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Dermatitis por hiedra venenosa

Dermatitis por hiedra venenosa

Alrededor de un 50 a 70% de la población es sensible al aceite vegetal urushiol contenido en la hiedra, el roble y el zumaque venenosos. Se encuentran otros aceites similares en las cáscaras de anacardo, las hojas, la savia y la piel del mango, y en la laca japonesa. Si una persona ya se ha sensibilizado por el contacto con estos aceites, la exposición posterior produce una dermatitis de contacto.

Los aceites se absorben rápidamente y penetran en la piel, pero pueden permanecer activos en la ropa, las herramientas y el pelo de las mascotas durante largo tiempo. El humo de quemar estas plantas también contiene el aceite y puede producir una reacción en algunas personas.

Los síntomas de la dermatitis por hiedra venenosa aparecen entre 8 y 48 horas después del contacto y consisten en prurito intenso, erupción rojiza y numerosas ampollas, que pueden ser diminutas o muy grandes. Por lo general, las ampollas aparecen en línea recta y siguen el trazado dejado por la planta al rozar la piel. La erupción puede aparecer en diferentes momentos y en localizaciones distintas, bien sea por el contacto repetido con la ropa contaminada y otros objetos, o bien porque algunas partes de la piel son más sensibles que otras. El líquido de la ampolla no es contagioso por sí mismo. El prurito y la erupción duran de 2 a 3 semanas.

La mejor prevención es identificar las plantas y evitar el contacto con ellas. Pueden aplicarse algunas cremas y lociones protectoras antes de una exposición para minimizar sus efectos, aunque no se evite por completo la absorción cutánea del aceite. El aceite puede penetrar a través de los guantes de látex. Lavar la piel con agua y jabón evita la absorción del aceite si se hace inmediatamente después de tener contacto con él. El empleo de disolventes más fuertes, como la acetona, el alcohol y otros productos comerciales, probablemente no resulta más eficaz. La desensibilización con inyecciones o comprimidos, o con la ingestión de hojas de hiedra venenosa, no es eficaz.

El tratamiento de la dermatitis por hiedra venenosa ayuda a aliviar los síntomas, pero no acorta la duración de la erupción. El tratamiento más eficaz son los corticoesteroides. Las áreas pequeñas de erupción se tratan con corticoesteroides potentes tópicos (aplicados sobre la piel), como la triamcinolona, el clobetasol y la diflorasona, excepto en la cara y los genitales, donde solo deben aplicarse corticoesteroides débiles, como la hidrocortisona al 1%. En caso de grandes áreas de erupción o de tumefacción facial importante se administran dosis altas de corticoesteroides por vía oral. Pueden utilizarse compresas frías con agua o acetato de aluminio en las zonas con ampollas de gran extensión. Los antihistamínicos administrados por vía oral pueden aliviar el prurito. Sin embargo, las lociones y las cremas que contienen antihistamínicos casi no se usan.