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Trastornos en personas de edad avanzada

Por

Richard W. Besdine

, MD, Warren Alpert Medical School of Brown University

Última revisión completa jul 2019
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Algunos trastornos afectan casi exclusivamente a las personas de edad avanzada. (Véase también Introducciónal envejecimiento.) Por eso se les denomina síndromes geriátricos (geriátrico se refiere a la atención médica de las personas mayores).

Otros trastornos afectan a personas de todas las edades, pero pueden causar síntomas o complicaciones diferentes en personas de edad avanzada. Algunos ejemplos son:

  • Hipofunción de la glándula tiroidea (hipotiroidismo): por lo general, las personas jóvenes aumentan de peso y sufren cansancio extremo. En las personas de edad avanzada, el primer o principal síntoma puede ser la confusión.

  • Hiperactividad de la glándula tiroidea (hipertiroidismo): por lo general, las personas jóvenes se vuelven inquietas y pierden peso. Por el contrario, las personas de edad avanzada pueden quedarse dormidas, ausentes, sentirse deprimidas y confusas.

  • Depresión: por lo general, las personas jóvenes lloran con mucha facilidad, se vuelven retraídas y se sienten muy infelices. En algunas ocasiones, las personas de edad avanzada no parecen infelices; por el contrario, parecen confundidas, olvidadizas y decaídas, pierden interés en sus actividades habituales o se las ve solitarias.

  • Infarto de miocardio: por lo general, las personas más jóvenes sienten dolor torácico. Las personas de edad avanzada pueden no sentir dolor torácico, pero sí manifestar dificultad respiratoria o dolor abdominal. Pueden tener sudoración profusa, sentirse cansadas de repente o confundidas.

  • Perforación abdominal: ocasionalmente, algún órgano del aparato digestivo, como el estómago o el intestino, se perfora, causando una infección grave generalizada en la cavidad abdominal. Habitualmente, las personas jóvenes tienen dolor abdominal intenso y fiebre, y el abdomen se siente tenso. Por el contrario, es posible que las personas de edad avanzada no presenten ninguno de estos síntomas. En su lugar, pueden estar confusas o sentirse muy débiles.

La confusión que causan estos trastornos en las personas de edad avanzada a menudo se confunde con una demencia.

Las personas de edad avanzada suelen tener más de un trastorno a la vez, y cada trastorno puede repercutir en el otro. Por ejemplo, una depresión puede empeorar la demencia, y una infección puede agravar la diabetes.

Sin embargo, los trastornos no tienen ya los mismos efectos devastadores o incapacitantes que tenían en el pasado en las personas de edad avanzada. Los trastornos que antes provocaban la muerte en algunas personas de edad avanzada, como ataques cardíacos, fracturas costales y neumonía, a menudo pueden ser tratados y controlados. Con tratamiento, muchas personas con trastornos crónicos, como diabetes, enfermedades renales y enfermedad coronaria, pueden permanecer funcionales, activas e independientes.

Tabla
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Algunos trastornos que afectan principalmente a las personas de edad avanzada

Trastorno

Descripción

La memoria y otras funciones mentales se pierden progresivamente.

La pared de la aorta se abulta. Si no se trata, un aneurisma puede romperse y causar la muerte.

Uretritis y vaginitis atrófica

Los tejidos de la uretra se vuelven más delgados, lo que a veces provoca ardor durante la micción. Los tejidos de la vagina se vuelven más delgados, lo que a veces provoca dolor durante el coito.

La glándula prostática se dilata e impide que la orina salga por la vejiga.

El cristalino se nubla y altera la visión.

El organismo no responde a la insulina que produce. Este trastorno puede comenzar durante la mediana edad; es posible que no se requiera tratamiento con insulina.

El nervio óptico está dañado porque la presión en una parte del ojo es elevada; la visión se reduce progresivamente y puede causar ceguera. El glaucoma comienza por lo general durante la mediana edad.

El cartílago que recubre las articulaciones se degenera y causa dolor. La artrosis suele comenzar durante la mediana edad.

Los huesos se vuelven menos densos y más frágiles. Como resultado, las fracturas son más probables.

Las células nerviosas en el cerebro degeneran de forma lenta y progresiva, provocando temblores, rigidez muscular y dificultad para moverse y mantener el equilibrio.

La piel se rompe a causa de una presión prolongada que reduce el flujo sanguíneo a la zona afectada.

El cáncer se desarrolla en la próstata y suele interferir en el flujo de orina.

El virus de la varicela de una infección anterior se reactiva, lo que causa ampollas y, en ocasiones, un dolor insoportable de larga duración.

Un vaso sanguíneo en el cerebro se bloquea o se rompe. Un ACV produce síntomas tales como debilidad o pérdida de sensibilidad en un lado del cuerpo, problemas de visión en un ojo, dificultad para hablar o entender, pérdida del equilibrio o la coordinación, o una cefalea (dolor de cabeza) repentina e intensa.

El flujo de orina no puede ser controlado, lo que da lugar a pérdidas.

En busca de la fuente de la juventud

Todo el mundo quiere saber cómo mantenerse joven y vivir más tiempo. Los investigadores están buscando en los genes, las células, las hormonas, los patrones de alimentación y otros factores, pistas sobre las causas del envejecimiento y cómo prevenirlo o retrasarlo. Los estudios han identificado tres estrategias que pueden ayudar a vivir más tiempo:

Las personas que hacen ejercicio tienen más salud que las que no lo hacen. El ejercicio tiene muchos beneficios para la salud: mejora y mantiene la capacidad de realizar actividades diarias, ayuda a mantener un peso adecuado y a prevenir o retrasar trastornos como la enfermedad de las arterias coronarias, el cáncer, la diabetes, el deterioro cognitivo y la muerte prematura. Los ejercicios de resistencia (por ejemplo, caminar, andar en bicicleta, bailar, nadar, ejercicios aeróbicos de bajo impacto) son el tipo de ejercicios que presentan los beneficios de salud más documentados para las personas mayores. Los programas de ejercicio que son más extenuantes que caminar pueden consistir en cualquier combinación de 4 tipos de ejercicio: resistencia, fortalecimiento muscular, entrenamiento del equilibrio (por ejemplo, tai chi) y flexibilidad. Las personas, según su condición médica y su nivel de condición física, deberían poder seleccionar las actividades con las que disfrutan, aunque se les debe alentar a incluir los 4 tipos de ejercicio anteriores.

Las personas que siguen una dieta baja en grasas que incluya muchas frutas y verduras tienen mejor salud que las personas que comen más grasas y carbohidratos. Además, las personas que viven en los países mediterráneos y consumen la llamada dieta mediterránea parecen vivir más tiempo. En general, se cree que esta dieta es más sana que las dietas del norte de Europa o de Estados Unidos, ya que se compone de más cereales, frutas, verduras, legumbres, frutos secos y pescado, y menos carnes rojas. Además, la principal grasa consumida es el aceite de oliva, que contiene vitaminas y grasas monoinsaturadas en lugar de saturadas. Las grasas monoinsaturadas no aumentan el colesterol como las grasas saturadas. Actualmente se dispone de pruebas obtenidas en ensayos aleatorios que indican que una dieta mediterránea reduce los infartos de miocardio, los accidentes cerebrovasculares, la muerte cardiovascular y la aparición de la diabetes. En consecuencia, la mayoría de los expertos recomiendan seguir esta dieta.

Seguir una dieta baja en calorías de por vida puede contribuir a tener una vida más larga, posiblemente debido a que esto ralentiza el metabolismo del organismo, reduce el número de determinadas sustancias dañinas en el organismo, o ambas cosas. Estas sustancias dañinas, llamadas radicales libres, son subproductos de la actividad normal de las células. Se cree que el daño causado a las células por los radicales libres contribuye al envejecimiento y a la aparición de trastornos tales como la enfermedad de las arterias coronarias y el cáncer. Sin embargo, no se han realizados estudios en personas para comprobar si una dieta baja en calorías puede prolongar la vida.

Estas tres estrategias requerirían un cambio importante en el estilo de vida para la mayoría de las personas. En consecuencia, muchas personas buscan formas menos exigentes de prevenir o retrasar el envejecimiento; por ejemplo, intentan controlar los radicales libres de otras formas. Las sustancias denominadas antioxidantes pueden neutralizar los radicales libres y, en teoría, de esta manera ayudan a prevenir el daño a las células. Las vitaminas C y E son antioxidantes, así que algunas personas toman grandes cantidades de estas vitaminas como suplementos con la esperanza de frenar el proceso de envejecimiento. Otros antioxidantes, como el beta-caroteno (una forma de vitamina A), se toman como suplementos en algunas ocasiones. En teoría, consumir antioxidantes para prevenir el envejecimiento tiene sentido. Sin embargo, los médicos se dan cuenta ahora de que el cuerpo a veces usa los radicales libres de forma beneficiosa; por ejemplo, como parte del sistema inmunitario de defensa. Por lo tanto, también hay razones para pensar que el consumo de grandes cantidades de antioxidantes puede no ser beneficioso y existen algunos indicios de que la toma de dosis elevadas de vitamina E puede ser peligrosa. En cualquier caso, ningún estudio ha demostrado que los antioxidantes tomados como suplementos prevengan o retrasen el envejecimiento. Además, hay pruebas directas de que los antioxidantes tomados como suplementos no protegen contra enfermedades como el ataque cardíaco, el derrame cerebral o el cáncer, ni tampoco aumentan la esperanza de vida. Además, no se ha demostrado que los suplementos sean inofensivos.

Los niveles de algunas hormonas disminuyen a medida que las personas envejecen. Así pues, algunas personas pueden tratar de demorar o retrasar el envejecimiento tomando suplementos de estas hormonas, como por ejemplo Por ejemplo testosterona, estrógenos, DHEA (deshidroepiandrosterona), hormona del crecimiento humano y melatonina. Pero no hay pruebas que demuestren que los suplementos hormonales tengan algún efecto sobre el envejecimiento, y algunos de ellos implican riesgos bien conocidos. Además, algunos expertos creen que la disminución en los niveles de ciertas hormonas en realidad puede prolongar la vida al disminuir el metabolismo del organismo.

Algunas personas creen que ciertas prácticas orientales como el yoga, el tai chi y el qi gong pueden prolongar la vida. Estas prácticas responden al principio de que la salud implica a toda la persona (aspectos físicos, emocionales, mentales y espirituales) y tratan de buscar el equilibrio del organismo. Las técnicas suelen consistir en relajación, técnicas de respiración, dieta y meditación, así como ejercicio físico. Estas prácticas son seguras para las personas mayores y, probablemente, hacen que se sientan mejor, pero es difícil demostrar que prolonguen la vida.

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