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Generalidades sobre el comportamiento sexual

Por

George R. Brown

, MD, East Tennessee State University

Última modificación del contenido jul. 2019
Información: para pacientes

Las normas aceptadas de comportamiento y actitud sexual varían mucho en las distintas culturas. Los profesionales sanitarios nunca deben juzgar la conducta sexual, incluso cuando las influencias sociales les presionen para ello. En general, un profesional sanitario no puede definir lo que es "normal" y "anormal". Sin embargo, cuando la conducta sexual o las dificultades sexuales causan un malestar significativo en un paciente o su pareja o provocan daño, está justificado el tratamiento.

Actitudes sociales sobre la sexualidad y el género

Las actitudes sociales sobre la sexualidad y el género cambian con el tiempo, como ha ocurrido con:

  • Masturbación: la masturbación antes era considerada ampliamente como una perversión y causa de trastornos mentales, pero los médicos la reconocen desde hace tiempo como una actividad sexual normal a lo largo de la vida. Se la considera anormal sólo cuando inhibe la conducta orientada a la pareja, se realiza en público o cuando es suficientemente compulsiva como para provocar angustia. Alrededor del 97% de los varones y el 80% de las mujeres se masturban. Aunque la masturbación no provoca daños, genera sentimientos de culpa por las actitudes de desaprobación y castigo aún sostenidas por algunas personas, que pueden causar una angustia considerable y un deterioro del rendimiento sexual. La masturbación es normal durante toda la vida, incluso en una relación sexualmente saludable.

  • Homosexualidad: desde hace > 4 décadas, la American Psychiatric Association no considera que la homosexualidad sea un trastorno. El 4-5% de la población se identifica a sí misma como exclusivamente homosexual durante toda su vida; un 2 a 5% adicional se identifica como bisexual. Al igual que la heterosexualidad, la homosexualidad es consecuencia de factores biológicos y ambientales complejos que provocan una capacidad de sentirse sexualmente excitado por personas del mismo sexo. Y al igual que la heterosexualidad, la homosexualidad no es una cuestión de elección.

  • Promiscuidad: la actividad sexual frecuente con muchas parejas, que a menudo implica encuentros anónimos o únicos indica escasa capacidad de intimidad emocional. Sin embargo, la promiscuidad no es por sí misma un trastorno psicosexual. El sexo casual es común en las culturas occidentales, aunque el miedo al sida, las infecciones por herpes simple y otras enfermedades de transmisión sexual han llevado a una disminución de esta tendencia.

  • Relaciones sexuales extraconyugales: la mayoría de las culturas desalientan las relaciones extramaritales, pero se acepta la actividad sexual preconyugal o no conyugal como normal. En los Estados Unidos, la mayoría de las personas tienen relaciones sexual antes del matrimonio o sin matrimonio, como parte de la tendencia hacia una mayor libertad sexual existente en los países desarrollados. El sexo extramarital es frecuente, a pesar de los tabúes sociales. Este comportamiento permite la transmisión de enfermedades a los cónyuges desprevenidos y las parejas sexuales.

  • Identidad de género:identidad de género es el sentido subjetivo de saber a qué género uno pertenece. Existe un creciente reconocimiento cultural de que algunas personas no se ajustan (tampoco necesariamente desean ajustarse) a la dicotomía tradicional hombre-mujer.

Influencia de los padres en la sexualidad

Las normas aceptadas de conducta y actitud sexual están muy influidas por los padres.

Las relaciones filiales pueden ser dañadas por

  • Distancia emocional excesiva

  • Conductas punitivas

  • Seducción manifiesta y explotación sexual

Los niños expuestos a hostilidad verbal y física, rechazo y crueldad tienen más probabilidades de desarrollar problemas con su intimidad sexual y emocional. Por ejemplo, el amor y la excitación sexual pueden disociarse, aunque se formen lazos emocionales con personas que proceden de la misma clase social o círculo intelectual, sólo pueden mantenerse relaciones sexuales con aquellos con los cuales no existe intimidad emocional, típicamente con otros que se consideran de una clase inferior o que de alguna forma son despreciados (p. ej., prostitutas, compañeros anónimos).

Papel del profesional de la salud

Los profesionales sanitarios con formación adecuada pueden ofrecer asesoramiento sensible y disciplinado sobre la sexualidad y no deben dejar pasar las oportunidades para intervenir. Deben solucionarse los comportamientos que suponen un riesgo de transmisión de enfermedades sexuales. Los médicos deben analizar la sexualidad con sus pacientes de modo que puedan identificar y abordar los aspectos psicosexuales, incluida la disfunción sexual (véase Función sexual masculina y Disfunción sexual en la mujer), la disforia de género y las parafilias.

Información: para pacientes
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