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Consumo de drogas inyectables

Por

Gerald F. O’Malley

, DO, Grand Strand Regional Medical Center;


Rika O’Malley

, MD, Albert Einstein Medical Center

Última revisión completa ago. 2017
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NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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Las drogas se pueden ingerir, fumar, inhalar por la nariz en forma de polvo (esnifar) o bien inyectar. Cuando se inyectan, sus efectos son más rápidos, más intensos o ambas cosas a la vez.

Las drogas se pueden inyectar por vía intravenosa, por vía intramuscular o por vía subcutánea. Por lo general se utilizan las venas de los brazos para las inyecciones intravenosas, pero si estas zonas tienen demasiadas cicatrices y dañadas, la droga puede inyectarse en las venas de cualquier parte del cuerpo, incluso en las de los muslos, el cuello, las axilas o los pies.

Complicaciones

La inyección de una droga conlleva más riesgos que otros métodos de consumo. Las personas se encuentran expuestas no solo a los efectos de la droga, sino también a los problemas relacionados con la propia inyección, como son los siguientes:

  • Adulterantes: son las sustancias que se añaden a la droga para alterar sus cualidades físicas. Generalmente se añaden sin que el usuario lo sepa para disminuir costes o bien para hacer que la droga resulte más fácil de consumir. Por lo tanto, los usuarios desconocen qué es lo que se están inyectando. En drogas ilegales como la heroína y la cocaína, los adulterantes también se pueden añadir con objeto de aumentar las propiedades psicotrópicas o de sustituir a la propia droga. La quinina, un adulterante habitual de la heroína, puede originar anomalías cardíacas, alteraciones visuales y sordera. El levamisol, un adulterante habitual de la cocaína, origina inflamación de los vasos sanguíneos y daño grave a la piel de las orejas, la nariz y la cara.

  • Diluyentes: algunas personas trituran comprimidos de medicamentos, los disuelven y se inyectan la solución por vía intravenosa. Estas personas se inyectan los diluyentes que habitualmente contienen los comprimidos (como celulosa, talco y almidón), que pueden depositarse en los pulmones y provocar inflamación, y también pueden lesionar las válvulas cardíacas, incrementando el riesgo de infección (endocarditis).

  • Bacterias y virus: la inyección de drogas con agujas no estériles, sobre todo con agujas que han sido utilizadas por otras personas, puede implicar la introducción de bacterias y virus en el organismo. Como resultado, pueden desarrollarse abscesos cercanos al área de inyección o bien transportarse bacterias y virus a través del torrente sanguíneo hasta otras partes del organismo, como los pulmones, el corazón, el cerebro, el hígado o los huesos, causando infecciones. La infección de las válvulas cardíacas (endocarditis) es una consecuencia frecuente y grave de la inyección de drogas contaminadas con bacterias o por el uso de agujas no estériles. El hecho de compartir agujas puede conllevar la transmisión de infecciones graves, como la hepatitis B y C y el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

  • Lesiones debidas al uso de agujas: el codo del drogadicto (miositis osificante) se origina como resultado de repetidas punciones de aguja realizadas sin pericia. El tejido muscular localizado alrededor de la articulación del codo se sustituye por tejido cicatricial. Las inyecciones subcutáneas pueden causar úlceras cutáneas; las inyecciones intravenosas provocan la cicatrización de las paredes venosas (venas quemadas), lo que dificulta cada vez más la inyección en vena y afecta al flujo sanguíneo.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

  • A veces, autoevaluación

En ocasiones, el abuso de drogas inyectables se diagnostica cuando la persona acude a un profesional de la salud porque desea ayuda para dejar de consumir. Otras personas intentan ocultar su consumo.

Los médicos pueden sospechar problemas de consumo de drogas cuando advierten cambios en el humor o en el comportamiento de una persona. Entonces pueden llevar a cabo una exploración física completa. Algunos signos de abuso de drogas pueden ser evidentes. Por ejemplo, la inyección repetida de drogas por vía intravenosa produce «venas quemadas». Las «venas quemadas» son líneas de pequeños puntos oscuros (punciones de aguja) rodeadas de un área de piel más oscura o blanquecina. La inyección subcutánea de las drogas causa úlceras o cicatrices circulares. Las personas que se inyectan drogas pueden alegar otras razones para las marcas, como frecuentes donaciones de sangre, picaduras de insectos u otras lesiones.

Los profesionales de la salud también pueden emplear otros métodos (como cuestionarios) para identificar el abuso de drogas y otras sustancias, y para determinar la magnitud del uso de drogas y sus efectos. Se pueden realizar análisis de orina y en ocasiones de sangre para detectar la presencia de drogas.

Si se identifica un problema de consumo de drogas, especialmente si las drogas se inyectan, se investiga la presencia de hepatitis, infección por VIH y otras infecciones habituales en la población que las consume.

Tratamiento

  • Asesoramiento

  • Prevención y tratamiento de complicaciones infecciosas

El tratamiento específico depende de la droga consumida, pero generalmente consiste en asesoramiento y a veces requiere la utilización de otras sustancias. El apoyo de la familia y de los grupos de ayuda contribuye a mantener el compromiso de la persona en la interrupción del consumo.

El tratamiento de las complicaciones es el mismo que el de complicaciones similares debidas a otras causas. Por ejemplo, se drenan los abscesos y se utilizan antibióticos para el tratamiento de las infecciones.

Dado que el hecho de compartir agujas es una causa frecuente de infección por VIH, se llevan a cabo programas para reducir su incidencia. Su objetivo es reducir los contagios debidos al uso de las drogas en los que no pueden dejar de consumirlas. Por ello, a los consumidores se les proporcionan agujas y jeringuillas estériles para que no reutilicen las de otros usuarios. Esta estrategia ayuda a reducir la transmisión (y los costes a la sociedad) de la infección por VIH y de la hepatitis.

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