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Fármacos y envejecimiento

Por

J. Mark Ruscin

, PharmD, FCCP, BCPS, Southern Illinois University Edwardsville School of Pharmacy;


Sunny A. Linnebur

, PharmD, BCPS, BCGP, University of Colorado Anschutz Medical Campus

Última revisión completa Dic. 2018
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Los fármacos, la intervención médica más común, son una parte importante de la atención médica para las personas de edad avanzada. Sin medicamentos, muchas de estas personas tendrían una calidad de vida menos satisfactoria o morirían a una edad más temprana.

¿Sabías que...?

  • Hasta un 50% de las personas de edad avanzada no toman los medicamentos según las indicaciones de su médico.

  • Las personas de edad avanzada son más susceptibles a los efectos (y efectos secundarios) de muchos fármacos.

Las personas de edad avanzada consumen, por lo general, más medicamentos que las personas más jóvenes porque padecen con mayor frecuencia más de una enfermedad crónica, como hipertensión, diabetes o artritis. La mayoría de los medicamentos utilizados por las personas de edad avanzada para tratar las enfermedades crónicas se toman durante años; otros medicamentos pueden consumirse solo durante un corto periodo de tiempo para tratar trastornos como infecciones, ciertos tipos de dolor y el estreñimiento. Casi el 90% de los adultos mayores toman regularmente al menos 1 medicamento recetado, casi el 80% toma regularmente al menos 2 medicamentos recetados y el 36% toma regularmente al menos 5 medicamentos recetados diferentes. Cuando se incluyen complementos dietéticos y de venta libre, estos porcentajes son aún más elevados. Las mujeres suelen consumir más medicamentos que los hombres. Las personas mayores debilitadas, o que están hospitalizadas o en una residencia de ancianos toman la mayoría de los fármacos. Los ancianos que viven en residencias necesitan una media de 7 a 8 medicamentos diferentes, de forma habitual.

Las personas de edad avanzada también toman muchos medicamentos sin receta médica. Muchos fármacos de venta libre pueden ser potencialmente peligrosos para las personas mayores (véase Precauciones frente a los fármacos de venta libre: personas mayores).

Beneficios y riesgos de los fármacos con receta médica

La mayoría de las mejoras alcanzadas en las últimas décadas en la salud y calidad de vida de las personas de edad avanzada pueden atribuirse a los beneficios aportados por los fármacos.

  • Las vacunas contribuyen a evitar muchas de las enfermedades infecciosas (como la gripe y la neumonía) que en otro tiempo causaban la muerte de muchas personas de edad avanzada.

  • A menudo los antibióticos son efectivos como tratamiento para las infecciones graves, como la neumonía.

  • Los medicamentos para controlar la hipertensión (antihipertensivos) previenen el accidente cerebrovascular y el infarto de miocardio.

  • Los medicamentos para controlar la concentración de azúcar en sangre (la insulina y otros fármacos antihiperglucemiantes) permiten a millones de personas con diabetes llevar una vida normal. Estos fármacos también reducen el riesgo de problemas oculares y renales causados por la diabetes.

  • Los fármacos capaces de controlar el dolor y otros síntomas permiten que millones de personas con artritis mantengan su actividad habitual.

Sin embargo, los fármacos pueden tener efectos no deseados (efectos secundarios). Al final de la edad madura, el riesgo de sufrir efectos secundarios relacionados con el uso de fármacos empieza a aumentar. Las personas mayores tienen más del doble de probabilidades que los jóvenes de sufrir estos efectos secundarios de los fármacos. Además, dichos efectos suelen ser mas graves, limitan la calidad de vida y hacen necesaria la atención médica y hospitalaria.

Las personas de edad avanzada son más propensas a los efectos secundarios de los fármacos por diferentes razones:

  • A medida que se envejece disminuye la cantidad total de agua del organismo y aumenta la cantidad de tejido adiposo. Así, en las personas mayores, los medicamentos hidrosolubles (se disuelven en agua) alcanzan concentraciones más altas porque existe menos cantidad de agua para que se diluyan. Por otro lado, los fármacos liposolubles (se disuelven en grasa) tienden a acumularse debido al aumento relativo de tejido graso que favorece su almacenamiento (véase Distribución de medicamentos).

  • Cuando las personas envejecen, los riñones son menos eficaces en la excreción de fármacos a través de la orina, y la capacidad del hígado para descomponer (metabolizar) la mayoría de los fármacos también es menor (véase Metabolismo de los fármacos). Por lo tanto, los fármacos se eliminan con mayor dificultad del organismo (véase Eliminación de los fármacos).

  • Las personas de edad avanzada suelen consumir más medicamentos y padecer más trastornos.

  • Las personas que toman más medicamentos tienen mayor riesgo de presentar interacciones farmacológicas.

  • Los estudios para ayudar a identificar las dosis apropiadas de medicamentos en las personas mayores son todavía escasos.

  • Las personas mayores son más propensas a sufrir trastornos médicos crónicos que pueden empeorar por acción de los fármacos o que puedan afectar a cómo actúan los fármacos.

A causa de los cambios relacionados con la edad, muchos medicamentos permanecen durante más tiempo en el organismo de una persona de edad avanzada, prolongando de esta manera sus efectos y aumentando el riesgo de reacciones adversas. Por lo tanto, las personas mayores suelen necesitar consumir dosis más bajas de ciertos medicamentos, o bien menos dosis diarias. Por ejemplo, la digoxina, un medicamento que a veces se utiliza para tratar ciertos trastornos del corazón, se disuelve en agua y se elimina a través de los riñones. Debido a que la cantidad de agua en el organismo disminuye y la función de los riñones declina a medida que las personas envejecen, las concentraciones de digoxina en el organismo pueden aumentar, lo que provoca un mayor riesgo de efectos secundarios (como náuseas o arritmias). Para evitar este problema, los médicos pueden utilizar una dosis menor; en algunas ocasiones, pueden sustituirse unos fármacos por otros.

Las personas mayores son más sensibles a los efectos de muchos fármacos. Por ejemplo, las personas de edad avanzada tienden a experimentar mayor somnolencia y confusión mental cuando toman determinados ansiolíticos (véase la tabla Fármacos utilizados para el tratamiento de los trastornos de ansiedad) o somníferos para tratar el insomnio. Algunos medicamentos que disminuyen la tensión arterial tienden a producir este efecto mucho más dramáticamente en ancianos que en las personas más jóvenes. Las disminuciones más significativas en la presión sanguínea pueden tener efectos secundarios como mareos, aturdimiento y caídas. Las personas mayores que sufren dichos efectos secundarios deben comentarlo con el médico.

Tabla
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Algunos medicamentos particularmente susceptibles de dar problemas en personas de edad avanzada

Fármaco

Uso

Problema

Antagonistas alfa-adrenérgicos (como doxazosina, prazosina y terazosina)

Para tratar la hipertensión arterial

Estos fármacos no deben utilizarse para tratar la hipertensión arterial.

El uso de estos fármacos aumenta el riesgo de hipotensión ortostática (descenso repentino de la presión arterial cuando una persona se pone de pie).

Estos fármacos pueden dificultar la retención de orina en las mujeres.

Agonistas alfa-adrenérgicos (como clonidina, guanabenz, guanfacina, metildopa y reserpina)

Para tratar la hipertensión arterial

Estos fármacos no deben utilizarse para tratar la hipertensión arterial a menos que otros fármacos hayan resultado ineficaces.

El uso de estos medicamentos puede causar hipotensión ortostática y un ritmo cardíaco anormalmente lento, y puede ralentizar el funcionamiento del cerebro.

La metildopa y la reserpina pueden contribuir a la depresión.

La reserpina puede contribuir a la disfunción eréctil (impotencia).

Analgésicos (algunos, como la meperidina y la pentazocina)

Alivio del dolor

La meperidina, un opiáceo, suele causar confusión y algunas veces puede provocar convulsiones. Al igual que todos los opiáceos, puede causar estreñimiento, retención de orina, somnolencia y confusión. Cuando se toma por vía oral, la meperidina no es muy eficaz.

La pentazocina puede causar confusión y alucinaciones.

Amiodarona

Por regla general la amiodarona no debería ser la primera elección para el tratamiento de la fibrilación auricular (una alteración del ritmo cardíaco) excepto en circunstancias especiales.

La amiodarona puede aumentar el riesgo de trastornos del tiroides, trastornos pulmonares, y síndrome de QT largo (que a su vez puede contribuir al desarrollo de arritmias graves).

Antidepresivos (los más antiguos, como amitriptilina, amoxapina, clomipramina, desipramina, doxepina a dosis elevadas, imipramina, nortriptilina, paroxetina, protriptilina y trimipramina)

Para tratar la depresión

Estos antidepresivos más antiguos tienen efectos anticolinérgicos pronunciados.* También aumentan el riesgo de caídas, estreñimiento, sequedad de boca, somnolencia excesiva y arritmias.

Los antihistamínicos (los más antiguos) con efectos* anticolinérgicos (como la bromfeniramina, la carbinoxamina, la clorfeniramina, la clemastina, la ciproheptadina, la dexbromfeniramina, la dexclorfeniramina, el dimenhidrinato, la difenhidramina, la doxilamina, la hidroxicina, lametilizina, la prometazina y la triprolidina)

Para aliviar la alergia o los síntomas del resfriado, o para ayudar a dormir

Muchos antihistamínicos, tanto los que requieren receta médica como los que no, tienen efectos anticolinérgicos pronunciados*.

Estos antihistamínicos pueden causar somnolencia y confusión y, cuando se usan regularmente, también pueden causar estreñimiento, sequedad de boca y dificultad para orinar.

Los antihistamínicos se incluyen con frecuencia en los preparados para la tos y el resfriado y en los analgésicos de uso nocturno.

Si se utilizan estos fármacos como pastillas para dormir, los pacientes pueden desarrollar tolerancia a sus efectos.

Fármacos antiparkinsonianos (benztropina y trihexifenidilo)

Para tratar la enfermedad de Parkinson

Se dispone de fármacos más eficaces.

Benztropina y trihexifenidilo tienen fuertes efectos anticolinérgicos.*

Fármacos antipsicóticos (como clorpromazina, haloperidol, tiotixeno, risperidona, olanzapina, quetiapina y aripiprazol) y la metoclopramida

Tratamiento de la pérdida de contacto con la realidad (psicosis) o, con cierta controversia, para el tratamiento de los trastornos conductuales en personas con demencia

A veces, para tratar las náuseas (generalmente clorpromazina o metoclopramida solamente)

Los fármacos antipsicóticos pueden causar somnolencia, trastornos de movimiento (que se asemejan a la enfermedad de Parkinson) y tics faciales incontrolables. Algunos de estos fármacos también tienen efectos anticolinérgicos.* Algunos otros efectos secundarios son potencialmente mortales. Los fármacos antipsicóticos deben ser utilizados solamente para tratar un trastorno psicótico y es necesario que un médico siga de cerca la evolución de la persona tratada.

Si se administran a personas con demencia, los fármacos antipsicóticos aumentan el riesgo de accidente cerebrovascular y de muerte.

La metoclopramida puede causar somnolencia y trastornos del movimiento (que se asemejan a la enfermedad de Parkinson). En general, la metoclopramida no debe usarse durante más de 3 meses.

Los barbitúricos (por ejemplo, amobarbital, butabarbital, butalbital, mefobarbital, pentobarbital, fenobarbital y secobarbital)

Para tranquilizar, aliviar la ansiedad o ayudar a dormir

Se puede generar dependencia de estos fármacos, los medicamentos pueden llegar a ser ineficaces como somníferos, y se puede producir una sobredosis incluso con dosis bajas de estos fármacos.

Las benzodiazepinas (como alprazolam, clordiazepóxido, clordiazepóxido con amitriptilina, clidinio con clordiazepóxido, clonazepam, clorazepato, diazepam, estazolam, flurazepam, lorazepam, oxazepam, quazepam, temazepam, y triazolam)

Para tranquilizar, aliviar la ansiedad o ayudar a dormir

Estos fármacos pueden causar somnolencia y pérdida del equilibrio cuando la persona camina. El riesgo de caídas y fracturas aumenta, así como el riesgo de accidentes automovilísticos.

Los efectos de algunos de estos medicamentos en las personas de edad avanzada persisten durante un tiempo prolongado (con frecuencia, varios días).

Ciertos fármacos hipnóticos (como eszopiclona, zaleplon y zolpidem)

Para ayudar a dormir

Los efectos secundarios de estos diuréticos son similares a los producidos por las benzodiazepinas. Es mejor utilizar estos fármacos solo durante períodos breves de tiempo.

Desmopresina

Para ayudar a controlar la micción nocturna

La desmopresina presenta un riesgo elevado de causar hiponatremia (concentración baja de sodio en sangre). La desmopresina no debe usarse para el tratamiento de la micción nocturna excesiva porque existen alternativas más inocuas.

Tratamiento de la insuficiencia cardíaca o ritmos cardíacos anómalos (arritmias)

Cuando las personas envejecen, los riñones son menos capaces de eliminar la digoxina del organismo. Altas dosis del medicamento pueden alcanzar más fácilmente niveles nocivos (tóxicos). Los efectos secundarios pueden incluir pérdida del apetito, náuseas y confusión.

Dipiridamol (de liberación inmediata)

Reducción del riesgo de coágulos de sangre o mejora del flujo sanguíneo

Dipiridamol suele causar hipotensión arterial al ponerse de pie en personas de edad avanzada. También puede aumentar el riesgo de hemorragia cuando se toma con otros medicamentos que hacen menos probable que la sangre se coagule, como la aspirina (ácido acetilsalicílico) o un anticoagulante como la warfarina.

Medicamentos que reducen o interrumpen los espasmos musculares en el tubo digestivo (medicamentos antiespasmódicos, tales como atropina [excepto en los colirios oculares], alcaloides de la belladona, clidinio/clordiazepóxido, diciclomina, hiosciamina, propantelina y escopolamina)

Para aliviar los cólicos abdominales y el dolor

Estos fármacos tienen efectos anticolinérgicos pronunciados* y suelen causar efectos secundarios en las personas de edad avanzada. Su utilidad, especialmente a las dosis bajas toleradas por las personas mayores, es cuestionable.

Mesilatos de ergot e isoxsuprina

Para dilatar los vasos sanguíneos

Estos fármacos no son eficaces en personas de cualquier edad.

Estrógenos con o sin progestágenos

Tratamiento de la osteoporosis y alivio de los síntomas de la menopausia, como sofocos, sudores nocturnos y sequedad vaginal.

Los estrógenos aumentan el riesgo de cáncer de mama y de útero (endometrio) y pueden aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular, infarto de miocardio y demencia en las mujeres de edad avanzada. Los productos vaginales con estrógenos parecen ser inocuos y eficaces para el tratamiento del coito doloroso, las infecciones de las vías urinarias y otros síntomas vaginales.

Bloqueantes de la histamina-2 (H2) como cimetidina, famotidina, nizatidina y ranitidina

Tratamiento de la acidez estomacal (reflujo ácido), indigestión o úlceras

Las dosis habituales de cimetidina pueden presentar interacciones farmacológicas y provocar efectos secundarios, en especial confusión.

En cierta medida, las dosis altas de famotidina, nizatidina y ranitidina pueden tener efectos secundarios, especialmente confusión.

Estos fármacos pueden empeorar los problemas cognitivos y de memoria en las personas con deterioro cognitivo.

La insulina dosificada según una escala móvil

Tratamiento de la diabetes

Cuando se administra de esta manera, la insulina puede causar niveles peligrosamente bajos de azúcar en sangre y no es más eficaz en el control de la diabetes que las dosis fijas de insulina con las comidas.

Aceite mineral

Para tratar el estreñimiento

Cuando el aceite mineral se toma por vía oral puede ser aspirado accidentalmente a los pulmones, pudiendo ocasionar lesiones pulmonares.

Hormonas sexuales masculinas (como la testosterona y la metiltestosterona)

Para los niveles bajos de testosterona (lo que se denomina hipogonadismo masculino)

Estas hormonas se deben utilizar sólo si los niveles de testosterona de un varón son bajos y causan síntomas significativos. El uso de estas hormonas pueden contribuir a ocasionar problemas de corazón y empeorar los trastornos de la próstata.

Megestrol

Para aumentar el apetito y ayudar a recuperar el peso perdido

El megestrol puede causar coágulos de sangre y posiblemente aumentar el riesgo de muerte y por lo general no es muy eficaz para ayudar a que el paciente gane peso.

Relajantes musculares (como carisoprodol, clorzoxazona, ciclobenzaprina, metaxolona, metocarbamol y orfenadrina)

Para aliviar los espasmos musculares

La mayoría de los relajantes musculares tienen efectos anticolinérgicos.* También causan somnolencia y debilidad y por lo tanto aumentan el riesgo de caídas y fracturas. La utilidad de todos los relajantes musculares a las bajas dosis necesarias para evitar los efectos secundarios en personas de edad avanzada es cuestionable. Los riesgos suelen ser superiores a los beneficios.

Nifedipina (de liberación inmediata)

Para disminuir la tensión arterial

La nifedipina, si se toma en forma de cápsula de liberación inmediata, puede disminuir en exceso la tensión arterial, a veces causando síntomas similares a los de un ataque al corazón (por ejemplo, presión en el pecho y dolor torácico).

Para tratar las infecciones de vejiga

La nitrofurantoína usada a largo plazo puede causar efectos secundarios (como lesiones pulmonares). Cuando se toma para tratar una infección de la vejiga, puede no ser eficaz si la función renal está deteriorada.

AINE (tales como aspirina, diclofenaco, diflunisal, etodolac, fenoprofeno, ibuprofeno, indometacina, ketoprofeno, meclofenamato, ácido mefenámico, meloxicam, nabumetona, naproxeno, oxaprozina, piroxicam, sulindac y tolmetina)

Inhibidores de la COX-2 (celecoxib)

Para aliviar el dolor y la inflamación

El uso prolongado de AINE puede causar úlcera péptica, o hemorragias gástricas o intestinales a menos que también se administre un fármaco para proteger el estómago. Los AINE y el celecoxib también pueden empeorar la función renal y ocasionar síntomas de insuficiencia cardíaca.

De todos los AINE, la indometacina es la que tiene mayores efectos secundarios. También puede causar confusión o mareos.

Inhibidores de la bomba de protones

Para reducir la producción de ácido estomacal y tratar el reflujo ácido y las úlceras

El uso a largo plazo de inhibidores de la bomba de protones aumenta el riesgo de diarrea grave causada por infección por Clostridioides difficile, pérdida ósea y fracturas y carencia de vitamina B12.

Sulfonilureas (de acción prolongada, como clorpropamida y glibenclamida)

Tratamiento de ladiabetes

Los efectos de la clorpropamida y la gliburida duran largo tiempo. En las personas de edad avanzada estos fármacos puede reducir los niveles de azúcar en sangre (hipoglucemia) durante muchas horas. La clorpropamida también puede causar que los riñones retengan demasiada agua, disminuyendo los niveles de sodio en la sangre.

Ticlopidina

Para ayudar a prevenir los accidentes cerebrovasculares

La ticlopidina puede causar trastornos sanguíneos graves. Están disponibles medicamentos más seguros y eficaces.

*Los efectos anticolinérgicos incluyen confusión mental, visión borrosa, estreñimiento, sequedad de boca, mareo y pérdida del equilibrio, así como dificultad para comenzar a orinar.

El dipiridamol también está disponible en una formulación con aspirina (ácido acetilsalicílico) de liberación prolongada. Este producto, que se utiliza para prevenir los accidentes cerebrovasculares en personas que ya hayan sufrido alguno, no está incluido en esta lista.

inhibidores de COX-2 = coxibs; AINE = antiinflamatorios no esteroideos.

Muchos de los fármacos de uso común tienen efectos anticolinérgicos. Entre estos medicamentos se encuentran algunos antidepresivos (amitriptilina e imipramina), muchos antihistamínicos (como la difenhidramina, presente en somníferos sin receta médica, remedios para el resfriado y medicamentos para la alergia) y muchos fármacos antipsicóticos (como la clorpromazina y la clozapina). Las personas mayores, particularmente aquellas con deterioro de la memoria, son particularmente susceptibles a los efectos anticolinérgicos, que incluyen confusión, visión borrosa, estreñimiento, sequedad de boca y dificultad para comenzar a orinar. Algunos efectos anticolinérgicos son deseables, como la reducción del temblor (por ejemplo, en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson) o las naúseas, aunque la mayoría no lo son.

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Anticolinérgicos: ¿Qué son los efectos anticolinérgicos?

Los efectos anticolinérgicos están causados por fármacos que bloquean la acción de la acetilcolina. La acetilcolina una sustancia química que ejerce de mensajera (neurotransmisor) liberada por una neurona para transmitir señales a las neuronas próximas o a una célula en un músculo o una glándula. La acetilcolina ayuda a las células a comunicarse entre sí. La acetilcolina contribuye a la memoria, el aprendizaje y la concentración; también contribuye a controlar el funcionamiento del corazón, los vasos sanguíneos, las vías respiratorias y los aparatos urinario y digestivo. Los fármacos que bloquean los efectos de la acetilcolina pueden alterar el funcionamiento normal de estos órganos.

Muchos de los fármacos de uso común tienen efectos anticolinérgicos. La mayoría de estos medicamentos no fueron diseñados para causar estos efectos no deseados. Los efectos anticolinérgicos incluyen los siguientes:

  • Confusión

  • Visión borrosa

  • Estreñimiento

  • Sequedad de boca

  • Mareos y pérdida del equilibrio

  • Dificultad para orinar

Sin embargo, los fármacos anticolinérgicos también pueden tener efectos positivos, como ayudar a controlar los temblores, las náuseas o la vejiga hiperactiva.

Las personas de edad avanzada son más propensas a experimentar los efectos anticolinérgicos debido a que la cantidad de acetilcolina en el organismo disminuye con la edad. En consecuencia, los fármacos anticolinérgicos bloquean un porcentaje más alto de acetilcolina, por lo que el organismo de la persona mayor tiene menos capacidad para utilizar la poca acetilcolina existente. Además, las células de muchas partes del organismo (como el tracto digestivo) disponen de menos espacio para que la acetilcolina se pueda adherir. Como resultado, los médicos generalmente tratan de evitar el uso de fármacos con efectos anticolinérgicos en las personas de edad avanzada siempre que sea posible.

Un fármaco puede causar efectos secundarios al interaccionar con

  • Un trastorno, síntoma o enfermedad distinto al que se está medicando con ese fármaco (interacción fármaco-enfermedad)

  • Otro fármaco (interacción fármaco-fármaco)

  • Alimentos (interacción fármaco-alimento)

  • Una hierba medicinal (interacción fármaco-hierba medicinal, véase la tabla Algunas posibles interacciones entre fármacos y hierbas medicinales)

Dado que las personas de edad avanzada suelen padecer más enfermedades y consumen más fármacos que los jóvenes, tienen más tendencia a presentar interacciones fármaco-enfermedad y fármaco-fármaco. En muchas interacciones fármaco-enfermedad, un medicamento puede empeorar una enfermedad, síntoma o trastorno (véase la tabla Trastornos y síntomas que pueden empeorar a causa de los fármacos en personas de edad avanzada).

Tabla
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Trastornos y síntomas que pueden empeorar a causa de los fármacos en personas de edad avanzada

Trastorno o síntoma

Fármacos o sustancias

AINE (como el ibuprofeno y el naproxeno)

Delirio, demencia o deterioro cognitivo leve

Clorpromazina

Corticoesteroides

Los fármacos con efectos sedantes (como las benzodiazepinas, los sedantes y los somníferos) o anticolinérgicos *

Bloqueantes de la histamina-2 (cimetidina, famotidina, nizatidina, ranitidina)

Meperidina

Desmayos o hipotensión ortostática (descenso repentino de la presión arterial cuando una persona se pone de pie)

La clorpromazina, el donepezilo, la doxazosina, la galantamina, la olanzapina, el prazosin, algunos antidepresivos más antiguos (como la amitriptilina y la imipramina), la rivastigmina, la terazosina y la tioridazina

El uso de más de un fármaco antihipertensivo (o una dosis excesiva de un determinado fármaco antihipertensivo)

Los fármacos con efectos sedantes (como los antiepilépticos, los antipsicóticos, las benzodiazepinas, la eszopiclona, el zaleplon y el zolpidem), los antidepresivos, algunos fármacos antihipertensivos cuando se usaa en dosis altas y opioides.

Cilostazol, diltiazem, disopiramida, dronedarona (en pacientes con insuficiencia cardíaca grave), AINE e inhibidores de la COX-2, pioglitazona, rosiglitazona y verapamilo

La cafeína, los descongestionantes orales (como seudoefedrina y fenilefrina), los estimulantes (como armodafinil, anfetaminas, metilfenidato y modafinil), teofilina y selegilina

Ciertos medicamentos contra las náuseas (metoclopramida, proclorperazina, prometazina) y la mayoría de los antipsicóticos, excepto unos pocos, como la quetiapina y la clozapina

La aspirina y la mayoría de los AINE

Bupropión, clorpromazina, clozapina, maprotilina, meperidina, olanzapina, tioridazina, tiotixeno y tramadol

Doxazosina, estrógenos por vía oral o a través de la piel (no aplicados directamente a la vagina), prazosina y terazosina

Retención urinaria o síntomas urinarios causados por un aumento de volumen de la próstata (como el flujo lento de orina, la micción frecuente de cantidades pequeñas, y el goteo)

Fármacos con efectos anticolinérgicos*, remedios para el resfriado que contienen descongestivos o bien una combinación de antihistamínicos y descongestivos

*Los efectos anticolinérgicos incluyen confusión mental, visión borrosa, estreñimiento, sequedad de boca, mareo y pérdida del equilibrio, así como dificultad para comenzar a orinar.

inhibidores de COX-2 = coxibs; AINE = antiinflamatorios no esteroideos.

Las personas afectadas, los médicos y los farmacéuticos pueden tomar medidas para reducir la posibilidad de interacciones entre fármacos o entre un fármaco y una enfermedad. Dado que los medicamentos sin receta médica y las hierbas medicinales pueden interaccionar con otros fármacos, debe preguntarse al médico o farmacéutico acerca de si es posible combinar el uso de dichos fármacos con los fármacos con receta médica.

El hecho de no seguir las instrucciones del médico para la toma de un fármaco (lo que se denomina falta de adherencia) puede suponer un riesgo (véase Adherencia al tratamiento farmacológico). La edad avanzada, por sí sola, no implica una menor disposición para tomar un fármaco de acuerdo con las indicaciones. Sin embargo, casi la mitad de las personas de edad avanzada no toman los fármacos de acuerdo con las indicaciones. No tomar un medicamento, o hacerlo en cantidades inferiores o superiores a lo recomendado, puede causar alteraciones. Tomar menos dosis de fármaco porque tiene efectos secundarios puede parecer razonable, pero debe consultarse con el médico antes de realizar cualquier modificación en la forma en que se toma un medicamento.

Potenciar los beneficios y reducir los riesgos de la toma de fármacos

Las personas de edad avanzada y quienes cuidan de ellos tienen muchas opciones para potenciar los beneficios y reducir los riesgos que conlleva tomar medicamentos. Cualquier pregunta o problema relacionados con un fármaco debe discutirse con un médico o farmacéutico. Tomar los medicamentos según las indicaciones y mantener la comunicación con los profesionales de la salud es esencial para evitar problemas y promover la buena salud.

Para conocer los fármacos y los trastornos que están siendo tratados conviene:

  • Elaborar una lista de todos los problemas médicos y alergias a medicamentos.

  • Mantener una lista de todos los medicamentos que se están tomando, incluyendo los medicamentos sin receta médica y los suplementos, como vitaminas, minerales y plantas medicinales.

  • Saber por qué se toma cada medicamento y los beneficios que se le suponen.

  • Saber qué efectos secundarios puede tener cada medicamento y qué hacer si se producen.

  • Saber cómo tomar cada fármaco, incluyendo a qué hora del día se debe tomar, si se puede tomar con alimentos o al mismo tiempo que otros medicamentos, y cuándo dejar de tomarlo.

  • Saber qué hacer si se olvida una dosis.

  • Anotar la información acerca de cómo tomar el medicamento o pedir al personal médico, de enfermería o farmacéutico que lo ponga por escrito (porque dicha información puede olvidarse con facilidad).

Usar los medicamentos correctamente:

  • Tomar los fármacos de acuerdo con las indicaciones recibidas.

  • Usar ayudas memorísticas, como un organizador de medicación, para tomar los medicamentos según lo prescrito.

  • Antes de suspender un medicamento, consultar al médico acerca de cualquier problema; por ejemplo, si se presentan efectos secundarios, si el medicamento no parece dar el resultado que se espera o si el costo del medicamento es oneroso.

  • Desechar cualquier medicamento sin usar de una prescripción anterior, a menos que un miembro del personal médico, de enfermería o farmacéutico le indique que no lo haga.

  • Para deshacerse de un medicamento, es necesario seguir las instrucciones de eliminación de la etiqueta, revisar la información de la Food and Drug Administration web site, llevar el medicamento a un centro de eliminación autorizado (una farmacia o centro autorizado por ley), o mezclar el fármaco con arena para gatos o café, envolverlo en plástico o un material similar, colocarlo en un recipiente o en una bolsa hermética, y desecharlo en la basura.

  • No tomar medicamentos de otra persona, incluso si sus problemas parecen similares.

  • Comprobar la fecha de caducidad de los medicamentos y no usarlos si ya ha pasado.

Buscar una estrecha colaboración con el personal médico y farmacéutico:

  • Obtener todas las recetas de la misma farmacia, preferiblemente una que ofrezca servicios integrales (incluido el control de las posibles interacciones medicamentosas) y que mantenga un perfil o registro farmacéutico completo para cada persona.

  • Llevar todos los medicamentos que se estén tomando a las visitas médicas, si así se solicita.

  • Consultar periódicamente la lista de fármacos que se están tomando y la lista de enfermedades con el personal médico, de enfermería o farmacéutico para garantizar que los fármacos son correctos y que deben continuarse tomando. Por ejemplo, una persona puede comprobar si lo está haciendo bien relatando a sus proveedores de la salud cómo se supone que debe tomar todos los medicamentos y preguntándoles si lo que ha dicho es correcto.

  • Revisar la lista de medicamentos con el personal médico, de enfermería o farmacéutico cada vez que se cambie un medicamento (el personal médico y farmacéutico puede comprobar si hay interacciones entre los fármacos).

  • Asegurarse de que el médico y el farmacéutico están informados acerca de todos los medicamentos sin receta médica y suplementos que se están tomando, como vitaminas, minerales y plantas medicinales.

  • Consultar al médico antes de tomar cualquier medicamento nuevo, incluyendo los medicamentos sin receta médica y los suplementos.

  • Comunique al médico o al farmacéutico cualquier síntoma que pudiera estar relacionado con el uso de un fármaco (como síntomas nuevos o inesperados).

  • Si la pauta de los medicamentos es demasiado complicada de seguir, consultar con el personal médico o farmacéutico la posibilidad de simplificarla.

  • Si acude a más de un médico, conviene asegurarse de que están informados de todos los fármacos que usted esté tomando.

  • En caso de que el fármaco sea envasado o etiquetado por el personal farmacéutico, como ocurre en algunos países, o en los productos preparados en la farmacia, solicitar que la etiqueta se imprima en letra grande y comprobar que se puede leer.

  • Pedir al personal farmacéutico que las preparaciones farmacéuticas se coloquen en envases seguros pero fáciles de manejar y abrir.

Acordarse de tomar la medicación de acuerdo con las indicaciones

Para beneficiarse de los efectos de la medicación, la persona en cuestión debe acordarse no solo de tomar sus fármacos, sino también de hacerlo en el momento adecuado y de la forma correcta. Cuando se toman muchos fármacos de manera simultánea, es más difícil recordar el horario de las tomas. Por ejemplo, a veces hay que tomar fármacos en momentos diferentes del día para evitar interacciones farmacológicas; es posible que algunos medicamentos deban ser ingeridos con las comidas, mientras que otros deben tomarse con el estómago vacío. Cuanto más complejo es el horario de las tomas, más probable es que la persona en cuestión se equivoque. Por ejemplo, los bisfosfonatos (como el alendronato, risedronato, o el ibandronato), que se utilizan para incrementar la densidad ósea, deben tomarse con el estómago vacío y solo con agua (por lo menos un vaso entero). Si se toman junto a otros líquidos o comida, no se absorben bien y no actúan de forma eficaz.

Si una persona mayor tiene problemas de memoria, le resulta todavía más difícil seguir un horario complejo. Estas personas suelen necesitar ayuda, a menudo de los familiares. Se le puede pedir al personal médico que simplifique el horario de las tomas; en muchas ocasiones, es posible reorganizar las dosis para facilitar la toma de fármacos, o bien reducir el número total de dosis diarias. Además, con el tiempo, pueden que algunos fármacos ya no sean necesarios, pudiendo interrumpirse su consumo.

Los aspectos siguientes pueden ayudar a la persona a tomarse sus fármacos según las indicaciones:

  • Ayudas para la memoria

  • Contenedores de medicamentos

  • Aplicaciones para teléfonos inteligentes

Ayudas para la memoria

Ciertos recursos mnemotécnicos ayudan a las personas de edad avanzada a acordarse de tomar los medicamentos. Por ejemplo, la toma puede asociarse a una acción cotidiana específica, como una comida.

Contenedores de medicamentos

El farmacéutico puede proporcionar envases que facilitan la toma de los fármacos de acuerdo con las indicaciones. Las dosis diarias para 1 o 2 semanas pueden colocarse en un envase de plástico donde estén marcados los días o las horas y, así, las personas pueden mantener un control de las dosis tomadas fijándose en los espacios vacíos. Algunos medicamentos se distribuyen en sobres cuyo contenido se ajusta estrictamente a la cantidad prescrita o en envases con las distintas dosis encapsuladas, con lo que es posible orientarse sobre la dosis diaria comprobando el envase. Sin embargo, este tipo de envases pueden ser un poco más caros. Además, muchas farmacias pueden ajustar los horarios de reabastecimiento para que los medicamentos usados regularmente se recojan a la vez un día determinado al mes. Esto disminuye la confusión, ayuda a reducir los viajes a la farmacia y minimiza los errores al llenar los organizadores de píldoras.

También existen envases más elaborados con un sistema informático de memoria; estos envases emiten un sonido o destellos, o hablan, en el momento en que debe tomarse la dosis.

Aplicaciones para teléfonos inteligentes

Las aplicaciones que ayudan a que el paciente controle sus medicamentos se pueden descargar en teléfonos inteligentes y tablets. Estas aplicaciones pueden ayudar a las personas de edad avanzada o a sus familiares a acordarse de tomar los medicamentos en el momento adecuado. Muchas de estas aplicaciones incluyen avisos de recuerdo, que se envían al dispositivo. Algunas de estas aplicaciones pueden no ser gratuitas.

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