Coagulación excesiva

(Trombofilia)

PorMichael B. Streiff, MD, Johns Hopkins University School of Medicine
Revisado/Modificado jul 2023 | Modificado nov 2023
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Datos clave

La coagulación excesiva (trombofilia) es un trastorno en el cual la sangre coagula con demasiada facilidad o de forma excesiva.

  • El aumento de la coagulación sanguínea puede deberse a trastornos hereditarios o adquiridos.

  • Los coágulos en los vasos sanguíneos más grandes provocan la hinchazón de piernas o brazos.

  • Se miden los niveles sanguíneos de las proteínas que controlan la coagulación.

  • Las personas afectadas pueden necesitar tratamiento con anticoagulantes.

(Véase también Cómo coagula la sangre).

La mayoría de los trastornos que causan trombofilia aumentan el riesgo de formación de coágulos de sangre en las venas. Algunos incrementan este riesgo tanto en las arterias como en las venas.

Causas de la coagulación excesiva

Algunos de los trastornos que causan trombofilia son hereditarios. Muchos son resultado de ciertos cambios en la cantidad o la función de ciertas proteínas de la sangre que controlan la coagulación. Por ejemplo:

  • Resistencia a la proteína C activada (mutación del factor V Leiden)

  • Déficit de antitrombina

  • Déficit de proteína C

  • Déficit de proteína S

  • Mutación 20210 de la protrombina (una mutación específica en el gen de la protrombina que provoca que el organismo produzca un exceso de protrombina, una proteína relacionada con el proceso de coagulación de la sangre)

  • Elevados factores de coagulación VIII, IX y XI

Otros trastornos que causan trombofilia se adquieren después del nacimiento. Estos trastornos son coagulación intravascular diseminada (a menudo en personas con cáncer), y síndrome antifosfolípido (a veces ocurre en personas con lupus eritematoso sistémico), que aumentan el riesgo de coagulación debido a la sobreactivación de los factores de coagulación de la sangre. La hiperhomocisteinemia (una elevación anormal de la homocisteína, causada con mayor frecuencia por carencias de vitamina B6, vitamina B12 o ácido fólico) es una posible causa de trombofilia.

Otros factores aumentan el riesgo de coagulación juntamente con la trombofilia. Muchos de ellos incluyen trastornos y situaciones que impiden que las personas se muevan lo suficiente y, en consecuencia, favorecen que la sangre se estanque en las venas. Son ejemplos de ello una parálisis, permanecer sentado durante largo tiempo (especialmente en espacios reducidos, como un coche o un avión), reposo prolongado en cama, haberse sometido a una intervención quirúrgica recientemente y el infarto de miocardio. La insuficiencia cardíaca, un síndrome en el cual la sangre no se bombea suficientemente a través del torrente sanguíneo, es un factor de riesgo. Otras situaciones o trastornos que incrementan la presión en las venas en las piernas, como la obesidad y el embarazo, también aumentan el riesgo.

Síntomas de la coagulación excesiva

La mayoría de los trastornos hereditarios no aumentan el riesgo de coagulación hasta la edad adulta, aunque los coágulos pueden formarse a cualquier edad.

Los síntomas dependen de la localización del coágulo sanguíneo. Un coágulo de sangre en una pierna (llamado trombosis venosa profunda) causa dolor en la pantorrilla o en el muslo, así como calor, enrojecimiento e hinchazón de la pierna. Si el coágulo de sangre viaja a los pulmones (llamado embolia pulmonar), la persona afectada presenta dificultad para respirar y dolor en el pecho (a menudo provocado por la respiración).

Después de producirse varias trombosis venosas profundas, se desarrolla una hinchazón más intensa y decoloración de la piel (insuficiencia venosa crónica). Algunas veces se forman coágulos en las venas superficiales de la pierna (venas cercanas a la superficie de la piel), que causan dolor y enrojecimiento (tromboflebitis superficial). Con menos frecuencia, los coágulos pueden formarse en las venas de los brazos y el abdomen, o en las venas del interior del cráneo. El síndrome antifosfolipídico puede causar coágulos arteriales o venosos.

Cuando los coágulos obstruyen el flujo sanguíneo en las arterias, los tejidos tienen una reducción del aporte sanguíneo y sufren daños o son destruidos, lo que es muy probable que cause un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular. Los coágulos en las arterias de las piernas o los brazos hacen que la pierna o el brazo se noten fríos, doloridos y a veces entumecidos.

Los trastornos de la coagulación sanguínea pueden hacer que las mujeres sufran abortos espontáneos recurrentes.

Diagnóstico de coagulación excesiva

  • Análisis de sangre para identificar la causa específica de los coágulos de sangre

  • Pruebas para identificar la ubicación de los coágulos de sangre

Una persona que haya presentado al menos dos episodios aislados de trombosis sanguínea sin un factor de predisposición aparente puede tener un trastorno hereditario que cause trombofilia. También se sospecha la existencia de un trastorno hereditario en los casos en que la persona con un coágulo incipiente tiene antecedentes familiares de coagulación excesiva. Una persona joven y sana que desarrolla un coágulo incipiente sin razón aparente puede tener un trastorno hereditario.

Para identificar el trastorno hereditario específico que produce la trombofilia se realizan análisis de sangre que determinan la cantidad o la actividad de las diferentes proteínas que controlan el proceso de la coagulación.

Otras pruebas según dónde aparece el coágulo. Si se sospecha un coágulo en la pierna, se realiza una ecografía para detectar una obstrucción en una vena de la pierna. Si se sospecha una embolia pulmonar, se realiza una angiografía por tomografía computarizada de los pulmones o una gammagrafía especial de los pulmones.

Tratamiento de la coagulación excesiva

  • Anticoagulantes

Las personas que repentinamente desarrollan un coágulo de sangre reciben tratamiento con anticoagulantes. Los médicos administran heparina por vena durante unos días y luego cambian a warfarina por vía oral durante varios meses, dependiendo de los problemas médicos existentes de la persona. Las mujeres embarazadas solo reciben heparina, porque la warfarina puede causar defectos congénitos o hemorragias graves en el recién nacido. Las personas que toman warfarina requieren pruebas frecuentes de coagulación de la sangre y puede ser necesario ajustar su dosis para asegurarse de que el nivel de anticoagulación sea correcto.

Los anticoagulantes orales directos (DOAC), medicamentos que no requieren pruebas frecuentes de coagulación de la sangre, son alternativas eficaces a la warfarina por vía oral. Entre los anticoagulantes orales directos se encuentran dabigatrán, rivaroxabán, apixabán y edoxabán.

A las personas que han sufrido dos o más episodios de coagulación excesiva se les suele aconsejar la toma de por vida de un anticoagulante como la warfarina o un anticoagulante oral directo.

Los trastornos hereditarios que causan trombofilia no se pueden curar. La hiperhomocisteinemia se trata con complementos de las vitaminas deficitarias, pero no se dispone de pruebas claras de que el tratamiento reduzca el riesgo de coagulación.

El uso de otros tratamientos depende de la ubicación del coágulo de sangre.

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