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Enfermedad inflamatoria pélvica

Por

Oluwatosin Goje

, MD, MSCR, Cleveland Clinic, Lerner College of Medicine of Case Western Reserve University

Última revisión completa sep. 2019
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Datos clave
NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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La enfermedad inflamatoria pélvica es una infección de los órganos reproductores femeninos superiores (el cuello uterino, el útero, las trompas de Falopio y los ovarios).

  • La enfermedad inflamatoria pélvica se suele transmitir por mantener relaciones sexuales con una pareja infectada.

  • Por lo general, se presenta dolor en la parte inferior del abdomen, secreción vaginal y sangrado vaginal irregular.

  • El diagnóstico se establece según los síntomas, el análisis de las secreciones del cuello uterino y de la vagina, y a veces la ecografía.

  • Mantener relaciones sexuales con una sola pareja y el uso de preservativos disminuye el riesgo de infección.

  • El tratamiento antibiótico puede eliminar la infección.

La enfermedad inflamatoria pélvica puede ser una infección de

  • El cuello uterino, que es la parte inferior y estrecha del útero que se abre hacia la vagina (cervicitis)

  • El recubrimiento del útero (endometritis)

  • Las trompas de Falopio (salpingitis)

  • Una combinación de los anteriores

Si la infección es grave, se puede

  • Extender a los ovarios (ooforitis)

  • Producir una acumulación de pus en las trompas de Falopio (absceso tubo-ovárico).

En Estados Unidos, la enfermedad inflamatoria pélvica es la causa de infertilidad evitable más frecuente. Se observa infertilidad en una de cada cinco mujeres con enfermedad inflamatoria pélvica.

Alrededor de un tercio de as mujeres con enfermedad inflamatoria pélvica desarrolla de nuevo la infección.

La enfermedad inflamatoria pélvica suele aparecer en mujeres sexualmente activas. Rara vez afecta a niñas antes de su primera menstruación (menarquia) y a mujeres durante el embarazo o después de la menopausia. El riesgo es mayor en los siguientes casos:

  • Mujeres sexualmente activas y menores de 35 años.

  • Mujeres cuya pareja no utiliza condón

  • Mujeres que tienen muchas (o nuevas) parejas sexuales

  • Mujeres que han tenido una enfermedad inflamatoria pélvica con anterioridad.

  • Mujeres de clase socioeconómica baja (que generalmente tienen menos acceso a los recursos sanitarios).

Causas

La enfermedad inflamatoria pélvica suele estar causada por bacterias procedentes de la vagina. Con más frecuencia, las bacterias se transmiten durante las relaciones sexuales con una pareja que tiene una enfermedad de transmisión sexual. Las bacterias que se transmiten más frecuentemente por vía sexual son

Estas bacterias normalmente se extienden desde la vagina hasta el cuello del útero (la parte inferior del útero que se abre hacia el interior de la vagina), donde provocan infección (cervicitis). Estas infecciones pueden permanecer en el cuello uterino o propagarse ascendentemente y causar una enfermedad inflamatoria pélvica.

La enfermedad inflamatoria pélvica también aparece con frecuencia en mujeres con vaginosis bacteriana. Las bacterias que causan vaginosis bacteriana residen habitualmente en la vagina, pero solo producen síntomas y se extienden a otros órganos si su número aumenta (proliferación excesiva). Se desconoce si la vaginosis bacteriana se transmite sexualmente.

Con menos frecuencia las infecciones se producen durante un parto vaginal, un aborto o un procedimiento médico, como una dilatación y legrado (D y L), o una intervención quirúrgica ginecológica, cuando las bacterias se introducen en la vagina o cuando las bacterias de la vagina se desplazan al interior del útero.

Las duchas vaginales aumentan el riesgo de infección.

¿Sabías que...?

  • Tomar antibióticos aumenta el riesgo de aparición de infecciones por levaduras.

Síntomas

Los síntomas de la enfermedad inflamatoria pélvica se presentan habitualmente hacia el final del periodo menstrual o pocos días después. En muchos casos, el primer síntoma es un dolor de leve a moderado (a menudo constante) en la parte inferior del abdomen, que puede ser peor en uno de los lados. Otros síntomas son sangrado vaginal irregular y secreción, a veces maloliente.

A medida que la infección se extiende, el dolor en la parte inferior del abdomen llega a ser muy intenso y puede acompañarse de fiebre baja (generalmente por debajo de 38,9 °C), náuseas o vómitos. Más adelante la fiebre aumenta y la secreción a menudo se torna purulenta y de color amarillo verdoso. Se puede notar dolor durante el coito o la micción.

La infección puede ser grave, pero producir pocos o ningún síntoma. Los síntomas debidos a una gonorrea tienden a ser más graves que los de una infección por clamidias o una infección por Mycoplasma genitalium, la cual puede no producir secreción ni otros síntomas perceptibles.

Complicaciones

La enfermedad inflamatoria pélvica puede causar otros problemas, como los siguientes:

  • Bloqueo en las trompas de Falopio

  • Peritonitis (infección abdominal grave)

  • Síndrome de Fitz-Hugh-Curtis (una infección grave de los tejidos alrededor del hígado)

  • Un absceso (una acumulación de pus)

  • Adherencias (bandas de tejido cicatricial)

  • Un embarazo en una trompa de Falopio (embarazo tubárico)

A veces se obstruyen las trompas de Falopio debido a la infección. Las trompas así obstruidas pueden distenderse al acumular líquido. Se suele sentir presión o dolor crónico en la parte inferior del abdomen.

Se desarrolla peritonitis si la infección se disemina a la membrana (peritoneo) que tapiza la cavidad abdominal y recubre sus órganos. La peritonitis causa un dolor intenso repentino o gradual en todo el abdomen.

El síndrome de Fitz-Hugh-Curtis se desarrolla si la infección de las trompas de Falopio se debe a la gonorrea o a una infección por clamidias y se extiende a los tejidos de alrededor del hígado. Esta infección causa dolor en la región superior derecha del abdomen. El dolor es similar al producido por un trastorno de la vesícula biliar o por cálculos biliares.

En aproximadamente el 15% de las mujeres con infección de las trompas de Falopio se forma un absceso en estas o en los ovarios, sobre todo si la infección se tiene durante mucho tiempo. Algunas veces el absceso se rompe y el pus se derrama en la cavidad pélvica y causa una peritonitis. Esta rotura produce un dolor muy intenso en la parte inferior del abdomen, rápidamente seguido de náuseas, vómitos e hipotensión arterial extrema (choque o shock). La infección puede extenderse hasta el torrente sanguíneo (septicemia) y resultar mortal. Es una emergencia médica.

Las adherencias son bandas anómalas de tejido cicatricial. Se pueden desarrollar cuando la enfermedad inflamatoria pélvica produce un fluido parecido al pus. Este fluido irrita los tejidos y provoca la aparición de bandas anómalas de tejido cicatricial en los órganos reproductores o entre los órganos abdominales. Como consecuencia, pueden aparecer infertilidad y dolor pélvico crónico. Cuanto más prolongada y grave sea la inflamación pélvica y mayor la frecuencia con que se repite, más riesgo hay de infertilidad y de otras complicaciones. El riesgo aumenta cada vez que se desarrolla la infección.

El embarazo tubárico (un tipo de embarazo ectópico) es entre 6 y 10 veces más probable en mujeres que han sufrido enfermedad inflamatoria pélvica. En un embarazo tubárico, el feto crece en una trompa de Falopio en lugar de crecer en el útero. Este tipo de embarazo puede resultar mortal para la mujer, y el feto no puede sobrevivir.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

  • Análisis de una muestra tomada del cuello uterino

  • Prueba de embarazo

  • En ocasiones, ecografía o laparoscopia

Se sospecha enfermedad inflamatoria pélvica si una mujer siente dolor en la parte inferior del abdomen o presenta una secreción vaginal inexplicable, sobre todo si está en edad fértil. Se realiza una exploración física que incluye una exploración ginecológica. La aparición de dolor en la zona pélvica durante la exploración apoya el diagnóstico.

Generalmente se toma una muestra del cuello uterino con un hisopo y se analiza para determinar si la mujer tiene gonorrea o una infección por clamidia. Incluso si estas pruebas no detectan gonorrea o una infección por clamidia, las mujeres aún pueden tener una enfermedad inflamatoria pélvica.

Se realiza una prueba de embarazo para determinar la existencia de un embarazo ectópico, que podría ser la causa de los síntomas. Otros síntomas y los resultados de las pruebas de laboratorio ayudan a confirmar el diagnóstico.

Si el dolor impide una exploración física adecuada, o si se necesita más información, se realiza una ecografía de la pelvis. Esta prueba puede detectar abscesos en las trompas de Falopio o en los ovarios, así como un embarazo ectópico.

Si el diagnóstico todavía es incierto, o si no hay respuesta al tratamiento, puede insertarse un tubo de observación (laparoscopio) a través de una pequeña incisión cerca del ombligo para ver el interior de la cavidad abdominal y obtener una muestra de fluidos para analizarlos. Este procedimiento generalmente puede confirmar o descartar la enfermedad inflamatoria pélvica.

Prevención

La prevención de la enfermedad inflamatoria pélvica es esencial para la salud y la fertilidad de la mujer.

La abstinencia sexual es un método infalible de evitar la enfermedad inflamatoria pélvica de transmisión sexual. Sin embargo, si se tienen relaciones sexuales con una sola pareja, el riesgo de contraerla es muy bajo, siempre y cuando ninguno de los dos esté infectado por bacterias que causan enfermedades de transmisión sexual.

Si se usan correctamente, los condones pueden ayudar a prevenir la enfermedad inflamatoria pélvica. Para que sean efectivos, los condones deben usarse correctamente cada vez que una persona mantiene relaciones sexuales.

Tratamiento

  • Antibióticos

  • Si es necesario, drenaje de un absceso

Para tratar la infección por gonorrea y clamidia suelen administrarse antibióticos por vía oral o en inyección intramuscular tan pronto como sea posible. Si es necesario, los antibióticos se cambian cuando se dispone de los resultados de las pruebas.

La mayoría de las mujeres se tratan en su propio hogar con antibióticos tomados por boca, pero la hospitalización suele ser necesaria en las siguientes situaciones:

  • Infección que no cede en un plazo de 72 horas.

  • Presencia de síntomas graves o fiebre alta.

  • Posibilidad de embarazo.

  • Sospecha de absceso.

  • Vómitos que impiden tomar antibióticos por vía oral en casa.

  • Imposibilidad de confirmar el diagnóstico de enfermedad inflamatoria pélvica e imposibilidad de descartar como posibles causas trastornos que requieren cirugía (como una apendicitis).

En el hospital se administran antibióticos por vía intravenosa.

Los abscesos que persisten a pesar del tratamiento antibiótico pueden drenarse, para lo cual suele utilizarse una aguja que se inserta a través de una pequeña incisión en la piel, a la vez que se emplea una prueba de diagnóstico por la imagen, como la ecografía o la tomografía computarizada (TC), para guiar la aguja hacia el absceso. Un absceso roto siempre requiere cirugía urgente.

Las mujeres deben abstenerse de mantener relaciones sexuales hasta que finalice el tratamiento antibiótico y se confirme que la infección se ha eliminado por completo, aunque los síntomas ya hayan desaparecido.

Todas las parejas sexuales recientes deberían someterse a pruebas para detectar una posible infección por gonorrea y clamidia y, en caso necesario, deben recibir tratamiento. Hay más probabilidades de una completa recuperación si la enfermedad inflamatoria pélvica se diagnostica y trata con prontitud.

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