterapia puede consistir en un solo medicamento (metotrexato o dactinomicina). Si este tratamiento no es efectivo, se puede usar una combinación de medicamentos quimioterápicos (como etopósido, metotrexato, actinomicina-D, ciclofosfamida y vincristina) o se puede realizar una histerectomía.

Si la mola se ha diseminado ampliamente y se considera de alto riesgo, se utilizan varios fármacos quimioterápicos.

A la mujer a la que se ha extirpado una mola hidatiforme se le aconseja no quedarse embarazada durante 6 meses a 1 año. Con frecuencia se recomiendan anticonceptivos orales, pero pueden utilizarse otros métodos anticonceptivos eficaces. El embarazo se retrasa para que los médicos puedan asegurarse de que el tratamiento ha tenido éxito.

Si las mujeres que han tenido una mola hidatiforme se quedan embarazadas, los médicos hacen una ecografía al comienzo del embarazo para determinar si este es normal. Después del parto, los médicos suelen enviar la placenta a un laboratorio para comprobar la presencia de anomalías.

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