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COVID-19: lo que sabemos sobre los coronavirus

Página de recursos sobre COVID-19 
Por el Dr. Matthew E. Levison, profesor adjunto de Medicina de la Facultad de Medicina de Drexel University

04/03/2020

Dr. Matthew Levison

Los coronavirus son virus de ARN con envoltura, que se caracterizan por las proyecciones de las proteínas en la superficie que, bajo microscopía electrónica, se asemejan a la corona del sol. Numerosos coronavirus, descubiertos por primera vez en aves domésticas en la década de 1930, causan enfermedades respiratorias, gastrointestinales, hepáticas y neurológicas en animales.

Infección por coronavirus humano (HCoV)

Solo 7 coronavirus causan enfermedad en los seres humanos (HCoV).

 Cuatro de los 7 HCoV (HCoV-NL63, 229E, OC43 y HKU1) provocan infecciones leves y autolimitadas de las vías respiratorias superiores, como el resfriado común, pero pueden causar infecciones graves de las vías respiratorias inferiores, incluida neumonía, en bebés, ancianos y personas inmunocomprometidas. Estas infecciones por HCoV muestran un patrón estacional en el que la mayoría de los casos se producen en los meses de invierno en climas templados.

Tres de los 7 HCoV (SARS-CoV, MERS-CoV y SARS-CoV-2) han causado brotes importantes de neumonía mortal en el siglo XXI. 

SARS-CoV

El primero de estos brotes, el síndrome respiratorio agudo grave (SARS), surgió por primera vez en noviembre de 2002 en la provincia de Guangdong en el sur de China y provocó una epidemia que se extendió en un plazo de meses a 29 países y 6 continentes. Enfermó a más de 8000 personas y mató a casi 800 en todo el mundo. La mayoría de los casos ocurrieron en China y Hong Kong. En Estados Unidos, solo 8 personas presentaron SARS confirmado por análisis de laboratorio; las 8 personas habían viajado a zonas donde estaba ocurriendo la transmisión de SARS-CoV. La tasa general de mortalidad fue del 10 %, pero varió según la edad, y osciló entre <1 % en personas de 24 años de edad o menos y >50 % en personas de 65 años o más.

La fuente del SARS fue la civeta de las palmeras (un mamífero similar al gato) que se vendía como comida en los mercados locales de animales vivos en Guangdong. Una vez introducido en seres humanos, el SARS-CoV se diseminó de inmediato de persona a persona a través de gotas respiratorias grandes, aerosoles y por transmisión fecal-oral (la diarrea es una manifestación frecuente de la infección).

MERS-CoV

El siguiente HCoV que causó una infección mortal fue el coronavirus del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV), que surgió en la península arábiga en septiembre de 2012. El MERS-CoV ha causado brotes recurrentes que enfermaron a más de 2500 personas, con una tasa de mortalidad de aproximadamente 35 %. La mayoría de las personas infectadas vivían en la península arábiga o habían viajado recientemente de la península arábiga. El 85 % de los casos se notificaron desde Arabia Saudita. El brote más grande de MERS fuera de la península arábiga tuvo lugar en Corea del Sur en 2015, asociado con un viajero que regresó de la península arábiga.

El MERS-CoV, al igual que el SARS-CoV, es una zoonosis, que se disemina por contacto directo o indirecto con dromedarios. El MERS-CoV también se contagia de persona a persona por contacto directo, fómites y gotas respiratorias. El 42 % de todos los casos en 2018-2019 se relacionaron con grupos de transmisión de persona a persona en hogares o centros sanitarios. Se desconoce la fuente en el 60 % de los casos. El virus MERS-CoV se detecta en secreciones de las vías respiratorias, heces, suero y orina, y se ha detectado el virus en supervivientes después de un mes o más de su aparición.

SARS-CoV-2 (COVID-19)

El séptimo HCoV que se descubrió es SARS-CoV-2, la causa de un brote, llamado COVID-19, que actualmente se está extendiendo por todo el mundo. El brote comenzó en Wuhan, una ciudad de más de 11 millones de habitantes, en la provincia de Hubei, en el centro de China. (Wuhan alberga el Instituto Wuhan de Virología, un centro líder para la investigación sobre el coronavirus, aunque no se sospecha ninguna conexión entre la investigación y el brote actual). Se cree que la infección se originó en murciélagos y que ha hecho el salto a los seres humanos en un mercado de mariscos y animales vivos en la ciudad, a través de un huésped intermedio (que según se cree fue el pangolín, un mamífero con escamas que se alimenta de hormigas) que se vendía como comida exótica en el mercado; el 55 % de los primeros casos se relacionaron con ese mercado, que se cerró el 1.º de enero de 2020. Los casos posteriores probablemente adquirieron la infección de otros casos en seres humanos (1). Se informó que el período de incubación en el 95 % de los casos fue de ≤14 días, lo que respalda un período de cuarentena de 14 días.

Después de 9 semanas de transmisión sostenida, la provincia de Hubei informa actualmente 64 084 casos confirmados, con 2346 muertes. El número real de casos es probablemente mucho mayor, ya que es probable que solo los casos más graves se incluyan en los informes debido a la escasez de kits de pruebas. La presencia de muchas infecciones leves sin diagnosticar probablemente limite los esfuerzos por controlar que continúe la propagación de esta infección. La rapidez de la propagación es alta en comparación con el brote de SARS de 2003, lo que sugiere que el SARS-CoV-2 es mucho más transmisible que el SARS-CoV.

Las autoridades chinas respondieron el 23 de enero de 2020 poniendo en cuarentena a millones de personas en la provincia de Hubei. Las restricciones llegaron en la víspera del Año Nuevo Lunar, cuando muchas personas viajan a su casa. De hecho, se estimó que cinco millones de personas abandonaron Wuhan antes de que comenzara el cierre y, en consecuencia, el número de casos aumentó repentinamente en las provincias chinas circundantes. Además, comenzaron a aparecer casos relacionados con viajes hacia o desde Wuhan fuera de China, en lugares como Hong Kong y Singapur.

Transmisión del SARS-CoV-2

Se cree que el SARS-CoV-2 se contagia principalmente por

  • inhalación de gotas respiratorias grandes que contienen virus vivos que se aerosolizan en un radio de 1 metro a través de la tos o el estornudo de una persona infectada.

Otros modos de transmisión incluyen los siguientes:

  • Tocar superficies contaminadas por el virus y, a continuación, tocarse los ojos, la nariz o la boca.
  • Posiblemente inhalar pequeñas emisiones respiratorias en el aire que contengan el virus.
  • Posiblemente por transmisión fecal-oral.

Los superdiseminadores desempeñaron un papel extraordinario en la propagación del brote de SARS de 2003 y probablemente estén desempeñando un papel importante en el brote actual de COVID-19. Un superdiseminador es una persona que transmite una infección a un número de individuos significativamente mayor que la persona infectada promedio. Múltiples factores contribuyen a la superdiseminación, que incluye el comportamiento del huésped que aumenta el número y la duración de los contactos con personas susceptibles, el hacinamiento, la ventilación deficiente, los procedimientos de aislamiento inadecuados, el movimiento innecesario de personas infectantes, el diagnóstico erróneo, la virulencia y la carga viral, y la coinfección con otro patógeno.

Un superdiseminador de COVID-19, un empresario británico, contrajo el SARS-CoV-2 en una conferencia en Singapur entre el 20 y el 22 de enero de 2020 a la que asistieron 109 personas de muchos países distintos, al menos una de las cuales era de Hubei, antes de viajar a Francia, donde propagó la enfermedad a 11 personas en un chalé de esquí en los Alpes franceses. Luego voló a casa al Reino Unido a través de Suiza antes de descubrir que había sido infectado por el SARS-CoV-2. Otras seis personas que asistieron a la conferencia celebrada en el Grand Hyatt también contrajeron COVID-19: una de Malasia, dos de Corea del Sur y tres de Singapur.

¿Podría ser una pandemia?

Una pandemia implica la transmisión sostenida a través de múltiples generaciones del agente infeccioso en muchos países a escala global. Hasta ahora, casi el 98 % de los casos se han producido en China. La COVID-19 fuera de China ha afectado principalmente a los viajeros que se infectaron en China. La transmisión sostenida del SARS-CoV-2 fuera de China se ha producido en solo unos pocos países, pero el patrón claramente está cambiando con rapidez. Durante un período reciente de solo 48 horas, desde el 21 de febrero hasta el 23 de febrero, la cantidad de casos notificados de Corea del Sur aumentó más del doble de 204 a 602; Corea del Sur es ahora segundo, detrás de China, en número de casos. El número de casos también aumentó drásticamente en unos pocos días recientemente en Irán de 0 a 43, y en Italia de 3 a 132. No tenemos datos sobre la presencia de COVID-19 en regiones de escasos recursos sin la capacidad de diagnosticar esta enfermedad; de particular preocupación son los países de África donde China ha desarrollado una gran presencia en los últimos años (2).

Hace una semana, los indicios de que ocurriera una epidemia de COVID-19 en Estados Unidos parecían ser bajos. Pero esto también está cambiando rápidamente. En 48 horas, desde el 21 de febrero hasta el 23 de febrero, los casos de COVID-19 en EE. UU. aumentaron de 15 a 35, incluidos 13 casos asociados a viajes, 18 casos entre los ciudadanos de EE. UU. repatriados del crucero Diamond Princess en cuarentena en Japón y tres casos de ciudadanos de Estados Unidos evacuados de Wuhan. Un residente de California, que no había viajado a países en los que circula el virus SARS-CoV-2 y que no estuvo expuesto a nadie que se supiera que estaba infectado por el coronavirus, podría ser el primer caso en los Estados Unidos de “propagación en la comunidad”, declararon los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE. UU. el miércoles 26 de febrero de 2020. Ahora el número de casos en este país asciende a 60, incluidos los 3 casos de estadounidenses que fueron repatriados de Wuhan y 42 del crucero Diamond Princess, más 15 casos confirmados en este país (3).

Prevención

Todavía no existe una vacuna que pueda frenar la propagación del SARS-CoV-2, ni tampoco hay fármacos antivirales específicos contra el virus. Pero investigadores de todo el mundo se están movilizando rápidamente para probar fármacos como Kaletra, una combinación de dos inhibidores de la proteasa, lopinavir y ritonavir, utilizados para tratar el VIH/SIDA, cloroquina, un antipalúdico, y remdesivir, un análogo de nucleótidos que se probó originalmente contra el Ébola. Muchas organizaciones, incluidos los Institutos Nacionales de la Salud (National Institutes of Health, NIH), el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de China, la Universidad de Hong Kong, la Universidad de Queensland, la Universidad de Saskatchewan y varias empresas farmacéuticas están utilizando genomas publicados para desarrollar posibles vacunas contra el SARS-CoV-2. Se espera que el rápido desarrollo de fármacos y de una vacuna pueda mitigar la evolución de la COVID-19 y evitar una pandemia.

Por lo tanto, la medida preventiva más importante es evitar la exposición al SARS-CoV-2 por medio de

  • precauciones respiratorias y de contacto;
  • cuarentena.

Las precauciones respiratorias se refieren al uso de mascarillas faciales. Hay dos tipos de mascarillas faciales disponibles, quirúrgicas y N-95. Los pacientes deben llevar una mascarilla quirúrgica, que ayuda a contener sus secreciones respiratorias, protegiendo así a los demás. Sin embargo, las mascarillas quirúrgicas no se ajustan lo suficientemente bien como para proteger a las personas que no están infectadas de la inhalación de emisiones respiratorias infectadas (aunque pueden limitar la transferencia del virus de las manos a la nariz y la boca). Por lo tanto, las personas que están en contacto con pacientes infectados deben llevar mascarillas N-95, que se ajustan muy bien y protegen al usuario de las emisiones respiratorias en el aire. Los suministros de mascarillas faciales N-95 y otros equipos de protección, como guantes, protectores oculares y batas, pueden agotarse durante un brote prolongado, y su uso debe priorizarse a quienes tienen mayor riesgo de exposición a individuos contagiosos, como quienes cuidan a personas infectadas.

 Las precauciones de contacto incluyen:

  • evitar el contacto cercano con las personas que tienen COVID-19;
  • evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos sin lavar;
  • lavarse seguido las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos o utilizar un desinfectante de manos con alcohol que contenga al menos alcohol al 60 % si no se dispone de agua y jabón.

Las superficies que se tocan mucho (p. ej., picaportes de puertas, accesorios de baño, teclados, botones de ascensores) deben limpiarse con toallitas desechables antes de cada uso.

La cuarentena es esencial. Para los pacientes, la gravedad de la enfermedad ayuda a determinar si se deben aislar en un hospital o en la casa. Las personas que se encuentran sanas, que tuvieron contacto cercano con un paciente con COVID-19 se deben poner en cuarentena en la casa durante el período de incubación, es decir, 14 días después de la última exposición.

 

Referencias

1. Li Q, Guan X, Wu P, et al: Early transmission dynamics in Wuhan, China, of novel coronavirus-infected pneumonia. N Engl J Med 29 Jan. 2020. doi: 10.1056/NEJMoa2001316

2. Knowledge@Wharton: China's investment in Africa: What's the real story? Philadelphia, Wharton School, University of Pennsylvania, 16 de enero de 2016.

3. Centers for Disease Control and Prevention: Coronavirus Disease 2019 (COVID-19): COVID-19 Situation Summary. Atlanta,GA, U.S. Department of Health and Human Services, Centers for Disease Control and Prevention. Actualizado el 26 de febrero de 2020. Consultado el 27 de febrero de 2020.

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