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Tumores de las glándulas salivales

Por

Bradley A. Schiff

, MD, Montefiore Medical Center, The University Hospital of Albert Einstein College of Medicine

Última modificación del contenido oct. 2019
Información: para pacientes
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Casi todos los tumores de las glándulas salivales son benignos y aparecen en las glándulas parótidas. El signo más común es la presencia de una masa salival indolora y se evalúa mediante biopsia por aspiración con aguja fina. Pueden ser útiles la TC y la RM. En el caso de tumores malignos, el tratamiento es con resección y radiación. Los resultados a largo plazo se relacionan con el grado del cáncer.

Cerca del 85% de los tumores de las glándulas salivales aparece en las glándulas parótidas, seguido por las submandibulares y las glándulas salivales menores y alrededor del 1% en las glándulas sublinguales. Del 75 al 80% de los tumores son benignos, de crecimiento lento, móviles, indoloros, en general como nódulos solitarios por debajo de la piel o la mucosa. En ocasiones, cuando son quísticos, son blandos, pero con mayor frecuencia son firmes.

Tumores benignos

El tipo más común es un adenoma pleomorfo (tumor mixto). La transformación maligna es posible, lo que da lugar a un carcinoma originado a partir de un adenoma pleomorfo, pero esto suele suceder sólo después de que el tumor benigno ha estado presente durante 15 a 20 años. Si se produce la transformación maligna, las tasas de curación son muy bajas, a pesar de la cirugía y la terapia adyuvante adecuada.

Otros tumores benignos son el adenoma monomorfo, el oncocitoma y el cistadenoma linfomatoso papilar (conocido antes como tumor de Warthin). Estos tumores rara vez recidivan y sólo en contadas ocasiones sufren transformación maligna.

Tumores malignos de las glándulas salivales

Los tumores malignos son menos frecuentes y se pueden caracterizar por un crecimiento rápido o brusco. Son firmes, nodulares y pueden estar adheridos a los tejidos adyacentes, a menudo con límites mal definidos. Por último, pueden ulcerar la piel o la mucosa que las recubre o pueden invadir los tejidos adyacentes.

El carcinoma mucoepidermoide es el cáncer más frecuente de las glándulas salivales; suele afectar a personas entre la tercera y la sexta década de vida. Se puede manifestar en cualquier glándula salival, más comúnmente en la glándula parótida, sino también en la glándula submandibular o una glándula salival menor del paladar. Los carcinomas epidermoides de grado intermedio y alto pueden producir metástasis a los linfáticos regionales.

El carcinoma adenoide quístico (cilindroma) es el tumor maligno más frecuente de las glándulas salivares menores (y de la tráquea). Es la transformación maligna de crecimiento lento de un cilindroma benigno, un tumor mucho más frecuente. Su incidencia máxima es entre los 40 y 60 años; los síntomas consisten en dolor intenso y, a menudo, parálisis del nervio facial. Tiene propensión a la invasión y diseminación perineural, que puede extenderse varios centímetros de la masa tumoral principal. La diseminación linfática no es un rasgo habitual de este tumor. Las metástasis pulmonares son frecuentes, aunque los pacientes pueden vivir bastante tiempo con ellas.

El carcinoma de células acinares es un tumor frecuente de la glándula parótida que afecta a personas entre la quinta y la sexta década de vida. Este carcinoma tiene una evolución más silenciosa, con una incidencia multifocal.

El carcinoma extumor mixto es un adenocarcinoma que se origina a partir de un tumor mixto benigno preexistente. Sólo el elemento carcinomatoso produce metástasis.

Signos y síntomas

La mayoría de los tumores benignos y malignos se manifiestan como una masa indolora. Sin embargo, los tumores malignos pueden invadir nervios y causar dolor localizado o regional, adormecimiento, parestesias, causalgia o pérdida de la función motora.

Diagnóstico

  • biopsia aspiración con aguja fina

  • TC y RM para la extensión de la enfermedad

La TC y la RM localizan el tumor y describen su extensión. La aspiración con aguja fina del tumor confirma el tipo de célula. Puede estar indicada la búsqueda de la diseminación a ganglios regionales o metástasis a distancia en el pulmón, el hígado, el hueso o el cerebro antes de elegir la modalidad terapéutica.

Tratamiento

  • Cirugía, a veces más radioterapia

El tratamiento de los tumores benignos es la cirugía. La tasa de recidiva es elevada cuando la resección es incompleta.

Para los tumores malignos de las glándulas salivales, la cirugía, seguida por radioterapia, es el tratamiento de elección para la enfermedad resecable. En la actualidad, no hay quimioterapia eficaz para el cáncer salival.

El tratamiento del carcinoma mucoepidermoide consiste en la resección amplia y la radiación posoperatoria para las lesiones de alto grado. La tasa de supervivencia a los 5 años es del 95% para el tumor de bajo grado, que afecta sobre todo a las células mucosas, y del 50% para el tipo de alto grado, que afecta sobre todo a las células epidermoides. Las metástasis en los linfáticos regionales deben tratarse con resección quirúrgica o radioterapia posoperatoria.

El tratamiento del carcinoma adenoide quístico es la extirpación quirúrgica amplia, pero es frecuente la recidiva local debido a la tendencia a la diseminación perineural. El tratamiento ganglionar electivo tiene menos probabilidades de ser necesario debido a que la extensión linfática es menos común. Si bien las tasas de supervivencia a los 5 y a los 10 años son bastante buenas, las tasas a los 15 y a los 20 años son peores con muchos pacientes que desarrollan metástasis a distancia. Las metástasis pulmonares y la muerte son frecuentes, aunque muchos años (en general una década o más) después del diagnóstico inicial y el tratamiento.

El pronóstico del carcinoma de células acinares es favorable tras la resección amplia.

Todas las cirugías están diseñadas a respetar el nervio facial, que sólo es sacrificado en casos de que el tumor lo comprometa directamente.

Conceptos clave

  • Sólo alrededor del 20 al 25% de los tumores de las glándulas salivales son malignos; la glándula parótida es la más comúnmente afectada.

  • Los cánceres son firmes, nodulares y pueden estar adheridos a los tejidos adyacentes; con frecuencia presentan dolor y afección nerviosa (que produce entumecimiento y/o debilidad).

  • Se debe hacer biopsia y, si se confirma el cáncer, TC y RM.

  • Tratar con cirugía, a veces acompañada de radioterapia.

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