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Miasis cutánea

Por

James G. H. Dinulos

, MD, Geisel School of Medicine at Dartmouth

Última modificación del contenido sep. 2018
Información: para pacientes
NOTA: Esta es la versión para profesionales. PÚBLICO GENERAL: Hacer clic aquí para obtener la versión para público general.
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La miasis cutánea es la infestación cutánea por las larvas de algunas especies de moscas.

La miasis está causada por las larvas de moscas dípteras (de dos alas). Existen 3 tipos de infestación cutánea, según la especie involucrada:

  • Forunculosa

  • En heridas

  • Migratoria

En ocasiones, hay otros órganos comprometidos (p. ej., la nasofaringe, el tracto digestivo o el aparato urogenital). La infestación suele ocurrir en los países tropicales, de manera que la mayoría de los casos que se detectan en los Estados Unidos ocurren en personas que han viajado recientemente a áreas endémicas.

Miasis forunculosa

Muchas de las fuentes se conocen como moscardones. Dermatobia hominis, especie nativa de América Central y América del Sur, es la causa más frecuente en los viajeros que regresan a los Estados Unidos. Otras especies incluyen Cordylobia anthropophaga (en África subsahariana), varias especies de Cuterebra (en América del Norte), y especies de Wohlfahrtia (en América del Norte, Europa, y Paquistán). Muchas de las moscas no depositan sus huevos en los seres humanos sino en otros insectos (p. ej., mosquitos) u objetos (p. ej., ropa secándose al aire libre) que pueden entrar en contacto con la piel. Una vez en la piel, los huevos se transforman en larvas, que penetran en la piel y pasan por diferentes estadios hasta transformarse en larvas maduras; estas larvas maduras pueden medir de 1 a 2 cm de longitud, según la especie. Si no se trata la infestación, las larvas emergen eventualmente de la piel, caen al suelo y continúan su ciclo vital.

Los síntomas típicos son el prurito, una sensación de movimiento y, en ocasiones, dolor lacerante. La lesión inicial puede ser parecida a una picadura de un artrópodo o un forúnculo bacteriano, aunque puede distinguirse por la presencia de un punto central con drenaje serosanguinolento; a veces, es posible observar una pequeña parte del extremo terminal de la larva. Las lesiones por D. hominis son más comunes en la cara, el cuero cabelludo y las extremidades, mientras que las de C. anthropophaga tienden a ocurrir en áreas que están cubiertas por la ropa y aparecen en la cabeza, el cuello y la espalda.

Las larvas necesitan oxigeno atmosférico para sobrevivir, de manera que la oclusión de la herida puede hacer que desaparezcan o que, por lo menos, se acerquen más a la superficie y facilitar así su eliminación manual. Hay varios métodos de oclusión; entre los más frecuentes se hallan el uso de vaselina, esmalte de uñas, panceta o una pasta de tabaco. No obstante, las larvas que mueren durante la oclusión son difíciles de extraer y suelen desencadenar una reacción inflamatoria intensa. Las larvas se pueden extraer a través de una pequeña incisión. La ivermectina por vía oral (200 mcg/kg, 1 sola dosis) o tópica, puede eliminar las larvas o inducir su migración.

Miasis en las heridas

Las heridas abiertas y las membranas mucosas, típicamente en las personas en situación de calle, alcohólicos, y otros individuos en mala situación socioeconómica, pueden estar infestadas con larvas de la moscas, casi siempre de moscardones verdes o negros. A diferencia de las larvas de la mosca doméstica, la mayoría de los agentes causales de la miasis de las heridas invaden el tejido sano y el necrótico. El tratamiento suele realizarse con irrigación y desbridamiento manual de la herida.

Miasis migratoria

Las moscas más frecuentes son especies de Gasterophilus intestinalis e Hypoderma. Estas moscas infestan caballos y ganado; las personas se contagian mediante el contacto con animales infestados o, con menos frecuencia, con la deposición directa de los huevos en la piel. Las larvas de estas moscas forman galerías por debajo de la piel y causan lesiones pruriginosas que pueden confundirse con las de la larva migratoria cutánea; no obstante, las larvas de las moscas son mucho más grandes que las de los anquilostomas, y las lesiones causadas por las larvas de las moscas persisten por más tiempo. El tratamiento es similar al de la miasis forunculosa.

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