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Coccidioidomicosis

(Fiebre de San Joaquín; Fiebre del Valle)

Por

Sanjay G. Revankar

, MD, Wayne State University School of Medicine

Última revisión completa sep. 2019
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La coccidioidomicosis es una infección causada por el hongo Coccidioides immitis, que suele afectar a los pulmones.

  • La inhalación de esporas del hongo provoca la infección.

  • Si es leve, la infección pulmonar produce síntomas parecidos a los de la gripe, y en ocasiones disnea, pero la infección puede empeorar y propagarse por todo el organismo y dar lugar a diversos síntomas.

  • El diagnóstico se confirma al indentificar el hongo en las muestras de material infectado analizadas al microscopio o en un cultivo.

  • Los fármacos antimicóticos suelen tomarse durante de 6 a 12 meses, pero a veces de por vida.

Las esporas de Coccidioides están presentes en el suelo del sudoeste de Estados Unidos, en el valle central de California, el norte de México, partes de América Central y Argentina. Alrededor del 30 al 60% de las personas que viven en alguna de estas zonas se encuentran expuestas a este hongo en algún momento de su vida. En el año 2017 se notificaron 14.364 casos de coccidioidomicosis en Estados Unidos.

Los granjeros y otras personas que trabajan o están expuestos a tierra removida tienen más posibilidades de inhalar las esporas e infectarse. Las personas que se infectan durante un viaje pueden no manifestar los síntomas de la enfermedad hasta después de volver a casa.

La coccidioidomicosis se presenta en dos formas:

  • Infección pulmonar leve (coccidioidomicosis aguda primaria): la infección desaparece sin tratamiento. Esta forma es la que se presenta en la mayor parte de los casos.

  • Infección progresiva y grave (coccidioidomicosis progresiva): la infección se disemina por todo el organismo desde los pulmones y en muchos casos es mortal.

Factores de riesgo para la coccidioidomicosis progresiva

La coccidioidomicosis progresiva es poco frecuente en personas por lo demás sanas. Es más probable que se produzca cuando la persona

  • Toma fármacos que deprimen el sistema inmunológico (inmunodepresores)

  • Es mayor

  • Está en la segunda mitad de su embarazo o acaba de tener un bebé

  • Tiene determinados antecedentes étnicos (filipino, afroamericano, nativo americano, hispano y asiático, en orden decreciente de riesgo)

Síntomas

La mayoría de las personas con coccidioidomicosis aguda primaria no manifiestan síntomas. Si los presentan, aparecen de 1 a 3 semanas después de haberse producido la infección. Por lo general, son leves y similares a los de la gripe. Consisten en tos, fiebre, escalofríos, dolor torácico y, a veces, dificultad respiratoria. La tos puede producir esputo. En algunos casos, cuando la infección pulmonar es grave, pueden formarse espacios en los pulmones y las personas afectadas pueden expectorar sangre.

Algunas personas sufren una reacción alérgica al hongo, que puede causar dolor en las articulaciones, conjuntivitis, bultos bajo la piel de color rojo o violeta (nódulos) sensibles al tacto (lo que se denomina eritema nudoso) o placas de piel elevadas de color rojo que a menudo tienen aspecto de dianas (eritema multiforme).

La forma progresiva de la enfermedad puede manifestarse semanas, meses o incluso años después de haberse producido la infección inicial. Los síntomas consisten en fiebre leve, pérdida del apetito, adelgazamiento y disminución de la fuerza. La infección pulmonar puede empeorar, por regla general solo en pacientes con un sistema inmunológico debilitado. Puede causar dificultad respiratoria creciente y, a veces, esputos sanguinolentos.

La coccidioidomicosis también puede diseminarse desde los pulmones a la piel, los huesos (causando osteomielitis), las articulaciones, el hígado, el bazo, los riñones y otros tejidos. Si la infección se extiende a la piel, los afectados pueden tener una llaga o muchas. Las articulaciones se inflaman y duelen. En ocasiones, pueden producirse infecciones profundas en la piel, que cursan con la formación de heridas abiertas por las que drenan materiales infectados.

Coccidioides pueden infectar el encéfalo y los tejidos que lo recubren (meninges), provocando meningitis que suele ser crónica y provoca dolor de cabeza, confusión, pérdida del equilibrio, visión doble y otros problemas. Sin tratamiento, la meningitis siempre es mortal.

Diagnóstico

  • Análisis de sangre

  • Radiografía de tórax

  • Examen, cultivo o análisis de una muestra de sangre o de otro tipo de tejido

El médico puede sospechar coccidioidomicosis si la persona desarrolla los síntomas después de haber residido en una zona donde la infección sea frecuente, o de haber viajado allí recientemente.

Por lo general, se llevan a cabo análisis de sangre para detectar anticuerpos contra el hongo (pruebas serológicas) y una radiografía de tórax. En las personas con coccidioidomicosis en las que el sistema inmunitario funciona con normalidad, por lo general los análisis de sangre permiten detectar estos anticuerpos. Las radiografías de tórax suelen mostrar alteraciones características. Estos resultados ayudan a los médicos a llegar al diagnóstico.

También puede resultar de utilidad una prueba que permite detectar los antígenos (proteínas liberadas por el hongo) en la orina.

Para identificar el hongo y confirmar así el diagnóstico, los médicos deben examinar al microscopio muestras de sangre, esputo, pus u otros tejidos infectados o enviarlos al laboratorio para realizar un cultivo. Debido a que el cultivo Coccidioides puede tardar hasta 3 semanas, los médicos normalmente se basan en los análisis de sangre y una radiografía de tórax. Se puede realizar una prueba para identificar el material genético del hongo (su ADN) en muestras tomadas de la garganta y los pulmones, pero la disponibilidad de esta prueba no está generalizada.

Tratamiento

  • Fármacos antifúngicos

La coccidioidomicosis aguda primaria por lo general no requiere tratamiento en las personas por lo demás sanas, y la recuperación suele ser completa. Sin embargo, algunos médicos prefieren tratar a estas personas a causa de la posibilidad, aunque pequeña, de que la coccidioidomicosis se extienda. Además, cuando las personas se tratan, los síntomas se resuelven con mayor rapidez. El tratamiento suele ser con un fármaco antimicótico, como el fluconazol, administrado durante de 3 a 6 meses.

La coccidioidomicosis progresiva suele ser mortal a menos que se trate, sobre todo si el sistema inmunológico se debilita. Alrededor del 70% de las personas con sida mueren en el plazo de un mes después de ser diagnosticadas. Para leve a moderada progresiva coccidioidomicosis, fluconazol o itraconazol se administra por vía oral. Como alternativa, la infección puede tratarse con voriconazol administrado por vía oral o venosa (intravenosa), o posaconazol por vía oral. Para casos más graves se administra anfotericina B por vía intravenosa.

Si se desarrolla meningitis, se administra fluconazol. Las personas que han sufrido meningitis por coccidioidomicosis deben tomar fluconazol durante el resto de su vida.

Aun cuando el tratamiento farmacológico es eficaz en infecciones localizadas (por ejemplo, las de la piel, los huesos o las articulaciones), suelen producirse recaídas cuando se interrumpe. Por lo general, las personas con un sistema inmunológico debilitado deben tomar medicamentos durante años, a menudo de por vida.

Si el hueso está infectado o si la infección genera espacios en el pulmón, es posible que sea necesaria una cirugía.

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