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Intervenciones en los conductores ancianos

Por

Peggy P. Barco

, OTD, OTR/L, BSW, SCDCM, CDRS, FAOTA, Washington University Medical School;


David B. Carr

, MD, Washington University School of Medicine

Última modificación del contenido abr. 2018
Información: para pacientes

Si los ancianos con deficiencias funcionales significtivas deciden manejar menos o dejan de hacerlo, el papel del profesional sanitario es sobre todo de apoyo. Cuando la evaluación médica identifica deficiencias que pueden corregirse y los pacientes las reconocen, pero aún desean seguir conduciendo, los profesionales pueden ofrecer un tratamiento para ayudar a mejorar estas deficiencias o alteraciones. Aparte de tratar las enfermedades que afectan la capacidad de conducir, la mayoría de los profesionales no cuentan con los medios para formular o ejecutar un plan de rehabilitación; con frecuencia es necesario derivar al paciente a especialistas. Si las deficiencias y las discapacidades no se pueden corregir en forma suficiente como para permitir una conducción segura, es posible que los profesionales deban ser proactivos en lo que respecta a dejar de conducir.

Programas de rehabilitación para la conducción

Aunque algunos conductores mayores pueden beneficiarse con cursos de actualización de la conducción (p. ej., American Association of Retired Persons Driver Safety Program), la mayoría se debe derivar a terapeutas ocupacionales que se especializan en la rehabilitación de la conducción (llamados especialistas en rehabilitación de la conducción). Los especialistas en rehabilitación para la conducción pueden contactarse a través de instituciones de rehabilitación locales o en Association for Driver Rehabilitation Specialists.

Los especialistas en rehabilitación de conducción suelen hacer evaluaciones integrales de manejo que incluyen pruebas clínicas de la visión, habilidades motoras y cognitivas, así como evaluaciones en carretera. Durante las evaluaciones en carretera, el especialista viaja en un vehículo con el conductor para evaluar habilidades de conducción reales en diversas condiciones del tráfico. El vehículo empleado durante el examen debe estar equipado con doble comando para que el especialista pueda mantener un control seguro del automóvil (p. ej., freno del lado del pasajero). Al final de la evaluación integral de la capacidad de conducción, el especialista proporciona recomendaciones con respecto a la capacidad de manejo del individuo. Estos especialistas también pueden ayudar mediante

  • Recomendar la institución de un plan de rehabilitación diseñado específicamente para aumentar las habilidades motoras o las funciones cognitivas y la percepción en la vida cotidiana del conductor

  • La provisión de equipos para adaptarse (p. ej., una perilla de dirección para ayudar a manejar el volante con una sola mano, dispositivos más complicados como controles manuales) y entrenamiento en su uso

  • Evaluar la respuesta al plan de rehabilitación e informar a los conductores, sus familiares y el médico si las capacidades del conductor son adecuadas para continuar manejando o si se indican restricciones

  • Proporcionar asesoramiento acerca de la movilidad o modos alternativos de transporte

En la mayoría de los estados, el costo de una evaluación de rehabilitación para la conducción no está cubierto por el seguro (Medicare o privado) y puede estar fuera del alcance.

Dejar de conducir

Si un anciano niega o no advierte sus limitaciones o si las deficiencias no responden al tratamiento, el médico deberá ser más proactivo. En estas situaciones, los médicos deben analizar con el paciente y los miembros de su familia los aspectos relevantes en relación con la seguridad durante la conducción, la posibilidad de tener que dejar de conducir, las necesidades de transporte del paciente y los recursos de transporte alternativos.

El profesional sanitario debe comparar los beneficios en la seguridad del paciente, los peatones y otros conductores con las consecuencias del aislamiento social, el deterioro del estado funcional, el compromiso de la calidad de vida y la depresión clínica. En algunos pacientes (p. ej., con demencia grave), los beneficios de dejar de conducir superan con claridad los perjuicios.

Deben explicarse las opciones de transporte alternativas, que varían de una comunidad a otra, pero los recursos nacionales como los mencionados en el listado de la Alzheimer’s Association y la American Automobile Association Foundation for Traffic Safety proporcionan información actualizada sobre opciones. Los familiares pueden encontrar publicaciones e información en línea acerca de cómo asesorar a los conductores mayores. Véase, por ejemplo, the Hartford publications "Family Conversations About Alzheimer’s Disease, Dementia & Driving" and "We Need to Talk: Family Conversations with Older Drivers".

Las opciones de transporte más nuevas, como los servicios de taxi a pedido basados en la web, pueden ser una opción para las personas mayores que ya no pueden conducir de manera segura. Sin embargo, es importante evaluar la capacidad del conductor mayor para utilizar en forma independiente incluso estos servicios. A menudo, las mismas deficiencias funcionales que limitan la conducción segura también reducen la capacidad de programar y utilizar de manera independiente formas alternativas de transporte.

La pérdida del derecho a conducir puede precipitar una depresión y ser relativamente devastadora en relación con el mantenimiento de la independencia. Si no es posible disponer de transporte alternativo y se afecta en forma adversa la posibilidad de mantener las actividades de la vida cotidiana, la pérdida del derecho a conducir a veces promueve la necesidad de mudarse con un miembro de la familia o a un hogar de retiro.

Notificación

Si las limitaciones funcionales del conductor o su estado médico parecen justificar que el paciente deje de conducir, los profesionales deben respetar los requerimientos de notificación del Departamento Estatal de Vehículos Automotores. Los estados tienen distintas leyes para la notificación. Todos tienen leyes de notificación voluntaria, pero algunos también tienen leyes de notificación obligatoria. (Véase el Capítulo 8 de la Clinician's Guide to Assessing and Counseling Older Drivers de la National Highway Traffic Safety Administration para conocer los requisitos para la obtención de licencias en el estado y las regulaciones de informe). En la mayoría de los estados, los estatutos protegen el anonimato del profesional o le brindan inmunidad. La interconsulta legal puede ser útil cuando un consultorio o una institución comienza a desarrollar un protocolo y un procedimiento de notificación.

Antes de realizar un informe, el médico debe hablar sobre las recomendaciones para dejar de conducir directamente con el paciente y su familia en lugar de sólo completar el formulario. Los profesionales deben realizar todos los intentos posibles para educar al paciente acerca de la necesidad de que coopere con la restricción en la conducción. Esta conversación debe incluir las razones por las cuales las limitaciones del paciente determinan que la conducción sea insegura para sí mismos y otros conductores y las que obligan al profesional a informar la situación.

En ciertos casos, los profesionales deben informar limitaciones funcionales o el estado médico del paciente a agencias estatales en contra de los deseos del paciente, y esta acción a menudo produce un impacto negativo sobre la relación médico-paciente. No obstante, la justicia puede requerir información médica si el problema del paciente para conducir puede poner en peligro la seguridad pública; los profesionales que no notifican a las autoridades apropiadas pueden ser legalmente responsables por las consecuencias futuras.

Más información

Información: para pacientes
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