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Generalidades y evaluación de enfermedades de la mano

Por

David R. Steinberg

, MD, Perelman School of Medicine at the University of Pennsylvania

Última modificación del contenido May. 2020
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Las enfermedades frecuentes de la mano incluyen una variedad de deformaciones, gangliones, infecciones, enfermedad de Kienböck, síndromes de compresión nerviosa, tenosinovitis no infecciosa y artrosis. (Véase también síndrome de dolor regional complejo [distrofia simpática refleja] y las lesiones de la mano.)

Deformidades de la mano

Pueden producirse deformaciones de la mano en enfermedades generalizadas (p. ej., artritis) o luxaciones, fracturas y otras enfermedades localizadas. La mayoría de las enfermedades localizadas no traumáticas pueden diagnosticarse mediante examen físico. Una vez que se establece una deformación en la mano, es difícil modificarla mediante férulas, ejercicios u otros tratamientos no quirúrgicos.

Infecciones de la mano

Las infecciones bacterianas frecuentes de la mano incluyen paroniquia, heridas por mordeduras infectadas, panadizo, absceso en la palma y tenosinovitis flexora infecciosa. El panadizo herpético es una infección viral de la mano. La infección suele comenzar con un dolor constante intenso y lacerante y se diagnostica mediante el examen físico. En algunas infecciones se toman radiografías (p. ej., mordeduras, tenosinovitis flexora infecciosa) para detectar cuerpos extraños ocultos, aunque es posible que no se detecten objetos pequeños o radiotransparentes.

El tratamiento de la mayoría de infecciones de la mano consiste en medidas quirúrgicas y antibióticos. Debe tener en cuenta la creciente incidencia de Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM) de origen intrahospitlario y extrahospitalario (1). Las infecciones por SARM no complicadas se tratan con incisión y drenaje (2). Si hay una alta incidencia de MRSA y la infección es grave, se recomienda internación y vancomicina o daptomicina (en tratamiento IV) y la consulta con un especialista en enfermedades infecciosas. En pacientes ambulatorios, se utiliza trimetoprima/sulfametoxazol (TMP/SMX), clindamicina, doxiciclina o linezolida (en tratamiento oral). Una vez que los resultados del cultivo y el antibiograma hayan descartado MRSA, puede utilizarse nafcilina, cloxacilina, dicloxacilina o una cefalosporina de primera o segunda generación. Las infecciones por micobacterias no tuberculosas deben considerarse en pacientes con inflamación más subaguda, en especial en aquellos inmunosuprimidos.

Síndromes por compresión nerviosa de la mano

Los síndromes por compresión nerviosa comunes son el síndrome del túnel del carpo, el síndrome del túnel cubital y el síndrome del túnel radial. Con frecuencia, la compresión nerviosa produce parestesias; éstas pueden reproducirse percutiendo el nervio comprimido, generalmente con el dedo del examinador (signo de Tinel). Una sospecha de compresión nerviosa puede confirmarse evaluando la velocidad de conducción nerviosa y las latencias tardías, que miden con precisión la conducción nerviosa motora y sensitiva. El tratamiento inicial suele ser conservador (p. ej., reposo, modificación del ambiente laboral, entablillado, inyección de corticosteroides), aunque puede ser necesaria una descompresión quirúrgica si las medidas conservadoras no son efectivas o si hay deficiencias motoras o sensitivas significativas.

Tenosinovitis no infecciosa

(Ver también Tendinitis y tenosinovitis).

La tenosinovitis puede afectar cualquier tendón en la mano o cerca de ella. Las condiciones comunes incluyen tendinitis y tenosinovitis del flexor de los dedos (dedo en gatillo) y síndrome de De Quervain.

Referencias generales

  • 1. O'Malley M, Fowler J, Ilyas AM: Community-acquired methicillin-resistant Staphylococcus aureus infections of the hand: Prevalence and timeliness of treatment. J Hand Surg Am 34(3):504–508, 2009. doi: 10.1016/j.jhsa.2008.11.021.

  • 2. Chen WA, Plate JF, Li Z: Effect of setting of initial surgical drainage on outcome of finger infections. J Surg Orthop Adv 24(1):36–41, 2015.

Evaluación

La anamnesis y el examen físico a menudo son diagnósticos en las enfermedades de la mano.

Anamnesis

La anamnesis debe incluir información acerca de antecedentes de traumatismos u otros eventos que pueden asociarse con los síntomas. Puede observarse la presencia y duración de una deformación y dificultad de movimiento. Debe investigarse la presencia, duración, gravedad y factores que exacerban o alivian el dolor. También es preciso observar síntomas asociados, como fiebre, hinchazón, erupciones, síndrome de Raynaud, parestesias y debilidad.

Examen físico

El examen debe incluir inspección en busca de enrojecimiento, hinchazón o deformación y palpación para estudiar la sensibilidad. Debe evaluarse el rango de movimiento activo por una posible lesión tendinosa. El rango de movimiento pasivo puede detectar deformidades fijas y evaluar si algún movimiento específico agrava el dolor. Para examinar la sensibilidad, se evalúa la discriminación de 2 puntos, utilizando 2 extremos de un gancho para papeles. El estudio de la función motora incluye los músculos inervados por los nervios radial, mediano y cubital. El examen vascular debe incluir la evaluación del llenado capilar, los pulsos radial y cubital y la prueba de Allen. Las pruebas de sobrecarga son útiles cuando se sospecha una lesión específica de un ligamento (p. ej., ligamento cubital colateral en el pulgar del guardabosques). Las pruebas de provocación pueden ayudar al diagnóstico de tenosinovitis y del síndrome de compresión nerviosa.

Estudios complementarios

Las pruebas de laboratorio pueden ayudar al diagnóstico de artropatías inflamatorias (p. ej., artritis reumatoide) pero por lo demás tienen un papel limitado. Sin embargo, se requiere un análisis del líquido sinovial para el diagnóstico definitivo de la artritis cristalina (p. ej., gota o artritis por pirofosfato de calcio) y artritis infecciosa.

La radiografía simple y la RM ayudan a detectar lesiones, artritis y enfermedad de Kienböck o a descartar cuerpos extraños ocultos que pueden ser fuente de infecciones.

La resonancia magnética y la ecografía pueden ayudar a evaluar la estructura y la integridad del tendón y detectar abscesos profundos. La ecografía de alta resolución permite obtener imágenes en movimiento en tiempo real y es especialmente útil para la evaluación de los tendones y sinovitis.

Los estudios de conducción nerviosa pueden ayudar a diagnosticar los síndromes de compresión nerviosa.

La gammagrafía ósea es una alternativa a la RM para el diagnóstico de fracturas ocultas y puede ayudar al diagnóstico de síndrome de dolor regional complejo.

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