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Generalidades sobre los trastornos vasculares del hígado

Por

Whitney E. Jackson

, MD, University of Colorado School of Medicine

Última modificación del contenido Feb. 2020
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El hígado recibe una irrigación sanguínea doble. La vena porta (que transporta abundante cantidad de nutrientes y una concentración relativamente alta de oxígeno) proporciona dos terceras partes del flujo sanguíneo hepático. La arteria hepática (rica en oxígeno) aporta el resto. La vena hepática drena el hígado y conduce la sangre a la vena cava inferior. Cuando el flujo sanguíneo en la vena porta aumenta, el de la arteria hepática disminuye y viceversa (respuesta de amortiguación arterial hepática). Esta irrigación sanguínea doble, caracterizada por compensación recíproca protege en cierto modo de la isquemia hepática a los individuos sanos.

Irrigación sanguínea del hígado

Irrigación sanguínea del hígado

A pesar de su irrigación sanguínea doble, el hígado, que es un órgano metabólicamente activo, puede lesionarse en presencia de

  • Isquemia

  • Drenaje venoso insuficiente

  • Lesiones vasculares específicas

La isquemia es el resultado de la reducción del flujo sanguíneo, del menor aporte de oxígeno, aumento de la actividad metabólica, o de los tres. La isquemia generalizada puede provocar hepatitis isquémica, mientras que la isquemia localizada puede producir un infarto hepático o una colangiopatía isquémica. El infarto hepático es secundario a un trastorno en la arteria hepática.

El drenaje venoso insuficiente puede ser el resultado de una obstrucción localizada o generalizada o de una insuficiencia cardíaca derecha, como en la hepatopatía congestiva. La obstrucción puede ocurrir en las venas intrahepáticas o extrahepáticas (síndrome de Budd-Chiari) o en las vénulas intrahepáticas terminales y los sinusoides hepáticos (síndrome de obstrucción sinusoidal, antes conocida como enfermedad venoclusiva), pero con frecuencia se identifica en ambos. La cirrosis es la causa más común de obstrucción difusa del flujo venoso intrahepático. La obstrucción difusa provoca congestión de los sinusoides, hepatomegalia, hipertensión portal, reducción del flujo sanguíneo portal, ascitis y esplenomegalia. Las manifestaciones de la obstrucción venosa localizada dependen de su ubicación.

Lesiones vasculares específicas: pueden ocurrir en la arteria hepática, la vena hepática o la vena porta. Puede estar ocluida la arteria hepática. Con escasa frecuencia, se desarrollan aneurismas. En la peliosis hepática, se desarrollan espacios quísticos llenos de sangre en los sinusoides (anastomosis microvasculares entre las venas portales y hepáticas).

Los trastornos de la vena hepática pueden dar lugar a obstrucción venosa focal o difusa.

Casi todos los trastornos de la vena porta obstruyen el flujo sanguíneo en esta vena y causan hipertensión portal. La obstrucción puede ser

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