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Bronquiolitis

Por

Rajeev Bhatia

, MD, Phoenix Children's Hospital

Última revisión completa sep. 2018
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Datos clave
NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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La bronquiolitis es una infección vírica que afecta las vías respiratorias bajas de los lactantes y los niños de menos de 24 meses de edad.

  • La causa de la bronquiolitis suele ser vírica.

  • Los síntomas consisten en goteo nasal (rinorrea), fiebre, tos, sibilancia y dificultad respiratoria.

  • El diagnóstico se basa en los síntomas y en la exploración física.

  • La mayoría de los niños se recuperan en unos días en su casa, pero algunos requieren hospitalización.

  • El tratamiento de la enfermedad es principalmente de sostén con hidratación y, en ciertos casos, oxigeno.

Por lo general, la bronquiolitis afecta a niños menores de 24 meses de edad y es más frecuente en los lactantes menores de 6 meses de edad. Durante el primer año de vida, la bronquiolitis afecta aproximadamente a 11 de cada 100 niños. Sin embargo, durante algunas epidemias, una proporción mucho mayor de los lactantes se ven afectados. La distribución estacional sitúa la mayor incidencia de la enfermedad entre mediados de otoño y mediados de primavera, con un pico de máxima intensidad mediado el invierno.

La bronquiolitis, en líneas generales, está causada por

La infección por cualquiera de estos virus puede provocar una inflamación de las vías respiratorias. La inflamación causa la contracción de dichas vías y obstruye el flujo de aire que entra y sale de los pulmones. En casos graves, los niños presentan un nivel bajo de oxígeno en el torrente sanguíneo.

La infección puede ser más frecuente o más grave entre los hijos de madres fumadoras, en particular en las que fumaron durante el embarazo. La infección parece ser menos frecuente entre los bebés alimentados con lactancia materna. Los padres y los hermanos de más edad pueden estar infectados con el mismo virus, pero en ellos el germen suele causar solo un leve resfriado.

Síntomas

La bronquiolitis comienza con los síntomas de un resfriado: goteo nasal (rinorrea), estornudos, febrícula y accesos de tos. Al cabo de algunos días, los niños evolucionan con dificultad para respirar, aumento de la frecuencia respiratoria y agravamiento de la tos. Generalmente, los niños emiten un sonido agudo al espirar (sibilancias). En la mayoría de los casos, los síntomas son leves. A pesar de la dificultad respiratoria y la congestión, los niños están activos, felices y comen bien.

Sin embargo, los más afectados presentan una respiración rápida y superficial, utilizan gran cantidad de músculos para respirar y tienen aleteo de las fosas nasales. Suelen estar inquietos y ansiosos y pueden deshidratarse a causa de los vómitos y la dificultad para beber. Aunque no siempre, puede cursar con fiebre. Algunos niños presentan infecciones del oído. Los bebés prematuros y los menores de 2 meses a veces presentan episodios en los que dejan de respirar brevemente (apnea). En casos muy graves e infrecuentes, el niño presenta una coloración azulada alrededor de la boca, causada por la falta de oxígeno.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

  • Pulsioximetría

  • A veces, una radiografía de tórax

El médico establece el diagnóstico de la bronquiolitis basándose en los síntomas y en la exploración clínica. Se determina el nivel de oxígeno en sangre colocando un sensor en un dedo de la mano (pulsioximetría).

Para identificar el virus en el laboratorio, se analiza la mucosidad del fondo de la nariz recogiéndola con una escobilla. Se pueden realizar otras pruebas de laboratorio y, a veces, a los niños con casos graves se les hace una radiografía de tórax.

Pronóstico

La mayoría de los niños se recuperan en casa en un plazo de 3 a 5 días. Sin embargo, la tos y las sibilancias continúan durante un plazo de 2 a 4 semanas. Con el cuidado apropiado, la probabilidad de desarrollar complicaciones graves por bronquiolitis es baja, incluso en los niños que necesitan hospitalización.

Algunos niños tienen episodios recurrentes de sibilancias después de haber sufrido bronquiolitis.

Tratamiento

  • En casa, líquidos por vía oral

  • En el hospital, tratamiento con oxígeno y líquidos por vía intravenosa

Tratamiento en el domicilio

La mayoría de los niños reciben tratamiento en casa a base de líquidos y medidas adecuadas para que se sientan mejor.

Durante la enfermedad se les ofrece frecuentemente pequeñas cantidades de alimento o líquidos poco concentrados. La dificultad respiratoria creciente, la anómala coloración azulada de la piel, el cansancio y la deshidratación indican que el niño ha de ser hospitalizado. Los niños que tengan cardiopatías o neumopatías congénitas o inmunodeficiencia se hospitalizan antes, porque son mucho más vulnerables a la bronquiolitis.

Tratamiento en el hospital

En el hospital se controlan las concentraciones de oxígeno con un sensor adherido a un dedo de la mano o del pie y se administra oxígeno a través de una tienda de oxígeno, un tubo nasal (cánula) o una mascarilla facial (véase Administración de oxígeno). Con muy poca frecuencia, puede ser necesario el uso de un ventilador (un respirador mecánico que ayuda a que el aire entre y salga de los pulmones) para facilitar la respiración.

Si el niño no puede beber adecuadamente se le administran líquidos por vía intravenosa.

Pueden administrarse fármacos inhalados que abran las vías respiratorias (broncodilatadores). Aunque estos fármacos alivian las sibilancias y el estrechamiento de las vías respiratorias causados por el asma, su efectividad en el tratamiento de la bronquiolitis es dudosa. Los corticoesteroides (para reducir la inflamación) pueden ser beneficiosos para algunos niños.

La ribavirina, un fármaco antivírico (administrado mediante nebulizador), ha dejado de utilizarse excepto para los niños con inmunodeficiencia grave. El uso de antibióticos no es eficaz a menos que el niño también tenga una infección bacteriana.

Prevención

A los niños con alto riesgo de complicaciones graves, como los que tienen cardiopatía congénita grave o que han nacido muy prematuramente, se les puede administrar palivizumab para ayudar a prevenir la infección por VRS. El palivizumab es un anticuerpo contra el VRS.

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