Manual Msd

Please confirm that you are not located inside the Russian Federation

Cargando

Osteoporosis

Por

Marcy B. Bolster

, MD, Harvard Medical School

Última revisión completa may. 2020
Hacer clic aquí para la versión para profesionales
Datos clave
NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
Hacer clic aquí para la versión para profesionales
Recursos de temas

La osteoporosis es un proceso en el que la disminución de la densidad ósea debilita los huesos, lo que aumenta la probabilidad de fractura.

  • El envejecimiento, el déficit de estrógenos, la escasa ingestión de calcio o de vitamina D y ciertas enfermedades reducen las cantidades de los compuestos encargados de mantener la densidad y la resistencia óseas.

  • La osteoporosis puede no causar síntomas hasta que se produce una fractura ósea.

  • Las fracturas se pueden producir después de realizar un esfuerzo pequeño o nulo y pueden ocurrir después de una caída menor.

  • Aunque las fracturas suelen ser dolorosas, algunas fracturas de la columna vertebral son indoloras, si bien pueden causar deformidades.

  • Los médicos diagnostican a las personas con riesgo de osteoporosis mediante el análisis de su densidad ósea.

  • La osteoporosis generalmente se puede prevenir y tratar limitando los factores de riesgo, asegurando una ingestión adecuada de calcio y vitamina D, practicando ejercicios de sobrecarga y tomando bisfosfonatos u otros fármacos.

Los huesos contienen minerales, incluidos calcio y fósforo, que los endurecen y densifican. Para mantener la densidad ósea (o masa ósea), el organismo necesita un aporte adecuado de calcio y de otros minerales y debe producir las cantidades apropiadas de varias hormonas, como la hormona paratiroidea, la del crecimiento, la calcitonina, los estrógenos y la testosterona. También se necesita un aporte adecuado de vitamina D para absorber el calcio de los alimentos e incorporarlo a los huesos. La vitamina D se absorbe de la dieta alimentaria y también se elabora en la piel con ayuda de la luz solar.

Para que los huesos puedan adaptarse a unas exigencias cambiantes, continuamente se están destruyendo y formando de nuevo. Este proceso se conoce como remodelación. En este proceso, se eliminan continuamente pequeñas áreas de tejido óseo que son reemplazadas por tejido nuevo. La remodelación afecta a la forma y la densidad de los huesos. En la juventud, los huesos crecen en anchura y longitud como lo hace el cuerpo. En la edad adulta, los huesos aumentan, algunas veces, en anchura, pero no continúan creciendo a lo largo.

Pérdida de densidad ósea en mujeres

En las mujeres, la densidad (o masa) ósea aumenta progresivamente hasta los 30 años, el momento en que los huesos son más fuertes. Pasado este punto, la densidad ósea disminuye de modo gradual. La tasa de pérdida ósea se acelera después de la menopausia, que se produce en promedio alrededor de los 51 años.

Pérdida de densidad ósea en mujeres

Puesto que en los adultos jóvenes se forma más hueso del que se destruye, los huesos aumentan progresivamente de densidad hasta aproximadamente los 30 años de edad, etapa de la vida en la que alcanzan su máxima fortaleza. Después de este momento, como el proceso de destrucción de hueso supera al de formación, la densidad ósea disminuye lentamente. Si el organismo es incapaz de mantener una cantidad de formación ósea adecuada, los huesos siguen perdiendo densidad y se vuelven cada vez más frágiles, produciéndose finalmente osteoporosis.

Tipos de osteoporosis

Cerca de 8 millones de mujeres y 2 millones de hombres en Estados Unidos tienen osteoporosis. Hay dos tipos principales de osteoporosis:

La osteoporosis primaria se produce de forma espontánea. La osteoporosis secundaria está causada por otro trastorno o por un fármaco.

Osteoporosis primaria

La osteoporosis es primaria en más del 95% de las mujeres afectadas, y probablemente en alrededor del 80% de los varones. La mayoría de los casos se presentan en mujeres posmenopáusicas y en los varones de mayor edad.

Una de las principales causas de osteoporosis es la falta de estrógenos, especialmente la rápida disminución de estos en la menopausia. La mayoría de los varones de más de 50 años tienen niveles de estrógenos más altos que las mujeres posmenopáusicas, pero en ellos también disminuyen con la edad, y los niveles bajos de estrógenos se asocian a la osteoporosis tanto en varones como en mujeres. El déficit de estrógenos aumenta la destrucción ósea y da lugar a una rápida pérdida de hueso. En hombres, niveles bajos de hormonas sexuales masculinas también contribuyen a la osteoporosis. Si la ingestión de calcio o los niveles de vitamina D son bajos, la pérdida de masa ósea es aún mayor. Los niveles bajos de vitamina D causan un déficit de calcio y el aumento de la actividad de las glándulas paratiroides provoca que las glándulas liberan un exceso de hormona paratiroidea (véase hiperparatiroidismo), la cual también activa la destrucción ósea. Por razones que no se conocen, también disminuye la formación de hueso.

Otros factores, como ciertos medicamentos, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, los antecedentes familiares de osteoporosis (por ejemplo, si los progenitores han sufrido fracturas de cadera) y la estatura corporal baja aumentan el riesgo de pérdida de masa ósea y de desarrollo de la osteoporosis en mujeres. Estos factores de riesgo también son importantes en varones.

Osteoporosis secundaria

La osteoporosis es secundaria en menos del 5% de las mujeres afectadas, y en alrededor del 20% de los varones.

Algunos trastornos que pueden causar osteoporosis secundaria son la insuficiencia renal crónica y determinados trastornos hormonales (en especial la enfermedad de Cushing, el hiperparatiroidismo, el hipertiroidismo, el hipogonadismo, los niveles altos de prolactina y la diabetes mellitus). Ciertos tipos de cáncer, como el mieloma múltiple, pueden causar osteoporosis secundaria, al igual que otras enfermedades crónicas como la artritis reumatoide. Algunos fármacos que pueden provocar osteoporosis secundaria son progesterona, los corticoesteroides, las hormonas tiroideas, ciertos fármacos usados en quimioterapia y medicamentos anticonvulsivos. El consumo excesivo de alcohol o de cafeína y el hábito de fumar pueden contribuir a la osteoporosis.

Factores de riesgo de osteoporosis primaria

  • Otros casos de osteoporosis en la familia directa

  • Dieta baja en calcio y vitamina D

  • Estilo de vida sedentario

  • Ascendencia caucásica u oriental

  • Constitución delgada

  • Menopausia prematura

  • Consumo de cigarrillos

  • Consumo excesivo de alcohol o cafeína

Osteoporosis idiopática

La osteoporosis idiopática es una forma rara de osteoporosis. La palabra idiopática indica simplemente que la causa es desconocida. Esta forma de osteoporosis aparece en mujeres premenopáusicas, en hombres de menos de 50 años y en niños y adolescentes con niveles normales de hormonas y de vitamina D, y sin ninguna causa evidente que explique la debilidad ósea.

Síntomas

Al principio la osteoporosis no causa síntomas, ya que la pérdida de densidad se produce de modo muy gradual. Algunas personas nunca desarrollan síntomas. Sin embargo, cuando la osteoporosis provoca la rotura (fractura) de los huesos, los afectados pueden sentir dolor dependiendo del tipo de fractura. En las personas con osteoporosis, las fracturas tienden a curarse lentamente y pueden conducir a deformidades como la curvatura de la columna vertebral.

En los huesos largos, como los de los brazos y los de las piernas, la fractura se suele producir en los extremos más que en la parte media. Los huesos de la columna (vértebras) muestran un especial riesgo de fractura por osteoporosis. Estas fracturas se producen normalmente en la zona media de la espalda o en la región lumbar.

Las fracturas vertebrales por compresión (fracturas de las vértebras) pueden producirse en personas que presentan cualquier tipo de osteoporosis. Estas fracturas son las más comunes relacionadas con la osteoporosis. Las vértebras debilitadas pueden romperse espontáneamente o a consecuencia de un ligero traumatismo. La mayoría de estas fracturas por compresión vertebral no causan dolor. No obstante, puede aparecer dolor, en general de forma súbita, que permanece en una zona determinada de la espalda y empeora al permanecer de pie o al andar. En la zona afectada se observa sensibilidad dolorosa a la palpación. Normalmente el dolor y la sensibilidad a la palpación de la zona desaparecen gradualmente al cabo de una semana. Sin embargo, el dolor persistente puede durar meses o ser constante. Si se rompen varias vértebras, se produce una curvatura anómala de la columna vertebral (joroba), lo que da lugar a distensión y dolor musculares, además de la deformidad.

Las fracturas por fragilidad son fracturas que se producen como consecuencia de una distensión muscular o una caída relativamente menores, como puede ser una caída desde una posición de pie o una menor altura, incluida una caída de la cama, que normalmente no causaría una fractura en un hueso sano. Las fracturas por fragilidad se producen habitualmente en el hueso anterior del antebrazo (radio), el fémur, la columna vertebral (fracturas vertebrales por compresión) y la protuberancia ósea (trocánter) del extremo superior del fémur. Entre otros huesos se encuentran el extremo superior del húmero y la pelvis.

Una de las fracturas más graves es la fractura de cadera, que constituye una de las principales causas de invalidez y pérdida de autonomía en personas mayores.

Las fracturas de muñeca se producen con frecuencia, especialmente en mujeres con osteoporosis posmenopáusica.

Las personas que han sufrido una fractura en la que la osteoporosis ha sido un factor de predisposición tienen un riesgo mucho más alto de sufrir nuevas fracturas del mismo tipo o similares.

Las fracturas de la nariz, las costillas, la clavícula y los huesos de los pies no se consideran fracturas relacionadas con la osteoporosis.

¿Sabías que...?

  • Las personas que han sufrido una fractura relacionada con la osteoporosis tienen un riesgo mucho más alto de sufrir nuevas fracturas del mismo tipo o similares.

Diagnóstico

  • Pruebas de determinación de la densidad mineral ósea

  • Nivel de vitamina D

  • Pruebas para determinar las causas de la osteoporosis secundaria

El médico considera la posibilidad de un cuadro de osteoporosis en los siguientes casos:

  • Todas las mujeres a partir de los 65 años de edad

  • Mujeres en el rango de edad entre la menopausia y los 65 años que presentan factores de riesgo de osteoporosis

  • Todos los varones y las mujeres que han sufrido previamente una fractura por un esfuerzo mínimo o inexistente, incluso si la fractura se produjo en la juventud

  • Adultos de 65 años o más que sufren dolor de espalda sin causa aparente o cuya estatura se ha reducido al menos 3 cm

  • Personas cuyas radiografías muestran huesos adelgazados o fracturas de compresión vertebral

  • Personas que corren riesgo de desarrollar osteoporosis secundaria

Si se sospecha osteoporosis y la persona afectada no se ha hecho una radiografía, el médico puede solicitarla para diagnosticar una fractura. Ciertos hallazgos en las radiografías sugieren osteoporosis, pero el diagnóstico se confirma mediante pruebas de determinación de la densidad mineral ósea.

Pruebas de determinación de la densidad mineral ósea

Pueden utilizarse pruebas que determinan la densidad mineral ósea para detectar o confirmar la osteoporosis, incluso antes de que se produzca una fractura. Se dispone de una serie de técnicas rápidas de detección para medir la densidad ósea en el dedo de la mano o en el talón mediante densitometría ósea (DXA, por sus siglas en inglés), que se puede emplear para medir la densidad ósea en estos lugares. Sin embargo, los resultados de las pruebas de detección rápida deben confirmarse con densitometría ósea convencional. La densitometría ósea convencional, la prueba más útil, mide la densidad ósea en la columna vertebral y en la cadera, que son los lugares en los que es probable que ocurran fracturas importantes. Esta prueba es indolora, implica muy poca radiación, y dura entre 10 y 15 minutos. Puede ser útil para controlar la respuesta al tratamiento, así como para establecer el diagnóstico. La densitometría ósea también puede revelar osteopenia, una enfermedad en la que la densidad ósea se reduce, aunque no de forma tan grave como en la osteoporosis. Las personas que sufren osteopenia también presentan un riesgo aumentado de fracturas.

Otros estudios

Se pueden indicar análisis de sangre para medir las concentraciones de calcio, vitamina D y hormonas.

También se realizan pruebas que determinan cómo funcionan el hígado y los riñones.

Pueden ser necesarias pruebas complementarias para descartar otros trastornos tratables que puedan derivar en osteoporosis. Si se comprueba la presencia de uno de estos trastornos, el diagnóstico se llama osteoporosis secundaria.

Prevención

La prevención de la osteoporosis generalmente es más exitosa que el tratamiento, dado que es más fácil prevenir la pérdida de densidad ósea que recuperarla una vez se ha perdido. Las medidas de prevención se recomiendan para cualquier persona que sufra pérdida ósea o que tenga factores de riesgo de pérdida ósea, con independencia de si ha sufrido o no una fractura relacionada con la osteoporosis. La prevención de la osteoporosis comporta

Ciertos factores pueden ayudar a prevenir fracturas. Muchas personas mayores sufren riesgo de caídas debido a la falta de coordinación, problemas de visión, debilidad muscular, confusión, y el uso de fármacos que causan mareo al estar de pie o drogas que causan confusión. Incrementar las medidas de seguridad en el hogar y trabajar con un fisioterapeuta para desarrollar un programa de ejercicio puede ayudar. Los ejercicios de fortalecimiento, incluyendo los de fortalecimiento de la parte central del cuerpo, pueden contribuir a mejorar el equilibrio.

Tratamiento

  • Calcio y vitamina D

  • Ejercicio de sobrecarga

  • Fármacos o sustancias

  • Tratamiento de las fracturas

El tratamiento de la osteoporosis comporta asegurar la ingesta adecuada de calcio y vitamina D y la realización de un programa de ejercicios de sobrecarga (como caminar, subir escaleras o el entrenamiento con pesas). Se suele recomendar tratamiento farmacológico. Durante el tratamiento de la osteoporosis, los médicos también controlan las enfermedades y los factores de riesgo que pueden agravarla.

Calcio y vitamina D

El consumo de una cantidad adecuada de nutrientes, especialmente de calcio y de vitamina D, es beneficioso; sobre todo antes de alcanzar la máxima densidad ósea (alrededor de los 30 años de edad), aunque también después de ese momento. La vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio.

Todos los hombres y mujeres deberían consumir al menos 1000 miligramos de calcio cada día. Las mujeres posmenopáusicas, los hombres mayores, los niños que están pasando por la pubertad y las mujeres que están embarazadas o amamantando pueden necesitar consumir de 1200 a 1500 miligramos cada día. Entre los alimentos ricos en calcio se encuentran los productos lácteos (como leche y yogur), ciertas verduras (como el brócoli) y frutos secos (como las almendras).

Las fuentes de calcio procedentes de la dieta son preferibles a los complementos dietéticos (véase la tabla Cantidad de calcio contenida en algunos alimentos). Sin embargo, si una persona no puede consumir las cantidades recomendadas únicamente a través de la dieta, necesita tomar complementos. Existen muchos preparados de calcio disponibles, y algunos incluyen suplementos de vitamina D. Los complementos más frecuentes son el carbonato de calcio o el citrato de calcio. Los suplementos de citrato de calcio deben tomarse por personas que esté tomando un inhibidor de la bomba de protones como el omeprazol (usados para reducir la producción de ácido del estómago) o que se han sometido a una cirugía de revascularización gástrica.

Tabla
icon

Cantidad de calcio contenida en algunos alimentos

Alimentos

Tamaño de la porción

Cantidad de Calcio (en miligramos)

Almendras (tostadas, sin blanquear)

1 onza (unos 28 gramos)

80

Rúcula (cruda)

1 taza

125

Col china (cruda, desmenuzada)

1 taza

74

Pan (enriquecido con calcio*)

1 rebanada

150 a 200

Pan (blanco)

1 rebanada

73

Pan (trigo integral)

1 rebanada

30

Queso gruyere

1 onza (unos 28 gramos)

50

Brócoli (cocido)

1 taza

180

Brócoli (crudo)

½ taza

21

Suero de leche (bajo en grasa)

1 taza

284

Mezcla de bebidas en polvo Carnation®

1 paquete

250

Cereales (enriquecidos con calcio*)

1 taza

100 a 1000

Acelga (cocida)

1 taza

100

Queso Cheddar

unos 40 gramos

307

Col rizada

1 taza

50

Queso cottage

1 taza

138

Queso crema (normal)

1 cucharada

14

Higos (secos, crudos)

1 taza

300

Yogur helado (vainilla, crema de helado)

½ taza

103

Queso Brie

1 onza (unos 28 gramos)

270

Queso duro (tipo Cheddar o Jack)

1 onza (unos 28 gramos)

200

Cacao caliente (enriquecido con calcio*)

1 paquete

320

Helado (vainilla)

½ taza

84

Berza (fresca, cocinada)

1 taza

94

Berza (cruda, rallada)

1 taza

100

Caballa (enlatada)

unos 85 gramos

250

Jarabe de melaza (de caña)

1 cucharada

135

Queso mozzarella

1 onza (unos 28 gramos)

200

Hojas de mostaza

1 taza

40

Leche en polvo sin grasa

5 cucharadas

300

Leche descremada

1 taza

299

Avena (instantánea)

1 paquete

100 a 150

Okra (quimbombó) (cocinado)

1 taza

100

Zumo de naranja (enriquecido con calcio*)

unos 112 gramos

261

Queso parmesano

1 cucharada

70

Leche desnatada (2%)

1 taza

293

Salmón (enlatado con espinas)

unos 85 gramos

181

Sardinas (enlatadas en aceite con espinas)

unos 85 gramos

325

Semillas de sésamo (integrales-tostadas)

1 onza (unos 28 gramos)

280

Crema agria (desnatada, fermentada)

2 cucharadas

31

Leche de soja (enriquecida con calcio*)

1 taza

299

queso suizo

1 onza (unos 28 gramos)

270

Tofu (duro y hecho con sulfato de calcio)

½ taza

253

Tofu (blando y hecho con sulfato de calcio)

½ taza

138

Hojas de nabo (frescas o hervidas)

½ taza

99

Leche entera

1 taza

276

Yogur (para beber)

unos 340 gramos

300

Yogur (natural, bajo en grasa)

1 taza

415

*Los alimentos enriquecidos con calcio son alimentos con calcio añadido.

Se deben consumir diariamente entre 800 y 1000 unidades internacionales (UI) de complemento de vitamina D. Las personas que tienen deficiencia de vitamina D puede necesitar dosis aún más altas. A veces, los médicos controlan el nivel de vitamina D en sangre para determinar cuánta vitamina D debe tomarse en forma de suplementos. Las fuentes alimenticias más comunes son los alimentos enriquecidos, sobre todo los cereales y los productos lácteos. La vitamin D también está presente en los aceites de hígado de pescado y en los pescados grasos. La vitamina D complementaria se administra generalmente como colecalciferol, la forma natural de la vitamina D, o como ergocalciferol, la forma sintética derivada de la planta.

Ejercicio de sobrecarga

Los ejercicios de sobrecarga, como caminar y subir escaleras, aumentan la densidad ósea. Los ejercicios en los que la persona no soporta el propio peso corporal, como la natación, no aumentan la densidad ósea pero sí la fortaleza y equilibran y reducen el riesgo de caídas. La mayoría de los expertos recomiendan unos 30 minutos de ejercicios de sobrecarga al día. Un fisioterapeuta puede desarrollar un programa de ejercicio seguro y mostrar cómo realizar con seguridad las actividades diarias para minimizar el riesgo de caídas y fracturas de la columna vertebral.

Curiosamente, en las mujeres premenopáusicas, realizar ejercicio intenso, como el de las deportistas, puede en realidad causar una pequeña reducción de la densidad ósea, ya que tales ejercicios inhiben la producción de estrógenos por parte de los ovarios.

Fármacos o sustancias

La mayoría de los fármacos utilizados en la prevención son los mismos que se utilizan en el tratamiento.

Bisfosfonatos (alendronato, risedronato, ibandronato y zoledronato) son útiles para prevenir y tratar todos los tipos de osteoporosis y frecuentemente son los primeros que se utilizan. Se ha demostrado que los bisfosfonatos disminuyen el recambio óseo y, por tanto, reducen tanto la pérdida ósea como el riesgo de fracturas. El alendronato y el risedronato se administran por vía oral. El zoledronato puede administrarse en vena (vía intravenosa). El ibandronato puede administrarse por vía oral o intravenosa.

Un bisfosfonato oral debe tragarse con el estómago vacío con un vaso de agua entero (240 mL) al levantarse por la mañana. No debe consumirse ningún otro alimento, bebida o medicamento en los siguientes 30 a 60 minutos, ya que la comida en el estómago puede disminuir la absorción del fármaco. Debido a que los bisfosfonatos orales irritan la mucosa del esófago, la persona no debe tumbarse durante por lo menos 30 minutos (60 minutos en caso del ibandronato) después de tomar una dosis. Algunas personas, como las que tienen dificultad para tragar, las que tienen síntomas gastrointestinales (por ejemplo, ardor de estómago o naúseas) y las que sufren ciertos trastornos del esófago o del estómago, no deben tomar bisfosfonatos por vía oral. A estas personas se les administra ibandronato o ácido zoledrónico por vía intravenosa. Además, las siguientes personas tampoco deben tomar bisfosfonatos:

  • Mujeres que están embarazadas o lactantes

  • Personas que tienen niveles bajos de calcio en la sangre

  • Personas que sufren una enfermedad renal grave

Actualmente no se sabe durante cuánto tiempo deben tomarse bisfosfonatos. La mayoría de las personas necesitan tomar estos medicamentos entre 3 o 6 años, y algunas personas pueden necesitar tomarlos hasta 10 años. El tiempo durante el cual se deben tomar bisfosfonatos lo determina el médico basándose en el estado de salud de la persona y los factores de riesgo de fractura a los que esté expuesta. Durante el tratamiento con bisfosfonatos y después del mismo, los médicos suelen hacer pruebas periódicas para determinar si la masa ósea está disminuyendo. Si después de interrumpir el tratamiento con bisfosfonatos disminuye la masa ósea, puede reiniciarse el tratamiento con un bisfosfonato u otro medicamento.

La osteonecrosis de la mandíbula es una afección infrecuente que ha aparecido en algunas personas que toman bisfosfonatos. En esta afección, el hueso de la mandíbula se cura mal, sobre todo en personas que se han sometido a un procedimiento dental extensivo del hueso de la mandíbula. Las personas que toman bisfosfonatos por vía intravenosa, se han sometido a radioterapia para el tratamiento de un cáncer de cabeza y cuello o presentan una combinación de los factores anteriores corren un riesgo elevado. Sin embargo, no está realmente claro si los bisfosfonatos producen o no osteonecrosis de la mandíbula, ni, si es que la producen, cuáles de ellos son los que la causan con mayor probabilidad. Tampoco hay indicios de que la suspensión del tratamiento con bisfosfonatos antes de someterse a un tratamiento odontológico prevenga la osteonecrosis. El riesgo de desarrollar osteonecrosis de la mandíbula en personas que toman bifosfonatos es excepcionalmente bajo; además, los probables beneficios del tratamiento de la osteoporosis para prevenir fracturas óseas suelen superar con mucho los riesgos potenciales. Cuando los bisfosfonatos se usan siguiendo la prescripción, el número de fracturas que previenen es muy superior al número de casos de osteonecrosis de la mandíbula que podrían causar.

El uso a largo plazo de bisfosfonatos puede aumentar el riesgo de sufrir fracturas atípicas del fémur. Para reducir el riesgo de estas fracturas, los médicos pueden indicar a los afectados que dejen de tomar bisfosfonatos durante 1 o 2 años o más. Estos períodos de tiempo planificados se denominan vacaciones de bisfosfonatos o vacaciones de medicamentos. Los médicos consideran cuidadosamente la duración de las vacaciones de bisfosfonatos. Los médicos basan la decisión en ciertos factores, como la edad de la persona afectada, los resultados de la densitometría ósea (DXA), si ha sufrido fracturas previamente y la probabilidad de que sufra una caída. Las personas que están de vacaciones de bisfosfonatos deben ser sometidas a controles de manera rutinaria para detectar la disminución de la densidad ósea. El riesgo de fractura aumenta mientras las persona está de vacaciones de medicamentos, por tanto los médicos intentan equilibrar los beneficios de los bisfosfonatos con sus posibles efectos secundarios.

En general, cuando se administran según lo prescrito, los beneficios de los bisfosfonatos en la prevención de fracturas óseas superan con creces sus riesgos potenciales.

La calcitonina, que inhibe la destrucción del hueso, es otro fármaco que se puede utilizar para el tratamiento, aunque no se suele prescribir. No se ha demostrado la eficacia de la calcitonina en la reducción del riesgo de fractura, pero sí puede aliviar el dolor causado por las fracturas vertebrales. La calcitonina suele administrarse mediante aerosol nasal. Su utilización puede reducir los niveles sanguíneos de calcio, por lo que estos deben vigilarse.

La terapia hormonal sustitutiva (por ejemplo, con estrógenos), ayuda a mantener la densidad ósea en las mujeres y puede utilizarse para la prevención o el tratamiento. Esta terapia es más eficaz cuando se inicia dentro de los 4 a 6 años después de la menopausia, aunque si se comienza más tarde puede aún retrasar la pérdida de hueso y disminuir el riesgo de fracturas. Sin embargo, debido a que en muchas mujeres los riesgos de la terapia hormonal sustitutiva pueden superan sus beneficios, esta terapia no es con frecuencia la opción de tratamiento utilizada. La decisión sobre si utilizar o no terapia sustitutiva con estrógenos después de la menopausia es complicada (véase Terapia hormonal para la menopausia).

El raloxifeno es un fármaco similar a los estrógenos que puede ser útil en la prevención y el tratamiento de la pérdida de hueso, pero que no presenta algunos de los efectos secundarios perjudiciales de los estrógenos. El raloxifeno se utiliza en personas que no pueden tomar bisfosfonatos o que prefieren no hacerlo. Disminuye el riesgo de fracturas vertebrales y de cánceres de mama invasivos.

Los hombres no se benefician de los estrógenos pero pueden beneficiarse de la terapia de sustitución con testosterona si su nivel de esta hormona es bajo.

Denosumab es similar a los bisfosfonatosen el sentido de que previene la pérdida ósea. El denosumab se administra en forma de inyección subcutánea (por debajo de la piel) en el consultorio del médico dos veces al año. Como ocurre con los bisfosfonatos, denosumab muy raramente causa osteonecrosis mandibular y puede aumentar el riesgo de sufrir fracturas atípicas del fémur. El denosumab se ha estudiado en pacientes con enfermedad renal crónica y, con un control adecuado, se ha comprobado que es seguro para su uso. Las personas que toman denosumab no deben olvidarse de las dosis ni tomarse un descanso del medicamento, ya que las dosis retrasadas o la suspensión de este medicamento pueden causar una pérdida de densidad ósea y aumentar el riesgo de fracturas vertebrales.

El romosozumab aumenta la densidad ósea en la cadera y la columna lumbar y reduce el riesgo de fractura en mujeres posmenopáusicas. Romosozumab se administra en forma de inyección mensual durante 1 año. No se debe tomar romosozumab dentro de los 12 meses posteriores a haber sufrido un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular.

Los agentes anabólicos (teripatida y abaloparatida) aumentan la formación de hueso nuevo y la densidad ósea y reducen la probabilidad de fracturas. Teriparatida (una forma sintética de la hormona paratiroidea) y abaloparatida (un fármaco similar a la hormona paratiroidea) se pueden inyectar diariamente en pequeñas cantidades. Dicha terapia se utiliza en algunas personas que

  • Presentan una pérdida importante de hueso o nuevas fracturas mientras están en tratamiento con un bisfosfonato

  • No pueden tomar bisfosfonatos

  • Sufren una osteoporosis inusitadamente grave o muchas fracturas (fracturas vertebrales en particular)

  • Sufre osteoporosis causada por corticoesteroides

El romosozumab también actúa como agente anabólico.

Tratamiento del dolor y de las fracturas

El dolor de espalda cuyo origen es una fractura de compresión vertebral debe tratarse con analgésicos y a veces con calor húmedo y masajes y/o dispositivos de apoyo (como aparatos ortopédicos). Puede administrarse la calcitonina para reducir el dolor causado por fracturas vertebrales. Los ejercicios para fortalecer los músculos de la espalda pueden ayudar a aliviar el dolor de espalda crónico. Después de una fractura generalmente se debe evitar el reposo en cama y el levantamiento de objetos pesados. Las personas afectadas deberían practicar ejercicios de sobrecarga tan pronto como les fuera posible.

Es preciso tratar las fracturas producidas por osteoporosis. En el caso de las fracturas de cadera, por lo general se estabiliza la articulación y a menudo se sustituye una parte de la cadera o la cadera entera mediante cirugía. Para las fracturas de muñeca puede ser necesaria una intervención quirúrgica o el uso de una escayola. Además, las personas que han sufrido una fractura relacionada con la osteoporosis deben recibir tratamiento con un medicamento para la osteoporosis y deben asegurarse de consumir cantidades suficientes de calcio y vitamina D.

Una vértebra aplastada puede repararse mediante una técnica denominada vertebroplastia. En este procedimiento, cuya duración es aproximadamente de una hora por cada vértebra, se inyecta en el interior de la vértebra colapsada un cemento óseo acrílico denominado polimetilmetacrilato, con lo que se ayuda a aliviar el dolor y a reducir la deformidad. La cifoplastia con balón es un procedimiento similar, en el cual, antes de la inyección del polimetilmetacrilato, se utiliza un balón ortopédico para expandir la vértebra hasta que recupere su forma normal. Con la vertebroplastia y la cifoplastia con balón se reduce la deformidad en el hueso inyectado con polimetilmetacrilato, pero el riesgo de fracturas en los huesos adyacentes en la columna vertebral o en las costillas no disminuye e incluso aumenta. Entre otros riesgos de estas técnicas se incluyen las fracturas de costilla, la filtración del material de cimentación y la posibilidad de problemas cardíacos o pulmonares. No se ha determinado cuándo deben realizarse dichos procedimientos.

Más información

NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
Hacer clic aquí para la versión para profesionales
Obtenga los

También de interés

Videos

Ver todo
Corticoesteroides suprarrenales
Video
Corticoesteroides suprarrenales
Las glándulas suprarrenales forman parte del sistema endocrino, que regula los niveles hormonales...
Modelos 3D
Ver todo
Hernia de disco
Modelo 3D
Hernia de disco

REDES SOCIALES

ARRIBA