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Congestión nasal y rinorrea

Por

Marvin P. Fried

, MD, Montefiore Medical Center, The University Hospital of Albert Einstein College of Medicine

Última modificación del contenido abr. 2020
Información: para pacientes
NOTA: Esta es la versión para profesionales. PÚBLICO GENERAL: Hacer clic aquí para obtener la versión para público general.
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La congestión nasal y la rinorrea (goteo nasal) son problemas muy comunes que suelen presentarse juntos, pero en ocasiones aparecen por separado.

Etiología

Las causas más frecuentes (véase tabla Algunas causas de congestión nasal y rinorrea) son los siguientes:

Tabla
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Algunas causas de congestión nasal y rinorrea

Causa

Hallazgos sugestivos

Abordaje diagnóstico

Secreción mucopurulenta, a menudo unilateral

Mucosa roja

A veces, un gusto fétido o metálico, dolor facial focal o cefalea y eritema o dolor a la palpación sobre los senos maxilar o frontal

Evaluación clínica

Considerar TC en pacientes con diabetes, inmunodeprimidos o con signos de enfermedad grave

Secreción acuosa; estornudos; ojos llorosos y pruriginosos; mucosa nasal pálida y edematizada

Los síntomas suelen ser estacionales o con la exposición a posibles factores desencadenantes

Evaluación clínica

Uso excesivo de descongestivos

Congestión rebote a medida que el descongestivo desaparece

Mucosa pálida, marcadamente edematosa

Evaluación clínica

Secreción unilateral, maloliente (a veces con sangre) en un niño

Evaluación clínica

Secreción acuosa recurrente; estornudos; mucosa roja y edematizada

Sin desencadenantes identificables

Evaluación clínica

Secreción acuosa a mucoide; acompañada por dolor de garganta, malestar general y mucosa nasal eritematosa

Evaluación clínica

El aire seco puede provocar congestión. La sinusitis aguda es algo menos común y un cuerpo extraño nasal es poco usual (y sucede sobre todo en niños).

Los pacientes que utilizan descongestivos tópicos durante > 3 a 5 días a menudo experimentan importante congestión de rebote cuando los efectos del fármaco desaparecen, lo que determina que continúen con el uso del descongestivo en un círculo vicioso de empeoramiento persistente de la congestión. Esta situación (rinitis medicamentosa) puede persistir por algún tiempo y ser interpretada de manera errónea como una continuación del problema original en lugar de una consecuencia del tratamiento.

Evaluación

Anamnesis

Antecedentes de la enfermedad actual: deben determinar las características de la secreción (p. ej., acuosa, mucoide, purulenta, sanguinolenta) y si es crónica o recurrente. En este último caso, debe establecerse toda relación con el lugar donde vive el paciente, la estación del año o la exposición a posibles alérgenos desencadenantes, que son numerosos. Una secreción unilateral, clara, acuosa, sobre todo después de un traumatismo encefálico, puede significar una pérdida de líquido cefalorraquídeo. La pérdida de líquido cefalorraquídeo también puede ocurrir espontáneamente en mujeres obesas durante su quinta década de vida, secundaria a hipertensión intracraneal idiopática.

Revisión por aparatos y sistemas: debe buscar los síntomas de las posibles causas, como fiebre y dolor facial (sinusitis), ojos llorosos y pruriginosos (alergias) y dolor de garganta, malestar general, fiebre y tos (infección viral de las vías respiratorias superiores).

Antecedentes personales: deben evaluar alergias conocidas y existencia de diabetes o inmunodepresión. Debe preguntarse específicamente acerca del antecedente de uso de descongestivo tópico.

Examen físico

Evaluar los signos vitales en busca de fiebre.

La exploración se centra en la nariz y el área sobre los senos. Se inspecciona la cara a fin de determinar la presencia de eritema focal sobre los senos frontal y maxilar; estas zonas también se palpan para ver si hay dolor. La mucosa nasal se inspecciona para evaluar el color (p. ej., roja o pálida), la hinchazón, el color y las características de la secreción y, en especial en los niños, la presencia de cualquier cuerpo extraño.

Signos de alarma

Los siguientes hallazgos son de particular importancia:

  • Secreción unilateral, en especial si es purulenta o sanguinolenta

  • Dolor facial espontáneo o a la palpación

Interpretación de los hallazgos

Los síntomas y el examen físico suelen ser suficientes para sugerir un diagnóstico (véase tabla Algunas causas de congestión nasal y rinorrea).

En los niños, la secreción maloliente unilateral sugiere la presencia de un cuerpo extraño nasal. Si éste no se observa, se sospecha de sinusitis cuando la rinorrea purulenta persiste durante > 10 días junto con fatiga y tos.

Estudios complementarios

En general, no se indican estudios complementarios para los síntomas nasales agudos, a menos que se sospeche sinusitis invasiva en un paciente con diabetes o inmunodepresión; a estos pacientes se les suele realizar una TC. Si se sospecha de una fístula de líquido cefalorraquídeo, se debe evaluar una muestra del líquido en busca de beta-2 transferrina, que es altamente específica para el líquido cefalorraquídeo.

Tratamiento

Se tratan las enfermedades específicas. El alivio sintomático de la congestión puede lograrse con descongestivos tópicos u orales. Como descongestivo tópico, puede utilizarse oximetazolina, 2 pulverizaciones en cada narina 1 o 2 veces al día durante 3 días. Como descongestivo oral, se utiliza seudoefedrina, 60 mg 2 veces al día. Debe evitarse el uso prolongado.

La rinorrea viral puede tratarse con antihistamínicos orales (p. ej., difenhidramina, 25 a 50 mg por vía oral 2 veces al día), que se recomiendan por sus efectos anticolinérgicos no relacionados con sus propiedades de bloqueante H2.

La congestión y la rinorrea alérgicas pueden tratarse con antihistamínicos; en estos casos, antihistamínicos sin efectos anticolinérgicos (p. ej., fexofenadina, 60 mg por vía oral 2 veces al día) según necesidad, que provocan menos efectos adversos. Los corticoides nasales (p. ej., mometasona, 2 pulverizaciones en cada narina 1 vez al día) también son útiles en los procesos alérgicos.

Los antihistamínicos y los descongestivos no se recomiendan para niños < 6 años.

Conceptos esenciales en geriatría

Los antihistamínicos, en particular los de primera generación como difenhidramina, pueden tener efectos sedantes y anticolinérgicos y deben administrarse en dosificaciones más bajas en los adultos mayores. De modo similar, los simpaticomiméticos deben utilizarse con la dosificación más baja que sea clínicamente eficaz.

Conceptos clave

  • La congestión nasal y la rinorrea son causadas, en su mayor parte, por infección de las vías respiratorias superiores o por alergias.

  • En los niños, debe considerarse la presencia de un cuerpo extraño.

  • También debe considerarse el rebote por el uso excesivo de descongestivos tópicos.

Información: para pacientes
NOTA: Esta es la versión para profesionales. PÚBLICO GENERAL: Hacer clic aquí para obtener la versión para público general.
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