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Nefroesclerosis arteriolar hipertensiva benigna

Por

Zhiwei Zhang

, MD, Loma Linda University

Última modificación del contenido Jul. 2019
Información: para pacientes
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La nefroesclerosis arteriolar hipertensiva benigna es una alteración renal progresiva causada por una hipertensión crónica no controlada. Pueden aparecer signos y síntomas de enfermedad renal crónica (p. ej., anorexia, náuseas, vómitos, prurito, somnolencia y confusión), así como signos de daños orgánicos secundarios a la hipertensión. El diagnóstico es principalmente clínico, y se apoya en la ecografía y en los resultados de las pruebas de laboratorio de rutina. El tratamiento es el control estricto de la presión arterial y el soporte de la función renal.

La nefroesclerosis arteriolar hipertensiva benigna se produce cuando la hipertensión crónica daña los vasos sanguíneos pequeños, los glomérulos, los túbulos renales y los tejidos intersticiales. Como resultado, se produce una enfermedad renal crónica progresiva.

La nefroesclerosis benigna progresa a enfermedad renal terminal sólo en un pequeño porcentaje de pacientes. Sin embargo, como la hipertensión crónica y la nefroesclerosis benigna son frecuentes, la patología es uno de los diagnósticos más comunes en pacientes con enfermedad renal terminal. Se la denomina benigna para distinguirla de la nefrosclerosis arteriolar maligna, que es sinónimo de emergencia hipertensiva.

Los factores de riesgo incluyen

  • Edad avanzada

  • Hipertensión entre moderada y grave mal controlada

  • Otros trastornos renales (p. ej., nefropatía diabética)

Las personas de raza negra tienen un mayor riesgo; no está claro si esto se debe a que la hipertensión no tratada es más frecuente en esta raza o porque las personas negras son más susceptibles genéticamente a sufrir un daño renal inducido por la hipertensión.

Signos y síntomas

Pueden desarrollarse signos y síntomas de enfermedad renal crónica, como anorexia, náuseas, vómitos, prurito, somnolencia o confusión, pérdida de peso y un sabor desagradable en la boca. Los signos de daños orgánicos relacionados con la hipertensión pueden aparecer en la vasculatura de los ojos y en la piel, el sistema nervioso central y a nivel periférico.

Diagnóstico

  • Antecedentes de hipertensión

  • Análisis de sangre que indican insuficiencia renal

  • Signos de daños en órganos terminales por la hipertensión

  • Sin otras causas de enfermedad renal crónica

El diagnóstico puede sospecharse cuando los análisis de sangre de rutina indican un deterioro de la función renal (p. ej., creatinina y nitrógeno ureico en sangre elevados, hiperfosfatemia) en un paciente hipertenso. El diagnóstico suele inferirse por los antecedentes y los signos de daños orgánicos relacionados con la hipertensión (p. ej., cambios retinales, hipertrofia ventricular izquierda) en el examen físico. La hipertensión debe estar presente antes de la aparición de proteinuria e insuficiencia renal, y no debe haber otras posibles casuas para la insuficiencia renal.

Las pruebas de orina no deben sugerir otras causas de insuficiencia renal (p. ej., glomerulonefritis, emergencia hipertensiva). En el análisis de orina, debe haber pocas células o cilindros en el sedimento, y la excreción de proteínas suele ser < 1 g/día (en ocasiones es mayor, dentro del rango nefrótico).

La ecografía debe realizarse para excluir otras causas de insuficiencia renal. Este estudio puede mostrar que el tamaño del riñón está reducido. La biopsia renal se lleva a cabo sólo si el diagnóstico sigue siendo poco claro.

Pronóstico

En general, el pronóstico depende del adecuado control de la presión arterial y del grado de insuficiencia renal. En general, la insuficiencia progresa lentamente; después de 5 a 10 años, sólo un 1 a 2% de los pacientes desarrolla una disfunción renal clínicamente significativa.

Tratamiento

  • Control de la presión arterial

El tratamiento involucra un control estricto de la tensión arterial. El objetivo de tensión arterial es < 140/90 mmHg. La mayoría de los expertos sugiere el uso de un bloqueante de los receptores de angiotensina II o un inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina (ECA) en pacientes con proteinuria. Los bloqueantes de canales de calcio y los diuréticos tiazídicos pueden usarse como fármacos de primera línea; la mayoría de los pacientes requiere una terapia combinada para controlar la tensión arterial. La pérdida de peso, el ejercicio y la restricción de sal y líquidos también ayudan a controlar la presión. La enfermedad renal crónica debe tratarse.

Conceptos clave

  • La hipertensión crónica puede causar nefroesclerosis hipertensiva arteriolar benigna, que produce enfermedad renal crónica y, con poca frecuencia, enfermedad renal terminal.

  • Sospechar el diagnóstico si la hipertensión crónica precede a la aparición de insuficiencia renal.

  • Realizar una ecografía para controlar si hay otras causas de insuficiencia renal.

  • Tratar a la mayoría de los pacientes con un inhibidor de la ECA o un bloqueante de los receptores de angiotensina II, y posiblemente con otros fármacos.

Información: para pacientes
NOTA: Esta es la versión para profesionales. PÚBLICO GENERAL: Hacer clic aquí para obtener la versión para público general.

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