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Infecciones neumocócicas

Por

Larry M. Bush

, MD, FACP, Charles E. Schmidt College of Medicine, Florida Atlantic University

Última revisión completa jun. 2019
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Las infecciones neumocócicas están causadas por las bacterias grampositivas con forma esférica (cocos) (véase la figura Qué forma tienen las bacterias) Streptococcus pneumoniae (neumococos). Estas bacterias causan frecuentemente neumonía, meningitis, sinusitis e infecciones del oído medio.

  • Las bacterias neumocócicas se dispersan por el aire cuando las personas infectadas tosen o estornudan.

  • Las infecciones neumocócicas suelen causar fiebre y una sensación general de malestar, además de otros síntomas que dependen de cuál sea la parte del cuerpo infectada.

  • El diagnóstico se basa en los síntomas o la identificación de la bacteria en muestras de material infectado.

  • Los niños pequeños son vacunados rutinariamente contra estas infecciones, y se recomienda la vacunación a todas las personas de alto riesgo.

  • El tratamiento con penicilina u otro antibiótico suele ser efectivo.

(Véase también Introducción a las bacterias.)

Existen más de 90 tipos de neumococos. Sin embargo, las infecciones más graves están provocadas por unos pocos tipos de neumococos.

Los neumococos suelen residir en las vías respiratorias altas de las personas sanas, que son su huésped natural, particularmente durante el invierno y la primavera. Las bacterias se propagan a otras personas cuando estas hacen lo siguiente:

  • Inhalan gotas infectadas dispersadas al estornudar o al toser

  • Mantienen contacto cercano con una persona infectada

El contagio es más probable entre grupos de personas en ambientes cerrados, como quienes viven, residen, o trabajan en hogares de ancianos, prisiones, bases militares, centros de acogida para personas sin hogar o centros de día.

Factores de riesgo

Ciertos trastornos aumentan el riesgo de desarrollar infecciones neumocócicas, así como su gravedad:

La gripe y la bronquitis crónica pueden dañar la mucosa del aparato respiratorio y, por lo tanto, facilitar la infección debida a bacterias neumocócicas.

Además, las personas mayores, aun estando sanas, tienden a sufrir síntomas más graves y mayores complicaciones en caso de infección neumocócica.

La vacunación antineumocócica se recomienda para personas con uno o más factores de riesgo.

Síntomas y diagnóstico

Los síntomas de las infecciones neumocócicas varían según el lugar donde se produzca la infección.

La mayoría de infecciones neumocócicas se desarrollan en

Las bacterias se propagan a través del torrente sanguíneo (causando bacteriemia). Las infecciones pueden producirse en los tejidos que cubren el encéfalo y la médula espinal (meningitis) o, en menor medida, en las válvulas cardíacas (endocarditis), los huesos, las articulaciones o la cavidad abdominal.

Neumonía neumocócica

Por lo general, los síntomas de la neumonía neumocócica empiezan de repente. Las personas afectadas presentan fiebre, escalofríos, malestar general, dificultad respiratoria y tos, que se acompaña de esputo de color de herrumbre.

Frecuentemente, aparece un dolor agudo y punzante en un lado del tórax, que empeora al respirar profundamente y al toser. En cerca del 40% de los afectados, el líquido se acumula entre las capas de tejido que recubren los pulmones (esta afección se denomina derrame pleural). El derrame pleural puede contribuir al dolor torácico y dificultar la respiración.

Se realizan radiografías de tórax para buscar signos de neumonía. El médico toma una muestra de esputo y la examina al microscopio; también puede enviarse una muestra de esputo, pus o sangre al laboratorio para realizar un cultivo bacteriano. Las bacterias neumocócicas son fácilmente identificables. También se examinan para ver qué antibióticos son eficaces (un proceso llamado prueba de sensibilidad).

Meningitis neumocócica

Los afectados por meningitis neumocócica sufren fiebre, cefalea y malestar general. El cuello se pone rígido de modo que bajar la barbilla hacia el pecho resulta doloroso y difícil, aunque esto no siempre puede detectarse al inicio de la enfermedad.

A diferencia de los niños mayores y de los adultos, la mayoría de los lactantes con meningitis no presentan rigidez de nuca. Es posible que los únicos síntomas sean rechazar la comida y estar irritables o decaídos.

La meningitis neumocócica puede llevar a complicaciones, como

  • Pérdida de audición (hasta en un 50% de las personas)

  • Convulsiones

  • Dificultades de aprendizaje

  • Disfunción mental

El diagnóstico de la meningitis neumocócica requiere una punción lumbar para obtener una muestra del líquido que rodea el encéfalo y la médula espinal (líquido cefalorraquídeo). La muestra se revisa para detectar indicios de infección, como glóbulos blancos (leucocitos) y bacterias.

Otitis media neumocócica

La otitis media neumocócica causa dolor en el oído y protrusión y enrojecimiento del tímpano o acumulación de pus detrás de él. Estas infecciones pueden causar

Las bacterias neumocócicas causan alrededor del 30 al 40% de los casos de otitis media en los niños. La otitis media neumocócica acostumbra a reaparecer.

El diagnóstico de la otitis media neumocócica suele basarse en los síntomas y en los resultados de la exploración clínica. Generalmente no se realizan hemocultivos ni otras pruebas.

Prevención

Existen dos tipos de vacuna neumocócica:

  • Una vacuna conjugada (PCV13) que protege contra 13 tipos de neumococos

  • Una vacuna polisacárida no conjugada (PPSV23) que protege contra 23 tipos de neumococos

Si los niños menores de 5 años no tienen bazo o su bazo no está funcionando adecuadamente, se les puede administrar antibióticos (como la penicilina), además de la vacuna. En tales casos, los antibióticos se pueden continuar durante toda la infancia y la edad adulta.

Vacuna conjugada (PCV13)

La PCV13 se recomienda como vacunación sistemática en los casos siguientes

  • Todos los niños

  • Todos los adultos mayores de 65 años

La vacuna PCV13 también se recomienda para las personas de 6 a 64 años que tengan alguna de las circunstancias de alto riesgo siguientes:

  • Una lesión u otro trastorno que provoca una fuga de líquido cefalorraquídeo

  • Anemia de células falciformes (anemia drepanocítica o drepanocitosis) o trastornos similares de los glóbulos rojos sanguíneos

  • Un sistema inmunitario debilitado (por ejemplo, debido a una enfermedad congénita, ciertos trastornos renales crónicos, una infección por VIH, leucemia, linfomas, otros tipos de cáncer o el uso de medicamentos que inhiben el sistema inmunitario)

Vacuna no conjugada (PPSV23)

La PPSV23 se recomienda en los siguientes casos

  • Todos los adultos mayores de 65 años

La PPSV23 también se recomienda en personas entre 2 y 64 años que padecen alguna de las siguientes patologías:

  • Cualquiera de las circunstancias de alto riesgo mencionadas anteriormente

  • Un trastorno pulmonar crónico (incluyendo asma)

  • Un trastorno cardíaco crónico (excepto la hipertensión arterial)

  • Un trastorno hepático crónico

  • El abuso crónico de alcohol

  • Consumo de cigarrillos

Tratamiento

  • Tratamiento con penicilina u otro antibiótico

La penicilina (o fármacos del mismo grupo como ampicilina y amoxicilina) es el tratamiento de primera elección para la mayoría de las infecciones neumocócicas. Se suele administrar por vía oral, pero si la infección es grave puede administrarse por vía intravenosa.

Los neumococos resistentes a la penicilina son cada vez más frecuentes. Por lo tanto, se utilizan con frecuencia otros antibióticos, como ceftriaxona, cefotaxima, fluoroquinolonas (como levofloxacina), vancomicina u omadaciclina. La vancomicina no siempre es eficaz contra la meningitis causada por neumococos. Por lo tanto, a las personas con meningitis se les administra generalmente ceftriaxona o cefotaxima, rifampicina o ambos, así como vancomicina.

Más información

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