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Desprendimiento de plancenta (abruptio placentae)

Por

Antonette T. Dulay

, MD, Main Line Health System

Última modificación del contenido jun. 2019
Información: para pacientes
NOTA: Esta es la versión para profesionales. PÚBLICO GENERAL: Hacer clic aquí para obtener la versión para público general.
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El desprendimiento de placenta o abruptio placentae es la separación prematura de una placenta normalmente implantada en el útero, en general después de las 20 semanas de gestación. Puede ser una emergencia obstétrica. Las manifestaciones pueden incluir sangrado vaginal, dolor uterino (espontáneo o a la palpación), shock hemorrágico y coagulación intravascular diseminada. El diagnóstico es clínico y a veces ecográfico. El tratamiento es la actividad modificada (p. ej., que la mujer no esté parada la mayor parte del día) para los síntomas leves y la pronta inducción del parto para la inestabilidad materna o fetal o en un embarazo cercano al término.

La rotura placentaria y otras anomalías obstétricas aumentan el riesgo de morbilidad o mortalidad para la mujer, el feto o el recién nacido.

El desprendimiento de placenta tiene una incidencia de 0,4 al 1,5% de todos los embarazos, con un pico entre las 24 y las 26 semanas.

El desprendimiento puede implicar cierto grado de separación placentaria, de unos pocos centímetros hasta total. La separación puede ser aguda o crónica. Produce sangrado en la decidua basal detrás de la placenta (retroplacentario). Muy a menudo, la etiología es desconocida.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo para el desprendimiento de placenta incluyen:

Complicaciones

Las complicaciones del desprendimiento de placenta incluyen:

  • Pérdida de sangre materna que puede resultar en inestabilidad hemodinámica, con shock o sin él, y/o coagulación intravascular diseminada (CID)

  • Compromiso fetal (p. ej., sufrimiento fetal, muerte) o, si el desprendimiento prematuro de placenta es crónico, restricción del crecimiento u oligohidramnios

  • A veces, transfusiones fetomaternas y aloinmunización (p. ej., debido a sensibilización al Rh).

Signos y síntomas

El desprendimiento agudo de la placenta puede manifestarse por la salida de sangre roja oscura o brillante a través del cuello uterino (hemorragia externa). La sangre también puede permanecer detrás de la placenta (hemorragia oculta o contenida). La gravedad de los signos y síntomas depende del grado de separación y la pérdida de sangre. Si la separación continúa, el útero puede volverse doloroso e irritable a la palpación.

Puede producirse un shock hemorrágico, y pueden aparecer signos de CID. El desprendimiento crónico puede causar una pequeña pérdida continua o intermitente de sangre marrón oscura.

El desprendimiento de placenta puede producir pocos signos y síntomas o ninguno.

Diagnóstico

  • Evaluación clínica, a veces sumada a los hallazgos del laboratorio y ecográficos

El diagnóstico de desprendimiento de placenta se sospecha si se encuentra cualquiera de los siguientes hallazgos después del primer trimestre:

  • Sangrado vaginal (doloroso o indoloro)

  • Dolor uterino espontáneo o a la palpación

  • Distrés o muerte fetal

  • Shock hemorrágico

  • CID

  • Dolor o shock desproporcionado con el grado de sangrado vaginal

El desprendimiento de placenta también debe considerarse en mujeres que han tenido un traumatismo abdominal. Si el sangrado se produce al final del embarazo, debe descartarse la placenta previa, que tiene síntomas similares, antes de realizar un examen pelviano; si hay una placenta previa, el examen puede agravar el sangrado.

La evaluación del desprendimiento de placenta incluye lo siguiente:

  • Monitorización cardíaca fetal

  • Hemograma completo

  • Tipo y factor Rh

  • TP/TTP (tiempo de protrombina/tiempo de tromboplastina parcial)

  • Fibrinógeno sérico y productos de la división de la fibrina (el indicador más sensible)

  • Ecografía transabdominal o pelviana

  • Prueba de Kleihauer-Betke si la paciente tiene sangre Rh negativa, para calcular la dosis de inmunoglobulina Rh0(D) necesaria

La monitorización cardíaca fetal puede detectar un patrón preocupante o la muerte fetal.

La ecografía transvaginal es necesaria si se sospecha placenta previa sobre la base de la ecografía transabdominal. Sin embargo, los resultados con cualquier tipo de ecografía pueden ser normales en el desprendimiento prematuro de placenta.

Perlas y errores

  • Los hallazgos ecográficos normales no descartan el desprendimiento prematuro de placenta.

Tratamiento

  • A veces, rápida finalización del embarazo y medidas agresivas de soporte (p. ej., en un embarazo de término o por posible inestabilidad materna o fetal)

  • Intentar la internación y la actividad modificada si el embarazo no está cerca del término y si la madre y el feto están estables

El nacimiento rápido por cesárea está indicado si se encuentra desprendimiento placentario más cualquiera de las siguientes situaciones, particularmente si está contraindicado el parto vaginal:

  • Inestabilidad hemodinámica materna

  • Patrón de frecuencia cardíaca fetal preocupante

  • Embarazo cercano al término (≥ 37 semanas)

Una vez que el parto se considera necesario, se puede intentar el parto vaginal si todos los siguientes están presentes:

  • La madre está hemodinámicamente estable.

  • Si el patrón de frecuencia cardíaca fetal es tranquilizador.

  • El parto vaginal no está contraindicado (p. ej., por placenta previa o vasa previa).

El trabajo de parto puede ser inducido o acelerado cuidadosamente (p. ej., usando oxitocina y/o amniotomía). Se deben hacer preparativos para una hemorragia posparto.

Se recomiendan la hospitalización y la actividad modificada (reposo modificado) si los siguientes hallazgos están presentes:

  • Sangrado que no amenaza la vida de la madre o el feto.

  • Si el patrón de frecuencia cardíaca fetal es tranquilizador.

  • El embarazo es pretérmino (< 37 semanas).

Este abordaje permite que la madre y el feto sean monitorizados y, si es necesario, tratados rápidamente. (La actividad modificada implica abstenerse de cualquier actividad que aumente la presión intraabdominal durante un largo período de tiempo–p. ej., las mujeres deben evitar la posición de pie la mayor parte del día).

Los corticoides deben tenerse en cuenta (para acelerar la maduración de los pulmones fetales) si la edad gestacional es < 34 semanas. También se pueden administrar corticosteroides en presencia de alguno de los siguientes hallazgos:

  • El embarazo es pretérmino tardío (de 34 a 36 semanas).

  • La madre no ha recibido corticosteroides previamente.

  • El riesgo de parto en el período pretérmino tardío es alto (1).

Si el sangrado se detiene y el estado de la madre y el feto permanecen estables, se permite la deambulación y, en general, el alta hopitalaria. Si el sangrado continúa o el estado se deteriora, puede estar indicada la cesárea inmediata.

Las complicaciones del desprendimiento placentario (p. ej., shock, CID) se tratan con reposición intensiva de sangre y hemoderivados.

Referencia del tratamiento

Conceptos clave

  • En el desprendimiento de placenta el sangrado puede ser externo o encubierto.

  • En ocasiones, el desprendimiento de placenta puede producir solo mínimos signos y síntomas.

  • No excluir el diagnóstico debido a que el resultado de un estudio (incluyendo el examen ecográfico) es normal.

  • Considerar la posibilidad de un parto por cesárea inmediata si la estabilidad materno fetal se ve amenazada o si el embarazo es de término.

  • Considerar la posibilidad de un parto vaginal si la madre y el feto están estables y el embarazo es de término.

Información: para pacientes
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