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Alimentación y cáncer

Por

Robert Peter Gale

, MD, PhD, Imperial College London

Última revisión completa Jul. 2018
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Datos clave
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En muchos estudios se ha intentado determinar si unos alimentos concretos aumentan o disminuyen el riesgo de padecer cáncer. Desafortunadamente, a veces, se obtienen resultados contradictorios en distintos estudios, por lo que es difícil saber cómo influye la alimentación o los suplementos alimenticios en el riesgo de cáncer. Un problema habitual es que cuando en los estudios se determina que ingerir ciertos alimentos parece dar lugar a tasas más bajas de un determinado cáncer, es difícil saber si también existen diferencias en otros factores de riesgo (por ejemplo, la región geográfica, la cantidad de tabaco y de alcohol que se consume, etcétera). A menudo, al llevar a cabo un ensayo controlado (véase también La ciencia médica) y dar al azar un alimento o un suplemento aparentemente útil, no se observa ningún efecto beneficioso. Algunos alimentos y suplementos se han estudiado más que otros, y hay numerosos ensayos en curso.

Alcohol

El alcohol aumenta el riesgo de cáncer de boca, garganta, esófago, hígado, mama, colon y recto. Las personas que fuman y beben tienen un riesgo mucho mayor de contraer estos tipos de cáncer. Aunque algunos estudios han demostrado que el consumo moderado de alcohol, especialmente el vino, disminuye el riesgo de enfermedades cardíacas, este beneficio potencial debe sopesarse frente a los riesgos potenciales del alcohol.

Antioxidantes

Los antioxidantes, como las vitaminas C y E y el betacaroteno ( vitamina A), forman parte de una alimentación equilibrada. Sin embargo, no se ha podido demostrar en ningún estudio que la ingestión de suplementos que contengan estos antioxidantes disminuya el riesgo de cáncer. Existen ciertos indicios de que tomar dosis altas de suplementos de betacaroteno o de vitamina E puede aumentar realmente el riesgo de ciertos tipos de cáncer.

Edulcorantes artificiales

Aunque algunos estudios iniciales muestran un mayor riesgo de cáncer de vejiga, cáncer cerebral y linfomas con ciertos edulcorantes, estos estudios se realizaron en animales. Ningún estudio en humanos muestra un mayor riesgo de cáncer con el uso de estos edulcorantes.

Alimentos procedentes de bioingeniería (alimentos modificados genéticamente)

A los genes de algunas plantas o de ciertos microorganismos se les añaden genes de otras plantas para aumentar su dureza o la resistencia a las plagas o para mejorarlos de alguna otra manera. No existe ningún indicio que demuestre que los alimentos de bioingeniería afectan de alguna forma al riesgo de cáncer.

Calcio

En algunos estudios se ha observado que las concentraciones más altas de vitamina D y de suplementos de calcio pueden reducir el riesgo de pólipos precancerosos en el colon. Sin embargo, otros estudios indican que una ingesta elevada de calcio aumenta el riesgo de cáncer de próstata.

Café

Aunque en algunos estudios más antiguos se observó algún vínculo entre el consumo de café y el riesgo de cáncer, no se ha podido demostrar en los estudios más recientes.

Fibra

Algunos estudios sugieren que el hecho de ingerir alimentos con gran contenido de fibra reduce el riesgo de cáncer, sobre todo de cáncer colorrectal.

Pescado y ácidos grasos omega-3

Algunos estudios recientes realizados en animales indican que los ácidos grasos omega-3 pueden detener el crecimiento de los cánceres o ralentizarlo. Sin embargo, estos resultados no se han reproducido en seres humanos.

Fluoruro

En los estudios no se ha podido demostrar que exista un riesgo mayor de cáncer cuando se bebe agua fluorada, se utiliza pasta dentífrica o se siguen tratamientos odontológicos con flúor.

Ácido fólico

Algunos estudios antiguos determinaron que el ácido fólico ayudaba a proteger el organismo frente al cáncer de colon y el cáncer de mama. Sin embargo, estudios más recientes han encontrado que los complementos de ácido fólico en realidad pueden aumentar el riesgo de cáncer de próstata, cáncer colorrectal y posiblemente cáncer de mama. La mayoría de las personas obtienen suficiente ácido fólico procedente de su alimentación y no necesitan tomar complementos.

Aditivos alimentarios

Los aditivos alimentarios deben ser aprobados por las autoridades sanitarias (por la FDA, Food and Drug Administration, en Estados Unidos) antes de que se puedan incluir en los alimentos, por lo que los aditivos nuevos se someten a pruebas exhaustivas. Hasta ahora, no existen ningún dato concluyente que demuestre que los niveles de aditivos que se encuentran en los productos alimenticios aumenten el riesgo de cáncer.

Ajo

En los estudios científicos no se ha podido demostrar que el ajo sea eficaz para reducir el riesgo de cáncer.

Alimentos irradiados

No se ha observado que irradiar los alimentos, que a veces se usa para destruir los microorganismos que puedan contener, aumente el riesgo de cáncer.

Licopeno

Algunos estudios indican que el licopeno, que se encuentra sobre todo en los tomates, puede reducir el riesgo de algunos tipos de cáncer, pero los datos no son concluyentes.

Carnes cocinadas a altas temperaturas

Ingerir carne cocinada a altas temperaturas, por ejemplo, a la parrilla o al horno, puede añadir sustancias químicas causantes de cáncer y, por tanto, aumentar el riesgo de cáncer.

Alimentos orgánicos

No hay pruebas científicas de que los alimentos cultivados orgánicamente reduzcan el riesgo de cáncer más que los mismos alimentos cultivados por otros métodos.

Comer en exceso

La obesidad o el sobrepeso aumentan el riesgo de cáncer de mama en las mujeres después de la menopausia. La obesidad también aumenta el riesgo de cáncer de colon y recto, endometrio, esófago, riñón y páncreas. También puede incrementar el riesgo de otros cánceres.

Pesticidas (plaguicidas)

No existen pruebas de que los residuos de pesticidas que se encuentran en pequeñas cantidades en los alimentos aumenten el riesgo de cáncer.

Carnes procesadas

Si se comen grandes cantidades de carne procesada, se corre el riesgo de padecer cáncer de estómago, de colon y de recto. Algunos investigadores atribuyen este hallazgo a los nitratos que se encuentran en las carnes frías, en los jamones y en las salchichas (hot dogs), pero esta relación no está probada. Ingerir carnes en salazón o ahumadas puede aumentar la exposición a sustancias potencialmente causantes de cáncer.

Sal

Las dietas que contienen grandes cantidades de alimentos conservados en salazón o en escabeche pueden aumentar el riesgo de cáncer de estómago y de garganta. En ningún estudio se ha encontrado un riesgo similar con cantidades pequeñas o moderadas de sal para dar sabor.

Grasas saturadas

Algunos estudios han encontrado tasas más altas de algunos tipos de cáncer en países donde la ingesta de grasa es mayor. Sin embargo, no se ha podido demostrar en ningún estudio que la reducción en la ingesta de grasas reduzca a su vez el riesgo de cáncer. Sin embargo, lo más importante es que los alimentos que contienen cantidades elevadas de grasas saturadas también contienen muchas calorías y pueden contribuir a la obesidad, que es un factor de riesgo del cáncer y de otros problemas de salud.

Selenio

Aunque estudios anteriores indican que el selenio aporta algún beneficio, en estudios más recientes no se ha podido demostrar que proteja del cáncer.

Soja

Aún no se ha podido demostrar en los estudios que los suplementos de soja reduzcan el riesgo de cáncer. Sin embargo, existen pruebas científicas de que comer alimentos que contienen soja, como el tofu, disminuye el riesgo de cáncer de mama, endometrio y próstata.

Especias

Se están estudiando varias especias, como la cúrcuma, la capsaicina (pimiento rojo), el comino y el curry, para ver si reducen el riesgo de cáncer. Sin embargo, ningún estudio ha encontrado todavía un vínculo entre estas especias y el riesgo de cáncer.

No se ha demostrado que el té reduzca el riesgo de cáncer.

Vitamina D

La vitamina D puede tener algún beneficio en la reducción del riesgo de cáncer de próstata y colorrectal.

Vitamina E

No se ha observado que los suplementos de vitamina E protejan del cáncer, pero pueden aumentar el riesgo de cáncer de próstata.

Información adicional

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