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Cirugía mínimamente invasiva

Cirugía mínimamente invasiva

Actualmente, los avances técnicos permiten realizar intervenciones con incisiones más pequeñas y menos rotura de tejido que la cirugía tradicional. Para realizar estos procedimientos, los cirujanos introducen dispositivos de iluminación de pequeño tamaño, cámaras de vídeo e instrumentos quirúrgicos a través de incisiones «del tamaño del ojo de una cerradura», es decir, lo menores posible. Así, pueden realizar procedimientos utilizando las imágenes que se transmiten a los monitores de vídeo como guías para manejar los instrumentos quirúrgicos. En la cirugía robótica, las cámaras ofrecen a los cirujanos una vista tridimensional y éstos controlan los instrumentos quirúrgicos desde una computadora.

La cirugía mínimamente invasiva recibe varios nombres en función de la zona donde se realice: laparoscopia en el abdomen, artroscopia en las articulaciones y toracoscopia en el tórax.

Dado que produce una lesión tisular menor que la cirugía tradicional, este tipo de cirugía presenta varias ventajas, entre ellas las siguientes:

  • Estancia hospitalaria más corta (en la mayoría de los casos)

  • A menudo, menos dolor tras la operación

  • Vuelta pronta al trabajo

  • Tendencia a cicatrices más pequeñas

Sin embargo, las personas que se someten a este tipo de cirugía subestiman con frecuencia las dificultades que puede presentar, y en algunas ocasiones también lo hacen los cirujanos. Dado que los cirujanos utilizan un monitor de vídeo, tienen solo una visión bidimensional del campo operatorio. Del mismo modo, los instrumentos quirúrgicos utilizados tienen mangos de mayor longitud y se controlan desde el exterior del cuerpo del paciente, por lo que el cirujano puede usarlos de forma menos natural que los instrumentos quirúrgicos tradicionales. Por estas razones, la cirugía mínimamente invasiva tiene inconvenientes potenciales:

  • A menudo requiere más tiempo que la intervención quirúrgica tradicional.

  • Más importante aún, los errores son más probables que con las técnicas tradicionales, sobre todo cuando el procedimiento es nuevo, por causa de la propia complejidad de este tipo de cirugía.

La persona también debe saber que aunque la cirugía mínimamente invasiva puede causar menor dolor que la intervención quirúrgica tradicional, el dolor sigue apareciendo, a menudo más de lo que se esperaba.

Dado que la cirugía mínimamente invasiva es técnicamente difícil, la persona que va a someterse a una intervención debe hacer lo siguiente:

  • Elegir a un cirujano muy experimentado.

  • Determinar claramente si la cirugía es necesaria.

  • Preguntar al cirujano cómo va a tratarse el dolor.