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Trastorno del orgasmo

Por

Rosemary Basson

, MD, University of British Columbia and Vancouver Hospital

Última revisión completa jul. 2013
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El trastorno del orgasmo se caracteriza por la falta o el retraso del clímax sexual (orgasmo) aun cuando la estimulación sexual es suficiente y se está sexualmente excitada, mentalmente y emocionalmente.

  • Es posible que no se alcance el orgasmo si el coito termina demasiado pronto, si no hay estimulación erótica suficiente o si se teme perder el control o dejarse ir.

  • Se anima a probar la autoestimulación (masturbación), y en algunas mujeres es útil la psicoterapia.

La cantidad y el tipo de estimulación requerida para el orgasmo varían mucho. La mayoría de las mujeres pueden alcanzar el orgasmo con la estimulación del clítoris (que es el equivalente del pene en los hombres), pero menos de la mitad llegan al orgasmo de forma habitual durante el coito. Aproximadamente una de cada 10 nunca alcanza el orgasmo, aunque no obstante muchas consideran satisfactoria su actividad sexual.

Las que tienen trastorno del orgasmo no pueden tener un orgasmo bajo ninguna circunstancia, ni siquiera cuando se masturban o aunque estén muy excitadas. Sin embargo, en general no se alcanza el orgasmo porque no se está suficientemente excitada, lo cual se considera un trastorno de la excitación y no un trastorno del orgasmo. La incapacidad para tener un orgasmo se considera un trastorno solo cuando la falta de orgasmos angustia a la mujer. Hacer el amor sin orgasmo puede causar frustración, provocar resentimiento y, en ocasiones, desagrado hacia todo lo relacionado con el sexo.

Causas

Algunos factores ambientales y psicológicos pueden contribuir al trastorno del orgasmo, como:

  • Relaciones sexuales que acaban siempre antes de que la mujer se excite lo suficiente (por ejemplo, por eyacular antes de tiempo).

  • Juego erótico previo insuficiente.

  • En uno o ambos cónyuges, desconocimiento del funcionamiento de los órganos genitales.

  • Falta de comunicación sobre el sexo (por ejemplo, acerca de la clase de estimulación que hace disfrutar a una persona).

  • Problemas en la relación, como conflictos no resueltos y falta de confianza.

  • Ansiedad por el rendimiento sexual.

  • Miedo a dejarse llevar, hacerse vulnerable y no tener el control (posiblemente como parte de un miedo a no controlar todos los aspectos de su vida o como parte de una tendencia general a mantener las emociones bajo control).

  • Experiencia física o emocional traumática, como abuso sexual.

  • Trastornos psicológicos (como una depresión).

Algunos trastornos físicos también pueden contribuir al trastorno del orgasmo, como lesiones nerviosas (debidas a diabetes, lesiones de la médula espinal o esclerosis múltiple) y anomalías en los órganos genitales.

Algunos fármacos, especialmente los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS, un tipo de antidepresivo, ver Fármacos utilizados para tratar la depresión), pueden inhibir el orgasmo de manera específica.

Tratamiento

Se puede alentar a descubrir los tipos de contacto placenteros y excitantes mediante la autoestimulación (masturbación). Otras técnicas útiles incluyen técnicas de relajación y ejercicios de focalización sensorial. En estos ejercicios, los miembros de la pareja se turnan para tocarse uno a otro de forma placentera (ver Trastornos de la excitación sexual : Tratamiento). Las parejas pueden intentar usar más estímulos o estímulos diferentes, como un vibrador, fantasías o vídeos eróticos. Un vibrador puede ser especialmente útil en caso de lesión nerviosa.

Puede ser conveniente recibir educación sobre la función sexual. Algunas mujeres solo necesitan incorporar la estimulación del clítoris.

La psicoterapia, como la terapia cognitivo-conductual y la terapia cognitiva basada en la conciencia plena (ver Tratamiento), puede ayudar a identificar y gestionar el miedo a perder el control, el miedo a la vulnerabilidad o los problemas de confianza en la pareja. La psicoterapia resulta en particular útil a las mujeres que han sufrido abusos sexuales o que tienen trastornos psicológicos, igual que la terapia cognitiva basada en la conciencia plena. La práctica de la conciencia plena (concentrarse en lo que sucede en cada momento) ayuda a prestar atención a las sensaciones sexuales, sin juzgar ni controlar lo que está pasando.

Si la causa es un ISRS, es útil añadir bupropión (un tipo diferente de antidepresivo). También puede prescribirse otro antidepresivo. Algunos indicios sugieren que si se ha dejado de tener orgasmos al empezar a tomar un ISRS, el sildenafilo puede ayudar a experimentar orgasmos de nuevo.

Edad y salud

La principal razón de las mujeres mayores para abandonar el sexo es la falta de una pareja sexualmente activa. No obstante, los cambios relacionados con la edad, en especial los debidos a la menopausia, pueden hacer que una mujer sea más propensa a experimentar una disfunción sexual. También ciertos trastornos, que son más frecuentes a medida que se envejece, pueden interferir con la función sexual, como la diabetes, la ateroesclerosis, las infecciones del tracto urinario y la artritis. Sin embargo, estos cambios no deben acabar con la actividad sexual y el placer, igual que los cambios relacionados con la edad no son la causa de todas las disfunciones sexuales en las mujeres mayores.

En estas mujeres, igual que en las más jóvenes, el problema más frecuente es la falta de deseo sexual.

A medida que se envejece, se producen menos estrógenos.

  • Los tejidos que rodean la abertura vaginal (labios) y las paredes de la vagina se vuelven menos elásticos y más delgados (un trastorno llamado vaginitis atrófica). Este cambio causa dolor durante cualquier actividad sexual que implique la penetración.

  • Se reducen las secreciones vaginales, lo que proporciona menos lubricación durante las relaciones sexuales.

  • Cada vez se produce una cantidad menor de testosterona, desde los 30 años y hasta los 70 años de edad. Se desconoce si esta disminución provoca una disminución del interés sexual.

  • La acidez de la vagina disminuye, lo que hace más probable que los genitales se irriten y se infecten.

  • La falta de estrógenos relacionada con la edad puede contribuir a la debilidad de los músculos y de otros tejidos de soporte en la pelvis, lo que permite en ocasiones que los órganos pélvicos (vejiga, intestino, útero o recto) protruyan en la vagina. Como resultado, pueden producirse pérdidas involuntarias de orina, un hecho bastante vergonzoso.

  • Con el envejecimiento se reduce el riego sanguíneo de la vagina, lo que provoca que sea más corta, más estrecha y más seca. Los trastornos de los vasos sanguíneos (como la ateroesclerosis) reducen aún más el riego sanguíneo.

Otros problemas pueden interferir con la función sexual. Por ejemplo, las mujeres mayores pueden estar angustiadas por los cambios en sus cuerpos provocados por enfermedades, cirugías o el propio envejecimiento. Pueden pensar que el deseo sexual y las fantasías son inadecuados o vergonzosos a una edad avanzada. Pueden preocuparse por el estado de salud general o por la función sexual de su pareja, o por su propio desempeño sexual. Muchas mujeres mayores tienen deseo sexual, pero si no hay respuesta por parte de su pareja, su deseo puede extinguirse lentamente.

Las mujeres mayores no deben asumir que la disfunción sexual es normal en la edad avanzada. Si la disfunción sexual preocupa, debe hablarse de ello con el médico. En muchos casos puede ser de ayuda tratar un trastorno (incluida la depresión), suprimir o sustituir un medicamento, informarse más acerca de la función sexual o hablar con un profesional de la salud o un asesor médico.

Si la vaginitis atrófica es un problema, pueden insertarse estrógenos en la vagina en forma de crema (con un aplicador de plástico), de comprimido o en un anillo. Los estrógenos pueden tomarse por vía oral o aplicarse mediante un parche o en gel en un brazo o una pierna, pero solo si la menopausia ha aparecido recientemente. En ocasiones se prescribe testosterona junto con la terapia con estrógenos si todas las demás medidas no son eficaces, pero no se recomienda prescribir esta combinación, ya que todavía se considera experimental y se desconoce su seguridad a largo plazo.

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