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Ahogamiento

(Ahogamiento mortal; Ahogamiento no mortal)

Por

David Richards

, MD, Department of Emergency Medicine, University of Colorado School of Medicine

Última revisión completa jun. 2019
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El ahogamiento se produce cuando la inmersión en un líquido causa asfixia o afecta la respiración.

  • Durante el ahogamiento, el organismo se ve privado de oxígeno, lo cual puede lesionar los órganos, en particular los pulmones y el cerebro.

  • Se realizan pruebas para evaluar la falta de oxígeno y la presencia de problemas que a menudo acompañan al ahogamiento (como lesiones medulares causadas por tirarse de cabeza).

  • El tratamiento se centra en corregir la falta de oxígeno y otros problemas.

El ahogamiento puede ser o no ser mortal (descrito anteriormente como ahogamiento parcial). La hospitalización por ahogamiento no mortal es cuatro veces más frecuente que la muerte por ahogamiento.

El ahogamiento se encuentra entre las 10 principales causas de muerte accidental en todo el mundo. En Estados Unidos, en 2017, el ahogamiento fue la causa principal de mortalidad relacionada con las lesiones en niños de 1 a 4 años y ocupó el segundo lugar después de las colisiones con vehículos a motor como causa de fallecimiento en niños de 5 a 9 años. El ahogamiento también se encontraba entre las 10 causas principales de muerte accidental en personas de menos de 55 años de edad.

Los grupos con alto riesgo de muerte por ahogamiento son:

  • Niños afroamericanos y niños de familias inmigrantes o pobres

  • Hombres (80% de las víctimas mayores de 1 año)

  • Personas que hayan tomado alcohol u otras drogas y cuyo sentido de la realidad o su estado de alerta se vea afectado

  • Personas con enfermedades que causan incapacidad temporal, como las convulsiones, que están relacionadas con una posibilidad de ahogamiento 20 veces mayor entre niños y adolescentes

  • Personas con síndrome del QT largo (la natación puede desencadenar ciertos tipos de latidos cardíacos irregulares [arritmias] en personas con síndrome del QT largo)

  • Personas que llevan a cabo conductas peligrosas de contención de la respiración bajo el agua

Los ahogamientos son frecuentes en piscinas, bañeras y espacios acuáticos naturales. Los niños están en peligro incluso si la cantidad de agua es pequeña, como es el caso de inodoros, bañeras y cubos de agua u otros líquidos, porque pueden ser incapaces de escapar después de caer en ellos.

Tirarse de cabeza, sobre todo en aguas poco profundas, puede causar lesiones medulares o traumatismos craneales que aumentan la posibilidad de ahogarse.

Los comportamientos peligrosos de contención de la respiración bajo el agua suelen llevarlos a cabo hombres jóvenes y sanos (a menudo buenos nadadores) al intentar prolongar su capacidad para permanecer sumergido. Se han descrito tres tipos de dichos comportamientos:

  • Hiperventilación intencional: respirar con rapidez antes de sumergirse reduce los niveles de dióxido de carbono, lo que prolonga el periodo de tiempo antes de que los niveles aumenten lo suficiente como para señalar la necesidad de volver a la superficie y respirar

  • Entrenamiento hipóxico: contención de la respiración mientras se está en movimiento para aumentar la capacidad de natación a distancia bajo el agua. Los atletas que practican el entrenamiento hipóxico deben hacerlo solo bajo la estricta supervisión de rescatistas informados de la intención de entrenamiento de los atletas.

  • Apnea estática: contener la respiración durante tanto tiempo como sea posible mientras se permanece sumergido e inmóvil, incluso si se hace como juego

Las personas que contienen la respiración intencionadamente bajo el agua durante largos periodos de tiempo pueden desmayarse (lo que se conoce como desmayo hipóxico o desmayo por contención de la respiración) y a veces ahogarse.

¿Sabías que...?

  • Hiperventilar antes de bucear, en un intento de aumentar el tiempo de contención de la respiración, puede tener como consecuencia un mayor riesgo de ahogamiento.

Falta de oxígeno como consecuencia del ahogamiento

Cuando una persona está sumergida bajo el agua, puede darse una de las dos situaciones:

  • El agua penetra en los pulmones.

  • Las cuerdas vocales sufren un espasmo completo (espasmo laríngeo) y con ello evitan temporalmente que el agua alcance los pulmones, pero también impiden la respiración.

En cualquier caso, los pulmones no pueden transferir el oxígeno a la sangre. La disminución de la concentración de oxígeno en sangre resultante puede dar lugar a una lesión cerebral y a la muerte.

El agua en los pulmones, en grandes cantidades, provoca ahogamiento de inmediato. Cantidades menores de agua en los pulmones, especialmente si se trata de agua contaminada por bacterias, algas, arena, suciedad, productos químicos o vómito puede causar lesiones pulmonares que no resultan visibles hasta horas después de que la persona ser sacada del agua. En algunas ocasiones este trastorno se denomina ahogamiento secundario. Las lesiones pulmonares suelen producir falta de oxígeno. El agua dulce en los pulmones es absorbida por el torrente sanguíneo.

El espasmo de las cuerdas vocales puede aparecer después de que una persona sea sacada del agua. Si es así, por lo general se produce a los pocos minutos. Dado que el agua no entra en los pulmones, este trastorno a veces se denomina ahogamiento seco.

Efectos de la inmersión en agua fría

La inmersión en agua fría tiene efectos tanto positivos como negativos. El enfriamiento de los músculos dificulta la actividad de nadar, y una temperatura corporal peligrosamente baja (hipotermia) puede alterar el razonamiento. No obstante, el frío protege los tejidos de los efectos nocivos debidos a la falta de oxígeno. Además, el agua fría estimula el reflejo de buceo de los mamíferos y puede prolongar la supervivencia en agua fría. El reflejo de buceo disminuye los latidos del corazón y redirige la circulación sanguínea desde las manos, los pies y el intestino hacia el corazón y el cerebro, lo cual ayuda a preservar estos órganos vitales. El reflejo de buceo es más pronunciado en los niños que en los adultos. En comparación con los adultos, los niños tienen una mayor probabilidad de sobrevivir a una inmersión prolongada en agua fría.

¿Sabías que...?

  • Los niños tienen más probabilidades de sobrevivir a una inmersión prolongada que los adultos.

Síntomas

Las personas que se están ahogando y luchan para poder respirar, por lo general no pueden pedir auxilio. Los niños que son incapaces de nadar pueden quedar sumergidos en menos de 1 minuto. Los adultos pueden luchar durante más tiempo.

Las personas rescatadas suelen presentar una gran variedad de signos y síntomas. Algunas presentan una ansiedad moderada, mientras que otras pueden encontrarse cerca de la muerte. Pueden estar conscientes, aletargadas o inconscientes. Algunas personas no respiran, y las que lo hacen pueden jadear, vomitar, toser o tener sibilancias. La piel puede estar azul (cianosis), lo que indica que la cantidad de oxígeno en sangre es insuficiente. En algunos casos, es posible que los problemas respiratorios no sean evidentes hasta horas después de la inmersión.

Complicaciones del ahogamiento

Algunas personas que son reanimadas después de una inmersión prolongada sufren daños cerebrales permanentes por la falta de oxígeno. La inhalación de partículas extrañas puede causar un ahogamiento secundario, con neumonía por aspiración o síndrome de dificultad respiratoria aguda, que puede provocar dificultad respiratoria sostenida. Es posible que tal dificultad para respirar no llegue a ser grave, o incluso aparente, hasta horas después de haber sido retirado del agua. Las personas que se ahogan en agua fría a menudo sufren hipotermia.

Diagnóstico

  • Evaluación de los síntomas por parte de un médico

  • Medición de oxígeno en sangre

El diagnóstico de ahogamiento se basa en lo ocurrido y en los síntomas. La determinación de la concentración de oxígeno en sangre y las radiografías de tórax ayudan a revelar la extensión de la lesión pulmonar. Se mide la temperatura corporal para comprobar si hay hipotermia.

Otras pruebas, como las radiografías y la tomografía computarizada (TC), se realizan para diagnosticar traumatismos craneales o lesiones en la médula espinal. Para diagnosticar los trastornos que haya podido producir el ahogamiento se hace un electrocardiograma (ECG) y a veces análisis de sangre. Por ejemplo, ciertas arritmias no diagnosticadas previamente pueden producir una pérdida del conocimiento mientras se está nadando.

Prevención

No debe consumirse alcohol o drogas antes ni mientras se nada, durante paseos en barca (incluso como pasajeros) ni cuando se supervisa a los niños cerca del agua.

Seguridad en el agua y niños

Las piscinas deben estar adecuadamente valladas porque son uno de los lugares más comunes de los accidentes que causan ahogamiento. Además, todas las puertas y entradas que conduzcan a la piscina deben estar cerradas con llave. Los niños que estén cerca o dentro de cualquier zona de agua, incluidas piscinas y bañeras, precisan una supervisión constante, aun cuando utilicen flotadores. Lo mejor es realizar la supervisión a un brazo de distancia. Puesto que los bebés y los niños pueden ahogarse con solo unos centímetros de agua, incluso los recipientes como cubos o neveras portátiles llenos de agua pueden ser peligrosos. Los adultos deben eliminar el agua de estos contenedores inmediatamente después de su uso.

En Estados Unidos, cuando los niños pequeños juegan cerca del agua deben usar chalecos salvavidas o dispositivos de flotación personal homologados por la United States Coast Guard. Los flotadores y los juguetes de espuma (manguitos, fideos y artículos similares) no están diseñados para mantener la seguridad de los nadadores, y no deben utilizarse como sustitutos del material homologado.

Las clases de natación reducen el riesgo de ahogamiento mortal en los niños de 1 a 4 años de edad. Las clases de natación son una buena idea para todos los niños. Sin embargo, hay que vigilar a los niños pequeños que estén cerca del agua o en ella, incluso si han tomado clases de natación.

Seguridad en la natación

Los nadadores deben usar el sentido común y ser conscientes del clima y del agua. Se debe suspender la natación si quien la practica siente mucho frío o tiene apariencia de tenerlo. Las personas que tienen convulsiones epilépticas bien controladas no tienen por qué dejar la natación, pero han de tener cuidado cuando estén cerca del agua, ya sea en un barco, en la ducha o bañándose.

Para disminuir el riesgo de ahogamiento, una persona no debe nadar sola y hay que hacerlo únicamente en zonas vigiladas por socorristas. Quienes naden en el mar deben aprender a escapar de las corrientes intensas (corrientes potentes que arrastran a los nadadores lejos de la costa) nadando en paralelo a la playa en lugar de alejarse de ella. Las personas que practican conductas peligrosas de contención de la respiración en inmersión deben ser supervisadas y deben conocer los peligros de dicha actividad. No es necesario esperar 1 hora después de comer para volver a nadar.

¿Sabías que...?

  • No es necesario esperar 1 hora después de comer para volver a nadar.

Otras medidas de seguridad en el agua

Se recomienda de forma general el uso de chalecos salvavidas en embarcaciones, que es obligatorio para los no nadadores y para los niños pequeños. Las lesiones de médula espinal pueden prevenirse evitando zambullirse en agua poco profunda.

Las zonas de las piscinas comunitarias deben ser supervisadas por socorristas con formación en técnicas de seguridad en el agua, en reanimación y en rescate. Cerca de la piscina deben estar disponibles chalecos salvavidas, flotadores y un cayado de pastor (un bastón largo con un extremo de gancho). Las zonas de la piscina deben tener acceso a desfibriladores externos automáticos, equipos para la apertura de las vías respiratorias y teléfonos para contactar los servicios médicos de emergencia. Los programas integrales de prevención en la comunidad deberán llevar a cabo lo siguiente:

  • Ir dirigidos a grupos de alto riesgo

  • Enseñar reanimación cardiorrespiratoria a cuantos adolescentes y adultos sea posible

  • Enseñar a los niños a nadar tan pronto como estén fisicamente preparados para ello (alrededor de los 4 años)

Pronóstico

Los factores que más aumentan las posibilidades de supervivencia sin que haya daño cerebral y pulmonar permanente son los siguientes:

  • Inicio inmediato de la reanimación (lo más importante)

  • Menor duración de inmersión

  • Menor temperatura del agua

  • Menor edad

Algunos niños han sobrevivido sin daños permanentes en el cerebro después de una inmersión de hasta 60 minutos en agua fría. Muchas de las personas que necesitan reanimación cardiorrespiratoria también pueden recuperarse por completo, y prácticamente todas las personas que a su llegada al hospital están conscientes y orientadas se recuperan completamente. Las personas que han consumido bebidas alcohólicas antes de la inmersión son más propensas a morir o a sufrir una lesión cerebral o pulmonar.

Tratamiento

  • Respiración artificial y reanimación cardiorrespiratoria

  • Oxígeno

Extrahospitalario

La reanimación inmediata in situ es la clave para aumentar las probabilidades de supervivencia sin lesión cerebral. Siempre se debe intentar la reanimación, incluso si el tiempo bajo el agua ha sido prolongado. Hay que administrar respiración artificial y reanimación cardiopulmonar cuando sea necesario. La respiración de rescate se inicia antes de las compresiones torácicas, a diferencia de la mayoría de otras circunstancias en las cuales se realiza la reanimación cardiorrespiratoria.

Si puede haber una lesión medular, el cuello debe moverse lo menos posible. Las personas que han permanecido sumergidas involuntariamente o que tienen algún síntoma deberán ser trasladadas al hospital, si es posible en ambulancia. Si se ha estado sumergido pero solo se tienen síntomas leves, se podrá dar el alta después de varias horas de observación en el servicio de urgencias. Si los síntomas persisten durante algunas horas o el nivel de oxígeno es bajo, la persona deberá ingresar en el hospital.

Hospitalario

La mayoría de las personas necesitan oxígeno suplementario, a veces en concentraciones elevadas o mediante un ventilador a alta presión. Si se presentan sibilancias, los broncodilatadores pueden ser de utilidad. En caso de que se contraiga una infección se administrarán antibióticos.

Si el agua estaba fría, la persona puede tener una temperatura corporal peligrosamente baja (hipotermia) y necesitar calor. La lesión medular requiere un tratamiento especial.

Más información

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