Introducción a los miembros protésicos
La falta de un miembro o su amputación puede ser consecuencia de un trastorno vascular (como ateroesclerosis o daños causados por la diabetes), un cáncer, una lesión (como en un accidente de vehículo de motor o durante el combate) o un defecto de nacimiento. En Estados Unidos, la incidencia de las amputaciones es muy baja, con un porcentaje ligeramente inferior al 0,5% de la población. Sin embargo, es probable que este porcentaje aumente en los próximos años dado el incremento de la tasa de obesidad, que aumenta a su vez el riesgo de ateroesclerosis y diabetes.
La amputación puede afectar un miembro entero o solo parte de este. Una amputación de miembros inferiores puede afectar un dedo del pie, un pie, una parte de la pierna por debajo o por encima de la rodilla o bien la pierna entera (hasta la cadera). La amputación puede incluso extenderse por encima de la cadera. Una amputación de miembros superiores puede afectar uno o más dedos de la mano, una mano, parte del brazo por debajo o por encima del codo o todo un brazo (hasta el hombro).
Si falta una parte del cuerpo, a menudo se recomienda el uso de un dispositivo artificial (prótesis) para reemplazarla. Una prótesis debe permitir al usuario realizar, como mínimo, las actividades cotidianas (como caminar, comer y vestirse) de forma independiente y cómoda. Sin embargo, una prótesis puede también permitir al usuario funcionar tan bien o casi tan bien como antes de la amputación.
Dado que la tecnología ha mejorado mucho en la última década, se comercializan prótesis mucho más funcionales y confortables. Si la persona que lleva una prótesis está altamente motivada y por lo demás sana, puede lograr muchas hazañas extraordinarias. Por ejemplo, algunas personas hacen paracaidismo, escalan montañas, corren maratones, completan pruebas de triatlón, participan plenamente en actividades deportivas o regresan a los trabajos más exigentes o al servicio activo en el ejército. Se puede afirmar que viven la vida sin limitaciones. Y tanto si la persona usa una prótesis solo para las actividades en el hogar o para un maratón, puede proporcionarle grandes beneficios psicológicos.
El hecho de que una prótesis permita al usuario funcionar bien depende de su anatomía y de otros diversos factores:
El éxito es más probable cuando un equipo clínico (médico, protésico, fisioterapeuta, especialista en rehabilitación) trabaja junto con el usuario para determinar el mejor ajuste posible y el tipo de prótesis más adecuado. El protésico es un experto que diseña, construye y ajusta una prótesis y orienta o instruye sobre cómo usarla. Si el usuario está motivado, la probabilidad de éxito a largo plazo aumenta.
