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Exceso de flúor

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El consumo excesivo de flúor, con mayor frecuencia en el agua potable, puede causar fluorosis, que afecta los dientes y los huesos.

En el organismo, la mayor parte del flúor se encuentra en los huesos y en los dientes. Este mineral es necesario en la formación de los huesos y de los dientes, y para mantenerlos saludables.

(Véase también Introducción a los minerales.)

Si se vive en zonas donde el agua potable contiene de forma natural cantidades altas de flúor puede haber un consumo excesivo de este mineral, lo que provoca un trastorno llamado fluorosis. El flúor se acumula en los dientes, sobre todo, en los permanentes. En la superficie del esmalte dental aparecen manchas blancas opacas e irregulares, que se tiñen de color amarillo o marrón, lo que hace que el esmalte aparezca moteado. Los dientes también pueden horadarse. Estos defectos son solo estéticos e incluso pueden causar que el esmalte sea más resistente a la caries.

El flúor también se acumula en los huesos. En contadas ocasiones, consumir demasiado flúor durante mucho tiempo provoca que los huesos sean más densos pero débiles, que aparezcan espolones (crecimiento óseo anómalo) en la columna vertebral y que se produzca parálisis por acumulación de calcio (calcificación) en los ligamentos.

El diagnóstico del exceso de flúor se basa en los síntomas.

El tratamiento del exceso de fluoruro consiste en reducir el consumo de flúor. Por ejemplo, si se vive en zonas con una concentración muy alta de flúor en el agua, no debe beberse agua fluorada ni tomar suplementos de flúor. Debe enseñarse a los niños a que no se traguen el dentífrico fluorado.

NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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