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Rotura prematura de membranas

Por

Julie S. Moldenhauer

, MD, Children's Hospital of Philadelphia

Última revisión completa jun 2018
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Datos clave
NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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La rotura prematura de membranas (rotura de la bolsa, rotura del saco amniótico o amniorrexis) se manifiesta como la pérdida del líquido amniótico que rodea al feto en cualquier momento antes de que comience el parto.

  • A menudo el parto se desencadena poco después de la rotura de membranas.

  • Si el parto no comienza de 6 a 12 horas después, aumenta el riesgo de infección en la mujer y en el feto.

  • Si el embarazo es de 34 semanas o más y los pulmones del feto están maduros, el parto generalmente comienza artificialmente (inducido).

  • Si la duración del embarazo es inferior a 34 semanas y los pulmones del feto no son lo suficientemente maduros, se suele hospitalizar a la madre y se la monitoriza estrechamente; se le administran corticoesteroides para ayudar a los pulmones del feto a madurar y también antibióticos para tratar y prevenir cualquier infección que pudiera desencadenar el parto y/o dañar al feto.

  • Si la duración del embarazo es inferior a 32 semanas, se puede administrar a la madre sulfato de magnesio para reducir el riesgo de parálisis cerebral.

La rotura de las membranas se denomina comúnmente «romper aguas». Cuando las membranas se rompen, el líquido que hay en su interior y que rodea al feto (líquido amniótico) se expulsa por la vagina. La cantidad de líquido expulsado varía desde un goteo hasta un chorro. Tan pronto como las membranas se rompen, la mujer debe ponerse en contacto con su médico o su matrona.

¿Sabías que...?

  • Cuando la mujer rompe aguas, debe ponerse en contacto con su médico o su matrona.

Por lo general las membranas del saco que contiene el líquido amniótico se rompen durante el trabajo de parto, Pero, en algunos casos, en embarazos normales, las membranas se rompen antes del trabajo de parto (rotura prematura).

La rotura prematura de las membranas se puede producir cerca de la fecha prevista para el parto (37 semanas o más, lo que se considera un embarazo a término) o más pronto (antes de las 37 semanas, lo que se considera una rotura prematura pretérmino de membranas). Una rotura prematura aumenta la probabilidad de que el parto también se desencadene antes (parto prematuro o pretérmino).

Independientemente de cuándo ocurra la rotura prematura, aumenta el riesgo de problemas como

Una infección uterina puede provocar fiebre, secreción vaginal abundante o con mal olor, o dolor abdominal.

Si la rotura prematura da lugar a un parto pretérmino (prematuro), el recién nacido prematuro presenta un riesgo aumentado de lo siguiente:

  • Problemas pulmonares

  • Hemorragia cerebral

  • Posiblemente la muerte

Cuando se produce una hemorragia cerebral, es posible que el cerebro no pueda desarrollarse normalmente, causando problemas como una parálisis cerebral.

Si la rotura de membranas se produce cerca de la fecha probable del parto, las contracciones suelen comenzar en el plazo de 12 a 48 horas, pero es posible que tarden 4 días o más en aparecer si la rotura se produce antes de las 34 semanas de gestación.

Diagnóstico

  • Exploración de la vagina y del cuello uterino usando un espéculo

El médico o la matrona utilizan un espéculo para separar las paredes de la vagina y exploran la vagina y el cuello uterino (la parte inferior del útero) para confirmar la rotura de las membranas y estimar la apertura (dilatación) del cuello del útero.

Si los médicos detectan una fuga de líquido amniótico por la vagina, presuponen una rotura de membranas.

Tratamiento

  • Si el embarazo ya ha llegado a la semana 34 o la ha superado, por lo general se inicia artificialmente el trabajo de parto (inducción)

  • Si la duración del embarazo es inferior a 34 semanas, por lo general se indica reposo, vigilancia estrecha en el hospital, antibióticos y, a veces, corticoesteroides

  • Si la duración del embarazo es inferior a 32 semanas, por lo general se indica sulfato de magnesio para prevenir hemorragia cerebral y problemas en el desarrollo cerebral del recién nacido

Los médicos deben valorar el riesgo de infección en el útero y en el feto cuando el parto se retrasa frente a los problemas que pueden surgir cuando un recién nacido es prematuro. Generalmente, un médico o una comadrona titulada hacen lo siguiente:

  • Si el embarazo ya ha llegado a la semana 34 o la ha superado, se inicia el parto de forma artificial (inducido) porque se supone que el feto es lo bastante maduro.

  • Si la duración del embarazo es inferior a 34 semanas, se monitoriza a la mujer en el hospital para detectar signos de infección o de trabajo de parto.

A veces, los médicos analizan una muestra de líquido amniótico para determinar la madurez de los pulmones del feto. La muestra puede tomarse de la vagina de la mujer o mediante amniocentesis. Durante la amniocentesis, el médico inserta una aguja a través de la pared del abdomen hasta alcanzar el líquido amniótico y extrae una muestra de las membranas que rodean el feto

Si el feto está en peligro grave o el útero está infectado, por lo general se induce el parto y el bebé nace con independencia de la duración del embarazo.

Si es necesario retrasar el parto

Si la duración del embarazo es inferior a 34 semanas, se retrasa el parto. Se aconseja a la madre que descanse y que limite sus actividades tanto como sea posible. Puede que se hospitalice para poder realizar una estricta monitorización. Se le toman la temperatura y el pulso al menos tres veces al día. Un aumento de la temperatura o del pulso puede ser un signo temprano de infección. Si aparece una infección, se induce el parto de inmediato para que nazca el bebé.

Cuando se confirma la rotura de membranas, se inicia la administración de antibióticos. Por lo general los antibióticos se administran por vía intravenosa (como eritromicina, ampicilina y amoxicilina), y luego por vía oral durante varios días. Los antibióticos retrasan el inicio del trabajo de parto mediante el tratamiento de las infecciones que lo pueden desencadenar y reducen el riesgo de infección en el recién nacido.

Si la rotura de membranas se produce antes de las 34 semanas, se administran a la madre corticoesteroides para acelerar la maduración pulmonar del feto. Si las membranas se rompen entre las 34 y 37 semanas de embarazo, los médicos pueden administrar corticoesteroides a las mujeres que corren el riesgo de tener un parto prematuro y no se les ha administrado ningún corticoesteroide antes del embarazo.

Si la duración del embarazo es inferior a 32 semanas, se puede administrar a la madre sulfato de magnesio por vía intravenosa. Este fármaco parece reducir sustancialmente el riesgo de hemorragia cerebral y de los problemas derivados que afectan al desarrollo cerebral del recién nacido, como la parálisis cerebral.

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